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La Fuente de los Cuatro Ríos fue encargada por el Papa Inocencio X y se completó entre 1648 y 1651. Se sitúa en el centro de la Piazza Navona, frente a la iglesia de Santa Inés en Agonía, diseñada por Francesco Borromini, un rival de Bernini. La fuente está coronada por un obelisco egipcio y presenta cuatro figuras colosales que representan los ríos de los cuatro continentes: el Nilo (África), el Ganges (Asia), el Danubio (Europa) y el Río de la Plata (América).
La representación de los cuatro ríos, de un tamaño mayor que el natural, se lleva a cabo de la siguiente manera:
El Nilo, que tiene los ojos vendados, lo que representa los orígenes desconocidos del río, el Danubio, que mira hacia los emblemas de Inocencio X, el Ganges, que sostiene un remo por su longitud como río navegable, y el Río de la Plata, rodeado de monedas para simbolizar la riqueza americana.
Ganges
Así se representa cada uno de los cuatro continentes conocidos en la época, por los cuales el catolicismo se había dispersado. (Aún no se sabía que Australia, recién descubierta, era un continente). Sus escultores materiales fueron: Giacomo Antonio Fancinelli, Claude Poussin, Antonio Raggi y Francesco Baratta.
Rivalidad entre Bernini y Borromini
La creación de la fuente también está marcada por la rivalidad entre Bernini y Borromini. Se dice que Borromini había propuesto una fuente similar, pero el encargo fue finalmente otorgado a Bernini, quien logró un diseño más dinámico y espectacular.
En el centro se erige un obelisco egipcio de granito de más de 16 metros de altura que fue llevado a Roma por Caracalla o Domiciano, información que depende de las fuentes consultadas.
Bernini logró que el obelisco pareciera apoyarse sobre un vacío, creando una sensación dramática y dinámica. La fuente no solo es una obra escultórica, sino también un brillante ejercicio de ingeniería estructural disfrazada de espectáculo artístico.
En el centro se erige un obelisco egipcio de granito de más de 16 metros de altura que fue llevado a Roma por Caracalla o Domiciano, información que depende de las fuentes consultadas.
El obelisco egipcio (reutilizado en época romana) pesa decenas de toneladas. Colocarlo sobre una fuente con grandes vacíos en la base parecía estructuralmente arriesgado.
La solución de Bernini
Bernini combinó ingeniería oculta y teatralidad barroca:
- Estructura maciza interior
- Aunque visualmente parece una roca perforada, en realidad existe un núcleo sólido central que soporta directamente el peso del obelisco.
Arcos estructurales camuflados
- Los grandes “huecos” no son vacíos completos: funcionan como arcos de carga, distribuyendo el peso hacia los apoyos laterales.
Distribución del peso hacia las esquinas
- La masa se transmite hacia cuatro grandes apoyos, donde se ubican las esculturas de los ríos (Danubio, Nilo, Ganges y Río de la Plata).
Ilusión barroca
El efecto visual buscado es el de una roca abierta milagrosamente sosteniendo el obelisco “en el aire”. Es un recurso típico del Barroco: sorprender y desafiar la lógica aparente.

La rivalidad entre Gian Lorenzo Bernini y Francesco Borromini fue una de las más intensas del Barroco romano del siglo XVII. No era solo una competencia profesional: era un choque de personalidades, estilos y formas de entender la arquitectura.
Borromini (Bissone, Cantón del Tesino, Suiza, 25 de septiembre de 1599 - Roma, 3 de agosto de 1667) fue un arquitecto italiano, considerado uno de los máximos exponentes del barroco romano.
Por Livioandronico2013 - Trabajo propio, CC BY-SA 4.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=45202596
Trampantojo Francesco Borromini en el patio del Palacio Spada de Roma. El pasillo es mucho más corto y la escultura mucho menor de lo que parecen.
La obra de Borromini resulta muy original, sin precedentes claros salvo la influencia parcial de Miguel Ángel, a quien el arquitecto admiraba.
Piazza Navona inundada. Antonio Joli H. 1760
En los siglos XVII y XVIII, la Piazza Navona se transformaba cada verano en un espectáculo sorprendente: se inundaba deliberadamente para crear el llamado “Lago de Piazza Navona” (Festa del Lago).
Vista del estadio de Domiciano, según una lámina de 1613 de Jacopo Lauro. La plaza se definió como espacio público a finales del siglo XV, durante el papado de Sixto IV, gran urbanizador de la ciudad de Roma; al trasladarse hasta aquí el mercado existente en el Capitolio. Bajo el mandato y auspicio del papa Inocencio X, miembro de la familia Pamphili, la plaza adquirió su actual diseño barroco y se levantaron las fuentes y se construyó la iglesia de Santa Inés en Agona y el Palazzo Pamphili. Aquí celebró el papa la misa del día de Pascua del Jubileo de 1650, que atrajo a miles de personas, convirtiéndose la plaza así en uno de los símbolos del barroco en Roma.
La plaza conserva la forma alargada del antiguo Stadio di Domiziano (siglo I d.C.).
Esa ligera concavidad facilitaba que el agua se acumulara.
En el siglo XVII, bajo el pontificado de Inocencio X, cuya familia (los Pamphilj) tenía su palacio allí, se institucionalizó esta costumbre veraniega.
