Yayoi Kusama - Obsesionada con los lunares - https://youtu.be/rRZR3nsiIeA
“Mi arte es una expresión de mi vida, en particular de mi enfermedad mental”. Yayoi Kusama.
A los 10 años, una niña japonesa de nombre Yayoi Kusama entra en contacto con el mundo del color y la plástica. Enamorada desde entonces de los lunares (polka dot), empieza a realizar obras donde la fantasía y la realidad conviven en entornos en los que nada es lo que parece. Retratos de su madre plagada de lunares. Obras que pretenden reflejar las inquietantes alucinaciones que produce su propia mente… La solución que encontró Kusama para contrarrestar los efectos de su desorden mental fue, sencillamente, pintar aquello que veía.
La niña Yayoi Kusama vive aún en sus Infinite Rooms, en los lunares que siempre vuelven, en las flores que brotan a medio camino entre el paraíso y el infierno. El mundo artístico de una de las creadoras contemporáneas más fascinantes tiene su origen en las pesadillas que nunca la abandonaron. Pero al crecer, despliega la belleza más especial ante los asombrados ojos del espectador.
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Imagen: Yayoi Kusama en plena creación. Foto: Vagner Carvalheiro. |
Nueva York (1957-1973)
En Nueva York, la artista entra en contacto con figuras de la talla de Andy Warhol y Donald Judd. Vive en primera persona la explosión del pop art y la desbordante creatividad de los años 60 y 70, que influyen poderosamente en sus instalaciones llenas de luz, color y curvas. Es también el momento de sus famosas “esculturas blandas”, montajes realizados con telas y acolchados que desvelan un profundo temor (revelado por la artista) a la sexualidad y la penetración.
A lo largo de su vida, tuvo que ser internada en varias ocasiones en instituciones psiquiátricas por episodios de descompensación por su trastorno obsesivo. La última vez que esto sucedió fue voluntariamente y decidió quedarse ahí para el resto de su vida.
Uno de sus trabajos más destacados es el “Jardín de Narcisos”, el cual se expuso en el Bienal de Venecia.
Durante su vida la artista solo tuvo una relación amorosa con el artista americano Joseph Cornell, la cual no duró mucho.
El trabajo de Kusama ha tenido una presencia muy fuerte en las subastas: los precios más altos de sus obras le pertenecen a pinturas de finales de la década de 1950 y principios de 1960. Desde el 2012, su trabajo ha tenido la renovación más importante de cualquier artista femenil con vida. En noviembre de 2008, Christie's de Nueva York vendió una de las "Redes Infinitas" No. 2, en blanco de 1959 (su propietario Donald Judd), en US$5.1 millones de dólares, un récord para una artista en vida. En comparación, el precio más alto de una de sus esculturas de sus años en Nueva York es de £72,500 (US$147,687), una creación de 1956 hecha con lana, pintura, pasta y ganchos para ropa titulado Chamarra Dorada de Macarrones en Sotheby's de Londres en octubre de 2007. Una calabaza de plástico reforzado de fibra de vidrio ganó $264,000 dólares, el mayor precio por una de sus esculturas, vendido en Sotheby’s en el 2007.
En el 2008 la sala de subastas Christie’s de Nueva York adjudicó una de sus obras por la cantidad de 5.100.000 dólares, cifra que marcó el récord de cotización de una artista viva.
A sus 88 años, Yayoi Kusama inaugurará su propio museo en Tokio, cinco plantas que albergarán 270 de sus obras, incluidas algunas de sus psicodélicas 'habitaciones infinitas'.
Dirigido por Tensei Tatebata, el espacio albergará dos exposiciones temporales cada año que, en principio, siempre estarán dedicadas al trabajo de Kusama. La inaugural se llamará Creation is a Solitary Pursuit, Love is What Brings You Closer to Art. Entre la colección permanente estarán las series Love Forever y My Eternal Soul, que contiene sus últimos trabajos inéditos, además de una nueva sala de espejos.
