domingo, 27 de abril de 2014

Mi Semana Santa en Viena (VIII) - Cafe central

Von Ferstel, Heinrich Frh.



Nacionalidad: Austria
Viena 7-7-1828 - Viena 17-7-1883 
Arquitecto


Inició sus estudios en Viena y entre 1851-53 trabajó en el estudio de arquitectura de su tío F. Stache. En 1855 gana el concurso para la realización de la Votivkirche de Viena, trabajos que continuarán hasta 1879. Von Ferstel se convertirá en uno de los arquitectos más importantes de su tiempo, construyendo, entre otras obras, edificios bancarios y de la Bolsa en Viena (1860), el Museo de Artes Industriales de Viena (1871), la Facultad de Químicas de la Universidad de Viena (1872), la Escuela de Artes Aplicadas (1877), el edificio de la aseguradora Lloyd en Trieste (1883), una villa en el Bosque de Reichenau (1872) y el palacio Erzhzg. Ludwig Víctor de Viena (1869). Sus obras se caracterizan por retomar los estilos historicistas, dominando las formas neorrenacentistas. Sus construcciones representan un modelo típico de la arquitectura austriaca del Imperio. A partir de 1866 Von Ferstel impartirá clases en la Polytechnikum.

Votivkirche de Viena
Comentario

Esta iglesia está situada en Rooseveltplatz, lugar donde un sastre intentó asesinar al emperador Francisco José, en febrero de 1853. Fue levantada gracias a una colecta y el arquitecto encargado fue Heinrich von Ferstel, quien comenzó las obras en 1856, no siendo consagrada hasta 1879. 

Desde el punto de vista decorativo llaman la atención los hermosos chapiteles de filigrana y la aguja. Muchas de las capillas de la iglesia están consagradas a regimientos y héroes militares austriacos. El monumento más importante es el sarcófago renacentista de Nikla Salm, situado en la capilla oeste de la nave norte. Salm mandó las tropas austriacas durante el asedio turco de 1529.

El Café Central 

Es una conocida cafetería de la ciudad de Viena. Se encuentra en el distrito número 1 de la capital austriaca, en el 14 de la calle Herrengasse, un edificio neorrenacentista que en la actualidad recibe el nombre de Palais Ferstel en honor a su arquitecto, Heinrich von Ferstel.

El café abrió sus puertas en 1860. A finales del siglo XIX se convirtió en uno de los puntos de encuentro más importantes de la intelectualidad vienesa, en parte gracias al cierre y derribo del Café Griensteidl. Algunos de los clientes habituales del Central fueron, entre otros, Peter Altenberg, Egon Friedell, Hugo von Hofmannsthal, Anton Kuh, Alfred Adler, Sigmund Freud, Adolf Loos (quien diseñó el interior del Café Museum), Leo Perutz y Alfred Polgar. Hasta 1938, el Café Central recibía también el nombre jocoso de "universidad del ajedrez", pues era frecuentado por muchos aficionados a este juego.

Según una conocida anécdota, el político austriaco Heinrich Clam-Martinic, al ser preguntado por la posibilidad de que estallase la revolución en Rusia, afirmó: "¿Y quién se supone que va a hacer la revolución? ¿Quizá el Sr. Bronstein desde el Café Central?" Clam-Martinic se refería a León Trotsky, cuyo apellido real era Bronstein; Trotsky vivió en Viena como emigrante desde octubre de 1907 hasta el comienzo de la Primera Guerra Mundial y era un asiduo del Central, donde solía jugar al ajedrez.

El escritor Alfred Polgar escribió en su "Teoría del Café Central" lo siguiente: "El Central no es una cafetería como el resto de las cafeterías, sino una forma de ver el mundo (...) Sus habitantes son en su mayor parte gente cuyo odio por sus semejantes es tan intenso como su deseo de estar con otras personas que a su vez también quieren estar solas pero necesitan compañía. Los clientes del Central se aman y menosprecian mutuamente (...) A algunos autores les sucede que cuando están en el Central no se les ocurre nada. Fuera de él, mucho menos todavía."

El Café Central cerró tras el fin de la Segunda Guerra Mundial. En 1975, año europeo de protección del patrimonio artístico, se renovó el Palais Ferstel y el Central volvió a abrir. No lo hizo en el patio interior del palacete, donde estaba antiguamente, sino en la antigua zona de ventanillas de un banco. En 1986 se volvieron a renovar lujosamente las distintas salas.

