viernes, 27 de marzo de 2020

10 artistas que deberíamos conocer (Imprescindible) - Marina Abramovic: "Mi método es hacer las cosas que me dan miedo"

2020: el año de las mujeres en el arte - Chechu Álava - Zanele Muholi - Faith Ringgold - Joan Jonas - Georgia Totto O'Keeffe, pincha aqui

Marina Abramović (Belgrado, Yugoslavia; 30 de noviembre de 1946), artista serbia del performance que empezó su carrera a comienzos de los años 1970. Activa durante más de tres décadas, recientemente se ha descrito a sí misma como la "Madrina del arte de la performance".

imagen: retrato de Marina, disponible en www.cronicasyversiones.com
Abramović fue criada por sus abuelos hasta los seis años de edad. ​ Su abuela era profundamente religiosa y Abramović pasó su infancia en una iglesia siguiendo los rituales de ésta.​ Con seis años de edad, al nacer el hermano de Abramović, comenzó a vivir con sus padres y a recibir clases de piano, francés e inglés.​ Desarrolló interés por el arte a una edad temprana y disfrutaba pintando, aunque no acudió a clases sobre esta materia.​
El padre de Abramović abandonó a la familia en 1964.
El trabajo de Abramović explora la relación entre el artista y la audiencia, los límites del cuerpo y las posibilidades de la mente.
Una performance o acción artística es una muestra escénica presentada a un público dentro de un contexto de bellas artes, tradicionalmente interdisciplinario. Su objetivo es generar una reacción, con la ayuda de la improvisación y el sentido de la estética, siempre ligados a los problemas de la sociedad actual, para así lograr despertar la conciencia del espectador.​ Las representaciones pueden ser guionizadas o no, aleatorias o cuidadosamente orquestadas, espontáneas o planificadas, con o sin la participación de la audiencia. El espectáculo puede ser en directo o a través de los medios de comunicación; el intérprete puede estar presente o ausente.

Una performance puede ser cualquier situación que involucre cuatro elementos básicos: el tiempo, el espacio, el cuerpo o la presencia del intérprete en un medio, y la relación entre el intérprete y el público. Las acciones pueden tener lugar en cualquier lugar, en cualquier tipo de escenario y durante cualquier período de tiempo, y se pueden proveer de varias herramientas sin necesidad de un apoyo económico. Pero es el artista quien se enfrenta al reto de integrar el mundo que percibe frente a sus ojos, interpretarlo, expresarlo y con ello crear una obra de arte.
imagen: Rythm 0, disponible en www.upsocl.com
Ritmo 0, 1974 Para probar los límites de la relación entre el artista y el público, Abramović desarrolló una de sus performances más exigentes (y la más conocida). En ella adoptaba un rol pasivo, mientras el público la forzaba a realizar la actuación.
Colocó sobre una mesa 74 objetos que la gente le permitiera usar en la forma que ellos eligieran. Algunos de estos objetos podían usarse de manera placentera, mientras que otros podían infligir dolor o incluso dañarla. Entre ellos había tijeras, un cuchillo, un látigo, una pistola y una bala. Durante seis horas la artista permitió a los miembros de la audiencia manipular su cuerpo y sus acciones.
Los espectadores tenían la instrucción de usar los objetos del modo que ellos quisieran. Al principio, los espectadores fueron pacíficos y tímidos, pero gradualmente comenzaron a ser más violentos. En sus palabras:
La experiencia que aprendí fue que... si se deja la decisión al publico, te pueden matar... Me sentí realmente violada: me cortaron la ropa, me clavaron espinas de rosas en el estómago, una persona me apuntó con el arma en la cabeza y otra se la quitó. Se creó una atmósfera agresiva. Después de exactamente 6 horas, como estaba planeado, me puse de pie y empecé a caminar hacia el público. Todo el mundo salió corriendo, escapando de una confrontación real.
imagen: Rythm 2 (1974), disponible en marinaabramovic.blogspot.com
Ritmo 2, 1974
Como un experimento para probar si un estado de inconsciencia puede ser incorporado en una performance, Abramović desarrolló una en dos partes.
En la primera parte, ella tomó una píldora que se utiliza para la catatonia. Estando completamente sano, el cuerpo de Abramović reaccionó violentamente a la droga, experimentando ataques y movimientos involuntarios. Mientras perdía el control de los movimientos de su cuerpo, su mente estaba lúcida y observaba todo lo que ocurría.
Diez minutos después que los efectos de la droga pasaran, Abramović tomó otra píldora (utilizada por personas depresivas y violentas) la cual da como resultado una inmovilización general. Físicamente ella se encontraba presente, pero mentalmente no. Este proyecto fue uno de los primeros componentes de sus exploraciones de la conexión entre cuerpo y mente, exploraciones que más tarde la llevaron al Tíbet y al desierto de Australia
Trabajos con Umelec (Uwe Laysiepen)
Después de mudarse a Ámsterdam, Abramović conoció al artista de performance germano-occidental Uwe Laysiepen quien usaba el nombre de Ulay. Como dato anecdótico, ambos nacieron el mismo día (aunque no el mismo año).

imagen: Relation in Time (1977), disponible en pomeranz-collection.com
Frank Uwe Laysiepen, más conocido como Ulay (Solingen, Alemania, 30 de noviembre de 1943 - Liubliana, Eslovenia, 2 de marzo de 2020),​ fue un fotógrafo y artista alemán de performance de finales de los años 1960 y 1970 con obras expuestas en el año 2010 en el Museo de Arte Moderno de Nueva York.
De su colaboración nacieron proyectos arriesgados como Imponderabilia (1977), donde Abramović y Ulay se miraban desnudos en un pasillo muy estrecho justo en la entrada del museo, y pedían al público que pasara entre ellos, lo que provocaba que los asistentes terminaran rozando sus cuerpos totalmente desnudos. 

imagen: Imponderabilia (1977), disponible en delir-arte.blogspot.com
Después de esto, idearon Death self (La muerte misma), en la cual ambos unían sus labios e inspiraban el aire expelido por el otro hasta agotar todo el oxígeno disponible. Exactamente 17 min después del inicio de la performance ambos cayeron al piso inconscientes, ya que sus pulmones se llenaron de dióxido de carbono. Esta pieza exploró la idea de la habilidad del individuo de absorber la vida de otra persona, cambiándola y destruyéndola.

