jueves, 12 de febrero de 2026

Ciclo de conferencias Francisco Calvo Serraller - Ilusión y persuasión "El arte del Barroco" - Bernini. La fuerza de la escultura - San Sebastián - Ánima beata” y *“Ánima dannata”: un sátiro y una ninfa -- La Galería Borghese - El rapto de Proserpina

LVIII- Grandes hitos de la arquitectura universal - Gian Lorenzo Bernini - La Cátedra de San Pedro - Scala Regia - La Via della Conciliazione - San Pablo de Londres - San Pablo de Londres - Carlo Maderno - El Gran Incendio de Londres - Christopher Wren -  , PINCHA AQUÍ

Gian Lorenzo Bernini - El Palazzo Barberini - Pietro da Cortona - Santa Agnese in Agone - Carlo Rainaldi - El Éxtasis de Santa Teresa, pincha aqui

(II) Gian Lorenzo Bernini - La escultura de la Fuente de los Cuatro Ríos - La Plaza Navona - Palazzo Pamphili - Sant'Andrea al Quirinale - El Palacio del Quirinal - El Obelisco della Minerva - La Fuente del Tritón - El Éxtasis de la beata Ludovica, pincha aqui

Contradictorio, espontáneo e inclasificable: así era para Eugenio d’Ors el Barroco, un arte que no sabía lo que quería y que prosperaba en la confusión. Y es que pocos estilos artísticos son tan difíciles de definir como este. No es sencillo delimitar su desarrollo temporal, sus características formales ni sus bases ideológicas. Ni siquiera es evidente qué artistas podemos considerar realmente barrocos y por qué. De Annibale Carracci a José de Ribera, de Caravaggio a Nicolas Poussin, de Pedro Pablo Rubens a Rembrandt o de Gian Lorenzo Bernini a Diego Velázquez, nos encontramos con una panoplia de ideas, estilos y formas de crear que manifiestan diversos modos de ser barroco, pero que en ningún caso comprenden toda la variedad de este amplio fenómeno. 

  • Nacimiento: Barcelona, 1881
  • Fallecimiento: Vilanova i la Geltrú, 1954
  • Fue filósofo, ensayista, crítico de arte y teórico cultural, una de las figuras intelectuales más influyentes del primer tercio del siglo XX en España.

En su libro “Lo barroco” (1935) plantea que:

  • El Barroco no es solo un período histórico.
  • Es una actitud espiritual recurrente en la historia.
  • Opuesto al “clasicismo” (equilibrio, razón, forma).
Para d’Ors, el Barroco es:
  • Dinamismo, exceso, tensión, dramatismo.

Francisco Calvo Serraller (1948–2018)

Francisco Calvo Serraller fue un historiador del arte, crítico y ensayista español, una de las figuras más influyentes en la divulgación del arte en España contemporánea.

Catedrático de Historia del Arte en la Universidad Complutense de Madrid.
  • Miembro del Real Patronato del Museo del Prado.
  • Crítico de arte en el periódico ABC, donde dirigió el suplemento ABC Cultural.
  •  Autor de numerosos libros sobre arte moderno y contemporáneo.

El Barroco es arquitectura, pintura y escultura, pero también urbanismo, jardinería, decoración, escenografía, moda..., artes y técnicas que colaboran y se entrelazan de múltiples formas, ya que ningún otro estilo se empeñó tanto como este en integrar todas las artes para crear una obra total con la que persuadir y emocionar al espectador. Este curso pretende, desde el Museo del Prado, donde se conservan algunas de las obras maestras de este periodo, desentrañar y comprender mejor esta compleja y fascinante manifestación artística que, más que un estilo, es una cultura que desborda localizaciones geográficas y cronologías.

Alberto Pancorbo La Blanca es un historiador del arte español, licenciado y doctor en Historia del Arte. Es responsable del Departamento de Actividades de la Fundación Amigos del Museo del Prado y colabora de forma habitual con el Museo del Prado en actividades de difusión, publicaciones y cursos.