Durante el día se dedica a crear a un ritmo frenético y constante, pero con atención desmedida al detalle. Lunares, espejos, globos, girasoles y calabazas son su seña de identidad. Sus exposiciones generan colas kilométricas y sus obras alcanzan precios de récord cada vez que salen a subasta.
A lo largo de su vida, tuvo que ser internada en varias ocasiones en instituciones psiquiátricas por episodios de descompensación por su trastorno obsesivo. La última vez que esto sucedió fue voluntariamente y decidió quedarse ahí para el resto de su vida.
Uno de sus trabajos más destacados es el “Jardín de Narcisos”, el cual se expuso en el Bienal de Venecia.
Durante su vida la artista solo tuvo una relación amorosa con el artista americano Joseph Cornell, la cual no duró mucho.
Joseph Cornell (24 de diciembre de 1903 – 29 de diciembre de 1972) fue un pintor y escultor estadounidense, uno de los pioneros y exponentes más destacados del denominado arte del assemblage. Recibió influencias de los surrealistas, y además fue un cineasta experimental del vanguardismo.
En la Bienal de Venecia de 1966, Kusama ocupó un rincón abandonado a las afueras del pabellón italiano con su “Jardín del Narciso”: un pequeño mar de pelotas plateadas cubriendo seis metros cuadrados de césped. Como no tenía dinero, Lucio Fontana la ayudó a comprar las 1500 pelotas que necesitaba para armar la instalación. La artista con un kimono dorado vendía las pelotas a dos dólares cada una con un cartel que decía “Tu narcisismo en venta” y distribuía copias de un texto donde el crítico británico Herbert Read confirmaba su talento. No había sido invitada a la Bienal, por lo que las autoridades la echaron a los dos días alegando el mal gusto que supone vender obras de arte como si fueran hamburguesas o helados.Hoy en día su trabajo se encuentra en las colecciones de algunos de los museos más importantes del mundo como el Museo de Arte Moderno Y Contemporáneo de Nueva York, el Museo de Arte del Condado de Los Ángeles, Walker Art Center, en Minnesota, Phoenix Art Museum, en Arizona Estados Unidos, el Tate Modern de Londres, el Museo Stedelijk de Ámsterdam, Centre Pompidou en París y el Museo Nacional de Arte Moderno de Tokyo.
El trabajo de Kusama ha tenido una presencia muy fuerte en las subastas: los precios más altos de sus obras le pertenecen a pinturas de finales de la década de 1950 y principios de 1960. Desde el 2012, su trabajo ha tenido la renovación más importante de cualquier artista femenil con vida. En noviembre de 2008, Christie's de Nueva York vendió una de las "Redes Infinitas" No. 2, en blanco de 1959 (su propietario Donald Judd), en US$5.1 millones de dólares, un récord para una artista en vida. En comparación, el precio más alto de una de sus esculturas de sus años en Nueva York es de £72,500 (US$147,687), una creación de 1956 hecha con lana, pintura, pasta y ganchos para ropa titulado Chamarra Dorada de Macarrones en Sotheby's de Londres en octubre de 2007. Una calabaza de plástico reforzado de fibra de vidrio ganó $264,000 dólares, el mayor precio por una de sus esculturas, vendido en Sotheby’s en el 2007.
En el 2008 la sala de subastas Christie’s de Nueva York adjudicó una de sus obras por la cantidad de 5.100.000 dólares, cifra que marcó el récord de cotización de una artista viva.
A sus 88 años, Yayoi Kusama inaugurará su propio museo en Tokio, cinco plantas que albergarán 270 de sus obras, incluidas algunas de sus psicodélicas 'habitaciones infinitas'.
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© Cortesía de Yayoi Kusama Museum |
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© Cortesía de Yayoi Kusama Museum |
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© Cortesía de Yayoi Kusama Museum |
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