En 1988, luego de varios años de tensa relación, Abramović y Ulay decidieron hacer un viaje espiritual el que daría fin a su relación. Ambos caminarían por la Gran Muralla China, comenzando cada uno por los extremos opuestos y encontrándose en el centro. Abramović concibió esta caminata en un sueño, y le proporcionó lo que para ella era un fin apropiado y romántico a una relación llena de misticismo, energía y atracción.

imagen: The Lovers (1988), disponible en http://inkultmagazine.com
Un ejemplo ilustrativo, desde principios de los noventa, fueron las instalaciones objetuales que ella definió bajo el paraguas de Transitory Objects, en las que se mostraba ya un nuevo campo de trabajo. Al incorporar a sus acciones materiales naturales como piedras semipreciosas, huesos o imanes, Abramović no buscaba en ellos una función autónoma, a la manera de una escultura, sino que las utilizaba para generar experiencias y energías, en cierto modo, como rituales de la vida cotidiana. Incluso podían ser objetos vivos. Basta con recordar, en relación a los inicios de esta segunda época, la serie Dragon Head, realizada entre 1990 y 1994, donde la artista se sentaba inmóvil con varias pitones que se deslizaban hambrientas alrededor de su cuerpo –no habían ingerido alimento alguno desde hacía dos semanas–, en una imagen de fuertes resonancias mítico-femeninas.

imagen: recreación Dragon Head (2010), disponible en mai.art
Más impactante resultó, por su violenta actualidad, la obra Balkan Baroque (1997), galardonada aquel mismo año con el León de Oro en la Bienal de Venecia. Ampliando la temática de los esqueletos humanos ensayada ya en Cleaning the Mirror (1995), Abramović reactualizaba la putrefacción del horror bélico en la Guerra de los Balcanes a través de una instalación de video en la que, además de aparecer sus propios padres proyectados en las paredes, ella misma se situaba en medio del espacio, lavando una montaña de 1500 huesos frescos de ternera, manchados de sangre, mientras cantaba canciones tradicionales de su niñez. La dramatización consagraba sin duda el fuerte barroquismo conceptual de su escenografía, pero lo hacía con una carga política creíble y sincera.

imagen: Balkan Baroque (1997), disponible en www.tropism.it
La consagración artística de Abramović ha sido incontestable desde el cambio de milenio. 

Es inevitable pensar, con respecto a esta tendencia, en la inolvidable perfomance The artist is present, una agotadora pieza presentada en marzo de 2010 con ocasión de la retrospectiva del MoMa dedicada a toda su obra (la más importante hasta la fecha, con más 50 piezas de exposición, incluyendo performances, instalaciones, videos, fotografías y colaboraciones, a los cuales se le sumaría un posterior documental de nombre homónimo). A lo largo de tres meses, Abramović permaneció sentada en el hall del museo neoyorkino durante más de 700 horas (a lo largo del horario de apertura del museo y de forma ininterrumpida), permitiendo que, por turnos, más de 1800 visitantes se sentasen frente a ella en silencio, separados por una sola mesa, compartiendo la imperturbable presencia de la artista durante el tiempo que considerasen necesario.

imagen: The artist is present (2010), disponible en www.filmswelike.com
Como desafío al tiempo, como reflexión sobre la alienación emocional en nuestra sociedad actual, la exitosa pieza recreaba una experiencia inmediata entre artista y espectador, sin necesidad alguna de comunicación verbal, demostrando que, precisamente en una de las mayores urbes del planeta, las carencias comunicacionales de nuestros frágiles cuerpos se hacían tanto más palpables. También hubo momentos para la pura sorpresa: tras 23 años de separación, Ulay apareció inesperadamente el mismo día de la inauguración. El estremecimiento de Abramović al verlo es evidente, y fue con el único con el que tuvo contacto físico después de hablarle solo con la mirada.
En 2013, la cantante estadounidense Lady Gaga se sometió al Método Abramović, un retiro físico y espiritual en la casa de campo de la veterana artista, al norte de Nueva York, donde pasó tres días realizando intensos ejercicios. Cada momento era un rito. Meditaba desnuda, entonaba un grito monótono hasta quedarse sin respiración, se perdía en el bosque con una máscara y tenía que volver a ciegas, se aislaba en una cabaña junto al río, reducía sus comidas a unas almendras. El vídeo resultante de las 30 horas de grabación se convirtió en la contribución de Gaga a reconstruir el teatro que ha de albergar el Marina Abramović Institute, un espacio en Hudson (Nueva York) desde el que preservar la performance. Durante 2014, Abramovic acompañó a Gaga en numerosas presentaciones de su tercer álbum de estudio, ARTPOP

Fuente ABC y Wipipedia 

Julio 2015
La última gran performance de la gran diva del arte contemporáneo incluye dos Marinas falsas, una congregación vestida de rosa y al crooner trans Anthony Hegarty cantando a Frank Sinatra


Marina Abramović, “Carrying the Skeleton”, 2008

Broma o no, tiene todo el sentido del mundo que Marina Abramović quiera salir por la puerta grande. Sin prisa ni alarma: la artista serbia tiene 67 años pero aparenta muchos menos y goza de un perfecto estado de salud. La cosa es que lleva pensándolo desde el funeral de su amiga Susan Sontag en el famoso cementerio Père Lachaise cemetery de Paris, en 2004. "Fue el funeral más triste en el que he estado en toda mi vida y ella era una de las mejores personas que he conocido jamás".

Abramović quedó tan impactada con la experiencia que volvió a Nueva York se fue directamente a hablar con su abogado para explicarle en detalle cómo será su funeral. “Un artista debe morir conscientemente y sin temor -explicaba hace unos días en el cierre de su residencia con el Kaldor Public Art Projects, en Sidney. "El funeral es su última obra antes de marcharse".


Azuzada por el público, Marina adelantó algunos detalles sabrosos. Sus planes incluyen la fabricación de dos copias exactas de sí misma para que la entierren en tres ciudades distintas. "Quiero que haya tres Marinas - explicó con naturalidad. -Evidentemente, una será real y las otras dos son falsas, porque no puede haber tres cuerpos. Y quiero que estas tres Marinas estén enterradas en las tres ciudades donde he vivido más tiempo: Belgrado, Amsterdam y Nueva York".


Y la vuelta de tuerca: nadie sabrá dónde está descomponiéndose la artista y dónde no se descomponen sus clones.


En cuanto a la ceremonia, la diva quiere que Antony Hegarty, de Antony and the Johnsons, cante el orgulloso himno de Frank SinatraI Did It My Way.


https://youtu.be/IGkfPZHLa9E

martes, 24 de marzo de 2020

2020: el año de las mujeres en el arte - Chechu Álava - Zanele Muholi - Faith Ringgold - Joan Jonas - Georgia Totto O'Keeffe

EL CAC MÁLAGA presenta por primera vez en Málaga “TOMANDO DISTANCIA” del artista Carlos León - José Guerrero (pintor y grabador español nacionalizado estadounidense), pincha aqui

Con exposiciones en solitario en muchos de los principales museos del mundo, este año las mujeres artistas desembarcan con más fuerza que nunca. Sus obras cotizan al alza pero, ¿es solo un tendencia o una realidad imparable?.