Alberto Pancorbo La Blanca, Historiador del Arte y director del ciclo


Dostoyevski postrado ante el Cristo de Holbein

Cristo muerto, sin duda la más poderosa y original de las obras religiosas del pintor de Augsburgo, fue realizada entre 1521 y 1522, cuando éste contaba poco más de veinte años. 

El 12 de agosto de 1867, camino de Ginebra en compañía de su esposa Anna Grigorievna, Fiódor Mijáilovich Dostoyevski se detuvo en Basilea para hacer una visita al museo de la ciudad. Paseó su mirada por los cuadros colgados en las salas y, de pronto, la visión de uno de ellos le dejaría marcado para el resto de su existencia. Se trataba del 'Cristo muerto', pintado en 1521, tres siglos y medio antes por Hans Holbein el Joven.

Se trata de un lienzo alargado de dos metros de largo y sólo treinta centímetros de ancho en el que se representa a Cristo yaciente. Nunca se había representado la escena con un realismo tan desgarrador. Parece que para lograr tal crudeza el artista se sirvió como modelo de un cadáver  sacado del Rhin.

Dostoyevski está plantado delante de la obra. Como textualmente describe su esposa; ha enmudecido: “El cuadro hizo una gran impresión a Fiódor Mijáilovich y lo dejó abatido, mientras yo, al no poder resistir por más tiempo, debido a mi debilidad, pasé a otra sala. Cuando regresé, después de unos veinte minutos, le hallé aún delante del cuadro, como si estuviese encadenado. En su cara llena de temor leí la misma expresión que había notado más de una vez cuando se acercaba una crisis epiléptica. Entonces lo tomé delicadamente por el brazo, le alejé de la sala y le hice sentar en una banqueta, esperando de un momento a otro la crisis que por fortuna no vino. Fiódor se calmó un poco; pero al salir del museo, insistió en volver a ver una vez más el cuadro. Volvimos”.

Hoy sabemos que influyó de manera decisiva en su obra y de manera muy especial en El idiota, la novela que iniciaría en septiembre de 1867 en Ginebra y que no concluiría hasta los primeros meses de 1869 en Florencia. 

Fiódor Mijáilovich Dostoyevski (Moscú, 11 de noviembre de 1821-San Petersburgo, 9 de febrero de 1881) fue uno de los principales escritores del Imperio ruso, cuya literatura explora la psicología humana en el complejo contexto político, social y espiritual de la sociedad rusa de la segunda mitad del siglo XIX. Las obras literarias de Dostoyevski abordan diversos temas filosóficos y religiosos.

La novela El idiota es la más autobiográfica de las escritas por Fiódor Dostoyevski. Su protagonista, el príncipe Mishkin, es tremendamente bondadoso, con una acusada inteligencia y la sencillez de un niño, y que padece epilepsia, al igual que el escritor. Mishkin busca de continuo el amor, aunque no siempre sabe distinguirlo de la compasión que le invade en muchos momentos. Su compasión proviene del convencimiento de que los seres humanos tienen la absoluta necesidad de ser salvados por el cristianismo, pero ni el mundo insensible y frágil de la aristocracia rusa de la época, ni el mundo utópico que aspira a construir un reino y una religión en la tierra, aceptan ese tipo de salvación. En cambio, Mishkin, y Dostoyevski con él, piensa que no hay otra belleza que pueda salvar al mundo sino Nuestro Señor Jesucristo.