Hoy día, el Café Central es por un lado una atracción turística y por otro una cafetería burguesa que vive de la reputación de su pasado literario.









Situado frente al Freyung, se levanta un palacio de estilo italiano al que se conoce como Palais Ferstel. Fue levantado en 1860 y toma su nombre del arquitecto que lo diseñó, Heinrich von Ferstel. Una vez se entra en él, se accede al Pasaje Freyung, con el techo acristalado y lleno de tiendas elegantes. 







Fecha: 1883 - Universidad (Viena)


Mi Semana Santa en Viena (VII) - Gustav Klimt y Oskar Kokoschka

Gustav Klimt

Gustav Klimt (Baumgarten, 14 de julio de 1862 – Alsergrund, 6 de febrero de 1918) fue un pintor simbolista austríaco, y uno de los más conspicuos representantes del movimiento modernista de la secesión vienesa. Klimt pintó lienzos y murales con un estilo personal muy ornamentado, que también manifestó a través de objetos de artesanía, como los que se encuentran reunidos en la Galería de la Secesión vienesa. Intelectualmente afín a cierto ideario romántico, Klimt encontró en el desnudo femenino una de sus más recurrentes fuentes de inspiración. Sus obras están dotadas de una intensa energía sensual, reflejada con especial claridad en sus numerosos apuntes y esbozos a lápiz, en cierto modo herederos de la tradición de dibujos eróticos de Rodin e Ingres. Klimt se convirtió en un personaje muy notable en la alta sociedad vienesa, y estuvo relacionado de un modo u otro con los más notables círculos intelectuales del momento, en una época en la que Viena estaba dejando de ser la capital mundial del arte.


En 1897, Klimt se convierte en presidente y miembro fundador de la Wiener Sezession, grupo de artistas que surge como alternativa independiente a la Academia de Viena, entre cuyos miembros se encuentran pintores naturalistas, realistas y simbolistas. Entre sus objetivos se cuentan la promoción de jóvenes artistas, la exhibición de obras extranjeras y la publicación de una revista en la que mostrar las obras de los miembros del movimiento. A diferencia de la mayoría de los grupos de vanguardia de la época, la Secesión nunca redacta un manifiesto y toma a Palas Atenea, la diosa griega de la sabiduría y la justicia, como su símbolo. Si bien sus obras son generalmente detestadas por el público, recibe cierto apoyo institucional, que se materializa en la construcción de una sala de exposiciones propia en un solar cedido por las autoridades. Klimt permanece como miembro de la Secesión hasta 1908.

Medicina, Filosofía y Jurisprudencia, los tres lienzos más geniales y controvertidos de Klimt. Actualmente sólo se conservan estas fotografías
A finales de siglo, comienza tres pinturas encargadas para decorar el techo del Aula Magna de la Universidad de Viena, Filosofía, Medicina y Jurisprudencia. Adoptando las formas clásicas de la alegoría y el simbolismo, Klimt las transforma con su lenguaje plástico, abiertamente sexual y provocativo. Dura y ampliamente criticadas, estas pinturas no llegan a instalarse y desde ese momento, el artista no vuelve a aceptar encargos públicos.

Su estilo se define totalmente en 1899, cuando pinta su Nuda Veritas, un provocador desnudo frontal femenino que desafía a sus críticos más conservadores.





Con motivo de la XIV exposición del movimiento secesionista, Klimt finaliza en 1902 el Friso de Beethoven, homenaje al compositor alemán. Al año siguiente, Klimt visita Florencia, Venecia y Rávena, donde descubre los mosaicos bizantinos que posteriormente marcarán su producción pictórica. Es en este punto donde comienza su madurez como artista.





Después de aquello, con la excepción del Friso de Beethoven, no volvió a acometer obras tan ambiciosas desde el punto de vista compositivo. El friso fue concebido en medio de la polémica de la facultad pero emana equilibrio y respira libertad creativa. En principio iba a ser una pieza efímera, así que Klimt empleó toda su imaginación sin preocuparse de la conservación posterior. Mezcló pigmentos con piedras translúcidas, materiales propios de la decoración e incluso marcó algunos detalles con lápices de colores. Parte de las paredes laterales muestran el estuco blanco vacío, con la excepción de las figuras femeninas que flotan, etéreas, en búsqueda de la salvación. Y la sección central, con el gigantesco Tifeo y sus hijas -a la vez demacradas y seductoras- es una explosión caricaturesca, un festín malvado para los ojos.