Este año, cualquiera que haga una lista con las exposiciones imperdibles podrá constatar que los nombres de mujeres artistas son los grandes protagonistas.
Hace un año, Miguel Falomir, director del Museo del Prado, dijo que la pinacoteca “ha sido machista, como la sociedad”. No eran palabras vacías y parece decidido a redimir esa desigualdad. “El Museo del Prado es hijo de la época, o las épocas, que le ha tocado vivir durante sus 200 años de existencia. 
La próxima exposición que tienen programada se titula Las invitadas. Fragmentos sobre mujeres, ideología y artes plásticas en España (1833-1931), a partir del 31 de marzo.

Huguette Caland at Dar Al Fan, Beirut, Lebanon, 1970. © Huguette Caland.
Moustache Green Faces. Huguette Caland - Pintora, escultora y diseñadora de modas libanesa
Huguette Caland. Parents, 1971. Courtesy Huguette Caland.
 “Si un 70% de quienes se gradúan en Bellas Artes son mujeres, la infrarrepresentación femenina en museos y galerías no se explica”, defiende Semíramis González, directora artística de la feria JUSTMAD, donde este año habrá paridad entre las participantes.

Installation shot from The Tate St. Ives. Huguette Caland, Visages sans bouches, bouches sans visages ("Faces without Mouths, Mouths without Faces"), 1970–1. Courtesy of Huguette Caland and The Tate.
El cambio también se ha percibido en el MoMA. Tras su ampliación en 2019, el museo neoyorquino apuesta por una mayor diversidad, tanto racial como de género. El mejor ejemplo es la sala de Las señoritas de Aviñón, de Picasso, donde la obra del pintor malagueño comparte espacio con American People Series, firmado por la afroamericana Faith Ringgold.
Faith Ringgold (8 de octubre de 1930, Harlem, Ciudad de Nueva York) es una artista, escritora y activista estadounidense, conocida sobre todo por sus quilt (colchas) narrativas.
American People Series #20: Die, 1967
Faith estudió artes visuales en el College of New York, entre 1955 y 1959. Pronto comenzó a crear siguiendo un estilo propio, bajo las influencias de grandes referentes como James Baldwin, Amiri Baraka, el arte africano o el cubismo, y sus obras reflejaban sus intereses políticos y personales. Esto comenzó a ser un problema en el momento que Ringgold dio el salto al mercado del arte. Las galerías se resistían a colgar sus obras en sus paredes, debido a la gran carga política de sus piezas, que ponían de manifiesto la cultura racista en todas sus expresiones. Sin embargo, la Spectrum Gallery de Nueva York apostó por ella y tuvo en este espacio sus dos primeras individuales.
Izquierda: Family of Women Series: Faith, 1973. Derecha: Windows of the Wedding #14: Fathers, 1974
 Fue profesora de arte en varios centros públicos de Nueva York y, durante su época como docente, realizó una serie de pinturas titulada Personas Americanas (American People, en inglés), una de sus obras más conocidas, que representa la defensa de los derechos civiles desde un punto de vista feminista.
En 1983 Ringgold realizó su primer story quilt, es decir, una colcha en la que además de escenas se podía leer una historia: Whose Afraid of Aunt Jemima? La artista realizó esta colcha minuciosamente, en la que relataba e ilustraba la lucha continua de las mujeres afroamericanas. Este tipo de piezas se convirtieron en una nueva posibilidad para Faith que de hecho, ha caracterizado su producción. 
En los años 70, fueron muy reconocidas sus máscaras de estilo africano y sus póster políticos. En esta época, fue parte de la integración racial en el arte neoyorquino. En los años 80, comenzó su labor con las colchas narrativas, su trabajo más popular. Más tarde comenzó su carrera como autora e ilustradora de libros infantiles.
TateID Crisis', Zanele Muholi, 2003
Fotógrafa y activista visual sudafricana que nació en 1972 en Durban. En 2003, estudió un curso avanzado de fotografía en Market Photo Workshop en Johannesburgo. Estuvo trabajando para la revista digital africana Behind the Mask como fotógrafa y reportera.
Su obra se considera excepcional en Sudáfrica ya que es la única que ha confrontado la noción de que las prácticas sexuales lésbicas no son tan ajenas a la cultura africana como se cree, mostrando lo equívoco de los estereotipos prevalecientes sobre la sexualidad de las mujeres negras. De esta manera, logra derribar los tabúes sobre las prácticas homosexuales a través de la confianza y el respeto.
Para hacer el arte inclusivo e igualitario es imprescindible la perspectiva de género. El director del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Manuel Borja-Villel, lo resume: “En el Reina las cuestiones de género forman parte del programa. Así, aparecen en el recorrido de la Colección numerosas mujeres artistas con un protagonismo equivalente al de sus compañeros”.

Alice Neel - Irene Peslikis in Marxist Girl, 1972
Por su parte, el director artístico del Museo Thyssen-Bornemisza, Guillermo Solana, explica que en la pinacoteca están trabajando con la asociación Mujeres en las Artes Visuales (MAV) “para someternos a su cuestionario autocorrector y cambiar lo que haya que cambiar, en redistribución [de salario y de poder para las profesionales de los museos], representación [presencia de creadoras en la colección y en las temporales] y reconocimiento [perspectiva de las obras de mujeres en su contexto histórico]”. Este año han programado tres monográficas dedicadas a mujeres: ahora la joven pintora asturiana Chechu Álava; desde el 25 de febrero, Joan Jonas y, en otoño, la suiza Claudia Comte. “Para 2021, preparamos una gran muestra de Georgia O’Keeffe”, adelanta Solana

Fuente: Mujer hoy

Chechu Álava (Piedras Blancas, Asturias, 1973) es una artista española, eminentemente pintora, residente en París. Tiene una gran proyección internacional y ha sido incluida en la publicación “100 painters of tomorrow”, de la editorial Thames & Hudson.

La artista y su obra: «Blonde» de Chechu Álava
La Muestra de Artes Plásticas de Asturias le permitió darse a conocer y ganó en el año 2008 el premio de pintura de la Junta General del Principado de Asturias. Su obra forma parte de museos nacionales.

«Familia rusa», de Chechu Álava
Su pintura es de base figurativa, con la mujer como protagonista, pero con gran carga onírica, que muestra la pintura como una incansable búsqueda de respuestas. En sus obras se puede ver una cierta evolución desde una obra más expresionistas (típica del año 2006) o una vuelta a los maestros del pasado (que se deja ver con claridad en el año 2007). Los cuadros de este momento son más elaborados, con delicadas veladuras, de paleta oscurecida, frente a la ocasional gestualidad de las anteriores obras. Los temas son atemporales pese a estar llenos de impresiones personales, vivencias o recuerdos.



