martes, 28 de febrero de 2017

Alberto Durero (II) - Venecia, el Apocalipsis y los primeros retratos: la explosión del talento - La ramera de Babilonia

Alberto Durero - Nuremberg: el triste secreto de Nuestra Señora - Melencolia I - El caballero, la muerte y el diablo, pincha aqui

Un prodigioso autorretrato realizado con 13 años, a punta seca, una técnica de grabado. 
Para los artistas alemanes resultaba difícil conciliar su imaginería medieval -representada con ricas texturas, colores brillantes y figuras con gran lujo de detalle- con el énfasis que los artistas italianos ponían en la antigüedad clásica, los temas mitológicos y las figuras idealizadas. La tarea que Durero se planteó fue la de proveer a sus compatriotas de un modelo con el que pudieran combinar el interés empírico por los detalles naturalistas con los aspectos más teóricos del arte italiano.

En su abundante correspondencia -especialmente en las cartas al humanista Willibald Pirckheimer, amigo suyo toda la vida- y en diversas publicaciones, Durero hacía hincapié en que la geometría y las medidas eran la clave para el entendimiento del arte renacentista italiano y, a través de él, del arte clásico.

En la lista de amigos de Durero estaba el austriaco Johann Stabius, autor que le proporcionó los conocimientos y detalles sobre la construcción de relojes solares.

Mapamundi con proyección cordiforme, proyección desarrollada originalmente por Johannes Stabius (Recens et integra orbis descriptio, Paris, 1536).
Johannes Stabius (Viena, ca. 1450 – Graz, 1522) fue un humanista y cartógrafo austriaco. Gran amigo y colaborador científico de Albrecht Dürer (Durero), es muy conocido por haber desarrollado una proyección geográfica de la tierra en forma de corazón, proyección que posteriormente llevó a la práctica Johannes Werner y que se conoce como proyección Stab-Werner.
Johannes Werner ( Nürnberg, 14 de febrero de 1468 - Nürnberg, mayo de 1522), fue un clérigo de Núremberg conocido por haber refinado y añadido las capacidades teóricas de la proyección geográfica en forma de corazón, desarrollada en primera instancia por su amigo y colaborador Johannes Stabius de Viena alrededor del año 1500 y que hoy en día se conoce como proyección Stab-Werner.
Desde aproximadamente 1507 hasta su muerte tomó notas y realizó dibujos para su tratado más conocido, Vier Bücher von menschlicher Proportion (Cuatro libros sobre las proporciones humanas, publicado póstumamente en 1528).


En todos sus trabajos teóricos, con el fin de comunicar sus teorías en el idioma alemán y no en latín, Durero utilizó expresiones gráficas y usando la lengua vernácula, el idioma comprensible para los artistas y artesanos. Por ejemplo, "Schneckenlinie" ("línea en caracol") fue su término para una forma de espiral. Por lo tanto, Durero contribuyó a la expansión de la prosa alemana que Martin Luther había comenzado con su traducción de la Biblia.
Durero utiliza a menudo el Sistema diédrico.
Este Autorretrato  es una de las obras más conocidas del pintor alemán Alberto Durero (Albrecht Dürer). Es un óleo sobre tela encolada, pintado en 1493. Mide 56,5 cm de alto y 44,5 cm de ancho. Se exhibe actualmente en el Museo del Louvre de París. También es conocido como Autorretrato con flor de cardo.
Durero aparece imberbe, adolescente, con una ramita de cardo en las manos, símbolo del sufrimiento de Cristo; la flor de cardo, llamada Mannestruc en alemán, representa también desde la antigüedad, la fidelidad conyugal, y se ofrecía a las jóvenes esposas. Durero, sin embargo, tenía entonces 22 años y aún estaba soltero, pues su boda tuvo lugar al año siguiente. Podría ser un cuadro para regalar a su novia, Agnes Frey.
En la parte superior, sobre su cabeza, aparece la fecha y una inscripción que dice: «My sach die gat / Als es oben schtat». Se ha traducido como «Mi destino progresará según el orden Supremo»; también puede entenderse como «Todo me va como está ordenado desde allá arriba» o «Las cosas me van como allá arriba está ordenado».
Es una de sus primeras obras, en la que combina la expresión retenida del gótico alemán, con la precisión de un Van Eyck. Pero a este estilo nórdico le insufla un espíritu italiano al ponerse como ejemplo de hombre independiente, dueño de sus pensamientos, ejemplo de espíritu humanista.
 
Venecia, el Apocalipsis y los primeros retratos: la explosión del talento

Cuando Durero viaja por primera vez a Italia (octubre 1494), es un joven de veintitrés años que siente la necesidad de completar su primera formación y entrar en contacto con la Antigüedad clásica, las universidades, los centros humanísticos, los pintores célebres del final del Quattrocento, como Mantegna y Giovanni Bellini. Como Leonardo da Vinci en la misma época, Durero desea penetrar en los secretos del mundo natural, de apoderarse de las maravillas de la naturaleza y dominarlas por medio del dibujo y de la pintura. Durante los meses que pasa en Italia, en Venecia principalmente, pero también en sus etapas en Trento, Padua, Mantua y Cremona, Durero admira las obras maestras de las iglesias y palacios, estudia el arte antiguo, no sólo a través de algunos ejemplos de esculturas disponibles, sino también a través de los grabados de Mantegna y de Pollaiolo. 

La prostituta de Babilonia
La ramera de Babilonia es uno de los personajes que aparecen en el libro bíblico del Apocalipsis, en concreto en los capítulos 17 y 18. Se asocia con el Anticristo y la Bestia del Apocalipsis por conexión con el reino de las siete cabezas y diez cuernos.

Aparece en el Apocalipsis 17:1-2  en el que es descrita como :
  • Entonces vino uno de los siete Ángeles que llevaban las siete copas y me habló: «Ven, que te voy a mostrar el juicio de la célebre Ramera, que se sienta sobre grandes aguas,
  • Con ella fornicaron los reyes de la tierra, y los habitantes de la tierra se embriagaron con el vino de su prostitución.
La ramera de Babilonia cabalgando sobre la bestia de siete cabezas (grabado ruso del siglo XIX).
Otras interpretaciones: Ya en el siglo XVI, en la época de la Reforma Martín Lutero, monje agustino, y John Knox consideraban a la Iglesia católica como la ramera de Babilonia, lo mismo que antes que ellos hicieron Girolamo Savonarola y Federico II con ocasión de su extensa controversia contra el papa Gregorio IX. También Dante usa esta imagen en el canto 19 de su "Infierno" por su crítica a la guía oficial de Roma.
Este primer viaje es un viaje de estudios, durante el cual Durero subsiste vendiendo sus propios grabados y los de otros artistas.


