miércoles, 27 de enero de 2021

AMÉRICA LATINA ENTRE LO REAL Y LO FANTÁSTICO -Cultura Zapoteca (1500 a.C – 1551 d.C) - Monte Albán - El millonario hallazgo de Monte Albán de 1932 - Calendarios Zapotecas

AMÉRICA LATINA ENTRE LO REAL Y LO FANTÁSTICO (II) Teotihuacán la metrópolis más grande de México anterior a la civilización azteca, pincha aqui

La civilización Olmeca, pincha aqui

Localización de Oaxaca en México
Oaxaca oficialmente llamado Estado Libre y Soberano de Oaxaca, es uno de los treinta y un estados que, junto con la Ciudad de México, forman México.5​6​ Su capital y ciudad más poblada es Oaxaca de Juárez. Está dividido en 570 municipios, 418 de los cuales se gobiernan bajo el sistema de usos y costumbres, con formas locales reconocidas de autogobierno.
Está ubicado en la región suroeste del país. Limita al norte con Puebla y Veracruz, al este con Chiapas, al sur con el océano Pacífico y al oeste con Guerrero. Con 93 757 km², es el quinto estado más extenso.
El estado es conocido principalmente por sus pueblos indígenas, representados por más de 16 grupos étnicos, y los zapotecos y mixtecos son los de mayor representación.
 La mayoría de estos grupos habitan la zona centro del estado, cuya riqueza cultural, que incluye zonas arqueológicas como Monte Albán y Mitla, la convierten en una zona turística de importancia
Otras zonas turísticas de importancia se encuentran en la costa, con complejos de importancia como Huatulco, Zipolite, Puerto Escondido, Mazunte y Bahía de Tembo

La cultura zapoteca 

La cultura Zapoteca o civilización Zapoteca fue uno de los pueblos indígena precolombino que tuvieron un papel muy importante en el desarrollo cultural de Mesoamérica. Son pocos los datos que se tienen del origen de esta civilización ya que ninguna historia sobre su formación fue dejada por el pueblo zapoteca prehispánico; ellos se hacían llamar ben´zaa que significa gente de las nubes en zapoteco.


Ubicación: Agricultores por excelencia, los zapotecas llegaron al Valle Central de Oaxaca, alrededor del año 1500 a.C. y formaron las primeras aldeas, circundando los ríos de la región.

Resumen Reseña Histórica: Las aldeas zapotecas de esta época (1300 a 900 a.C.) contaban entre ocho y diez unidades domésticas. El asentamiento más grande de la etapa aldeana fue San José Mogote, en el Valle de Etla. Los vestigios más antiguos de este sitio datan del año 1500 a.C.; para este lapso podemos distinguir ya una diferenciación social, a partir de la presencia de una serie de artículos suntuarios.


Monte Albán: su principal ciudad y centro de poder comienza a edificarse alrededor del 1400 y 1200 a.C., este centro habitacional se cree conto con una población cercana a los 25,000 habitantes para el año 100 D.C y es desde allí que dominaron la costa del pacifico en Oaxaca y el istmo de Tehuantepec casi en su totalidad desde el año 300 hasta el 800 d.C.

Auge: El auge de la cultura zapoteca entre el año 100 d.C. y el 800 d.C. Coincidió con el esplendor de Teotihuacán en la región central. Fue entonces cuando el centro de Monte Albán llegó a su máximo florecimiento. De ello dan fe los templos, palacios, adoratorios, plazas, juegos de pelota y otras edificaciones que allí pueden contemplarse.

Monte Albán es un sitio arqueológico localizado a 10 km de la ciudad de Oaxaca de Juárez, capital del estado mexicano del mismo nombre.

Escritura Zapoteca

Características: Lo Zapotecas fueron junto con los Mayas los primeros pueblos de mesoamérica en desarrollar un sistema completo de escritura. Hacia el siglo VI a.C. desarrollaron un sistema calendárico y un sistema logo fonético de escritura que utiliza un glifo separado para representar a cada una de las sílabas de la lengua.

