Como decía su colega y admirador Billy Wilder, "durante veinte años todos nosotros intentamos encontrar el secreto del toque Lubitsch. De vez en cuando, con un poco de suerte, lográbamos algún que otro metro de película que brillaba momentáneamente como si fuera de Lubitsch, pero no era realmente suyo". El toque Lubitsch era como el aroma de un buen vino que todo el mundo detecta y degusta pero que nadie acierta a explicar del todo. Estaba compuesto por un argumente elegante y sofisticado, por un refinamiento que se deslizaba a menudo hacia la ironía fina.
En cada escena era tanto lo que se sugería como loo que se mostraba y, en muchas de sus películas, subyacía un erotismo tan sutil, que los censores nunca podían cortarlo, porque no se puede cortar un aroma.
Artista obsesionado por los misterios de las relaciones entre hombre y mujer, la guerra de los sexos se convertiría en el tema central de su obra.
Maestro absoluto de la elipsis, Lubitsch supo burlar las estúpidas normativas censoras de su tiempo (las de cualquier tiempo son igualmente estúpidas) recurriendo a una sugestiva manera de que el espectador reconstruyese con su imaginación cuando la moralina de la época le escamoteaba.
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Ernst Lubitsch: el toque mágico de la sugerencia -- Als Ich Tot (1916) |
Fue Billy Wilder quien dijo de Lubitsch que "era capaz de decir más con una puerta cerrada que un director moderno con una bragueta abierta"
Estupendo dialoguista y creador de situaciones comprometidas y picantes, que siempre resolvía con una elegancia insuperable, Lubitsch fue un creador que exigía un espectador que supiese leer entre líneas y apreciase el sabroso arte de reconstruir con su imaginación aquellas situaciones que Lubitsch dejaba apenas en boceto. Y es que Lubitsch, como inmenso artista del medio, establecía una comunicación entre el espectador y su arte como pocos directores han sido capaces de plantear, y mucho menos conseguir.
Se ha dicho que los conflictos sexuales y humanos son abordados por Lubitsch en sus comedias de una manera tan elegante, y que los modos y reacciones de sus personajes son tan finos, que sus películas no transcurren en este mundo, sino en un universo paralelo al nuestro llamado "Lubitschlandia"
Fue con la llegada del sonoro cuando Lubitsch empezó a deslumbrar de verdad, por su brillante utilización de los diálogos, en títulos como El desfile del amor. Destaca también en el terreno del musical con Paramount on Parade. Tras El teniente seductor fracasa espectacularmente con el drama El remordimiento, por lo que decide centrarse en comedias como la especialmente memorable Un ladrón en la alcoba.
Fue con la llegada del sonoro cuando Lubitsch empezó a deslumbrar de verdad, por su brillante utilización de los diálogos, en títulos como El desfile del amor. Destaca también en el terreno del musical con Paramount on Parade. Tras El teniente seductor fracasa espectacularmente con el drama El remordimiento, por lo que decide centrarse en comedias como la especialmente memorable Un ladrón en la alcoba.
Remordimiento. Lubitsch. Escena 23, pincha aqui
Frantz, de Francoise OzonLa película es una adaptación que hace el director francés, Francois Ozon, de la película estadounidense “Broken Lullaby” (Remordimiento) de 1932, dirigida por Ernst Lubitsch.
Quien a su vez se había inspirado en la obra de teatro L’homme que j’ai tué (El hombre que yo maté, 1925), de Maurice Rostand.
Ozon comienza por la lectura de la obra de Rostand y descubre la película de Lubitsch.
Ozon es fiel al original, aunque varía el punto de vista. El punto de vista de Ozon es el de Anna, la novia del soldado muerto, alemana, que cobra centralidad.
Lubitsch lo hacía desde la perspectiva francesa, en 1932.
“Desde un principio, después de leer la obra de teatro, pensé en contar la historia desde el punto de vista de Anna. De esa forma se crea el suspense porque, al igual que el espectador, Anna no conoce los motivos de la visita de Adrien a Alemania”, relata Ozon.