Los cuatro jinetes del apocalipsis, perteneciente a la serie de grabados Apocalipsis (1498).
Apocalipsis (en alemán, Apokalypse) es una serie de grabados del pintor alemán Alberto Durero (Albrecht Dürer), realizada en 1498 sobre el Libro del Apocalipsis. Es considerada obra maestra del autor en el campo del grabado, conservándose ejemplares en múltiples colecciones de todo el mundo
De regreso a Nuremberg, Durero retoma su trabajo utilizando los conocimientos adquiridos en Italia ya sea a efectos técnicos (intenta el grabado al buril) o en la elección de los temas, como los desnudos femeninos y masculinos. Los encargos del elector de Sajonia, Federico llamado «el Prudente», obligan a Durero a alquilar un taller donde pueda reunir a colaboradores fiables. Delega a sus colaboradores la ejecución de ciertas partes de los conjuntos pictóricos más complejos, y se consagra personalmente al retrato. Uno de los retratos más impresionantes de la primera época de Durero es el de “Oswolt Krell” (1499). El célebre «Autorretrato con guantes» del Prado es un poco anterior. En unos pocos años, después de participar en la ilustración colectiva de libros, va a realizar sus propios grabados sacados de sus pinturas, para después, con una originalidad que va en aumento, dedicarse a las estampas concebidas como tales, y en la organización de las mismas en grandes series. La edición ilustrada del Apocalipsis, realizada a partir de 1496, es el primer éxito artístico y editorial de Durero. El más célebre de los autorretratos de Durero data del año 1500, donde el artista se sitúa frente al espectador en la pose tradicional de Cristo bendiciendo.


Federico III, en un grabado de Alberto Durero.
El Sabio (Torgau, 17 de enero de 1463, - Lochau, 5 de mayo de 1525) fue un Príncipe elector de Sajonia, conocido actualmente por ser uno de los mecenas de Durero y por fundar la Universidad de Wittenberg.
Plaza del mercado. A la izquierda, el antiguo Ayuntamiento, con una estatua de Martín Lutero enfrente, y la iglesia de la ciudad a la derecha.
Casa de Philipp Melanchthon.
Philipp Melanchthon (nacido Philipp Schwartzerdt) (Bretten, 16 de febrero de 1497 - Wittenberg, 19 de abril de 1560), reformador religioso y erudito alemán.
Federico II, el Prudente (1482-1556). - Alberto Durero
En abril de 1496, el príncipe elector de Sajonia, Federico el Prudente, visitó Nüremberg. Los electores eran los que decidían quién debía ser el emperador de Alemania, un territorio confuso en sus límites y jurisdicciones hasta el punto que el poder del emperador fluctuaba según la región, e incluso era inferior al de los electores. Federico era uno de los más poderosos e independientes. Apoyó a Lutero cuando comenzaron sus problemas con la autoridad eclesiástica e imperial. También fue el protector de Durero, a quien conoció en este viaje de 1496.La fama de Durero se había extendido merced a sus grabados que se iban difundiendo por todo el territorio alemán. Federico le encargó como primer trabajo este retrato, que sería el primero de una larga serie de encargos. El príncipe se convirtió en su más importante mecenas a lo largo de la carrera del artista. Además del retrato, Federico le pidió en el mismo contrato la Adoración del Niño.
La Virgen con el Niño dormido entre san Antonio Abad y san Sebastián (tríptico de Dresde), panel central y detalle, hacia 1496, Alberto Durero, (Dresde, Gemäldegalerie). El tríptico fue encargado por Federico el Prudente para la capilla del castillo de Wittenberg. La parte central, totalmente autógrafa, rica en motivos iconográficos, fue ejecutada en primer lugar. Los santos de los postigos laterales son en cambio más tardíos, tal vez posteriores a 1500, y revelan la intervención de un colaborador. Lo que Durero quería, era tratar el escorzo a tamaño real. El volumen y el espacio eran más importantes para él que el relleno decorativo de una superficie. El efecto se obtiene por medios únicamente lineales, pero el modo en que la Virgen inclina la cabeza hacia el espectador tiene, todavía hoy en día, algo de fascinante.
Presunto retrato de Barbara Durero, madre del artista, 1490, Alberto Durero, (Nuremberg, Germanisches Nationalmuseum)
Retrato del mercader Oswald Krell, hacia 1499, Alberto Durero, (Munich, Alte Pinakothek). Sobre un fondo de paisaje, flanqueado por dos postigos que representan “hombres salvajes” y los escudos de la familia, es una de las obras maestras de la pintura de Durero, quien ha sabido representar con una inmediatez dramática, la psicología tortuosa y amenazadora de un joven violento, neurótico obsesivo. Nada extraño si se tiene en cuenta que Krell, aunque pertenecía a una familia respetable, había pasado un mes en prisión en Nuremberg por haber agredido a un notable de la ciudad durante el carnaval. Durero representa sin tapujos la mirada penetrante del joven y el pliegue amargo y colérico de su boca.

sábado, 25 de febrero de 2017

Alberto Durero - Nuremberg: el triste secreto de Nuestra Señora - Melencolia I - El caballero, la muerte y el diablo

Al fondo, debajo del marco de la ventana se muestra una inscripción que dice: "1498. Lo pinté a mi propia imagen. Tengo 26 años."
Debajo de esto se muestra su firma y el monograma que caracteriza varias de sus obras: una A y una D debajo de esta.
Este Autorretrato (en alemán, Selbstbildnis) es una de las obras más conocidas del pintor alemán Alberto Durero (Albrecht Dürer). Es un óleo sobre tabla, pintado en 1498. Mide 52 cm de alto y 41 cm de ancho, siendo así el más pequeño de sus autorretratos. Se exhibe actualmente en el Museo del Prado de Madrid.
Se representa como un gentilhombre de la nobleza, vigoroso y joven, con una altivez casi arrogante. Está vestido elegantemente, muy escotado, con el cabello y la barba muy cuidados, como en un retrato de Bartolommeo Veneto. El atuendo no es sólo reflejo de una personalidad refinada, sino que también patentiza el bienestar económico del artista; la cenefa del escote parece bordada con hilo de oro y los guantes de piel eran un artículo de lujo en aquella época. Ningún artista medieval se representó a sí mismo con tal elegancia.
Bartolomeo Veneto (activo en Venecia desde 1502— Turín, 1531), fue un pintor renacentista italiano. Autor de biografía mal conocida e ignorado por mucho tiempo, mereció la atención de los historiadores en el siglo XIX.
Fue discípulo de Gentile Bellini en Venecia y estudió las novedades de Durero, quien estaba en dicha ciudad hacia 1506. Bartolomeo trabajó a partir de 1505 en la corte de los Este, en Ferrara.
Alberto Durero (Núremberg, 21 de mayo de 1471-Núremberg, 6 de abril de 1528) es el artista más famoso del Renacimiento alemán, conocido en todo el mundo por sus pinturas, dibujos, grabados y escritos teóricos sobre arte. Ejerció una decisiva influencia en los artistas del siglo XVI, tanto alemanes como de los Países Bajos, y llegó a ser admirado por maestros italianos como Rafael Sanzio. Sus grabados alcanzaron gran difusión e inspiraron a múltiples artistas posteriores, incluyendo los nazarenos del siglo XIX y los expresionistas alemanes de principios del siglo XX.