En sus retratos de mujeres puede sentirse la densidad de la nebulosa que acerca al espectador al aura de los retratados, muchos de ellos reconocibles para muchos. Son obras llenas de paz y tranquilidad, llenas la subjetividad de la artista.

Joan Jonas (n. en Nueva York el 13 de julio de 1936) es una artista visual estadounidense y pionera en el arte de performance y vídeo. Emergió a finales de los años sesenta y principios de los setenta.​ Los proyectos de Jonas y sus experimentos proporcionaron la base sobre la que se basaría gran parte del arte de performance en vídeo. Influyó en el arte conceptual, el teatro, las perperformances y otros medios visuales. Vive y trabaja en Nueva York y en Nueva Escocia, Canadá.

Joan Jonas, Reanimación, 2012, actuación en Hangar Bicocca, Milán, Italia, Light Time Tales, 2014. Foto de Moira Ricci
Aunque Jonas comenzó su carrera como escultora, para el año 1968 se cambió a lo que sería el territorio en el que destacaría, mezclar la performance con atrezo e imágenes, situada fuera del entorno industrial o natural. Entre 1968 y 1971, Jonas interpretó Mirror Pieces [Piezas de espejo], obras que usaban espejos como atrezo o motivo central.En estas primeras performances, el espejo se convirtió en un símbolo de (auto-)retrato, representación, el cuerpo, y lo real frente a lo imaginario, mientras que a veces añadía un elemento de peligro y una conexión con la audiencia que era parte integral de la obra. En Wind (Viento, 1968), Jonas filmó intérpretes pasando estirados a través del campo de visión contra un viento que daba a la coreografía una mística psicológica.

Georgia Totto O'Keeffe (Sun Prairie, 15 de noviembre de 1887 - Santa Fe, 6 de marzo de 1986) fue una artista estadounidense, conocida en especial por sus pinturas de flores, rascacielos de Nueva York y paisajes de Nuevo México. O'Keeffe ha sido reconocida como la "Madre del modernismo estadounidense"

Retrato de Georgia O'Keeffe por Carl van Vechten, 1950.
Carl van Vechten (Cedar Rapids, 17 de junio de 1880-Nueva York, 21 de diciembre de 1964) fue un escritor y fotógrafo estadounidense, patrón de la Harlem Renaissance y albacea literario de Gertrude Stein, a quien conoció en París en 1913.
Blue and Green Music, 1921
Se mudó a Nueva York en 1918 a petición de Stieglitz y comenzó a trabajar seriamente como artista. Desarrollaron una relación profesional, promovieron y exhibieron sus obras y una relación personal que llevó a su matrimonio en 1924. O'Keeffe creó muchas formas de arte abstracto, incluyendo primeros planos de flores
En 1905, O'Keeffe comenzó su formación artística formal seria en la escuela del instituto del arte de Chicago y después en la Liga de estudiantes de arte de Nueva York, pero se sentía limitada por sus lecciones, que se enfocaron en reconstruir o copiar lo que estaba en naturaleza. En 1908, incapaz de financiar la educación superior, trabajó durante dos años como ilustradora comercial, y luego pasó siete años entre 1911 y 1918 enseñando en Virginia, Texas y Carolina del Sur. Durante ese tiempo, estudió arte durante los veranos entre 1912 y 1914


La reputación de la representación de la sexualidad de las mujeres también fue alimentada por fotografías explícitas y sensuales que Stieglitz había tomado y exhibido de O'Keeffe.


O'Keeffe y Stieglitz vivieron juntos en Nueva York hasta 1929, cuando O'Keeffe comenzó a pasar parte del año en el suroeste, el cual sirvió de inspiración para sus pinturas de paisajes de Nuevo México e imágenes de cráneos de animales, como "cráneo de vaca: Rojo, Blanco, y azul" y "la cabeza del espolón Hollyhock blanco y pequeñas colinas". Después de la muerte de Stieglitz, vivió permanentemente en Nuevo México en Georgia O'Keeffe Home and Studio en Abiquiú, hasta los últimos años de su vida cuando vivió en Santa Fe. 

Alfred Stieglitz y Georgia O´Keeffe. El fotógrafo y la pintora
Alfred Stieglitz (1 de enero de 1864 – 13 de julio de 1946) fotógrafo estadounidense, de origen judío-alemán. Durante sus cincuenta años de carrera luchó por hacer de la fotografía una forma de arte al nivel de la pintura y la escultura. Para conseguir este objetivo empezó explorando dentro del campo de la fotografía capacidades propias de la pintura (composición, texturas) para después recurrir a elementos propiamente fotográficos (profundidad de campo, efecto de corte fotográfico). Pasó así del pictorialismo a la llamada fotografía directa. A Stieglitz también se le conoce por su matrimonio con la pintora Georgia O'Keeffe.
En 2014, la pintura de 1932 Jimson Weed se vendió por $ 44,405,000, más de tres veces el récord de subasta mundial anterior para cualquier artista femenina. El museo de Georgia O'Keeffe fue establecido después de su muerte en Santa Fe.

En 1977, el presidente Gerald Ford presentó a O'Keeffe con la Medalla Presidencial de la Libertad, el más alto honor otorgado a los civiles estadounidenses.​ En 1985, fue galardonada con la Medalla Nacional de las Artes por el Presidente Ronald Reagan.​ En 1993, fue admitida en el Salón Nacional de la Fama de Mujeres.
Georgia O'Keeffe Museum located in Santa Fe NM
Una parte sustancial de los bienes de su herencia fueron transferidos a la Fundación Georgia O'Keeffe, una organización sin fines de lucro. El Museo Georgia O'Keeffe se inauguró en Santa Fe en 1997. Los bienes incluían una gran parte de su obra, fotografías, materiales de archivo, y su casa, biblioteca y propiedad de Abiquiú. El hogar y el estudio de Georgia O'Keeffe en Abiquiú fue designado un lugar histórico nacional en 1998 y ahora es propiedad del museo de Georgia O'Keeffe.

domingo, 22 de marzo de 2020

EL CAC MÁLAGA presenta por primera vez en Málaga “TOMANDO DISTANCIA” del artista Carlos León - José Guerrero (pintor y grabador español nacionalizado estadounidense)

