jueves, 2 de abril de 2026

91 - LA ROMA IMPERIAL - LOS EMPERADORES DEL SIGLO I D.C.: JULIO-CLAUDIOS Y FLAVIOS - REVUELTA DE TACFARINAS (17-24 D.C.) - “Los nobles galos en el 21: revuelta en tiempos de Tiberio” - Sejano - Druso el Joven

90 - LA ROMA IMPERIAL - La Maison Carrée à Nîmes - Marco Vipsanio Agripa Póstumo - ¿Quién fue Druso el Mayor? -Julia la Menor - Lucio Emilio Paulo. -  ¿Qué estaba haciendo Agripa en la Galia entre 20 y 19 a. C.? - pincha aquí

LOS EMPERADORES DEL SIGLO I D.C.: JULIO-CLAUDIOS Y FLAVIOS


Cuando el año 14 d.C. murió AUGUSTO, tras un reinado largo y relativamente pacífico, le sucedió su hijastro TIBERIO (14-37 D.C.), hijo de LIVIA, la mujer de AUGUSTO y adoptado por éste tras la muerte de todos los herederos de su propia sangre. Por más que el nuevo orden creado por Augusto se había mostrado firme y estable, y el emperador controlara con mano firme las riendas del Imperio, se trataba de un sistema nuevo, impuesto por la fuerza, y la transición hacia un nuevo heredero, que suponía la consolidación del régimen, era un momento extremadamente delicado. Augusto había ido preparando cuidadosamente su sucesión, transfiriendo a TIBERIO poco a poco los poderes que constituían la base de su posición. Un año antes de la muerte de Augusto su sucesor ya poseía un IMPERIUM MAIUS igual al del emperador, así como potestad tribunicia. Y tras la muerte de Augusto el Senado se apresuró a ratificar todos los poderes de su heredero. 

89 - LA ROMA IMPERIAL - Tiberio - Criando víboras - La Villa Jovis - El triste final de Cayo y Lucio César - pincha aquí

Tiberio era un hombre de más de cincuenta años, gran general, prudente, pero descendiente de los CLAUDIOS REPUBLICANOS, y perteneciente por tanto a la más alta nobleza, cuya caída con el advenimiento del Imperio lo había terminado por convertir en un ser desencantado, pesimista y misántropo. Por lo que se refiere a su política, fue un fiel seguidor de las directrices de Augusto. Procuró mantener las fronteras tal y como estaban, sin llevar a cabo ninguna aventura expansionista peligrosa, y en los conflictos recurrió preferentemente a la diplomacia antes que al enfrentamiento armado. 

El incidente militar más destacado de su principado fue la REVUELTA DE TACFARINAS (17-24 D.C.) EN EL NORTE DE ÁFRICA y la de los NOBLES GALOS EN EL 21. Así que los puntos clave de su reinado se concentraron en la política interior, y en dos figuras muy diferentes: GERMÁNICO Y SEJANO, que determinaron el modo en el que Tiberio ha pasado a la Historia.


Jinetes númidas mauris. Autor Miguel Weinert

REVUELTA DE TACFARINAS (17-24 D.C.) 

El nombre de Tacfarinas viene del bereber Tiqfarin latinizado. Este hombre pertenecía a la tribu de los musulamios, calificados por Tácito como pueblo poderoso, situados junto a los desiertos del África y que por entonces no habitaba todavía en ciudades. Durante el reinado del emperador Tiberio se alzaron en armas y arrastraron a la guerra a sus vecinos los mauros, dirigidos por Mazippa, que con sus tropas ligeras llevó a todas partes el incendio, la muerte y el terror.

Los enfrentamientos se prolongaron a lo largo de siete años y se resolvieron con cuatro campañas que los generales romanos dirigieron como respuesta a las ofensivas de Tacfarinas.

Primera campaña Marco Furio Camilo

Ambos ejércitos se encontraron en la llanura entre Haidra (donde se encontraba el campamento principal de la legión III) y los montes Aures.

Furio Camilo desplegó sus tropas como de costumbre, con la legión III en el centro, con los auxiliares íberos y tracios en los flancos, la caballería ligera númida enviada como refuerzo por Juba II y la caballería romana en las alas. En total disponía de unos 10.000 hombres.