Localización de Núremberg en Baviera
Núremberg es una ciudad en la región de Franconia, en el estado de Baviera, Alemania, a orillas del río Pegnitz en Franconia Central con 516 770 habitantes en el año 2014.

La ciudad de Núremberg es muy conocida, entre otras cosas, por su impresionante mercado navideño que durante las cuatro semanas en que se realiza es visitado por más de dos millones de personas de distintas partes del mundo. El nombre de Núremberg también se asocia a los juicios desarrollados contra los nacionalsocialistas al final de la Segunda Guerra Mundial.
Albert Speer (arquitecto alemán y Ministro de Armamento y Guerra del Tercer Reich durante la Segunda Guerra Mundial), pincha aqui
Arquitectura de la Alemania nazi, pincha aqui

Su casco histórico le confiere un atractivo especial, al estar rodeado por una muralla medieval de más de 5 km construida en 1325.

Nuremberg 
La iglesia más antigua del centro de Núremberg data aproximadamente de 1215. En 1230, la construcción de la iglesia que conocemos hoy, comenzó con un doble coro y una basílica en estilo románico tardío.
En 1361 se construyó un imponente triple coro de estilo gótico, reemplazando las partes del transepto y el coro original. Durante la II Guerra Mundial la iglesia, como el resto del centro de la ciudad, fue destruida. Tras la guerra la iglesia fue restaurada y en 1957 San Sebaldo abrió nuevamente sus puertas al culto. 
Iglesia de San Lorenzo (1260) Basílica de tres naves. Estilo gótico tardío. Cuenta con obras artísticas religiosas como "El anuncio", creado en 1518 por Veit Stoss y el Tabernáculo", creado por Adam Kraft en 1496. El candelabro de bronce en la parte central de la iglesia fue construido en 1408 por Peter Vischer.
Esta casa fue habitada por Alberto Durero desde 1471 hasta 1520, el artista más famoso del renacimiento alemán, que representó la renovación fuera del territorio cultural de Italia. El "hijo pródigo" de Nuremberg dejó 90 pinturas, 130 grabados y varios cientos de xilografías y dibujos. La Casa lleva abierta al público desde el año 1871 y hoy se halla transformada en auténtico museo de su obra, dónde se puede aprender como vivían y trabajaban los artistas de la época. Con la entrada se recibe una guía en la que su esposa, Agnes Dürer, cuenta su historia en primera persona.En la plaza se encuentra el monumento a Alberto Durero, mientras que su tumba está en el cementerio de Sankt Johannis.
En uno de los extremos de la plaza, se levanta una iglesia que esconde un pecado original. Se llama Frauenkirche -la iglesia de Nuestra Señora- y es un edificio modesto, sin el porte ni la filigrana de otras iglesias de Baviera. La puso en pie el emperador Carlos IV entre 1355 y 1358 y dentro se respira una paz especial. Tanta que se hace difícil imaginar que su construcción fue la rúbrica de la destrucción de la judería de la ciudad, perpetrada en un sanguinario pogromo en 1349.
Por entonces, Nuremberg no era una sino dos ciudades, construidas en torno a dos grandes iglesias: San Lorenzo y San Sebaldo. En el medio, el río Pegnitz y una tierra de nadie maloliente donde vivían prostitutas, delincuentes y un puñado de judíos a los que les estaba vedado vivir entre los muros de la ciudad. Una disposición que cambió a mediados del siglo XIV, cuando los habitantes de Nuremberg pidieron permiso al emperador para unir las dos mitades y ganar estos terrenos para la ciudad levantando en ellos un formidable mercado.

Para eso, por supuesto, había que destruir el gueto y expulsar a todos sus habitantes. Y así fue como en una noche de diciembre se desencadenó el aquelarre de violencia antisemita: 562 judíos fueron quemados vivos y su sinagoga, reducida a escombros. Sobre esos escombros se levanta hoy precisamente la iglesia de Nuestra Señora.

Un cartel en el atrio recuerda la masacre y hace votos para que no se repita. Por supuesto, la inscripción tiene menos que ver con el pogromo del siglo XIV que con el exterminio judío del nazismo, cuyos líderes convirtieron Nuremberg en la capital histórica del Reich y sus calles medievales, en idílico decorado de su deriva asesina. Es imposible encontrar una excusa para la conducta de los habitantes de la ciudad, que abrazaron casi sin excepciones todas las cláusulas del nazismo. Por eso aún estremece rezar entre los muros de Nuestra Señora y ver la silueta del edificio en las fotografías en blanco y negro de los desfiles de Hitler.
Melencolia I es uno de los tres grabados del famoso pintor del Renacimiento alemán Alberto Durero, que junto con El caballero, la Muerte y el Diablo y San Jerónimo en su gabinete, compone las Estampas Maestras. Es considerada la obra más misteriosa de Durero y se caracteriza, como muchas de sus obras, por su iconografía compleja y su simbolismo. Es una composición alegórica que ha suscitado diversas interpretaciones. Mide 24cm de alto y 18.8 cm de ancho


Al fondo hay un murciélago sosteniendo una cartela con el texto “Melencolia I”, el título del grabado.
La imagen central y más importante es una figura alada meditabunda, que puede ser considerada un ángel, acurrucada en el suelo y con el rostro ensombrecido. Esta dama apoya su cabeza –coronada de hierbas y con el cabello despeinado– en su puño izquierdo, mientras que con la otra mano sostiene un compás. Del cinturón cuelgan un conjunto de llaves revueltas



A su lado se encuentra un putto (mediador entre la esfera terrenal y celestial), apoyado en una piedra de molino, que escribe o dibuja sobre una tablilla.



En la parte inferior se encuentra un perro famélico, animal que se encuentra también en otros grabados de Durero, durmiendo a los pies del personaje principal. Aunque tradicionalmente el perro simboliza la lealtad, aquí un perro puede representar la melancolía o la locura.
En el suelo, hay varios útiles de carpintería (martillo, cepillo, clavos y sierra) y arquitectura (un tintero y una pluma) que se encuentran desordenados.

En su grabado Melancolía I el artista alemán Alberto Durero formó un cuadrado muy especial con los números del 1 a 16. Cada fila y cada columna suma 34, las diagonales suman 34, los cuatro números del centro suman 34, los cuatro vértices del cuadrado suman 34 y hay !más de 34 sumas 34!. Y añadió un guiño con el año de la obra, 1514. Es el juego de los números en un cuadrado mágico, que fue homenajeado por el escultor Subitachs en la Sagrada Familia de Gaudí.
 Es el juego de los números en un cuadrado mágico, que fue homenajeado por el escultor Subitachs en la Sagrada Familia de Gaudí.
 Tiene la particularidad de que la constante mágica es, apropiadamente, 33: «la edad de Cristo» (durante la Pasión). Fue diseñado para la llamada Fachada de la Pasión del todavía inacabado templo modernista de Gaudí por el escultor Josep María Subirachs.