El Cristo muerto de Holbein no deja de ser una imagen molesta. ¿Por qué Mishkin no consigue contar, en las primeras páginas de la novela, la desasosegadora impresión que le produjo contemplar la pintura en Basilea? Su pariente Elisabeta Prokofievna y sus tres hijas, que escuchan su conversación, se limitan a pedirle que lo cuente en otro momento, y eso que ni siquiera Mishkin ha mencionado el título del cuadro. Dostoyevski lo describirá, sin embargo, de forma conmovedora, en la parte final de su novela, y todas sus expresiones parecen ser una absoluta negación de la belleza. En ese Cristo descendido de la cruz, no hay nada de sobrenatural. Es un cadáver que ha sufrido las más terribles torturas. Su aspecto se asemeja a la descripción de Isaías (53, 2), en la que el Siervo de Yahvé no tiene ni apariencia ni belleza para atraer las miradas, ni aspecto que agrade.



Algunas de sus obras más famosas, como la Éxtasis de Santa Teresa, tardaron cerca de dos años en completarse desde el diseño hasta el pulido final. Esto incluía modelos en yeso, ajuste de proporciones y supervisión de todo el taller.


Gian Lorenzo Bernini (Nápoles, 7 de diciembre de 1598 - Roma, 28 de noviembre de 1680) fue un escultor, arquitecto y pintor italiano. Trabajó principalmente en Roma y es considerado el más destacado escultor de su generación, creador del estilo escultórico barroco.


Bernini poseía la habilidad de crear en sus esculturas escenas narrativas muy dramáticas, de captar unos intensos estados psicológicos y también de componer conjuntos escultóricos que transmiten una magnífica grandeza. Su habilidad para tallar el mármol llevó a que fuera considerado un digno sucesor de Miguel Ángel, muy por encima de sus coetáneos y especialmente de sus grandes rivales, Alessandro Algardi y Francesco Borromini. Su talento se extendió más allá de la escultura y fue capaz de sintetizar de manera brillante la escultura con la pintura y la arquitectura en un todo conceptual y visual coherente. Hombre profundamente religioso que puso su arte al servicio de la Contrarreforma, Bernini empleó la luz como un destacado recurso metafórico que completa sus obras, en ocasiones con puntos de iluminación invisibles que intensifican el foco de la adoración religiosa o amplifican el dramatismo de la narrativa escultórica.

Durante su vida, Bernini gozó del favor y la protección de siete papas, para los que realizó numerosas obras. Sin embargo fueron tres los que mayores obras le encargaron.

  • Pablo V (1605–1621) – Camillo Borghese 
  • Papa cuando Bernini era joven.
  • El cardenal Scipione Borghese (sobrino del papa) fue su gran mecenas inicial.
  • Bernini realizó esculturas para la Villa Borghese. 

  • Urbano VIII (1623–1644) – Maffeo Barberini
  • Su gran protector.
  • Encargó el Baldaquino de San Pedro.
  • Le dio enorme poder artístico en Roma.
  • Inocencio X (1644–1655) – Giovanni Battista Pamphilj
  • Inicialmente desconfiaba de Bernini.
  • Luego le encargó la Fuente de los Cuatro Ríos en Plaza Navona.
  • Alejandro VII (1655–1667) – Fabio Chigi
  • Otro gran mecenas.
  • Encargó la Columnata de la Plaza de San Pedro.
  • Trabajó estrechamente con Bernini.
  • Por Sailko - Trabajo propio, CC BY 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=76294947

       Encargo del cardenal Maffeo Barbenini, futuro papa Urbano VIII

    San Sebastián 1616 - 1617 colección privada, en depósito en el Museo Nacional Thyssen Bornemisza Madrid

    Por la estatua fueron pagados cincuenta escudos el 29 de diciembre de 1617 y estaba destinada probablemente a la antigua capilla privada de San Sebastián de los Barberini en la basílica de Santa Andrea del Valle de Roma, sobre el lugar donde, según la hagiografía el cuerpo del santo fue encontrado en la Cloaca Máxima.

    La obra representa uno de los momentos de cambio en su formación y el inicio de una dirección autónoma de su estilo frente al de su padre.