La brecha (Homenaje a José Guerrero) - 200 x 300 cm - 2017 Óleo sobre Dibond
José Guerrero (Granada, 27 de octubre de 1914 - Barcelona, 23 de diciembre de 1991) fue un pintor y grabador español nacionalizado estadounidense, enmarcado dentro del expresionismo abstracto.
José Guerrero (Granada, 27 de octubre de 1914 - Barcelona, 23 de diciembre de 1991) fue un pintor y grabador español nacionalizado estadounidense, enmarcado dentro del expresionismo abstracto.
En Estados Unidos comienza a realizar pintura abstracta, formando parte de la Escuela de Nueva York, en cuyas exposiciones participó. Se nota entonces la influencia de pintores como Franz Kline, Mark Rothko, Clyfford Still y Barnett Newman en su obra. Destaca sobre todo por su cromatismo, el uso que hace de las masas de color. A partir de 1960, aunque seguía viviendo en Estados Unidos, viajó en varias ocasiones a España, y fue uno de los intervinientes en la creación del Museo de Arte Abstracto de Cuenca. Entre los premios y distinciones que recibió a lo largo de su vida, cabe mencionar que fue nombrado Caballero de las Artes y las Letras por el gobierno francés (1959).
En 1931 se matricula en la Escuela de Artes y Oficios de Granada, donde sigue estudios en horario nocturno. Tras un enfrentamiento con el profesor Gabriel Morcillo, Guerrero abandona la Escuela en 1934. Se fue al servicio militar a finales de 1935, a la ciudad de Ceuta, donde le sorprendería la Guerra Civil. Acabada la guerra, en 1940, viajó a Madrid para estudiar en la Academia de San Fernando. Más tarde marcha a París (1945), donde conoce la obra de la vanguardia europea, y en particular, de los pintores españoles como Picasso, Miró o Gris. En esta primera época su obra aún es figurativa. En París, el 25 de abril de 1949, se casa con Roxane Whittier Pollock, periodista estadounidense, y recorre España de viaje de novios.
"Me van a hacer falta cinco años para reponerme de este cambio de vida, de ambiente y de arte", le llegó a confesar asombrado a su mujer, a pesar de que ya había conocido de cerca la obra de Picasso, Matisse, Klee, Miró y otros genios vanguardistas.
Siempre he estado fascinado con abrir una ventana, abrir un camino, abrir una brecha (José Guerrero)
Otro elemento que le diferenciaba del resto de sus compañeros expresionistas fue la introducción de elementos propios de la iconografía española, como las cruces, presentes en algunos de sus lienzos, que destacan por sus grandes dimensiones.
Brechas, campanarios, fantasmas, crimen. José Guerrero: Huellas lorquianas y Escenas fantasmáticas
La aparición. Imposible no conectarlo con la invocación del fantasma y recordar que los rituales funerarios tienen por primer fin evitar ese regreso del muerto (la re-emergencia de lo enterrado, o hundido), mientras, confundidos por el título, seguimos sin descifrar si ese hombre (¿padre?) que yace es un cadáver de cuerpo presente o un fantasma aparecido (de cuerpo ausente).
La aparición 1946
Y recordamos que Guerrero comparte con Buñuel y Hitchcock la desaparición prematura del padre, situación que, en el caso del pintor, marca el inicio del periplo laboral como tallista que le llevaría a iniciarse en el dibujo. Regresamos, por tanto, a ese germen edípico de la pintura moderna.
La aparición 1947
Pero sólo se entiende esta obra plenamente en diálogo con su segunda versión, Aparición, un lienzo que estuvo presente en la muestra José Guerrero. Los años primeros y donde una “madre fálica” paraliza y asfixia al hijo en el abrazo. Enormes manos, masculinas. Es la emergencia del fantasma, directamente conectado con la ausencia del padre, de la mujer-diosa matriarcal, y “su figuración de omnipotencia paralizadora” (González Requena). Y son esas las grandes manos de Gracia Guerrero, madre de José y responsable de su apellido (Guerrero decidió no tener nombre-del-padre).
Carlos León

Coges los pinceles, los tiras al aire, y te vas fue el consejo de Lorca a José Guerrero tras su único encuentro en 1935. Tirar los pinceles al aire… ¿qué mejor lugar para ese gesto que un campanario? El mismo desde el que los protagonistas de Vertigo y Él arrojan al aire a las personificaciones femeninas de su obsesión.

El Centro de Arte Contemporáneo de Málaga presenta la exposición titulada “Tomando distancia” que constituye la primera muestra individual de Carlos León en esta ciudad. El comisario de la misma, Fernando Castro Flórez, ha reunido para la ocasión un conjunto de más de cuarenta piezas que permiten observar la evolución del artista en las últimas décadas, incluyendo once obras inéditas elegidas entre las realizadas a lo largo del pasado año. Estas últimas pinturas, fruto de la voluntad del artista en la exploración de nuevas líneas de trabajo, ofrecen al visitante los primeros resultados del proceso de reflexión, de depuración y de experimentación en el que su autor se halla inmerso en la actualidad.

Entre sus últimas obras Nolens volens (2019) o Per se (2019) se caracterizan por el empleo de tonalidades como el granate, azul, negro y blanco además del uso de la madera como soporte, ambas obras reflejan el carácter más abstracto de su pintura.
El CAC Málaga acoge así casi cincuenta obras de gran formato, agrupadas en ocasiones a la manera de polípticos o ensamblajes, que permiten observar la evolución del artista en la última década. Sus pinturas más recientes exploran nuevas líneas de trabajo, ofreciendo al visitante los primeros resultados del proceso de reflexión, de depuración y de experimentación en el que el pintor se halla inmerso en la actualidad.  La trayectoria artística de Carlos León se caracteriza por una investigación constante de los límites del soporte. No en vano, León fue uno de los introductores en España del movimiento de los años 70 llamado Supports / Surfaces, que planteaba el hecho pictórico tomando de referencia a ciertos pintores del expresionismo abstracto americano. Así, en sus pinturas es característico el trazo que se produce al pintar directamente con las manos impregnadas de óleo sobre un soporte pulido, sustituido por el obtenido mediante el uso de brochas, rodillos o grandes espátulas aplicadas sobre la madera, dando paso a una abstracción de mayor calado. Carlos León consigue de este modo, encontrar el equilibrio entre la composición y el color.