En el grabado hay muchos elementos relacionados con la geometría, la aritmética y la medida del tiempo. Sobre el muro hay una esfera de madera torneada, un poliedro truncado de cristal de alunita formado por pentágonos irregulares y triángulos (en que se puede apreciar un rostro humano difuminado), una regla, un reloj de arena, una balanza y un cuadrado mágico de 4x4. También hay una campanilla y una escalera de siete peldaños, que asciende hasta una torre o edificio que no se vislumbra su final. En el fondo vemos un poblado. 
Hay un contraste entre la sombra que proyecta la Luna sobre los objetos y el brillo de un cometa, que se encuentra encerrado en un arco iris (símbolo de la reconciliación y de la alianza entre Dios y los hombres).


Alberto Durero realizó cerca de 450 grabados al cobre y xilografías, y tan sólo unos 80 cuadros. En virtud del número de obras y de la variedad y fuerza de sus creaciones, podría decirse que era grabador antes que pintor. Junto con El caballero, la Muerte y el Diablo y San Jerónimo en su gabinete, Melancolía I forma parte de las denominadas Estampas Maestras de Durero. Las estampas fueron realizadas entre 1513 y 1514 y son la culminación de su trabajo como grabador. Se han interpretado como autorretratos en clave simbólica, que nos presentan la imagen que Durero tiene de sí mismo: como artista de carácter melancólico en Melancolía I, como intelectual en San Jerónimo en su celda y como caballero cristiano en El caballero, la muerte y el diablo.
Los grabadores al cobre trabajaban con el buril, herramienta que Durero conocía desde la infancia, ya que su padre era orfebre. Después de enseñarle su oficio a Alberto, el padre lo introdujo como aprendiz en el taller de un pintor. Durero no aprendió a usar el pincel hasta que no dominó el buril.


Durero advierte en uno de sus escritos del peligro de que los aprendices de pintor practiquen en exceso, puesto que "pueden ser presa de la melancolía" Como remedio contra este tipo de tristeza recomiendo el "placentero sonido de la lira" para "deleite de su espíritu". El motivo de la cabeza apoyada en la mano se repetía con frecuencia. De las leyendas se desprende que no sólo se asociaba a la melancolía, sino también a la acedia, un concepto de la vida monacal de la Edad Media que designa una apatía espiritual, una incapacidad para "elevar el alma a Dios". Se consideraba una tentación, y durante mucho tiempo, también un pecado mortal. La acedia caracterizaba la forma más severa de melancolía, que no era tan sólo una turbación del estado de ánimo sino un impedimento mucho mas hondo de desea o de hacer algo. Hoy lo denominamos una profunda depresión.



La melancolía fue bastante frecuente en determinadas épocas, aunque no siempre bajo su estricto nombre. En el siglo XVIII, los alemanes hablaban de la "enfermedad de Werther", en el siglo XIX los franceses se referían a ella como "la enfermedad del siglo". Casi todas las "épocas melancólicas" tienen en común una situación social compleja, en la que cuesta orientarse y actuar en consecuencia. Todo ello puede verse agravado por una sensación de hastío, tedio y amenaza.



La época en la que Durero concibió su "Melancolía" fue un periodo de bruscas transformaciones,. La visión cristiana del mundo tuvo que convivir con una nueva visión desarrollada a partir de las ciencias naturales; la institución que durante la Edad Media había sido el puntal espiritual e intelectual. Las repercusiones de estos cambios afectaron incluso a la vida cotidiana. Durante siglos, La Iglesia católica había predicado que los cristianos podrían ganarse el reino de los cielos con buenas obras. Lutero, en cambio, rechazaba esta tesis. Y si ya no cabía esperar ninguna recompensa en el otro mundo por el pan entregado diariamente a los pobres ¿por qué seguir ayudándolos con tanta generosidad?

La palabra melancolía y el motivo de la cabeza apoyada en la mano se empleaban también en otros contextos, como expresión de uno de los cuatro temperamentos. La doctrina de los temperamentos surgió en la Antigüedad clásica y volvía a estar en boca de los humanistas. sostiene que el cuerpo y el temperamento o manera de ser vienen determinados por cuatro humores distintos, es decir, la bilis amarilla, la bilis negra, la flema y la sangre, relacionadas con las cuatro estaciones (verano, otoño, invierno y primavera, respectivamente) y con los cuatro tipos de caracteres de las personas (los biliosos amarillos eran coléricos, los biliosos negros eran melancólicos, los flemáticos eran calmados y los sanguíneos eran sociables), todo ello desarrollado en una verdadera teoría medicinal complejísima relacionada con la naturaleza, la astrología y la filosofía. Tenemos que tener en cuenta que a los artistas se les asignaba el carácter melancólico y que se les relacionaba con el planeta Saturno. Se ha elucubrado con la idea de que el grabado representa la desolación inacabable del que quiere saber y cuánto más sabe, más se da cuenta de que no sabe nada… 



La teoría de los cuatro humores no se ha podido sustentar en investigaciones científicas, pero la clasificación de todos los seres humanos en cuatro temperamentos es hoy tan popular como antes. Según las descripciones antiguas, el hombre de temperamento sanguíneo era el más dichoso mientras que el melancólico era el peor parado; huraño, sombrío, avaro, indolente y perezoso.


El caballero, la muerte y el diablo 
es un grabado del pintor alemán Alberto Durero (Albrecht Dürer). Fue realizado en 1513 mediante la técnica de buril sobre plancha de metal. Hay ejemplares de él en los más reputados museos; el Museo del Louvre guarda uno, con unas dimensiones de 25 x 19 cm.

