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miércoles, 1 de abril de 2026

89 - LA ROMA IMPERIAL - Tiberio - Criando víboras - La Villa Jovis - El triste final de Cayo y Lucio César -

88 - LA ROMA IMPERIAL - ( Diferentes árboles genealógicos)  Leyes de Augusto para restaurar el mos maiorum y aumentar la población romana - Livia Drusila - Octavia la Menor (64 a.C. – 11 a.C.) - Claudio Marcelo (88–40 a.C.) - El Teatro de Marcelo -Julia la Mayor , pincha aquí


Tiberio, el más triste de los emperadores romanos
Tras la muerte del emperador Augusto, a su sucesor Tiberio le esperaba la difícil tarea de estar a su altura. Aunque fue un estratega prudente en el aspecto militar, nunca llegó a sentirse cómodo como gobernante.

Tiberio Claudio Nerón nació en Roma el 16 de noviembre del año 42 a.C., en plena lucha por la herencia política de Julio César. Cuando tenía apenas tres años su madre, Livia Drusila, se divorció de su padre para casarse con Octavio, el hijo adoptivo de César, que en aquel momento estaba aún lejos de ser emperador.

Ya desde su juventud Tiberio demostró una gran cultura e inteligencia; motivo por el que Augusto, tras convertirse en primer ciudadano de Roma, se fijó en él como posible sucesor y le mandó con el ejército en Hispania para ponerlo a prueba cuando contaba apenas dieciséis años.

Su popularidad en el ejército lo colocaba entre los primeros en la lista de candidatos para suceder a Augusto, especialmente cuando este le concedió la mano de su única hija, Julia la Mayor; algo que por otro lado Tiberio no deseaba pues el princeps le obligó a repudiar a su primera mujer, Vipsania, a la que amaba.

Sin embargo, Tiberio decidió de improviso retirarse de la vida pública cuando estaba en lo más alto. Presumiblemente se sentía herido por las supuestas preferencias del princeps por otros candidatos a la sucesión y estaba cansado por el infeliz matrimonio político al que este le había obligado con su hija.

Se retiró a Rodas durante diez años, pero finalmente volvió a Roma cuando todos los otros posibles herederos hubieron muerto. Augusto lo adoptó formalmente y compartió con él el título de princeps, de modo que tras su muerte en el año 14 d.C., se convirtió en su sucesor político.


Busto del emperador romano Tiberio conservado en la Gliptoteca de Múnich (Fuente: Wikimedia Commons)

Tiberio no regresó a Roma nunca. Ni siquiera el funeral de su madre (29 d.C.), la caída en desgracia del prefecto del pretorio Lucio Elio Sejano (31 d.C.) o las muertes de Agripina la mayor y Druso (33 d.C.) le motivaron a entrar en la ciudad.

Criando víboras
El nuevo emperador nunca había sentido predilección por la política y su nueva posición solo hizo crecer el hastío que esta le provocaba. Desde el comienzo de su principado se apoyó en Lucio Elio Sejano, el comandante de la guardia pretoriana, que había servido a Augusto durante años. Tiberio confiaba ciegamente en él y lo llamaba incluso su “amigo y compañero”, una influencia que fue creciendo hasta cederle toda la iniciativa política.

El princeps era de carácter melancólico y huraño y la muerte de su hijo Druso en el año 23 -en la que podría haber estado implicado el propio Sejano, deseoso de hacerse con el poder para él solo- acentuó hasta el extremo este rasgo de su carácter.

Tres años después, decidió apartarse totalmente del poder -uno de los pocos emperadores romanos que lo haría voluntariamente- y dejarlo en manos de Sejano, al que nombró cónsul.


Por NormanEinstein, rowanwindwhistler - Este archivo deriva de:Capri and Ischia map.png:Italy map-blank.svg:Projection: EPSG 4326Coast: SRTM Water Body DataInset: Italy map-blank.svgPopulated areas from original raster map, CC BY-SA 4.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=94728155

La isla de Capri es una isla de Italia localizada en el mar Tirreno, en el lado sur del golfo de Nápoles, frente a la península Sorrentina. Ha sido un lugar de célebre belleza y centro vacacional desde la época de la antigua república romana.