    La forma del cuerpo se abandona de manera bastante lánguida al peso y a la agonía y muestra cierta similitud con las imágenes del Cristo en "Piedad" de derivación Miguelangelesca, como en la “Piedad Bandini” que se convertirá en habitual en la segunda mitad del siglo XVI y en los siguientes también en pintura.
    Por primera vez una escultura de Bernini privilegia la visión por un lado en concreto, el derecho, del cual se puede observar plenamente la evolución en caída del cuerpo del mártir. En el curso de toda su carrera Bernini ya sea en las obras escultóricas ya en las arquitectónicas realizará con mucha precisión la calidad óptica de sus creaciones que muestran siempre un punto de vista privilegiado.
    Miguel Ángel fue para él una fuente de inspiración.

    San Sebastián fue un soldado romano que vivió en el siglo III d.C., durante el reinado del emperador Diocleciano. Según la tradición cristiana, nació en Narbona (actual Francia) y fue educado en Milán.

    Cuando se descubrió que era cristiano, Diocleciano lo condenó a muerte.
    Fue atado a un árbol o columna y asaeteado por arqueros. Dándolo por muerto, los soldados abandonaron su cuerpo.

    Sin embargo, según la tradición, sobrevivió milagrosamente. Una mujer cristiana llamada Irene lo encontró aún con vida y lo curó en secreto.

    Una vez recuperado, Sebastián no huyó.

    Diocleciano ordenó entonces que fuera azotado hasta la muerte (otras versiones dicen apaleado). Su cuerpo fue arrojado a la Cloaca Máxima (el gran alcantarillado de Roma), pero cristianos lo recuperaron y lo enterraron en las catacumbas de la Vía Apia, donde más tarde se levantó la Basílica de San Sebastián Extramuros. 

    *“Ánima beata” y *“Ánima dannata”: un sátiro y una ninfa

    Dos de las esculturas más conocidas de Bernini, tradicionalmente conocidas como Ánima beata (alma bendita) y Ánima dannata (alma condenada), podrían no ser figuras religiosas en absoluto, sino representaciones mitológicas: **una ninfa y un sátiro.

    Este reinterpretación se basa en un estudio del historiador David García Cueto, que señala que estas cabezas de mármol, realizadas por Bernini en su juventud, tenían originalmente intención mitológica y no cristiana.

    Hoy estas esculturas se conservan en la Embajada de España ante la Santa Sede en Roma y se habían entendido durante siglos como imágenes religiosas hasta que investigaciones modernas identificaron su carácter clásico.

    Significado iconográfico:

  • El sátiro y la ninfa son figuras del imaginario clásico griego y romano:
  • Ninfas eran espíritus femeninos de la naturaleza, asociados a ríos, bosques y montes, símbolos de belleza, vida y fertilidad.
  • Sátiros eran criaturas asociadas al dios Pan y a Dioniso, símbolos de instinto vital, música, baile y deseo desenfrenado.
  • Este tipo de figuras aparece con frecuencia en el arte clásico y renacentista para representar la dualidad entre lo civilizado y lo instintivo, la naturaleza salvaje y la armonía, o el juego erótico y la fuerza física.

    La Galería Borghese (del italiano: Galleria Borghese) es un museo de arte situado en los jardines de Villa Borghese, Roma.

    El edificio de la Galería se encuentra enclavado en los jardines de Villa Borghese, cuyo conjunto conformaba anteriormente la Villa Borghese Pinciana, propiedad de la familia homónima. La Galería Borghese conserva una parte sustancial de la colección Borghese de pintura, escultura y antigüedades, la cual fue iniciada por el cardenal Scipione Borghese (1576 – 1633), sobrino del papa Paulo V (papado: 1605–1621).

    Scipione Borghese fue el primer mecenas de Bernini y un ávido coleccionista de la obra de Caravaggio, por lo que ambos artistas se encuentran extensamente representados en el museo.

    El amplísimo parque, actualmente bajo gestión municipal, fue en su época tan extenso como todo el centro histórico de Roma. Un pequeño tren lo recorre varias veces al día y tiene su parada a las puertas de la galería.