Los tres personajes principales dan título a la obra: un caballero, la muerte y el diablo. Pero aparte de ellos, se representan multitud de elementos que llenan la composición para conjurar el horror vacui.
El caballero, completamente equipado y montado sobre un caballo, es la figura central. Ha de prestarse atención a la completa elaboración anatómica del cuerpo del caballo, lo que es típico de los artistas del Renacimiento, preocupados por las ciencias naturales y la anatomía. Probablemente a Durero le influyen las impresiones obtenidas en su viaje a Italia, cuando hizo el esbozo de un caballo.
Está acompañado por un perro que se asocia a la lealtad y la fe, y es un motivo usado a menudo por Durero. En la parte inferior derecha un lagarto huye en dirección opuesta.
Otros dos acompañantes del caballero, que despiertan menos confianza, son la Muerte y el Diablo. La muerte está representada con forma barbuda, sobre un caballo viejo, inestable, con un reloj de arena como símbolo de lo transitorio, y pelo serpenteante. El diablo se sitúa en la parte posterior del caballero, siendo una creación particularmente imaginativa, una mezcla de animales diferentes.
En la parte inferior izquierda hay una placa con las iniciales del nombre y del apellido del artista (a d), formando un anagrama característico con el que firmaba algunas obras. Además, puede verse la fecha. Detrás de esta placa hay una calavera, otro símbolo de la muerte. Puede aludir al hecho de que este caballero, tan orgullosamente sentado sobre su caballo, pronto puede matar y a su vez, sufrir la muerte.
El caballero parece estar cabalgando por un valle o por un paisaje montañoso con árboles y maleza. En el fondo se reconoce un castillo o una ciudad que se asemeja a Núremberg. El paisaje está realizado con gran detalle, como es propio de un autor que se dedicó también al género paisajístico.
San Jerónimo en su gabinete  es un grabado del pintor alemán Alberto Durero (Albrecht Dürer). Fue realizado en 1514.
San Jerónimo se sienta en la obra detrás de un escritorio. Esta clase de mesa es típica del Renacimiento. Principalmente al pintar se guiaba por la virtud teologal.
En una esquina de la mesa hay una cruz. Si se traza una línea imaginaria desde la cabeza de Jerónimo hasta la cruz, la mirada del espectador se dirige hasta una calavera cerca de la ventana, dos objetos asociados entre sí y que se relacionan con estos dos temas: la resurrección y la muerte. Para el espectador queda abierta la cuestión de si finalmente ganará la muerte o la vida.
En un primer término de la pintura aparece un león, componente tradicional de la iconografía de Jerónimo y un perro dormitando, animal que se encuentra frecuentemente en las obras de Durero y que simboliza la lealtad.
Son notables la increíble fidelidad al detalle y la refinada elaboración. El cuadro está lleno de pequeños temas que atrapan la mirada del espectador y que son típicos del Renacimiento nórdico y de Durero.
Se ha considerado que formaba parte de un grupo consciente de meisterstreich con el Caballero, la Muerte y el Diablo (1513) y la Melancolía I (1514). Sería así un tríptico de grabados que comprendería las alegorías de las tres clases de virtudes y tres esferas de actividad según una clasificación aún medieval. El Caballero, la Muerte y el Diablo representanrían la esfera moral y la "vita activa". Melancolía I representaría la esfera intelectual, constituyendo una conexión entre el mundo racional de las ciencias y el imaginativo de las artes. En esta hipótesis, San Jerónimo en su gabinete simbolizaría la teología y la "vita contemplativa" del monje que logra la sabiduría mediante el estudio y la meditación.

Sobre la firma de Durero en este grabado ha surgido una teoría según la cual esta obra sería un homenaje de Durero a Leonardo da Vinci. 1514 + 1 (valor numérico de A) + 4 (valor numérico de D) señala 1519, año de la muerte de Leonardo da Vinci. Más aún, Jerónimo se parece a un autorretrato de da Vinci.

domingo, 19 de febrero de 2017

Descubren símbolo oculto en la pintura de Da Vinci - "La Virgen de las Rocas" - Polonia compra una colección que incluye ‘La dama del armiño’ de Leonardo Da Vinci

Roma, Italia. El dibujo de un perro con correa fue descubierto en el cuadro La Virgen de las Rocas de Leonardo Da Vinci, custodiado en el Museo del Louvre de París, a través del cual el célebre artista florentino habría denunciado de manera simbólica la corrupción en la Iglesia, anunció hoy un experto.


“El perro con correa encarna el símbolo de la obediencia y sumisión del hombre hacia Dios, representado por el Niño Jesús”, declaró el presidente del Comité Nacional para la Valorización de Bienes Históricos, Culturales y Ambientales, Silvano Vicenti.
Dijo que Leonardo Da Vinci identificaba al perro con el hombre en la tierra y apuntaba el dedo contra el primado del poder temporal de los Papas, Cardenales y Obispos para denunciar simbólicamente “la corrupción de la Iglesia y de muchos creyentes”.
“Se trata de un lenguaje simbólico, un acto de denuncia de Leonardo. Una crítica radical encarnada por el perro, símbolo de fidelidad y obediencia hacia su dueño”, añadió.
Recordó que Da Vinci expresaba su crítica religiosa con el lenguaje iconográfico, ya que de haber hablado directamente contra el Papado y la Iglesia habría sido víctima fácil de un tribunal de la Inquisición.
Según Vicenti, el descubrimiento fue posible gracias a una nueva técnica de investigación que conjuga el uso de un lente especial de engrandecimiento y el Photoshop avanzado.
Informó que fue el experto Roberto Biggi, del equipo científico del Comité, quien hizo el descubrimiento.
En realidad el título de La Virgen de las Rocas ha sido usado para denominar dos cuadros de Da Vinci pintados en óleo sobre tabla. Uno es el que se encuentra en el Museo del Louvre de París y otro en la National Gallery de Londres.

 National Gallery de Londres
El primero es considerado la versión original, realizado entre 1483 y 1486, y fue la primera gran obra del maestro florentino durante su estancia en Milán.

Los personajes que aparecen en el cuadro son la Virgen en el centro, que con la mano derecha sostiene a Juan Bautista niño, mientras un ángel figura sentado. Más abajo también aparece el Niño Jesús sentado que, al igual que la Virgen, mira a Juan Bautista.

En su novela El Código Da Vinci, el escritor estadunidense Dan Brown escribió que la versión del Louvre incluye símbolos ocultos que contradicen las creencias cristianas ortodoxas.

Viernes, 24 feb 2017
Fuente: La Jornada

Polonia compra una colección que incluye ‘La dama del armiño’ de Leonardo Da Vinci
El Gobierno adquiere por 100 millones una serie de obras valoradas en 2.000

Domingo, 26 de febrero de 2017 (El País)

El Ministerio de Cultura polaco compró ayer por unos 100 millones de euros una colección privada de obras de arte valorada en al menos 2.000 millones, que incluye el cuadro de Leonardo da Vinci La dama del armiño, además de trabajos de Pierre-Auguste Renoir y Rembrandt.

El ministro de Cultura de Polonia, Piotr Glinski, firmó hoy la adquisición de la colección propiedad de la Fundación Czartoryski, que cuenta con unos 85.000 objetos y 250.000 manuscritos y libros, entre ellos el retrato del siglo XV de la joven Cecilia Gallerani, que sostiene un armiño blanco, obra de Leonardo da Vinci.
El presidente y fundador del Consejo de la Fundación Princes Czartoryski, el príncipe Adam Karol Czartoryski (izquierda), y el ministro polaco de Cultura, Piotr Glinski, intercambian documentos durante la ceremonia. RADEK PIETRUSZKA EFE
El presidente y fundador del Consejo de la Fundación de los Príncipes Czartoryski, Adam Karol, Czartoryski, aseguró que se trataba de una "donación" pero la junta de la fundación dimitió en protesta contra la operación, según la BBC. Los responsables de este organismo sostienen que no fueron consultados sobre la venta, negociada directamente entre el Gobierno polaco y Adam Karol Czartoryski, quien respondió que se limitaba a seguir la senda de sus antepasados: "Siempre trabajaron por la nación polaca".