Carlos León (Ceuta, 8 de marzo de 1948) es un artista español de larga trayectoria, adscrito a la abstracción.
Su obra muestra un paisaje de la imaginación donde el tema cede protagonismo a la indagación pictórica del color, la textura y la superficie.
"Cuando mi pintura es más abstracta y meláncolica, "explica Carlos León" se vuelve azul y marrón
Hoy, los óleos de Carlos León (Ceuta, 1948) habitan prestigiosas colecciones y museos, entre ellos el Reina Sofía. Cuando descubrió su vocación abandonó su carrera de Medicina en Valladolid. De ahí se marchó a París, donde vivió los intensos 70; a Madrid en los años de La Movida y a Nueva York, donde siguió bebiendo del expresionismo abstracto que tanto le ha influido. “He sido un nómada en busca de alimento”, asegura desde su casa en el campo en Segovia, donde ahora reside y sigue reinventándose. Hubo un antes y un después en 2015, con la exposición Pink Réquiem en la Sala Alcalá 31 de Madrid, donde le llegó un reconocimiento merecido y él mismo sentía que había encontrado su voz y madurez después de décadas de investigación. “El arte transcurre por dos carriles: uno irracional y misterioso y otro de conocimiento y cultura adquirida”, señala.

El estanque cifrado 2009-2016 Óleo sobre Dibond - elementos metálicos y madera 255 x 600 cm
Hasta el 26 de abril se puede visitar una retrospectiva suya en el CAC Málaga, con piezas que van desde sus primeras creaciones, más cercanas al Nuevo Reduccionismo (movimiento francés de finales de los 60), a las últimas, once piezas nuevas “secas, escuetas y concentradas, que hablan de la memoria y el distanciamiento,algo mucho másconceptual”, dice. Su próximo reto será reunir en una muestra sus ensamblajes,como él denomina a sus composiciones escultóricas.

'Tomando distancia', la exposición de Carlos León en el CAC. / JAVIER ALBIÑANA (Málaga)
“Concibo la elegancia como el arte de elegir bien. El arte de convertir 'la angustia en delicia', en palabras de George Bataille, constituye en lo que a mí respecta, todo un tratado de elegancia cuya vigencia verifico continuamente en los procesos que conducen y alimentan mi trabajo”, afirma el artista. El título elegido para la muestra, Tomando distancia, hace referencia a una observación de Theodor W. Adorno en la que afirma que “la distancia no es una zona protegida, sino un campo de tensión“. Desde esta premisa, la exposición muestra un momento de transición en la trayectoria artística de Carlos León.
El pintor Carlos León ha observado la existencia en España de "una brecha difícil de llenar" entre el arte clásico y contemporáneo, un vacío correspondiente al periodo moderno y al que ha achacado que "poca gente de verdad entienda de pintura".
"En España tenemos un problema bastante complicado de superar y es que no hay museos de arte moderno: hemos pasado de los clásicos al Reina Sofía sin transición, sin ver a Matisse, Monet o Cézanne".
A esa laguna ha atribuido también la incomprensión, por parte de público y crítica, de determinadas trayectorias artísticas que, en su caso, ha transitado por "años espantosos y de zozobra, sin muchas facilidades", pero "en buena parte ha sido culpa mía por permitirme lujos caros como decir lo que uno piensa, y eso se paga".


Ese temperamento "radical" es el que ha impregnado su obra durante más de cuatro décadas, desde su inicial militancia en el movimiento "Support-Surface" -en la Francia de los años setenta y con el reduccionismo como eje crítico y dialéctico- hasta su actual etapa, con el 'dibond' como soporte y las manos como pinceles.

En medio quedan estancias prolongadas en Francia (años ochenta), "porque París era un hervidero" cultural, y en Nueva York (años noventa), donde se empapó del expresionismo abstracto, todo ello fruto de su condición de "pintor nómada: busco los pastos y alimentos que necesito" y del convencimiento de que en España "no tenía mucho que perder".




"Allí encontré en cada momento lo que necesitaba, una cierta forma de articular mis cuadros y aprendí con el paso del tiempo que el soporte era determinante: condicionaba en gran medida el resto de la obra"
Al pasar de los años abandonó de forma progresiva las telas y los pinceles hasta llegar en la actualidad al 'dibond', un material industrial "muy interesante, expresivo y significativo", que en su opinión transmite la sensación de "frialdad y modernidad" y que pinta con sus propias manos.
Trabaja también sobre láminas de poliester en la búsqueda de transparencias, veladuras o superposiciones, dentro de un afán constante por buscar la abstracción desde el expresionismo, lo que configura a su obra un "inmenso rigor y coherencia" a pesar del cambio de soportes y de la percepción visual.
Reside y trabaja en Segovia

sábado, 21 de marzo de 2020

(XLV) (4) El placer de coleccionar arte - "Los madrazo" - Mariano Fortuny y Madrazo - (Adèle) Henriette Negrin - El Palazzo Fortuny​

(XLV) (3) El placer de coleccionar arte - "Los madrazo" - Cecilia de Madrazo Garreta  - Mariano Fortuny y Marsala​, pincha aqui

Mariano Fortuny y Madrazo (Granada, 11 de mayo de 1871 - Venecia, 3 de mayo de 1949) fue un pintor, grabador, fotógrafo, diseñador textil, diseñador de moda y escenógrafo español, nacionalizado italiano.


Mariano Fortuny en 1895.
Nació en Granada en 1871, en el seno de una familia volcada por completo en el mundo del arte. Su padre era el pintor español Mariano Fortuny y su madre, Cecilia de Madrazo, también provenía de una familia de artistas pues era hija del también pintor Federico de Madrazo y hermana de Raimundo de Madrazo. Su abuelo, Federico de Madrazo (1815-1894), era un reconocido retratista y fue nombrado director del Museo del Prado en 1861.

A los tres años de edad su padre falleció y su madre decidió trasladarse con sus hijos y su hermano Raimundo a París. Allí, Mariano pronto destacó por su talento artístico y empezó a pintar con Jean-Joseph Benjamin-Constant. También estudió dibujo y química en Francia y Alemania. En 1888 se mudó al palacio Martinego, en Venecia, donde se interesó por la gran colección de tejidos antiguos atesorada por su familia. Hacia 1906 abrió su taller en el Palacio Pesaro degli Orfei junto a su esposa y creó telas y trajes originales utilizando técnicas secretas.