    La Villa Borghese Pinciana, o Casina Borghese, se erigía ya con fama en las afueras de la Roma del siglo XVII. En 1644, el viajero británico John Evelyn la describió como un «Eliseo del placer» con «fuentes de variados mecanismos, olivares y pequeños arroyos de agua». 

    Detalle de la decoración en la columna de la Casina, con los símbolos en el escudo de armas de los Borghese: el dragón alado y el águila coronada.

    Las obras de Bernini revelaron ya desde un principio su enorme talento. En su primera fase estilística, Bernini demuestra un interés y un respeto absoluto por la escultura helenística, en obras que imitaban a la perfección el estilo antiguo.

    Entre 1621 y 1625 Bernini realizaría cuatro obras que lo consagrarían como un maestro de la escultura y le darían fama. Se trata de los cuatro Grupos Borghesianos, cuatro grupos escultóricos basados en temas mitológicos y bíblicos encargados por el cardenal Borghese.

    Las obras en cuestión eran Eneas, Anquises y Ascanio, basado en la Eneida, el Rapto de Proserpina, el David y Apolo y Dafne. Son obras monumentales que marcarían una nueva dirección en la carrera de Bernini. Las cuatro permanecen actualmente en la Galería Borghese de Roma. 

    El rapto de Proserpina. Es una escultura realizada por Gian Lorenzo Bernini entre los años 1621 y 1622 perteneciente al Barroco.


Detalle del lado derecho de la escultura que muestra como los dedos de Plutón aprietan el cuerpo de Proserpina.
Momento de mayor tensión

Fue encargada por Scipione Borghese, que se la cedió al Cardenal Ludovico Ludovisi en 1622, quien la llevó a su villa. Permaneció allí hasta 1908, cuando el Estado italiano la adquirió y la devolvió a la Galleria Borghese.
Es una gran estatua de mármol, perteneciente a un grupo escultórico ejecutado por el artista. Representa a Proserpina (Perséfone en la mitología griega) siendo raptada por Plutón (Hades en la mitología griega), soberano de los infiernos.
La posición, un contraposto retorcido, es una reminiscencia del Manierismo, y permite una observación simultánea del rapto (según se mira desde la izquierda) con Plutón tratando de mantener a Proserpina sujeta; de la llegada al Hades (mirando de frente, parece llevar en brazos a su víctima); y de la petición de Proserpina a su madre de regresar durante seis meses a la Tierra (si contemplamos desde la derecha, con las lágrimas de la mujer, el viento sobre su pelo y el Can Cerbero ladrando).


Es notable la representación de los detalles: Proserpina empuja la cabeza de Plutón estirando su piel, y los dedos de este aprietan cruelmente la carne de Proserpina tratando de inmovilizarla.

Esta obra está esculpida en mármol de Carrara, un material muy utilizado por Bernini como reminiscencia a Miguel Ángel, en un pulido fino, exceptuando algunas zonas, como el cabello de Proserpina y Plutón. También observamos un marcado contraste entre el cuerpo de Plutón, duro y terso debido a la tensión muscular, y el de Proserpina, blando y sensual.

En la mitología griega, Perséfone es hija de Zeus y de Deméter. La joven doncella, también llamada Kore, es raptada por Hades y se convierte en la reina del Inframundo. La forma romana del nombre Proserpina procede de la forma dialectal de este nombre en las ciudades eólicas y dóricas de la Magna Grecia. 

Antecedentes de su propia obra:


Eneas, Anquises y Ascanio es una estatua realizada por Gian Lorenzo Bernini entre 1618 y 1619.