Un banquete tan intenso que atragantó el gusto de los críticos, que vieron un acto blasfemo contra el mismo Beethoven. De nuevo volvieron las mofas y el escarnio. “Son las mujeres más desagradables que he visto nunca“, bramaba un periodista local, afirmando que el objetivo del artista era provocar la ira del espectador. Aquello fue la puntilla en el ego de Klimt.

Esto no quiere decir que las críticas le movieran a dejar de explorar los rincones oscuros del alma. Aquel Klimt no se perdió, simplemente se volvió más privado e introspectivo. En La muerte y la vida, una figura cadavérica blande el garrote del olvido ante una masa retorcida de cuerpos enajenados, y sus Tres edades de la mujer proyecta el desasosiego de la vejez junto a una chica joven que abraza a una recién nacida (por cierto, los vendedores de reproducciones y pósters, en un alarde de revisionismo kitsch, se empeñan en dejar a la anciana fuera del cuadro).




Son obras más luminosas, coloristas, con la carga decorativa de sus patrones geométricos. El soplo de elegancia art nouveau atrae las pupilas juguetonamente hacia ese subconsciente poderoso que Freud había descubierto a la sociedad vienesa. Cuadros bizarros y voluptuosos como El pez dorado (que Klimt dedicó con sorna a los críticos), Esperanza I (una huesuda mujer embarazada) o La Novia (con un pubis abierto en primer plano) seguramente pillaron a contrapié a más de un incauto admirador de ilustradores de cajas de galletas y carteles de ópera. Egon Schiele, amigo personal y protegido de Klimt, llevaría mas allá esta expresión sexual del inconsciente desatando sus propios demonios.


Mujer echada (1916) inacabado
El otro gran logro de Klimt fue el de servir de figura paternal y guía de los secesionistas. Su relación con Josef Hoffman, Kolo Moser y Carl Moll ha dejado la ciudad traspasada de “arte total”. Hoffman y Moser en particular diseñaron objetos y mobiliario artesanal que recuerdan a la producción industrial posterior de la Bauhaus. Y los edificios de Otto Wagner y Adolf Loos proclaman la elegancia racionalista que impregnaba ya los inicios del siglo XX.

Todos los amigos de Klimt y Hoffman, judíos en su mayoría, apoyaron el movimiento y recibieron a cambio algunas de las obras más destacadas del período. El Abrazo, por ejemplo, fue un premio de consolación creado por Klimt para el matrimonio Stocklet, que se encaprichó de El Beso y no pudo adquirirlo en su momento. Muchas de estas obras fueron confiscadas por los nazis y llevaron una vida ajetreada hasta sus restitución.



Esperanza I
Tres cuadros en concreto salieron de Viena durante la ocupación y se perdieron para siempre. Las exposiciones actuales muestran fotografías en blanco y negro de Filosofía, Medicina y Jurisprudencia como vergonzosa prueba de su existencia. Habían sido depositados en un castillo fronterizo durante la Segunda Guerra mundial y en 1945 las tropas alemanas en retirada quemaron la fortaleza con las obras dentro. Esa noche las llamas iluminaron por última vez los colores de las obras maestras de Klimt, impidiendo su regreso a la ciudad que las había repudiado. Seguro que la Nuda veritas, esa diosa de la verdad a la que tantas veces se encomendó el pintor, tuvo algo que ver.


Las Vírgenes
 Rafael De Las Cuevas











No os voy a relatar aquí la vida y milagros de Emilie, pero sí os daré un par de pinceladas: cuando ella era todavía pequeña, su hermana se casó con el hermano de Klimt, Ernst. Desde ese momento, entre el pintor y la pequeña se estableció una relación que culminó en amor. Pese a convertirse, ante todo el mundo, en la mujer de Klimt, éstos nunca se casaron, y Emilie tuvo que “ver” desfilar por la cama del pintor a más de una y de dos señoras, señoritas y mujerzuelas de la Viena de finales del XIX. Tras triunfar con su taller de moda (junto a su hermana y su sobrina, también sobrina del propio Klimt), tuvo que refugiarse en el campo ante la ocupación nazi, y cuentan que murió todavía enamorada de quien nunca la desposó.