Administrativamente, la isla pertenece a la ciudad metropolitana de Nápoles, en la región de Campania.
La isla tiene una superficie de 10,36 km², y un perímetro aproximado de 17 km.
Tácito recoge que había doce villas imperiales en Capri (latín Capreae). las ruinas de una en Tragara podían aún verse en el siglo XIX. Fue la isla predilecta de Octavio Augusto que la frecuentó durante cuarenta años.

Tiberio, el sucesor de Augusto, también construyó una serie de villas en Capri, la más famosa de las cuales era Villa Jovis, una de las villas romanas mejor conservadas de Italia. En el año 27, Tiberio se trasladó permanentemente a Capri, desde donde gobernó el Imperio hasta su muerte en el 37.


Reconstrucción del aspecto de la villa Iovis de Tiberio en Capri hecha por Jean-Claude Golvin (Fuente: Jean-Claude Golvin)

La Villa Jovis es un sitio arqueológico donde se encuentran los restos de la probable residencia permanente del emperador Tiberio del 27 al 37 en la isla de Capri en la Bahía de Nápoles, tras abandonar su villa en Sperlonga. 

Situado a una altitud de 334  m , en un afloramiento rocoso del monte Tiberio, su mirador permite visualizar todo un panorama que va desde la bahía de Nápoles y el golfo de Salerno hasta las tierras del Cilento. Es la más grande de las doce villas tiberianas de Capri mencionadas por Tácito. 

Todos los edificios cubrieron varias terrazas de 7.000  m 2 (en un nivel de unos 40 metros) a las que hay que añadir más de 13.000  m 2 de jardines y nenúfares . El conjunto imperial se centraliza en torno a un gran impluvium formado, entre otras cosas, por cuatro grandes cisternas con una capacidad de más de 8.000  m3 . Las alas norte y este del edificio albergaban los apartamentos privados del emperador, en el lado oeste en tres niveles estaba el barrio de los sirvientes, mientras que el ala sur albergaba el atrio y la zona de spa. Más al sur, aislada de la villa, se encuentra la torre del faro, sin duda utilizada para comunicarse por señales ópticas con la flota imperial con base en Misene .

También cerca de la villa, está el sitio del famoso "Salto de Tiberio" ( Salto di Tiberio ), un acantilado desde cuya cima, según la leyenda popular, el emperador arrojó allí esclavos e invitados que se habían vuelto demasiado engorrosos. 

Reconstrucción del aspecto de la villa de Tiberio en Sperlonga (Fuente: Jean-Claude Golvin)

En el 21 d.C., Tiberio hizo un simulacro de retiro y pasó una temporada en la Campania. Cinco años después, partió de Roma con la convicción oculta de no volver más. Primero se refugió en su espectacular villa en Sperlonga (a unos 130 kilómetros de Roma), pero unos meses más tarde pensó que únicamente en una isla encontraría la tranquilidad y la seguridad que tanto ansiaba.

Augusto compró Capri a los napolitanos y luego fue una de las propiedades que dejó en herencia a Tiberio al morir. La isla no solo tenía una gran belleza natural, sino que ofrecía unas vistas privilegiadas de la bahía de Nápoles. Capri tenía la ventaja de que solo se podía acceder a ella por un único y escaso terreno de costa, así que era imposible llegar a tierra sin ser detectado.

Se retiró a la isla de Capri, donde según los rumores pasaba el tiempo dedicándose a todo tipo de perversiones sexuales; unos rumores que posiblemente eran falsos, pero que condicionaron la imagen que tuvieron la mayoría de historiadores romanos que escribieron sobre él.

Por Classical Numismatic Group, Inc. http://www.cngcoins.com, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=2385745

Moneda emitida durante el consulado conjunto de Tiberio y Sejano

Pero las excesivas ambiciones de Sejano al final le traicionaron. El despotismo con el que ejercía el poder, unido a las sospechas de haber estado implicado en la muerte del hijo de Tiberio, llevaron al princeps a retirarle su favor de modo tan expeditivo como se lo había concedido. En el año 31 el emperador envió una carta al Senado en la que acusaba a Sejano de traición y daba orden de ejecutarlo de inmediato a él y a sus partidarios.