Antonio Joli, Embarco de Carlos III, en Nápoles, Museo del Prado, 1759
Antonio Francesco Lodovico Joli (Módena, 1700-Nápoles, 29 de abril de 1777) fue un pintor italiano exponente del Vedutismo.
El vedutismo (de veduta, ‘vista’ en italiano; plural, vedute) es un género pictórico muy típico del Settecento (siglo XVIII) italiano, desarrollado sobre todo en Venecia. Enmarcado dentro del paisajismo, en el vedutismo se representan vistas generalmente urbanas, en perspectiva, llegando a veces a un estilo cartográfico, donde se reproducen imágenes panorámicas de la ciudad, describiendo con minuciosidad canales, monumentos y lugares típicos de Venecia, solos o con la presencia de la figura humana, generalmente de pequeño tamaño y en grandes grupos de gente. Concebidas como recuerdos —casi como postales— para viajeros extranjeros, las vedute tuvieron mucho éxito, llegó su influencia a casi todos los rincones de Europa, e iniciaron una forma característica de representar el paisaje que fue imitada por muchos artistas europeos. Sus mayores exponentes fueron Canaletto, Bernardo Bellotto, Francesco Guardi, Michele Marieschi y Luca Carlevarijs.

Modelo para la Fuente de los Cuatro Ríos 1651-1665 - Patrimonio Nacional, Galería de las Colecciones Reales. Madrid. Bernini
El modelo fue mencionado por primera vez en inventarios reales en 1668 poco después de realizado, probablemente como regalo diplomático al rey Felipe IV de España, vinculado a las buenas relaciones entre el papa Inocencio X y la corona española.
Se sabe que estuvo en el Alcázar de Madrid y luego en otros espacios reales antes de llegar al actual museo.
Como ocurre con muchas obras del conjunto original, las figuras alegóricas desaparecieron hacia finales del siglo XIX y se dispersaron. Recientemente, gracias a investigaciones y acciones de Patrimonio Nacional, la del Ganges ha sido recuperada.
Identificación en el mercado del arte
La figura del Ganges reapareció en el mercado internacional. Gracias a estudios técnicos (análisis del bronce, estilo, medidas y correspondencia con el modelo original), se confirmó su autenticidad.
León de bronce del modelo de la Fuente de los Cuatro Ríos
Diferencias estilísticasAlgunos historiadores han señalado que:
- El modelado del león es más rígido.
- La textura y el acabado no coinciden plenamente con la mano de Bernini ni con la vivacidad típica de su taller.
- La expresividad es menos teatral que en otras figuras del conjunto.
Cristo en bronce dorado (llegó a España en 1654 encargo del rey que gestiona el IV Duque de Terranova - Para la capilla del panteón del Escorial. Hoy se exhibe en la Galería de Colecciones Reales, Madrid.
Se trata de un Cristo de tamaño casi natural, denominado “académico”, pues la efigie en bronce mide 140 cm. de alto. Está sujeto con tres clavos, la cabeza inclinada sobre su hombro derecho y con diminuta corona de espinas, haciendo cuerpo con la cabellera. Presenta la boca entreabierta y los ojos semicerrados, con una expresión serena y cuerpo suavemente modelado con la llaga en el costado derecho, apenas perceptible.
Se suponía que fue el pintor Velázquez, en su primer viaje a Italia, quien contactó con el escultor para que realizara un Cristo con destino al rey de España Felipe IV. Sin embargo, las últimas investigaciones han dado a conocer que la única obra de Bernini en España fue encargada por el duque de Terranova durante su embajada en Roma (1654-1657). El rey quedó tan satisfecho con el trabajo de Bernini que le recompensó con un collar de oro.
La Cátedra de San Pedro es un trono de madera que la leyenda medieval identifica con la cátedra de obispo perteneciente a San Pedro como primer obispo de Roma y papa.
La cátedra que actualmente se conserva fue donada por Carlos el Calvo al papa Juan VIII en el siglo IX, con motivo de su viaje a Roma para su coronación como emperador romano de Occidente. Este trono se conserva como una reliquia en la Basílica de San Pedro de Roma, en una magnífica composición barroca, obra de Gian Lorenzo Bernini construida entre 1656 y 1666.
Carlos II de Francia (en francés: Charles II), llamado el Calvo («le Chauve») (Fráncfort del Meno, 13 de junio de 823-Monte Cenis (Avrieux), 6 de octubre de 877), fue un rey franco de la dinastía carolingia, uno de los hijos de Luis el Piadoso —y nieto de Carlomagno— que compartieron el Imperio carolingio en 843. Rey de Aquitania ya en vida de su padre, fue rey de Francia Occidental de 843 a 877 y más adelante emperador de Occidente en 875.
El trono se apoya sobre cuatro grandes estatuas, también en bronce, que representan a cuatro Padres de la Iglesia, en primer plano San Agustín y San Ambrosio, para la Iglesia latina, y San Atanasio y San Juan Crisóstomo, para la Iglesia oriental.
Por encima del trono aparece un sol de alabastro decorado con estuco dorado rodeado de ángeles que enmarca una vidriera en la que está representada una paloma de 162 cm de envergadura, símbolo del Espíritu Santo. Es la única vidriera coloreada de toda la Basílica de San Pedro.
La Cátedra de San Pedro es también símbolo de la doctrina católica sobre la sucesión y la autoridad del episcopado, fundamentada en el mandato de Cristo a San Pedro y a sus sucesores romanos