Otra característica fundamental de la cultura Zapoteca era la costumbre que tenían de enterrar a sus muertos en tumbas, con un significado especial. En la primera etapa del desarrollo zapoteca comenzaron a construirse tumbas de cajón o rectangulares, posteriormente los enterramientos fueron más complejos, colocaban el cuerpo en una pequeña cripta, acostado boca arriba y a su alrededor colocaban varias urnas con figuras de deidades para acompañar al difunto.


Organización Política: El tipo de gobierno de la cultura prehispánica zapoteca fue teocrático es decir los sacerdotes y nobles dirigían el destino del pueblo, apoyados por un ejército bajo su mando, a través de los designios que los dioses daban a conocer mediante rituales religiosos.

Sociedad: La organización social zapoteca estaba estratificada según el cargo o linaje de cada individuo, los sacerdotes eran lo alto de la pirámide social, les seguían en importancia los militares y por debajo de estos dos grupos se encontraban los campesinos y artesanos que como deber tenían que pagar tributo a las clases superiores.

Religión: La religión zapoteca fue politeísta, entre sus dioses estaban Pitao Cocijo (dios del trueno), Pitao Cozobi (dios del maíz), el dios Murciélago y la diosa Siete Serpiente. Cocijo era el dios más importante de la religión zapoteca y se le consideraba responsable de las lluvias y protector de los cultivos.

Economía: La cultura zapoteca basó su económica en la agricultura y en el intercambio artesanal con otros pueblos. La siembra de frijol, maíz y cacao, junto con la caza y la pesca les abastecía para cubrir el consumo interno.

Calendarios Zapotecas

Como otros pueblos mesoamericanos, los zapotecas utilizaron la notación de barras y puntos para representar números. En cuanto a los calendarios, emplearon el calendario solar de 365 días llamado Yza (equivalente al Xihuitl azteca) y el calendario sagrado de 260 días llamado Piye (equivalente al Tonalpohualli azteca).

Contaba con 365 días, los cuales dividían en 18 meses de 20 días, con un período final de 5 días. Era utilizado principalmente con fines agrícolas.

Decadencia: Al período de esplendor siguió uno de franca decadencia. Otro grupo étnico, el de los mixtecos, ocupó su principal centro ceremonial y se impuso en gran parte del territorio oaxaqueño. Los zapotecas, a veces sometidos a los mixtecos y en ocasiones aliados con ellos, establecieron su ciudad principal en Zaachila. A pesar de su decadencia, los zapotecas lograron conservar en parte su independencia y salir victoriosos en varias guerras que tuvieron contra grupos vecinos y oponiendo resistencia a los intentos de los mexicas o aztecas que trataban de sojuzgarlos. Tan sólo la conquista española puso fin a la existencia autónoma zapoteca. En la época de la conquista de México los zapotecas eran independientes de los aztecas. Los Zapotecas derrotaron a los españoles durante las primeras campañas el 1522 y 1527, Y no serían subyugados sino hasta el 1551.

Actualidad; Los zapotecas contemporáneos, herederos del rico legado cultural de sus antepasados, constituyen uno de los grupos étnicos más grandes de México. De acuerdo con el censo de 1990, se acercaban al medio millón de personas.

Monte Albán (500 a.C. – 700 d.C.) - Cultura: Zapoteca - Periodo: Clásico

Monte Albán

Capital de los zapotecos durante más de 1200 años, la antigua ciudad de Monte Albán fue fundada en lo alto de una montaña; se cree que sus habitantes procedían del valle de Oaxaca. Alrededor de una enorme plaza, que abarcaba unas seis hectáreas, construyeron templos y palacios de piedra. Las habitaciones de los nobles contaban con patio central y cripta familiar subterránea. Enterraban a sus muertos junto a grandes urnas de cerámica que representaban a sus dioses. Se cree que adoraban a más de treinta dioses distintos.