Tacfarinas, que disponía de 20.000 guerreros, envió a su caballería para tratar de envolver ambos flancos romanos, que empezaron a ceder ante la presión.

Tacfarinas se vio obligado a retirarse con sus tropas, dejando a Furio Camilo como vencedor.

Tiberio decidió apartar a Furio Camilo de la vida pública.

Pero los problemas en África no habían terminado. Al poco tiempo volvieron a sufrir las incursiones de las tropas de Tacfarinas.

Segunda campaña: Lucio Apronio (15-17)

Poco después de que Camilo celebrase su victoria, Tacfarinas volvió a la carga, continuando con su estrategia de guerrillas, tan típica en tierras africanas e hispanas. Las protestas continuaron y el siguiente procónsul para el 18, Lucio Apronio, se vio forzado a reemprender la campaña contra los insurgentes.

Un centurión llamado Decrio que era el primus pilus estaba al mando de aquel contingente y, según nos lega Tácito, “consideró vergonzoso que los legionarios romanos se sintiesen asediados por una chusma de desertores y vagos”.

Decrio dirigió una salida para romper el cerco, la acción fracasó debido a la superioridad numérica de los númidas. El valiente centurión, herido de flecha en un ojo y varias partes más de su cuerpo, les ordenó a gritos a sus hombres seguir avanzando, pero aquellos, atemorizados por la fiereza de los indígenas, le dejaron morir solo y se retiraron al resguardo de los muros de su campamento.

Tacfarinas, apremiado por la llegada de Apronio y los refuerzos, levantó el cerco, pero el procónsul, cuando liberó el campamento y supo de la conducta ignominiosa y cobarde de aquella cohorte, ordenó que se aplicase el peor castigo disciplinario del ejército romano: la decimatio. Uno de cada diez hombres murió apaleado por sus propios compañeros.

Decimatio: terrible castigo en el que 1 de cada 10 moría apaleado por sus compañeros

El escarmiento del río Pagyda resultó un estímulo implacable para las tropas romanas. 
Para mayor cúmulo de desgracias, durante su repliegue hacia la costa, fue sorprendido por un destacamento mandando por el hijo del procónsul, Lucio Apronio Cesanio; en la escaramuza consiguiente, consiguió escapar y refugiarse en los Montes Aurès, pero a costa de perder todo el botín de guerra que había amasado tras tres años de correrías. 


Apronio padre lo exhibió por las calles de Roma en el triunfo que el Senado le concedió por semejante hazaña, y la obtención del septemviratus epulonum para su hijo L. Apronio Caesiano, por haber hecho retroceder a los númidas hacia el desierto.

Tercera campaña: Quinto Junio Bleso

Poco después de dicho triunfo, Tacfarinas envió un embajador a Roma, dispuesto a entrevistarse con el mismísimo Tiberio y reclamarle tierras para él y los suyos dentro de la provincia a cambio de un armisticio total. La misiva, más que una oferta de paz, era un chantaje, pues Tacfarinas advertía al emperador de que, de no aceptar, mantendría sus hostilidades de forma permanente en una guerra sin fin contra Roma. La oferta del númida era seria, pero Tiberio estalló en cólera cuando la escuchó. Tácito recoge en sus Anales que el emperador, dijo: “Ni siquiera Espartaco se atrevió a enviar mensajeros”.

En el año 21, el emperador Tiberio escribió una carta al Senado, en la que exigía a este que eligiera sin más tardanza a un nuevo gobernador, experimentado y en buena forma física para hacer frente a Tacfarinas. 

El otro candidato a gobernador, Quinto Junio Bleso, era tío de Lucio Aelio Sejano, el influyente prefecto de la guardia pretoriana del emperador Tiberio, era la “siniestra” mano diestra de Tiberio, un veterano de las legiones con experiencia en gobernar provincias conflictivas como Panonia.

La estrategia romana funcionó a la perfección, y a principios del año 22 la tribu musulamios estaba prácticamente sometida al poder de Roma.