El Museo Czartoryski es un museo polaco, fundado en Cracovia en 1796 por la Princesa Izabela Czartoryska para preservar el patrimonio polaco según el lema de la princesa: "El pasado para el futuro". El principal tesoro de la institución es el cuadro La dama del armiño de Leonardo da Vinci. Tras múltiples peripecias durante la II Guerra Mundial y el posterior régimen comunista, en 1991 la propiedad del museo retornó a manos de la familia Czartoryski, que lo mantuvo abierto al público bajo la gestión de una fundación, hasta que en diciembre de 2016 el príncipe Adam Karol Czartoryski firmó un acuerdo de venta del conjunto al gobierno polaco por unos cien millones de euros. Hasta su reciente venta, el museo recibía más de 12.000 visitantes al año, siendo uno de los mejores museos privados de toda Europa y uno de los atractivos turísticos de Cracovia.
La princesa Izabela Czartoryska (de soltera condesa Fleming; 3 de marzo de 1746 – 15 de julio de 1835) fue una szlachta (noble) polaca, escritora, coleccionista de arte y fundadora del primer museo polaco, el Museo Czartoryski en Cracovia.
Ladislao Czartoryski (en polaco Władysław Czartoryski) (Varsovia, 3 de julio de 1828 - París, 23 de junio de 1894) fue un noble polaco, activista político en el exilio, coleccionista de arte, y fundador del Museo Czartoryski en Cracovia.
Hijo del príncipe Adam Jerzy Czartoryski y la princesa Anna Zofia Sapieha, se casó con María Amparo, condesa de Vista Alegre, hija de la reina viuda de España María Cristina de Borbón-Dos Sicilias, y su segundo marido Agustín Muñoz y Sánchez, duque de Riánsares, el 1 de marzo de 1855 en Malmaison, cerca de París. Tuvieron un hijo
Retrato de la reina María Cristina de Borbón-Dos Sicilias (1806-1878), que fue reina consorte de España por su matrimonio con Fernando VII, de quien fue la cuarta esposa, y madre de la reina Isabel II de España.
Los miembros de la junta afirman que no se oponían a la venta en sí, sino al hecho de que se haya llevado a cabo sin análisis previos que permitieran establecer un precio apropiado, entre otros aspectos, informa Reuters.

El retrato fue adquirido por la familia Czartoryski en Italia en 1798 y trasladado posteriormente a Polonia, donde fue expoliado por los nazis en 1939, para regresar definitivamente a suelo polaco tras la guerra.

Además de esta obra de Da Vinci, que está asegurada por 350 millones de euros, la colección cuenta con dibujos de Renoir y Paisaje con el buen samaritano, de Rembrandt, entre otros. La princesa Izabela Czartoryska inició esta colección en 1801 con el objetivo de salvar obras polacas y europeas de la ocupación de Polonia por parte de Austria, Prusia y Rusia.

Se descubrió una primera versión del armiño, mucho más pequeña y con una cola negra, que yace escondida debajo de la pintura, invisible al ojo humano pero no a la lupa de millones de píxeles del ingeniero francés. La hipótesis del experto es que fuera el duque Ludovico Sforza, de quien la quinceañera Gallerani fue amante, el que pidió a Leonardo una modificación del animal. Así, el armiño final ganó músculos y tamaño: “El duque era un hombre de poder, ambicioso, difícilmente podía verse reflejado en esa criatura delicada. Mi interpretación es que entonces Leonardo convirtiera el armiño en un símbolo emblemático, como se hace con leones, dragones y salamandras. Lo agrandó y lo hizo más musculoso, poderoso, valiente”
El titular de Cultura polaco aseguró hoy que con esta adquisición se asegura que la colección de la Fundación Czartoryski no saldrá nunca de Polonia.

¿Por qué la Mona Lisa es “la mejor pintura del mundo”? - El misterio del robo de La Gioconda - Andrew Warhola - Marcel Duchamp

El Retrato de Lisa Gherardini, esposa de Francesco del Giocondo, más conocido como La Gioconda, también conocida como La Mona Lisa, es una obra pictórica del pintor renacentista italiano Leonardo da Vinci. Fue adquirida por el rey Francisco I de Francia a principios del siglo XVI y desde entonces es propiedad del Estado Francés. Se exhibe en el Museo del Louvre de París.
El retrato de una dama florentina cuyo nombre era Lisa, Mona Lisa
Fama tan grande como de la de Mona Lisa de Leonardo no es una verdadera bendición para una obra de arte. Acabamos por hastiarnos de verla tan frecuentemente en las tarjetas postales, e incluso en tantos anuncios, y nos resulta difícil considerarla como obra de una hombre de carne y hueso en la que éste representó a otra persona también de verdad. pero merece la pena que nos olvidemos de lo que sabemos, o creemos saber acerca del cuadro, y lo contemplemos como si fuésemos las primeras personas que pusieran sus ojos en él. Lo que al pronto nos sorprende es el grado asombroso en que Mona Lisa parece vivir. Realmente se diría que nos observa y que piensa por sí misma. Como un ser vivo parece cambiar ante nuestros ojos y mirar de manera distinta cada vez que volvemos a ella.




Incluso ante las fotografías del cuadro experimentamos esta extraña sensación; pero frente al original, en el Museo del louvre de París, el hecho es aún más extraordinario. Unas veces parece reírse de nosotros; otras, cuando volvemos a mirarla nos parece advertir cierta amargura en su sonrisa. Todo esto resulta un tanto misterioso, y así es, realmente, el efecto propio de toda gran obra de arte. Sin embargo, leonardo pensó conscientemente en cómo conseguir ese efecto y por qué medios. 
El gran observador de la naturaleza supo más acerca del modo de emplear sus ojos que cualquiera de los que vivieron antes de él. Vio claramente un problema que la conquista de la naturaleza había planteado a los artistas; un problema no menos intrincado que el de combinar correctamente el dibujo con la composición armónica. Las grandes obras de los maestros del Quattrocento italiano que, siguiendo la vía abierta por Masaccio, tenían algo en común: sus figuras parecían algo rígidas y esquinadas, casi de madera. Lo curioso es que, evidentemente, no era responsable de este efecto la falta de paciencia o de conocimientos. Nadie más paciente en sus imitaciones de la naturaleza que Van Eyck; nadie que supiera más acerca de la corrección en el dibujo y la perspectiva que Mantegna.

Van Eyck, pincha aqui


Las pinturas murales eran en realidad una crónica de la leyenda de Santiago Apóstol. Y entre todo el conjunto destaca el episodio de cuando Santiago es conducido al lugar donde será crucificado, al revés.
Esta obra forma parte del conjunto de pinturas murales que realizó Andrea Mantegna (1431 – 1506) en la iglesia de los Eremitani de Padua, concretamente en la capilla de san Jacopo y san Cristoforo de los Ovetari. Lamentablemente este conjunto pictórico hoy en día solo lo conocemos mediante fotografías de época, ya que esta iglesia fue bombardeada durante los días de la Segunda Guerra Mundial, y la obra de Mantegna realizada en torno al año 1455 se perdió.