El grupo escultórico representa a Eneas huyendo de la ciudad de Troya llevando a su anciano padre, Anquises sobre sus hombros, y a su hijo Ascanio llevando el sagrado fuego del hogar, mientras Anquises sostiene a los dioses del hogar familiar (penates). Bernini, que tenía 21 años cuando hizo esta obra, aún sentía la influencia de su padre, Pietro, con sus composiciones en forma de torre propias de finales del siglo XVI. Muchos expertos consideran que esta obra es, principalmente, de su padre?.
La Eneida  es una epopeya latina escrita por Virgilio en el siglo I a. C. por encargo del emperador Augusto con el fin de glorificar el imperio atribuyéndole un origen mítico. Virgilio elaboró una reescritura, más que una continuación, de los poemas homéricos tomando como punto de partida la guerra de Troya y la destrucción de esa ciudad, y presentando la fundación de Roma a la manera de los mitos griegos.

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Conocimiento de la escultura clásica y renacentista:

Laocoonte y sus hijos es un grupo escultórico griego de datación controvertida,​ aunque suele considerarse una obra original de principios de la era cristiana. La obra es de un tamaño algo mayor que el natural, de 2,42 m de altura y está ejecutada en mármol blanco. Se encuentra en el Museo Pío-Clementino perteneciente a los Museos Vaticanos de Roma,​ y junto al Torso del Belvedere es el único original griego del antiquarium.​ Representa la muerte del sacerdote troyano Laocoonte, o Laoconte, castigado por los dioses a morir estrangulado por serpientes marinas junto a sus dos hijos. La obra fue realizada por Agesandro, Polidoro y Atenodoro de Rodas, pertenecientes a la Escuela de Rodas del periodo helenístico.


En los mitos griegos se relata que, durante el asedio de Troya, dos serpientes fueron enviadas por Apolo, Poseidón,​ o Atenea, y atacaron a Laocoonte, sacerdote troyano de Apolo, y a sus dos hijos. 
Laocoonte era el sacerdote del templo de Apolo Timbreo en Troya y, al igual que Casandra, advirtió a los troyanos que si dejaban entrar en la ciudad al Caballo de Troya caerían en una trampa tendida por los griegos aqueos.
Cuando Laocoonte se disponía a sacrificar el toro a Poseidón, dos serpientes marinas, llamadas Porces y Caribea; salieron del mar y atacaron a los hijos mellizos de Laocoonte, ; Laocoonte intentó salvarlos pero sufrió la misma suerte.

Este grupo escultórico era conocido por descripciones antiguas, pero se creía perdido. Fue descubierto el 14 de enero de 1506 en una viña cercana a Santa María la Mayor,​ terreno propiedad de Felice de Fredis, que se encontraba en el Esquilino romano y que en tiempos antiguos había sido parte de la Domus Aurea de Nerón y luego del palacio del emperador Tito.

El Rapto de las Sabinas o el Rapto de la Sabina es una escultura realizada en mármol obra de Juan de Bolonia escultor franco-flamenco activo en Florencia en el siglo XVI. La escultura formaba parte de la colección ducal en la plaza de la Señoría de la ciudad.

Juan de Bolonia en 1581 comenzó lo que se considera su obra maestra, el Rapto de las Sabinas, finalizado alrededor de 1582. Al parecer, la escultura no fue producto de un encargo y se llevó a cabo por el autor como una demostración de virtuosismo. Cuando Francisco I de Médici vio la obra se entusiasmó y ordenó su instalación en la Loggia dei Lanzi, cerca del Palazzo Vecchio.

Jean de Boulogne conocido como Giambologna, nacido en Flandes, se formó en su país con el escultor Jacques du Broeuq, viajó y permaneció en Italia donde realizó la mayor parte de sus esculturas. Cuando presentó una escultura suya a Miguel Ángel, este se la criticó por intentar acabarla minuciosamente sin antes haber realizado un estudio previo, esta lección no la olvidó Giambologna, que a partir de entonces, ejecutó siempre gran cantidad de bocetos en cera o arcilla antes de realizar sus obras finales y que siempre tuvo cierta inspiración con la obra del gran maestro florentino.

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