Solo quedaba un pequeño grupo de númidas que acompañaban a Tacfarinas en su huida, el hermano de Tacfarinas fue apresado. Inexplicablemente, Bleso puso fin a las operaciones de búsqueda de Tacfarinas. 

Después de retirar sus tropas durante el invierno, Bleso volvió a Roma en la primavera del 23 y tuvo su triunfo, el último otorgado a alguien no perteneciente a la familia imperial; Tiberio quedó satisfecho, pero de nuevo, el problema quedó de nuevo sin resolver.

Cuarta campaña: Publio Cornelio Dolabela

El nuevo procónsul del año 24, Publio Cornelio Dolabela, se encontró con la triste realidad. Tacfarinas seguía pululando por el vasto territorio fronterizo que se extendía en el límite sur de la provincia, arropado por un ejército de disidentes, y los saqueos y correrías se seguían produciendo con absoluta impunidad. Tiberio y Bleso habían pecado de optimistas y no se habían detenido a pensar que la gran fuerza del líder rebelde residía en la inmensidad del desierto y sus correosos moradores.

No solo contaba entre sus filas a los prófugos libios, númidas o africanos, sino también colaboraban con él grupos de getulos y garamantes del árido sur, hasta los mauros descontentos con el rey Ptolomeo, hijo de Juba II, se pasaron a la causa númida. Atacaban y desaparecían en las arenas antes de que las guarniciones romanas pudiesen reaccionar. 


Mapa para situar el oasis de Garama (actual Jerma/Germa) en el Fezzán libio. El mapa que ves arriba muestra la región de Fezzán y la localización aproximada de los principales asentamientos garamantes, incluido Garama, su capital.

Germa, Jerma, Jarma, Djourma, Djerma, Djarma, conocido en la antigüedad como Garama, es un yacimiento arqueológico en Libia. Fue la capital del Reino de Garamantia.

La ciudad de Garama en Libia, y la tribu Garamantes, llevan su nombre de su mítico fundador Garamas

Los Garamantes eran un pueblo sahariano que vivía en el Fezzan, en el noreste del desierto del Sahara. El poder garamantiano alcanzó su punto álgido durante los siglos II y III d.C., a menudo en conflicto con el Imperio Romano al norte. Garama tenía una población de unos cuatro mil habitantes y otros seis mil viviendo en aldeas dentro de un radio de 5 km.

El procónsul, más hábil que sus antecesores, no admitió la victoria hasta capturar al líder rebelde y emprendió su persecución. Valiéndose del apoyo de su aliado Ptolomeo, en cuyo territorio se había refugiado el númida

Un informador local avisó al procónsul de que Tacfarinas se encontraba escondido en las ruinas de un lugar llamado Auzea (Sour el-Ghozlane, Argelia). La zona era boscosa y ondulada, ideal para acercarse sin ser visto con una pequeña expedición. Así lo hizo Dolabela.

Llegó hasta allí, esperó toda la noche en silencio y, antes de que rompiera el alba, los confiados númidas se despertaron de súbito con las bocinas y los gritos de la legión. Los hombres de la legión III Augusta no tuvieron misericordia, mataron a todos los hombres que aún estaban medio dormidos. Las órdenes eran capturarle, le acorralaron cayendo sus guardaespaldas, después su hijo y, al final, solo y aislado se ensartó en las espadas de los legionarios que pretendían apresarle.

Dolabela, el verdadero vencedor del insurgente númida, reclamó su triunfo al Senado, pero su proposición fue desestimada por orden de Tiberio. Tácito intuyó la alargada sombra de Sejano tras aquella injusta decisión, pues si hubo alguien merecedor del triunfo sobre Tacfarinas, ese era Dolabela, aunque ello hubiese supuesto la vergüenza de Bleso, y peor aún, del propio Tiberio.

La ayuda de Ptolomeo no fue olvidada. Una delegación del Senado romano viají para visitar al joven rey mauritano, llevándole valiosos regalos y proclamándole amigo leal de Roma.

Los garamantes, por temor a que su propio apoyo a Tacfarinas pudiera traer represalias de los romanos, enviaron una embajada a Roma para demostrar su lealtad.