Y sin embargo, a pesar de toda la grandiosidad y lo sugerente de sus representaciones de la naturalez, sus figuras más parecen estatuas que seres vivos. La razón de ello puede proceder de que, cuanto más conscientemente copiamos una figura, línea a línea y detalle por detalle, menos podemos imaginarnos cómo se mueve y respira realmente. parece como si, de pronto, el pintor hubiera arrojado un espejo sobre ella y la hubiera encerrado allí para siempre, como ocurre en el cuento de La Bella durmiente. Los artistas intentaron vencer esta dificultad de diversos modos. Botticelli, por ejemplo trató de realzar en sus cuadros la ondulación de los cabellos y los flotantes adornos de sus figuras, para hacerlas menos rígidas de contornos. Pero sólo Leonardo encontró la verdadera solución al problema. El pintor debía abandonar al espectador algo por adivinar. Si los contornos no estaban tan estrictamente dibujados, si la forma era dejada con cierta vaguedad, como si desapareciera en la sombra, la impresión de dureza y rigidez sería evitada. Esta es la famosa invención de Leonardo que los italianos denominan sfumato, el contorno borroso y los colores suavizados que permiten fundir una sombra con otra y que siempre dejan algo a nuestra imaginación.

El nacimiento de Venus  es una pintura de Sandro Botticelli (1445-1510). El nacimiento de Venus representa una de las obras cumbres del maestro italiano. Está ejecutada al temple sobre lienzo y mide 278,5 centímetros de ancho por 172,5 cm de alto. Se conserva en la Galería de los Uffizi, Florencia.
Si volvemos ahora a contemplar Mona Lisa, comprenderemos algo de su misteriosa apariencia. Vemos que Leonardo ha empleado los recursos del sfumato con deliberación extrema. Todo aquel que ha tratado de dibujar o bosquejar un rostro sabe que lo que nosotros llamamos su expresión reside principalmente en dos rasgos: las comisuras de los labios y los extremos de los ojos. Precisamente son esas partes las que Leonardo dejó deliberadamente en lo incierto, haciendo que se fundan con sombras suaves. Por este motivo nunca llegamos a saber con certeza cómo nos mira realmente Mona Lisa. Su expresión siempre parece escapársenos. No es sólo, claro está, tal vaguedad la que produce este efecto. Hay motivos más profundos. Leonardo optó por algo muy atrevido, a lo que tal vez sólo podía arriesgarse un pintor de su consumada maestría. Si observamos atentamente el cuadro, veremos que los dos lados no coinciden exactamente entre si. Esto se halla más de manifiesto en el paisaje fantástico del fondo. El horizonte en la parte izquierda parece hallarse más alto que en la derecha. En consecuencia, cuando centramos nuestras miradas sobre el lado izquierdo del cuadro, la mujer parece más alta o más erguida que si tomamos como centro la derecha. Y su rostro, asimismo, parece modificarse con este cambio de posición, porque  también en este caso las dos partes no se corresponden con exactitud.



Pero con todos estos recursos artificiosos, Leonardo pudo haber producido un habilidosos juego de manos más que una gran obra de arte si no hubiera sabido exactamente hasta dónde podía llegar, y si no hubiera contrabalanceado esta atrevida desviación de la naturaleza mediante una representación maravillosa del cuerpo viviente.  Véase de qué modo está modelada la mano, o cómo están hechas las mangas con sus diminutas arrugas. Leonardo podía ser tan obstinado como cualquiera de sus predecesores en la paciente observación de la naturaleza. Pero ya no era un mero y fiel servidor de ella. Desde épocas remotas, en un lejano pasado, los retratos se miraron con respeto por creerse que, al conservar el artista la apariencia visible,conservaba también el alma de la persona retratada. Ahora, el gran hombre de ciencia, Leonardo, convertía en realidad algo de los sueños y temores de esos primeros hacedores de imágenes. Mostró que conocía el hechizo de infundir vida a los colores esparcidos con sus pinceles prodigiosos. 


El segundo gran florentino cuya obra hizo tan famosos el arte italiano del siglo XVI (Cinquecento) fue Miguel Ángel Buonarroti (1475-1564). Miguel Ángel era veintitrés años más joven que Leonardo y le sobrevivió cuarenta y cinco. En su larga vida fue testigo de un completo cambio respecto a la situación del artista. Hasta cierto punto fue él quien generó este cambio. En su juventud, Miguel Ángel recibió una formación como la de cualquier otro artesano.

Extractado de: La historia del Arte - E.H. Gombrich


 El retrato de la Gioconda tampoco está exento de la razón áurea. Diversos estudios muestran cómo el rostro de Mona Lisa, tanto en su conjunto como en sus detalles, se enmarca con precisión en una elegante sucesión de rectángulos áureos.
Lisa Gherardini (Florencia, 15 de junio de 1479 – Florencia, 15 de julio de 1542), también conocida como Lisa del Giocondo, Lisa di Antonio María (Antonmaria) Gherardini, Lisa, y Mona Lisa, fue una noble florentina perteneciente a la familia Gherardini, originaria de la región de Toscana, en Italia. Su nombre fue adjudicado al retrato Mona Lisa (también conocido como La Gioconda) del cual fue modelo, y que había sido encargado por su esposo y pintado por Leonardo da Vinci durante el Renacimiento italiano.

Otra perspectiva de Lisa, un bosquejo de la Mona Lisa atribuido a Leonardo.
Se conocen muy pocos detalles sobre la vida de Lisa; se sabe que nació en Florencia y contrajo matrimonio durante su adolescencia con un mercader de telas y seda que, años después, se convirtió en un funcionario local. Tuvo cinco hijos y mantuvo una vida de clase media acomodada y ordinaria. Lisa sobrevivió a su marido, que era considerablemente mayor que ella.

La iglesia de la Santa Trinidad (Santa Trinità) de Florencia se encuentra en el centro de la ciudad. Es la iglesia madre de la Orden de Vallombrosa de monjes, fundada en 1092 por un noble florentino. Cerca está el famoso Ponte Santa Trinità sobre el río Arno. La iglesia es famosa por su Capilla Sassetti, que contiene destacados frescos pintados por Domenico Ghirlandaio, que están considerados como su mejor obra y que se encuentran entre las obras maestras de la pintura del siglo XV.
Durante la época del Quattrocento, Florencia se encontraba entre las ciudades más grandes de Europa y era considerada una localidad rica y económicamente exitosa. No obstante, la vida no era «idílica» para todos los residentes, entre los cuales había una amplia disparidad de riqueza. La familia de Lisa pertenecía a la aristocracia y tenía un linaje antiguo, pero con el tiempo había perdido toda su influencia. Los Gherardini no eran ricos, aun así mantenían un nivel acomodado, y subsistían de una renta agraria.