   
Tras la muerte de Klimt hubo 14 demandas de pensiones alimenticias. Sólo tres de esos posibles 14 hijos fueron reconocidos. Uno era hijo de Maria Ucicka, una lavandera de Praga que posó para él. Mizzi Zimmermann era madre de los otros dos.

Zimmermann, bella modelo y amante del artista, inspiró embarazada del segundo hijo que tenía con Klimt el cuadro Hope I (1903). El embarazo, tema tabú durante siglos en la historia del arte, nunca se había retratado con tanto realismo. Mizzi dio a luz ese mismo año a Otto, un niño que murió repentinamente cuando tenía poco más de un año. El dolido padre retrató a su hijo muerto en un boceto y el suceso transformó el cuadro, al que añadió figuras oscuras en el fondo, representativas de la enfermedad y la desgracia, aguardando al retoño.

En febrero de 1918 sufrió un ataque que le paralizó la parte derecha del cuerpo: ya no podía pintar. En el hospital sólo requería la continua presencia de Emilie Flöge y detestaba que cualquier mujer pudiera verlo en un estado tan frágil y deplorable. Ese mismo mes, cuando Viena estaba sumida en una epidemia de gripe, sufrió una neumonía que lo mató.





El Retrato de Adele Bloch-Bauer I es una pintura de Gustav Klimt completada en 1907. De acuerdo con informes periodísticos, fue vendida en 135 millones de dólares a Ronald Lauder, propietario de la Neue Galerie en Nueva York, en junio de 2006, lo que lo convirtió en ese momento en la segunda pintura de mayor valor de todo el mundo. La obra se exhibe en la mencionada galería desde julio de 2006.

Adele Bloch-Bauer I



El beso, 1907–1908. Cuadro más conocido del pintor. Óleo/lienzo. Österreichische Galerie Belvedere.

Retrato de Margaret Stonborough-Wittgenstein
 180 x 90 cm (1905) Neue Pinakothek, Múnich.

Mäda Primavesi. 1912. Óleo s/lienzo.
150 × 110 cm. Metropolitan Museum of Art, Nueva York.











El árbol de la vida, Gustav Klimt

Se trata de una de las obras más conocidas, y a la vez menos vistas,  de Gustav Klimt (1862 – 1918). 

La obra se halla en Bruselas en el Palacio Stoclet que es propiedad particular y no está abierto al público, pese a ser, desde 2009,  Patrimonio de la Humanidad según la Unesco.

Aldolphe Stoclet, un rico ingeniero y banquero belga,  y su esposa estuvieron en Viena de 1902 a 1904. En uno de sus paseos quedaron maravillados por la villa del pintor Carl Moll obra del arquitecto Joseff Hoffman. Por cierto, en el jardín de esta casa se conocieron Alma y Gustav Mahler. Ella era hijastra de Moll, pero esta es otra historia.

Los acaudalados Stoclet encargaron a Joseff Hoffman el diseño y construcción de su palacio en Bruselas sin límite de presupuesto y éste fue construido entre 1905 y 1911., eran aficionados al arte y tenían una importante colección de arte asiático, egipcio y de primitivos italianos.










El trabajo de Hoffman no se limitó al exterior sino que también se hizo cargo de la decoración interior.



El gran piano de la sala de música fue diseñado por el propio Hoffman.
Hoffman encargó a Gustav Kilmt la decoración de las paredes.

Realizó dos grandes murales enfrentados que representan El árbol de la vida.





El Mural presenta tres partes diferenciadas. A la izquierda, una mujer que parece simbolizar la espera o el anhelo. 

Misteriosa, mira hace la derecha, su postura recuerda al arte egipcio y su largo traje realizado con triángulos también recuerda a las pirámides.





En el abrazo de El árbol de la vida el hombre está completamente de espaldas, sólo se ve el rostro de la mujer y ésta se mantiene de pie. En la túnica del hombre pueden verse numerosos ojos,  un pez y un ave a los que se ha dado significados diversos, casi siempre relacionados con la antigua religión egipcia o el cristianismo.