En el lado oeste se alzaba el Templo de los Danzantes, que era la parte más antigua de la ciudad.

Su edificio más antiguo es el templo de los Danzantes; en él hay más de trescientas esculturas que posiblemente representan prisioneros capturados por la ciudad. Frente a este edificio hay una construcción con lápidas jeroglíficas que indican su dominio sobre cuarenta poblaciones. En el mismo Monte Albán, aunque perteneciente a una cultura posterior, se encontró la tumba 7, famosa por las joyas de oro, turquesa y cristal de roca halladas en ella.

Monte Albán es el mayor centro ceremonial de piedra mesoamericana, con plazas, terrazas, un juego de pelota, plataformas de templos y una enorme pirámide. La ciudad llegó a tener unos 30.000 habitantes de los que solo entre el 2 y el 4 por 100 pertenecían al grupo dirigente, muy vinculado con el sacerdotal.

El hallazgo de la Tumba 7 en Monte Albán marcó la historia de la arqueología mexicana

“El hallazgo más importante en América”, así fue considerado el descubrimiento de más de 300 objetos mixtecos por el arqueólogo mexicano Alfonso Caso -acompañado por su esposa María Lombardo y la arqueóloga Eulalia Guzmán como su asistente- en Monte Albán, el 6 de enero de 1932. Mayormente conocida como la Tumba 7. 
“El licenciado Caso llevaba el tesoro arrancado a Monte Albán dentro de una modesta petaquilla. Los objetos estaban cuidadosamente envueltos en papel china, pues este afortunado explorador había hecho ya la primera clasificación de ellos”. 
Y vi las perlas perfectas, perlas que gallardamente superarían a las del Oriente legendario, las vi caer sobre la mesa de trabajo del señor Gobernador. Y junto con aquellas, las cuentas de oro reluciente que parecían como si hubiesen sido talladas momentos antes; y vi los pectorales de oro y la pluma que signaba la corona del remoto cacique cuyo sueño interrumpió la piqueta demoledora y el deseo insaciable de saber del señor Caso. Y vi los vasos de cristal de roca y de alabastro y los collares de jade y el cráneo que tiene como bóveda un mosaico de turquesas rutilantes...”

“Considero muy difícil que la orfebrería moderna, a pesar de los recursos con que cuenta, supere en perfección o iguale siquiera, en belleza y en seguridad, al adelanto artístico de los indios mixtos que labraron con sus manos el oro, el jade, el cristal de roca, etc., etc., de que son los objetos encontrados en la “Colección Caso”, descubierta en Monte Albán.


La tumba de un viejo monarca

Y fuimos enseguida al terreno de una investigación un poco más selecta. Nuestro entrevistado conferenció largamente con el licenciado Caso y así pudimos saber por los labios de aquél algo más concreto que amplía el oportuno servicio de nuestro corresponsal en Oaxaca. 

“La tumba descubierta es de origen zapoteca, sin discusión. Debe haber guardado las cenizas de algún remoto Zaachila—cacique también—hasta que la mano mixteca la rompió para enterrar con propósito de hacerlo por una eternidad, las cenizas de los grandes capitanes que durmieron tranquilos hasta nuestros días”. 

 

“La decoración interior de la tumba corresponde claramente a la civilización zapoteca; pero las joyas son mixtecas y comprueban el extraordinario adelanto en que vivían esos indios a la llegada de los Conquistadores. Según la opinión del señor Caso—agregó nuestro entrevistado—el entierro de los Caciques debe haber sido muy a fines del siglo XV o a principios del siglo XVI”. 

sábado, 23 de enero de 2021

AMÉRICA LATINA ENTRE LO REAL Y LO FANTÁSTICO (II) Teotihuacán la metrópolis más grande de México anterior a la civilización azteca - Malinche - Hernán Cortés -Pirámide del sol y de la Luna

AMÉRICA LATINA ENTRE LO REAL Y LO FANTÁSTICO - México - Teotihuacanos, pincha aqui

Teotihuacán - Su esplendor monumental sigue fascinando a todos los visitantes.