Fuente: Texto extraído de Arre caballo


Antes del 21 d.C.

Las provincias galas están bajo control romano desde la conquista de Julio César (50 a.C. aprox.).

Los nobles galos conservan cierta autonomía local y prestigio, actuando como intermediarios entre Roma y las tribus.

“Los nobles galos en el 21: revuelta en tiempos de Tiberio”

  • Año 21 d.C.
  • El emperador era Tiberio, segundo emperador romano tras Augusto.
  • Los galos nobles

Se refiere a la aristocracia local de las provincias galas (Galia Comata, aproximadamente la Francia moderna) que mantenían cierta autonomía bajo Roma, pero estaban sujetos a los tributos y leyes romanas.

La revuelta

Ocurrió en la Galia Bélgica, donde tribus y nobles galos se rebelaron contra la autoridad romana.

Causas principales:

  • Impuestos abusivos impuestos por la administración romana.
  • Intervención en la política local, rompiendo la autonomía de los nobles galos.
  • Resentimiento general hacia la autoridad imperial de Tiberio.

Resultado:

La revuelta fue sofocada por tropas romanas, siguiendo la práctica de Roma de mantener control sobre las provincias a través de la fuerza si era necesario.

Sejano


Por Classical Numismatic Group, Inc. http://www.cngcoins.com, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=2385745

Moneda emitida durante el consulado conjunto de Tiberio y Sejano.

En calidad de Prefecto del Pretorio, Sejano se convirtió rápidamente en un asesor y consejero de confianza de Tiberio. En el año 23 ya ejercía una considerable influencia sobre las decisiones tomadas por el emperador, quien se refería a Sejano como «mi compañero». A esas alturas Sejano ya había alcanzado la pretura, una posición que no era habitual que ostentaran miembros del ordo equester.Se erigió una estatua en su honor en el Teatro de Pompeyo y en el Senado sus seguidores fueron promovidos a privilegiados puestos. Sin embargo, la clase senatorial no veía con buenos ojos el ascenso de Sejano y se ganó la enemistad de la familia imperial, sobre todo del hijo de Tiberio, Druso el Joven.


Por Luis García, CC BY-SA 2.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=951749

Druso el Joven, hijo de Tiberio y enemigo de Sejano

Tras el ascenso de Tiberio al trono, el emperador había conferido gradualmente poder a su hijo biológico, confirmándolo como su sucesor al cederle los mandos de las legiones de Iliria en 18 y el consulado conjunto con Tiberio en 21. Sin embargo, Sejano ejercía ya como la mano derecha del emperador y ambicionaba ampliar su poder. En 20 intentó reforzar su relación con la familia imperial prometiendo en matrimonio a su hija recién nacida Junila a Claudio Druso, el hijo de Claudio,​ pero el matrimonio no llegaría a celebrarse porque el muchacho murió accidentalmente.​Como fracasó su primer intento de ingresar en la familia imperial, Sejano centró su atención en eliminar a su rival Druso.

Cuando Tiberio estaba en la sesentena, la ascensión al trono de Druso se veía cada vez más cerca. Para asegurar su posición y su vida, Sejano logró seducir a la mujer de Druso, Livila, y entre los dos conspiraron para asesinar al engañado esposo. Livila envenenó lenta y letalmente a Druso que murió el 13 de septiembre de 23.

Su muerte frustró los planes de Tiberio, quien renegó definitivamente de sus responsabilidades cediendo todo el poder a Sejano, en espera de que crecieran los hijos del gran general Germánico.

Germánico había muerto en 19 en circunstancias sospechosas en Siria​ (probablemente envenenado por Cneo Calpurnio Pisón), y a raíz de su muerte, su esposa Agripina la Mayor había vuelto a Roma con sus hijos y se había unido a un grupo de senadores que se oponían al creciente poder de Sejano. Las relaciones entre Agripina y el emperador eran malas, debido a que a su llegada a la capital había manifestado su convicción inequívoca de que el asesino de Germánico había sido contratado por Tiberio. También surgió una gran enemistad con la viuda de Augusto, Livia Drusila, que se oponía a las desbocadas ambiciones de Agripina. Por su parte Sejano veía una potencial amenaza en los hijos de Agripina, Nerón César, Druso César y Cayo Calígula.