La supuesta traición del hombre en el que había confiado durante años tuvo un efecto dramático en la personalidad de Tiberio, que empezó a desconfiar de todos. Delegó el poder en el hijo de Germánico, el futuro emperador Calígula, y en su nieto Tiberio Gemelo, al que el primero se encargó de eliminar tan pronto como asumió el poder.
El princeps no era ciego a la ambición de Calígula y se le atribuyó haber dicho, al nombrarlo sucesor: “Estoy criando a una víbora entre los pechos de Roma”.
El final del "emperador triste"
El 16 de marzo del año 37 Tiberio, que ya tenía casi 80 años, tomó parte en unos juegos ceremoniales y se dislocó el hombro al lanzar una jabalina. Fue llevado a su palacio y sus médicos, tras examinarlo, declararon que no viviría ni un día más.

Ante dicha perspectiva, la guardia pretoriana aclamó a Calígula como nuevo emperador y se enviaron correos a todo el imperio para anunciar la sucesión. Pero los médicos no acertaron en su pronóstico. Al cabo de unas horas Tiberio se despertó y, como si nada hubiera sucedido, pidió que le trajeran algo para comer.


"La muerte de Tiberio", Jean Paul Laurens. Imagen: Musée Paul-Dupuy, Toulouse (CC)
Jean-Paul Laurens (1838–1921) fue un pintor y escultor francés especializado en temas históricos.

Esta inesperada recuperación desató el pánico entre la guardia y los senadores, que ya habían reconocido a Calígula como nuevo emperador y temían lo que podía suponer aquella marcha atrás; a lo peor, una nueva guerra civil. El comandante de los pretorianos, Nevio Sutorio Macrón, decidió entonces solucionar el conflicto allí mismo y asfixió a Tiberio con las sábanas.
Al margen de sus bondades o maldades personales, lo cierto es que Tiberio había logrado consolidar aquello que Augusto había conseguido.
Especialmente destacable fue su gestión económica, ya que dejó de lado algunas prácticas que suponían un gran dispendio de dinero, como los combates de gladiadores; esto tuvo sin duda un impacto negativo en su popularidad entre la plebe, pero dejó en las arcas imperiales un tesoro veinte veces superior al que había heredado de Augusto, que su sucesor Calígula no dudaría en dilapidar en extravagancias.


CAYO CÉSAR Y LUCIO CÉSAR fueron los nietos favoritos del emperador Augusto. Hijos de Julia la Mayor y Marco Vipsanio Agripa, los hermanos fueron preparados desde pequeños para convertirse en los potenciales sucesores de Augusto, pero los azares del destino quisieron que ambos murieran con poco tiempo de diferencia cuando apenas habían llegado a la edad adulta. Su muerte dejó devastado al princeps, pero abrió la puerta para que Tiberio se convirtiera en el principal nuevo heredero.

Origen familiar
  • Padre: Marco Vipsanio Agripa
  • Madre: Julia la Mayor (hija de Augusto)
  • Abuelo materno: Augusto
  • Tíos maternos: Tiberio, Druso el Mayor
Hermanos:
  • Cayo César
  • Lucio César
  • Agripina la Mayor
  • Julia la Menor
  • Agripa Póstumo
Cayo y Lucio César nacieron en el 20 y en el 17 a.C., respectivamente. Al ser en su momento los únicos hijos varones nacidos de su única hija, Augusto los trató desde el principio como sus posibles sucesores en el cargo. Por este motivo, desde el 17 a.C. ambos chicos fueron adoptados formalmente por el emperador, lo que se traducía en que ahora él era su «padre». Curiosamente, las habladurías de la gente en Roma llegaron a cuestionar que el padre biológico de los jóvenes fuera Agripa, sobre todo después de que las relaciones adúlteras de Julia la Mayor salieran a la luz.