Vista general de Teotihuacán, con la calzada de los Muertos en el centro de la imagen.

Los aztecas encontraron una inmensa ciudad abandonada en la cuenca de México. Fue tal su impresión que la llamaron Tollan-Teotihuacán, “allí donde los hombres se convierten en dioses”. Creyeron que había sido construida por gigantes y crearon el mito de que en ella se habían reunido los dioses para asegurar la existencia del mundo.

La calle de los muertos
Una ciudad de las dimensiones y complejidad de Teotihuacan debió tener una planeación cuidadosa, que incluyó no sólo razones prácticas y de organización del espacio, sino también la concepción del mundo que regía la vida de sus habitantes. Como otras ciudades mesoamericanas, en el trazo de Teotihuacan se buscaba reflejar el arreglo del cosmos y para ello resultó esencial la disposición de sus construcciones a lo largo de dos ejes transversales, el principal de los cuales es el que los mexicas llamaron Calle de los Muertos, por creer que los numerosos montículos situados a su vera eran tumbas. En realidad se trata de un grandioso conjunto de construcciones de diferentes tipos, en las que lo mismo habitaban los miembros de la clase dirigente, que albergaban actividades civiles y administrativas y eran teatro de una vida ritual que seguramente impresionaba a propios y extraños. La Calle de los Muertos mide alrededor de 5 km, si bien el área que ahora se visita tiene cerca de 2 km, a lo largo de la cual se encuentran 80 basamentos de distintos tipos y tamaños.

La historia de esta ciudad era ya leyenda cuando, el 7 de julio de 1520, Hernán Cortés y sus hombres pasaron entre sus ruinas durante la conquista de México. Declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad en 1987, Teotihuacán está situada en un amplio valle del Altiplano Central mexicano, a poco más de 50 km al norte de la capital.

Hernán Cortés de Monroy y Pizarro Altamirano, I marqués del Valle de Oaxaca (Medellín, Corona de Castilla, 1485 - Castilleja de la Cuesta, Corona de Castilla, 2 de diciembre de 1547) fue un conquistador español que, a principios del siglo xvi, lideró la expedición que inició la conquista de México y el final del imperio mexica, poniéndolo bajo dominio de la Corona de Castilla, creándose a partir de ello la denominada Nueva España.

Expedición de Hernán Cortés desde Cuba hasta Tenochtitlán

Adelantándose a que le cesase Diego Velázquez, la armada de Cortés partió precipitadamente del puerto de Santiago de Cuba el 18 de noviembre de 1518. Como iba escasa de bastimentos, tuvo que aprovisionarse de estos en el puerto de Trinidad y otros lugares.

Finalmente, el 10 de febrero de 1519, la flota abandonó las costas de Cuba. Consistía aquella armada en 11 naves, con 518 infantes, 16 jinetes, 13 arcabuceros, 32 ballesteros, 110 marineros y unos 200 indios y negros como auxiliares de tropa.​ Llevaban 32 caballos, 10 cañones de bronce y cuatro falconetes.

El primer contacto con las civilizaciones mesoamericanas lo tuvo en la isla de Cozumel, un importante puerto naviero y centro religioso maya que formaba parte de la jurisdicción de Ecab, y donde se encontraba el santuario dedicado a Ixchel, diosa de la fertilidad. Los españoles llegaron durante el Período Posclásico de la Cultura maya poco después de la caída de Mayapán en 1480, que llevó a la fragmentación de la península de Yucatán en 16 pequeños estados, cada uno con su propio gobernante denominado halach uinik, en constante conflicto entre sí.