Durante muchos años de intrigas y maquinaciones al servicio del emperador, Sejano se había forjado su propio camino para convertirse en el hombre más poderoso del Imperio. Pero a finales de 31 fue detenido, juzgado, condenado y ejecutado sin contemplaciones. 

En 31 Sejano fue detenido y se le condenó a muerte. El Senado emitió un Damnatio memoriae sobre él y por tanto se destruyeron todas las estatuas que se habían erigido en su honor y su nombre desapareció de todos los registros públicos. Las monedas en las que figuraba su nombre desaparecieron de la circulación. La noche del día en que fue detenido, el Senado celebró una sesión en el Templo de la Concordia y lo condenó formalmente. 

Un tramo de las escaleras de Gemonia en Roma. Foto: RussieseO/Shutterstock.com

Las escaleras gemonianas, o Scalae Gemoniae, fueron construidas a principios del siglo I, posiblemente por el emperador Augusto, pero fue durante la época de su sucesor Tiberio cuando las escaleras comenzaron a desempeñar el infame papel. Tiberio mandó ejecutar a muchos de sus oponentes políticos, incluido Lucio Sejano, que intentó conspirar contra él, en las escaleras.

Caer por una escalera por sí solo rara vez era fatal, así que el condenado solía ser estrangulado, luego sus cuerpos sin vida atados y arrojados escaleras abajo. Los cuerpos permanecieron al pie de las escaleras durante unos días hasta que empezaron a pudrirse o fueron parcialmente saqueados por perros y buitres. Cuando el cuerpo de Lucius Sejanus cayó por las escaleras, la multitud frenética lo destrozó. Los cadáveres fueron luego arrastrados con un gancho y arrojados al Tíber.



Sacaron a Sejano de la cárcel y lo estrangularon, su cuerpo fue arrojado por las escaleras Gemoniae, donde una multitud enfebrecida lo desgarró en pedazos, para después arrojarlo al Tíber. 


Vitelio por las calles de Roma, pintura de Georges Rochegrosse (1883)

Tras la muerte de Tiberio en el año 37 d.C., la práctica de la ejecución en las escaleras se volvió menos frecuente, aunque las escaleras continuaron utilizándose de esta manera durante todo el periodo imperial. Una víctima famosa de las escaleras fue el emperador Vitelio. Durante la brutal batalla por Roma entre las fuerzas de Vitelio y los ejércitos de Vespasiano, en el año 69 d.C., Vitelio fue arrastrado fuera de su escondite y llevado a las escaleras de Gemonio, donde fue torturado hasta la muerte. Su cuerpo fue arrojado escaleras abajo, donde fue atacado por los habitantes de Roma. De hecho, ser ejecutado y maltratado en las escaleras era motivo de gran vergüenza y deshonra para los muertos. 


 Sarah Bernhardt 

Georges Antoine Rochegrosse ( 2 de agosto de 1859 – 11 de julio de 1938) fue un pintor histórico

Georges Rochegrosse nació en Versalles y estudió en París con Jules Joseph Lefebvre y Gustave Clarence Rodolphe Boulanger.  Sus temas son generalmente históricos, y los trató a una escala colosal y con un estilo emocional naturalista, con un claro deleite en temas y detalles horribles.

Sarah Bernhardt ( 22 de octubre de 1844 – 26 de marzo de 1923) fue una actriz francesa de teatro que protagonizó algunas de las obras francesas más populares de finales del siglo XIX y principios del XX, incluyendo La Dame aux Camélias de Alexandre Dumas fils.
También está vinculada al éxito del artista Alphonse Mucha, cuya obra ayudó a dar a conocer. Mucha se convirtió en uno de los artistas más solicitados de este periodo por su estilo Art Nouveau.


Bernhardt como María Magdalena, pintura de Alfred Stevens (1887)


Bernhardt en su famoso ataúd, en el que a veces dormía o estudiaba sus papeles (c. 1873)

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