Respecto a la procedencia del nombre usado en la actualidad "Giudecca" existen dos teorías.
La primera hace referencia al término medieval para referirse a los judíos: giudeo (pl. giudei). Según ello la Giudecca quiere decir "isla de los judíos". Dice la tradición que el patricio veneciano Giorgio Emo (no confundirlo con el arzobispo del mismo nombre, quien nació un siglo después) propuso en 1515 al Senado prohibir la entrada a Venecia a los judíos y a establecerlos en las islas. Así podría mantenerlos alejados de manera continua de la ciudad. Sin embargo al final el proyecto no se llevó a cabo debido a que la creación de instalaciones militares de vigilancia en la isla hubiera creado muchos problemas. Un año más tarde el Senado aceptó otra propuesta parecida presentada por Zaccaria Delfino. Pretendían trasladar a los judíos instalados en Venecia a un gueto en una de las islas, y al final, los trasladaron a Cannaregio.
La otra teoría acerca de la procedencia del nombre se centra en la palabra giudicati que viene a decir "los que han sido juzgados". Según ello la isla hubiera podido servir como espacio para retener a los presos expulsados de la ciudad.
Miguel Ángel entre 1529 y 1532 alquiló una casa en las islas y pasó en Giudecca tres años en un exilio voluntario.
Al sur de Venecia (Véneto, Italia) podemos encontrar Giudecca, un grupo de islas que se separa de las islas rialtinas por un canal llamado Canale della Giudecca. Forma parte del sestiere de Dorsoduro. Se encuentra aproximadamente a una distancia de 300 metros de la ciudad y se tardan unos tres minutos desde la plaza de San Marcos en barco (vaporetto) para llegar. Aunque son las islas más grandes de los alrededores no cuentan con un gran tamaño. De este a oeste miden unos 2000 metros, mientras que de norte al sur apenas llegan a unos 300 metros.


Localización de Giudecca

Cannaregio es uno de los seis barrios de la ciudad de Venecia. Es el área de la ciudad de mayoría clase trabajadora. En 1516 se convirtió en el gueto judío y se cercó con puertas vigiladas por guardias, para que los judíos se mantuvieran separados del resto de los venecianos. Por cierto, precisamente se cree que el origen de la palabra gueto está en la palabra gettare, que significa fundir, ya que en Cannaregio había fundiciones. Tras la presencia judía, la palabra se adapta y se aplica al lugar donde se aísla a los judíos.

El canal de Cannaregio, visto desde el Gran Canal

Entre 1909 y 1910 Mariano registró dos patentes en París. En 1911 creó la sociedad Mariano Fortuny para comercializar tejidos y, en 1919, la Sociedad Anónima Fortuny en la isla de la Giudecca para imprimir mecánicamente papeles pintados, fotografías y tejidos, a excepción del terciopelo y la seda.

Autorretrato - 1947. Témpera sobre lienzo sobre tabla, 48,4 x 40,1 cm. No expuesto
Mariano Fortuny Madrazo (Granada, 1871-Venecia, 1949) se autorretrata en busto, de frente y hasta los hombros, a la edad de setenta y seis años. Aparece vestido con la bata que usaba habitualmente para trabajar, bajo la que asoma el cuello de la camisa. El artista, que hizo un análisis de las avejentadas facciones de su cara, presenta el pelo blanco todavía abundante y una poblada barba cana que oculta un rostro demacrado con profundas ojeras, pero de intensa mirada.

Movido por sus inquietudes artísticas desde joven, Fortuny viajó por toda Europa a la búsqueda de artistas que admiraba, entre ellos el compositor alemán Richard Wagner. Su talento abarcó también la investigación en diferentes campos, como en pintura, fotografía, escultura, arquitectura, escenografía o técnicas de iluminación para artes escénicas.

Henriette Negrin - Mariano Fortuny y Madrazo

Expuso por primera vez sus cuadros en Londres en 1894 y en 1897. Conoció en París a Henriette Negrín, la mujer con la que se casaría. Más tarde haría exposiciones en París (1899), Milán (1900) y Barcelona (1922).

Henriette Nigrin fotografiada por su marido Mariano Fortuny, 1920. Desnudo pictórico, fotografía tomada en 1925.

Fortuny reflejó en sus obras el estilo del modernismo y su espíritu ecléctico. Colaboró en los vestuarios y escenografías del teatro de la Scala de Milán, para obras como Tristán e Isolda, La valquiria o La vida breve.

La creación de este vestido tiene su origen en el interés de Mariano Fortuny por el arte griego, tras la visita que hizo a Grecia en 1906. En su residencia veneciana del palacio Orfei, él y Henriette Negrìn crearon un taller para estampar telas con el propósito de extraer diseños de antiguos fragmentos de textiles griegos.

Son especialmente importantes sus creaciones en el mundo de la moda, recuperando el gusto por la indumentaria de la Antigua Grecia. Destaca su traje Delphos, que recupera las largas túnicas hechas de telas ligeras. Para la ejecución del Delphos era necesario completar el plisado de forma manual y la intervención de una máquina semimecánica formada por un sistema de poleas y rodillos capaz de conseguir el ondulado transversal de su superficie. También se implicó en el diseño textil, innovando en el tintado de las telas y en los estampados para hacerlos parecer de la Antigüedad. Por ejemplo, el efecto plateado de sus telas se obtenía mediante la aplicación de sustancias metálicas de polvo de aluminio. La obtención de transparencias y colores únicos para cada pieza obedece a técnicas consistentes en el bañado, capa a capa, de las telas en numerosos tintes.

La modelo Tina Chow fotografiada por Antonio López con un diseño de Fortuny, 1977. Modelo Delphos.  Helena Sorolla retratada por su padre a los 14 años luciendo un vestido Delphos.

Parte de sus vanguardistas e, incluso, rupturistas diseños de moda se exhiben en la Sala Fortuny del Museo del Traje de Madrid junto con otras telas y vestidos orientales que él mismo coleccionó.

Knossos en tafetán de seda rosa salmón sobre vestido Delphos en satén plisado en color ámbar. Geraldine Chaplin con vestido de Fortuny en 1979. Relieve romano de una ménade bailando.

Genio de la luz, inventor de lámparas
Durante su etapa en París también estudiaría electricidad, obteniendo los conocimientos necesarios que le servirían años más tarde para el diseño de sus diferentes modelos de lámparas. Sorprende lo rabiosamente contemporáneos que resultan sus diseños, tanto aquellos de marcada inspiración árabe, como la atemporal lámpara Fortuny sobre trípode de metal, patentada en 1903, y todavía comercializada por las casas italianas Pallucco y Venetia Studium.


Escenógrafo
Con 9 años Fortuny queda fascinado por las óperas de Wagner y su idea del Gesamtkunstwerk (obra de arte total), tras asistir junto a su madre al festival anual Festspielhaus de Bayreuth.

La soprano Colette Alliot-Lugaz, con vestido Delphos y capa.  Manto de terciopelo con decoración estarcida en tonos dorados. Diseño de Fortuny.

En la búsqueda de su Gesamtkunstwerk, Fortuny realizó la escenografía y diseñó el vestuario de diferentes obras. Del mismo modo, inventó la conocida como “Cúpula Fortuny”, un novedoso sistema de iluminación indirecta que instalaría durante su encargo para remodelar el teatro de la Condesa de Béarn, el mayor teatro privado de París, y al que le seguirían encargos para otros importantes teatros europeos como el Liceo de Barcelona o La Scala de Milán.