El relieve de la procesión en el Ara Pacis de Augusto. Justo en el centro de la imagen aparece un pequeño Cayo César agarrado a Agripa y mirando a Livia Drusila (Fuente: Wikimedia Commons)

En el 5 a.C., coincidiendo con el duodécimo consulado de Augusto, Cayo César se vistió por primera vez con la toga virilis y se convirtió formalmente en un adulto. 

La preparación de unos líderes
Durante la infancia de Cayo y Lucio César, Augusto se encargó de exponerlos al ojo público, por lo que eran muy queridos por el pueblo llano. De ese modo, con solo siete años, Cayo César dirigió uno de los equipos de niños patricios que participaron en los Juegos Troyanos, unos peligrosos ejercicios de equitación y luchas simuladas realizados para celebrar la inauguración del Teatro de Marcelo.

En el 8 a.C., con doce años de edad, Cayo viajó a la Galia con el princeps para tener su primera toma de contacto con el mundo militar y la vida de las legiones. 


Monedas en la que se representa a Cayo y Lucio César (Fuente: Tesorillo)

El triste final de Cayo y Lucio César

Tigranes IV fue asesinado, probablemente por personas descontentas con su acercamiento político a Roma, por lo que Cayo recibió la orden de asegurar en el trono a su sucesor, un medo que era muy impopular entre los armenios.

En consecuencia, sectores armenios se sublevaron y Cayo tuvo que participar en algunos combates. En ese contexto, mientras asediaba una pequeña ciudad, se acercó imprudentemente a las murallas para negociar con el gobernador, que afirmaba querer revelarle jugosos secretos de los partos para cambiarse de bando y ganarse el favor de Roma. En el momento en que se estaba produciendo la entrevista durante una tregua, Cayo fue atacado a traición y recibió una herida.


https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=41467274

El Reino de Tigranes IV fue un reino armenio que gozó de una considerable influencia en el Medio Oriente bajo el reinado de su abuelo, Tigranes el Grande. Sin embargo, la situación cambió rápidamente debido a la creciente expansión del Imperio Romano y la competencia con el Imperio Parto por el control de la región. Tigranes IV, hijo de Tigranes III, fue rey de Armenia del año al 12 al 5 a. C. y del 4 a. C. al 1 d. C. Su reinado estuvo marcado por un constante juego de intrigas políticas, batallas, traiciones y exilios. Aunque su reinado fue relativamente corto, su historia es testimonio de las tensiones geopolíticas de la época, que enfrentaban a potencias como Roma, Partia y Armenia en una lucha constante por el dominio de la región.

El gobernador fue ejecutado y la ciudad fue capturada, pero Cayo César no volvió a ser nunca el mismo, tanto a nivel físico como psicológico. 
Esta falta de ánimos empeoró en el 2 d.C. cuando se enteró de que su hermano Lucio había muerto inesperadamente de una enfermedad mientras viajaba de camino a Hispania. Al verse incapaz de realizar su papel, Cayo le escribió una carta a Augusto pidiéndole que le dejara renunciar a su cargo  para retirarse a vivir en algún lugar de Siria.
Augusto, consternado, logró convencer a su hijo-nieto para que regresara a Roma y decidiera allí su destino. Sin embargo, en el 4 d.C., en el viaje de regreso a Italia, murió debido a complicaciones derivadas de sus heridas. Tenía veintitrés años y había muerto solo dieciocho meses después de su hermano menor.

Augusto, roto por el dolor, no podía imaginar nada peor. En menos de dos años había perdido a sus dos queridos nietos, dos posibles herederos que ya nunca llegarían a sucederle. Si en el 17 a.C. podía presumir de tener a cinco personas (Agripa, Tiberio, Cayo, Lucio y Druso el Mayor) que podrían compartir el poder cuando él no estuviera, ahora el único varón adulto vivo y vinculado estrechamente que podía heredar la dignidad imperial era Tiberio, su hijastro, quien, para colmo de males, se había auto exiliado a la isla de Rodas para huir de la vida pública.

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