La Basílica de Santa María del Santo Spirito es una de las iglesias principales de Florencia, Italia. Está situada en el barrio de Oltrarno, frente a la plaza del mismo nombre. El interior de la construcción es uno de los mejores ejemplos de la Arquitectura del Renacimiento.
La familia vivía originalmente en Florencia cerca de la iglesia de la Santa Trinidad, aunque posteriormente arrendaron un lugar próximo a la basílica del Santo Spirito, posiblemente debido a que no podían pagar las reparaciones de su antigua casa. Tiempo después se mudaron a una vivienda en lo que hoy en día se conoce como Via dei Pepi —antiguamente Via de' Buonfanti—,12 cerca de la basílica de Santa Cruz, donde residieron en la proximidad de Ser Piero Da Vinci, el padre de Leonardo.

La basílica de la Santa Cruz (en italiano, Basilica di Santa Croce) es una destacada basílica renacentista italiana levantada en la ciudad de Florencia. Se empezó a construir el 3 de mayo de 1294 sobre las ruinas de una pequeña iglesia erigida hacia 1222 por los franciscanos, en vida de San Francisco de Asís. El maestro de obras (hoy diríamos arquitecto) fue Arnolfo di Cambio, quien recibido el encargo de reemplazar la pequeña iglesia anterior por una más grande, que superara a Santa María Novella, iniciada 50 años antes por los dominicos.
Niño con un cesto de frutas, h. 1593. Óleo sobre lienzo, 67 x 53 cm. Galería Borghese, Roma.
Michelangelo Merisi da Caravaggio (Milán, 29 de septiembre de 1571-Porto Ércole, 18 de julio de 1610) fue un pintor italiano activo en Roma, Nápoles, Malta y Sicilia entre los años de 1593 y 1610. Es considerado como el primer gran exponente de la pintura del Barroco.
Caravaggio heredero de Leonardo
El nacimiento del Barroco
Caravaggio «colocó la oscuridad (sombras) en el claroscuro». El claroscuro llegó a escena mucho antes del arribo de Caravaggio a la pintura, pero fue éste quien le dio la técnica definitiva, oscureciendo las sombras y transformando el objeto en un eje de la luz, cada vez más penetrante. Con este tipo de pintura, los artistas comenzaron a plasmar el físico y la psicología de los personajes de una forma cada vez más real y aguda.
El misterio del robo de La Gioconda
El 21 de agosto de 1911, el cuadro más contemplado de la historia, La Gioconda o Mona Lisa, desapareció en el Museo del Louvre, y aunque fue recuperado dos años después en Florencia, la ciudad en la que se cree que Leonardo Da Vinci lo pintó entre 1503 y 1506, el móvil del robo aún no se ha aclarado.

El robo fue descubierto por el pintor Louis Béroud, quien alertó a los guardianes del museo.

Eduardo de Valfierno lleva una vida muy respetable en Argentina desplumando a los nuevos ricos: ellos le pagan para que robe valiosas obras de arte y Valfierno les consigue impecables falsificaciones. Pero cuando conoce a la hermosa mistress Hart, decidirá regresar a París después de mucho tiempo. Allí reunirá a un equipo de timadores y especialistas en obras de arte para cometer su último y más ambicioso robo: la Mona Lisa. Basado en el robo de La Gioconda del Louvre en 1911, un episodio real que llevó a la detención de Pablo Picasso y Guillaume Apollinaire como sospechosos, El robo de la Mona Lisa es una novela atrevida y rebosante de imaginación sobre uno de los grandes misterios artísticos del siglo XX. «Un relato fascinante y encantador sobre una gran estafa, con un giro inesperado hacia el mundo de los timadores de arte, las falsificaciones de obras de arte y el misterio».
El Retrato de Maddalena Doni también conocido como Retrato de Magdalena Doni o Retrato de Maddalena Strozzi es una pintura realizada en óleo sobre tabla por el maestro del renacimiento Rafael entre 1506 y 1507. La obra se conserva en la Galleria Palatina del Palacio Pitti de Florencia.
La composición de la pintura guarda numerosas semejanzas con La Gioconda. Una de esas similitudes es la postura de la modelo, por ejemplo, las manos
Raffaello Sanzio (Urbino, 6 de abril de 1483 - Roma, 6 de abril de 1520), también conocido como Rafael de Urbino o, simplemente, como Rafael fue un pintor y arquitecto italiano del Alto Renacimiento. Además de su labor pictórica, que sería admirada e imitada durante siglos, realizó importantes aportes en la arquitectura y, como inspector de antigüedades, se interesó en el estudio y conservación de los vestigios grecorromanos.
Andrew Warhola (Pittsburgh, 6 de agosto de 1928 - Nueva York, 22 de febrero de 1987), comúnmente conocido como Andy Warhol, fue un artista plástico y cineasta estadounidense que desempeñó un papel crucial en el nacimiento y desarrollo del pop art. Tras una exitosa carrera como ilustrador profesional, Warhol adquirió fama mundial por su trabajo en pintura, cine de vanguardia y literatura, notoriedad que vino respaldada por una hábil relación con los medios y por su rol como gurú de la modernidad. Warhol actuó como enlace entre artistas e intelectuales, pero también entre aristócratas, homosexuales, celebridades de Hollywood, drogadictos, modelos, bohemios y pintorescos personajes urbanos.




Marcel Duchamp  (Blainville-Crevon, 28 de julio de 1887 - Neuilly-sur-Seine, 2 de octubre de 1968) fue un artista y ajedrecista francés.
Especialmente conocido por su actividad artística, su obra ejerció una fuerte influencia en la evolución del movimiento pop en el siglo XX. Al igual que el citado movimiento, abominó la sedimentación simbólica en las obras artísticas como consecuencia del paso del tiempo y exaltó el valor de lo coyuntural, lo fugaz y lo contemporáneo. Duchamp es uno de los principales valedores de la creación artística como resultado de un puro ejercicio de la voluntad, sin necesidad estricta de formación, preparación o talento.
L.H.O.O.Q. es una obra de arte de Marcel Duchamp realizada en 1919. Es uno de los ready-mades de Duchamp. Los ready-mades son objetos que han sido producidos en serie, normalmente destinados a un uso utilitario y ajenos al arte que se transforman en obras de arte por el mero hecho de que el artista los elija y les cambie el nombre, los firme o simplemente los presente a una exposición artística. En L.H.O.O.Q. el objeto es una tarjeta postal barata con una reproducción de la conocida obra de Leonardo da Vinci, la Mona Lisa, a la que Duchamp dibujó un bigote y una perilla con lápiz y le puso un título.

El nombre de la obra, L.H.O.O.Q. es homófono en francés de la frase «Elle a chaud au cul», literalmente «Ella tiene el culo caliente», que podría traducirse como «Ella está excitada sexualmente».
Duchamp realizó varias de L.H.O.O.Q. de diferentes tamaños y soportes. Una de ellas, es una reproducción en blanco y negro de la Mona Lisa sin bigote ni perilla que llamó L.H.O.O.Q. Afeitada.