 La bailarina rusa Anna Pávlova con vestido Delphos.  Gloria Vanderbilt con vestido de Fortuny fotografiada por Richard Avedon, 1969.  Conjunto “peplos” de vestido Delphos sobre túnica corta fotografiado por Cecil Beaton.

Inspirándose en los chitones jónicos empleados en la antigua Grecia y en la escultura clásica del Auriga de Delfos de la que tomaría su nombre, en 1909 Fortuny patentaba la que sería su creación más conocida, el vestido Delphos.
Realizados mediante unas secretas técnicas de tintado y plisado, cuyos procedimientos todavía se desconocen, cada vestido resultaba una obra única imposible de repetir. Adornados con cuencas de cristal de Murano, los deslumbrantes y coloridos Delphos fueron los primeros vestidos que liberaban el cuerpo de la mujer de la opresión de miriñaques, corsés y polisones. Llevados sin nada debajo, su utilización quedó recluida al ámbito del hogar hasta la llegada de los años 20, cuando su uso se generalizó después de que bailarinas como Isadora Duncan o la rusa Anna Pávlova se atrevieran a lucirlos en público.

Telas y logotipo de Fortuny.  La Señora William Wetmore con vestido Delphos, 1935.
Fortuny nunca fabricó sus propios tejidos, sino que seleccionaba para sus diseños las mejores telas provenientes de países como la India, China o Japón, junto a linos procedentes de Alemania, Irlanda o Escocia.
Compraba las telas en crudo, y era en su estudio de «mago» y alquimista y más tarde en la fábrica de tejidos que abriría en la Isla Giudecca, donde las telas eran tintadas, plisadas y estarcidas.

Tras su muerte el 2 de Mayo de 1949, y después de que el estado español rehusara aceptar la herencia del creador, su viuda Henriette donaba el Palacio y la extensa colección de objetos acumulada con el paso de los años al ayuntamiento de Venecia, que creaba el Museo Fortuny.

Desde la izda., tejido de terciopelo de Mariano Fortuny; la modelo Natalia Vodianova con un Delphos vintage de Fortuny en la entrega de premios British Fashion Awards en 2009; un modelo Delphos de 1912; y la socialité Gloria Vanderbilt con otro de los vestidos del artista, fotografiada por Horst P. Horst en Nueva York. FOTO: GETTY IMAGES

Fuente: Paz Aleixandre, Perito Tasador en Arte y Antigüedades

El Palazzo Fortuny​ es un palacio histórico veneciano situado en el sestiere de San Marco. Fue construido por la familia Pesaro en el siglo XV en estilo gótico veneciano.​ Desde 1902 fue la residencia de Mariano Fortuny y su esposa Henriette Negrin, y actualmente alberga el Museo Fortuny.

El edificio fue construido en el siglo XV por Benedetto Pesaro, miembro de la prominente familia Pesaro, y es uno de los varios palacios de esa familia en la ciudad

La rama San Beneto de la familia se extinguió a finales del siglo XVII, y desde aproximadamente 1720 el palacio fue alquilado a varios inquilinos

En el momento en el que Mariano Fortuny estableció su primer estudio veneciano aquí, en los últimos años del siglo, había unos trescientos cincuenta inquilinos.  Gradualmente compró más espacio, demoliendo las paredes divisorias que se habían añadido con el paso del tiempo y restaurando las habitaciones poco a poco a su estado previo; en 1902 la convirtió en su residencia. En 1907, junto con su futura esposa Henriette Negrin, estableció un pequeño taller; unos pocos años después, se dedicaron dos plantas del palacio a la impresión de ropas y tejidos de seda y terciopelo.


El Museo Fortuny expone pinturas, telas y las lámparas de Fortuny en la primera planta, junto a salas dedicadas a la historia del palacio y su taller en la segunda planta. El edificio todavía tiene elementos creados por Fortuny. El entorno de trabajo está representado mediante tapices, cuadros y lámparas.


El Palazzo Fortuny se caracteriza por sus tres enérgicas fachadas, que dan respectivamente al Campo San Beneto, a la Calle Pesaro y al Rio di Ca' Michiel,3​7​ y por sus extraordinarias dimensiones: no sin razón, es considerado uno de los palacios más grandes de estilo gótico de Venecia. También es citado a menudo como uno de los mejores ejemplos de arquitectura gótica veneciana que no se encuentran en el Gran Canal, gracias a su compacidad y coherencia arquitectónica y a la armonía de su diseño estilístico. La fachada hacia el rio, más modesta, se caracteriza por tres grandes políforas centrales y por un amplio portal al agua rodeado por ventanas secundarias.


También son característicos los dos enormes salones de recepción situados en los piani nobili, cada uno de los cuales tiene una longitud de cuarenta y cinco metros. Para permitir que la luz iluminara toda la gran estancia, fue necesario crear un gran corte o patio interior con varias aperturas. Todos los balcones están enriquecidos por decoraciones: a veces leones esculpidos, a veces frisos que representan querubines.

Fuente LaVanguardia - Teresa Sesé.Barcelona
 
Henriette Nigrin

Una creadora del ámbito textil a la sombra de su marido

Como a tantas otras creadoras, a Henriette Fortuny, francesa de Fontainebleau, la historiografía del arte la ha relegado a un papel eterno de modelo y musa. Tanto es así que incluso la exposición del Museo Fortuny donde por primera vez, en la temporada 2015-2016, se hacía pública su condición de creadora del Delphos fue titulada Retrato de una musa. “Pero su papel no se limitó a ser la compañera de un icono del siglo XX”, dice Silvia Bañares, autora de una breve biografía publicada en Datatèxil, en la que defiende que fue una gran creadora e inventora en el ámbito textil. 


Se conocieron en torno a 1900 durante un viaje de Fortuny a París. Ella estaba casada y mantuvieron la relación en secreto hasta 1902, año en el que se divorcia y se instala con el artista en el palazzo Pesaro degli Orfei, donde compartieron vida y trabajo. 


Se casaron 22 años después en París, cuando contaban 52 y 46 años respectivamente, y además del taller veneciano llegaron a tener acciones de una factoría en Guidecca, dos tiendas en París y una tercera en Londres donde vendían sus diseños. Los últimos dieciséis años de su vida tras la muerte de su marido, en 1949, los dedicó a reordenar los bienes y a efectuar numerosas donaciones al Museo del Prado, al MNAC, al de Reus..., cumpliendo la voluntad de su compañero. Todas menos una. El Estado español renunció a la herencia del palacio abarrotado de telas, trajes, decorados, pinturas, y lo legó entonces al Ayuntamiento de Venecia, que lo convirtió en el actual Museo Fortuny.