Y en medio y, a la vez, abarcándolo todo y uniendo la espera y el abrazo, el árbol de la vida.

Oskar Kokoschka

(Pöchlarn, 1886 - Montreux, 1980) Pintor expresionista y escritor austriaco. Aunque nació en Pöchlam, su familia se trasladó a Viena, donde transcurrieron su infancia y sus años de juventud y de formación.



Después de cursar estudios en la Escuela de Artes Aplicadas de Viena, donde realizó sus primeros retratos al óleo, Kokoschka pintó una serie de retratos expresionistas e inició una intensa actividad pedagógica. En 1912 su obra empezaba ya a ser conocida fuera de su país.

Durante la I Guerra Mundial fue herido gravemente en el frente del Este. Consagrado luego plenamente a la pintura, viajó por numerosos países y, tras contraer matrimonio con Olda Palkovska (1941), adquirió la nacionalidad británica (1947), si bien en 1975 recuperó la ciudadanía austríaca. Murió en Montreux, Suiza, el 22 de febrero de 1980.

Poster para la Kunstschau. Oskar Kokoschka
(1908)
Su obra se sitúa inicialmente bajo la influencia del Jugendstil y, de forma muy directa, del pintor y decorador austríaco Gustav Klimt. Se unió al grupo Die Brücke y participó como ilustrador en la revista "Der Sturm". Entre sus obras destacan Retrato de Adolf Loos (1909), La novia del viento (1914), El torbellino (1917) y El poder de la música (1919), además de retratos de numerosos artistas, intelectuales y personalidades de la alta sociedad. Después de 1945, su pintura mostró los horrores de la guerra.


'Doble retrato de Georg Heise y Hans Mardersteig'
Kokoschka, que es uno de los grandes representantes de la pintura expresionista contemporánea, fue también autor dramático (Asesino, esperanza de las mujeres, 1910; La esfinge y el espantapájaros, 1917) y publicó sus memorias con el título Mi vida.


Venecia

Florencia, vista desde la Torre Mannelli, 1948


Alma Mahler 

Fue una vienesa impresionantemente bella e inteligente, cuyo nombre de soltera era Alma Marie Schindler y vivió de 1879 a 1964. Dedicaba su tiempo a componer música y a rodearse de los mayores intelectuales y artistas de Viena, pero sobretodo fue conocida por sus matrimonios con grandes artistas: el compositor Gustav Mahler, el arquitecto Walter Gropius y el novelista Franz Werfel y por sus amantes, tales como los pintores Gustav Klimt u Oskar Kokoschka, entre otros.


Mahler se crió en un ambiente artístico, ya que su padre era pintor, así que siempre se sintió como pez en el agua rodeada de pintores, escritores, directores de teatro, escultores…

En este ambiente conoció al compositor y director de orquesta Gustav Mahler y se casó con él en 1902, a pesar de que fuera 20 años mayor que ella.

Tuvieron dos hijas, María y Ana, pero María murió a causa de la difteria y Alma se refugió en los brazos del arquitecto Walter Gropius (el creador de la Bauhaus) para paliar su dolor. Gustav Mahler murió de pena por haber perdido a su hija mayor y a su esposa y Alma, ya viuda, rompió con Gropius y tuvo relaciones tortuosas con el biólogo y compositor vienés Paul Kammerer, con el pintor Oskar Kokoschka (el cual quedó tan destrozado tras la ruptura que mandó hacer una muñeca con la cara y el cuerpo de Alma a tamaño real), el compositor Alban Berg, el poeta Franz Werfel y un largo etcétera.



Oskar y Alma Mahler 1912-13
La It girl
Podría decirse que Mahler fue una de las primeras It gilrs, es decir, fue una mujer joven y atractiva que recibió una intensa cobertura mediática sin relación o desproporcional a los logros personales. Ella componía, sí, pero no se dedicó con pasión a ello. Alma fue una mujer a la que le gustaba estar rodeada de arte y de artistas y fue la musa de muchos de ellos. Tanto es así, que es la protagonista de El beso de Klimt y de La novia del viento de Kokoschka, dos de los cuadros más importantes de la historia del arte.
(1886-1980)-la novia del viento (o la tempestad) óleo sobre lienzo-180,4cm x 220,2 cm-kunstmuseum basilea