Un ladrón en la alcoba - Ernst Lubitsch, pincha aqui
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Lily (Miriam Hopkins), una carterista que se hace pasar por condesa, conoce en Venecia al famoso ladrón Gaston Monescu (Herbert Marshall), quien a su vez se hace pasar por barón, y se enamoran. Gaston roba al aristócrata François Fileba y huye con Lily antes de que le descubran. Casi un año después, en París, Gaston roba un bolso con diamantes incrustados a la viuda Mariette Colet, pero se lo devuelve y la cautiva de tal forma que lo contrata como secretario. |
Tras la llegada de los nazis al poder, Lubitsch acaba nacionalizándose estadounidense. En 1935 se une a la actriz Vivian Gaye (con la que tendrá un bebé), tras divorciarse de Helene Kraus. Ese mismo año, le nombran supervisor de Paramount, cargo que aprovechó para dar trabajo a algunos compañeros que tuvieron que huir de Alemania. Enseguida deja el cargo y entra en su etapa de plenitud creativa, con sus películas más redondas, como Ángel, con Marlene Dietrich, como una mujer que tiene una aventura extraconyugal en París, o La octava mujer de Barba Azul, redondísima comedia con Claudette Colbert y Gary Cooper, que tenía como coguionista a Billy Wilder.
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Vivian Gaye - Ernest Lubitsch |
Ángel (1937), Ernst Lubitsch, pincha aqui![]() |
Marie Magdalene Dietrich, conocida por su nombre artístico Marlene Dietrich (Schöneberg, Berlín, 27 de diciembre de 1901 - París, 6 de mayo de 1992), fue una actriz y cantante alemana que adoptó la nacionalidad estadounidense. Es considerada como uno de los más eminentes mitos del séptimo Arte, y también como la novena mejor estrella femenina de todos los tiempos según el American Film Institute. |
“Lubitsch era el mejor guionista que haya habido nunca. Recuerdo que en La octava mujer de Barbazul (1938) había una escena en el guión en la que Gary Cooper entra en una tienda en Niza y ve unos carteles. Uno de ellos dice: ‘Se habla español’, en otro pone: ‘Se habla inglés’. Lubitsch cogió un bolígrafo y escribió debajo: ‘Se entiende el americano’. Un chistecito que lo decía todo”, contaba Billy Wilder.
La octava mujer de Barba Azul, en El Callejón de las Maravillas, pincha aqui
En los años 40, Lubitsch acumula títulos memorables como El bazar de las sorpresas, o El diablo dijo no. Aunque su gran especialidad siguen siendo las críticas políticas, a través de ingeniosas sátiras. Le dan juego especialmente los totalitarismos: el comunismo (Ninotchka) y el nacionalsocialismo (Ser o no ser). También le sacó mucha punta a las costumbres tradicionales británicas en El pecado de Cluny Brown.
El diablo dijo no~español completa, pincha aqui
Ninotchka (Ernst Lubitsch, 1939). Guión de Billy Wilder (escena con el mayordomo), pincha aquí![]() |
Los camaradas Iranoff, Buljanoff y Kopalski han sido enviados a París para obtener dinero para el Gobierno ruso mediante la venta de las joyas confiscadas a la gran duquesa Swana, que vive en la capital francesa. Los tres camaradas se instalan en un hotel de lujo mientras los tribunales franceses deciden quién es el verdadero propietario de las joyas. El Gobierno ruso envía a Nina 'Ninotchka' Ivanovna Yakushova a arreglar las cosas. |
Ser o no ser (1942) Ernst Lubitsch, película completa pincha aqui![]() |
Segunda Guerra Mundial (1939-1945). Varsovia, durante la ocupación alemana. El profesor Siletsky, un espía al servicio de la Gestapo, está a punto de entregar una lista con el nombre de los colaboradores de la Resistencia. Joseph Tura, actor polaco, intérprete de Hamlet y esposo de María Tura, también conocida actriz, intentará evitarlo. Con la ayuda de los actores de su compañía, se hará pasar por el cruel coronel Erhardt y por Siletsky para entrar en el cuartel general de las SS. |
Continúo trabajando hasta su muerte en Los Angeles durante el rodaje de la opereta "La dama de armiño" 1948 que terminó Otto Preminger
En total participó en alrededor de 30 películas como actor y 40 como director en su periodo alemán, y otras 30 películas solo como director en la etapa americana.
El 13 de marzo de 1947, Hollywood le dedicó un Oscar especial por toda su carrera. En el escenario sufrió un súbito dolor en el pecho. Logró recuperarse, pero ocho meses más tarde, el 30 de noviembre de 1947 otro ataque al corazón (según parece) un infarto poscoital (si sexto que le daba en los últimos años), acabó con él, después de hacer el amor con una candidata a actriz. Tenía 55 años.
“Nos hemos quedado sin Lubitsch”, le dijo Billy Wilder a William Wyler en su funeral. “Peor aún, nos hemos quedado sin las películas de Lubitsch”, replicó éste. Por desgracia, tenía razón y ya no se hacen películas como las suyas.
Premios destacados: Nominado al Oscar como mejor director en tres ocasiones por las películas "!El patriota" 1930, "El desfile del amor" 1930 y "El diablo dijo no" (1944), nunca lo ganó en competición.
1947 Oscar honorífico
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