Malinche (conocida también como Malinalli, Malintzin o Doña Marina) era una mujer náhuatl originaria del actual estado mexicano de Veracruz. Malinalli había nacido hacia el año 1500, posiblemente en Oluta cerca de Coatzacoalcos, antigua capital olmeca situada entonces al sureste del Imperio azteca, en la región de la actual Veracruz. En 1519, fue una de las veinte mujeres esclavas dadas como tributo a los españoles por los indígenas de Tabasco, tras la batalla de Centla.​ Jugó un papel importante en la conquista de México Tenochtitlan. Fue intérprete, consejera e intermediaria de Hernán Cortés. Más adelante se convirtió en su compañera y dio a luz a su primer hijo, Martín, quien es considerado uno de los primeros mestizos surgidos de la conquista de México. Más tarde daría a luz con su esposo español Juan Jaramillo a María, su segunda hija.

Hernán Cortés utilizaba de intérprete a un joven maya tomado prisionero en Isla Mujeres, cuyo nombre ningún cronista de Indias recogió pero al que los españoles apodaban «Melchorejo». A través de él tuvo noticias de la existencia de unos hombres barbudos en poder de un cacicazgo maya cercano y envió emisarios a rescatarlos. En 1519 encontraron a Gerónimo de Aguilar superviviente del naufragio del buque Santa María de la Barca. Aguilar entonces, se dirigió a buscar a otro sobreviviente, Gonzalo Guerrero, quien vivía en Chetumal y donde había logrado escapar de la esclavitud ganándose la confianza del cacique Nachán Can, para volverse él mismo un nacom o jefe militar maya y casarse con la princesa maya Zazil Há, con la que había tenido varios hijos, hoy considerados los primeros mexicanos modernos. Aguilar decidió volver con Cortés convirtiéndose en uno de sus intérpretes de mayense, pero Guerrero decidió quedarse con los mayas y murió hacia 1536. Algunos historiadores creen que peleó contra los conquistadores españoles.

Placa conmemorativa del primer encuentro entre Cortés y Moctezuma en el Hospital de Jesús Nazareno de la Ciudad de México. Estudios recientes han determinado que, con toda probabilidad, el conquistador extremeño y el tlahtoani mexica se encontraron en un sitio distinto al que señala el monumento.
México-Tenochtitlan - A la entrada de la ciudad, realizada el 8 de noviembre de 1519, se produjo el encuentro de Moctezuma y Cortés, haciendo de intérpretes Doña Marina y Gerónimo de Aguilar. Moctezuma II creyó que los españoles eran enviados del dios que vendría del Este -este es Quetzalcóatl o Serpiente Emplumada- y fue un espléndido anfitrión de estos, obsequiándole entre otras cosas, el Tocado del Dios Quetzalcóatl, mejor conocido como Penacho de Moctezuma y el cual, fue enviado junto con otros presentes a la Corte Imperial. Dado que Carlos V era un Austria —casa de los Habsburgo— al extinguirse la rama española, este regalo terminó en Austria.
Mientras los españoles se quedaban en Tenochtitlan, Moctezuma los hospedó en el templo de su antecesor Axayácatl (en el palacio del padre de Moctezuma), pudiendo entonces admirar la grandiosidad de aquella ciudad. En los días siguientes, los españoles visitaron los palacios y templos de la gran capital mexica, así como el gran cú (templo) de la ciudad gemela del imperio, Tlatelolco, y su mercado: una plaza de más del doble de grande que la Plaza Mayor de Salamanca (tenida entonces por la más grande de la cristiandad).

La cantidad y calidad de sus monumentos convierten esta zona arqueológica en la más importante del centro del país. Con gran probabilidad, los teotihuacanos y pueblos circundantes consideraron la gran ciudad en su momento –también lo harían los aztecas después– como la metrópoli religiosa de su mundo. Aún hoy, los descendientes del gran Moctezuma, el emperador azteca, peregrinan cada año hasta ella.

El origen de Teotihuacán es un misterio que los investigadores tratan de resolver con nuevos descubrimientos. Evidencias arqueológicas indican que hacia 800 a. C. el valle de Teotihuacán estaba poblado por pequeñas aldeas agrícolas que con el tiempo empezaron a explotar las minas de obsidiana de la zona.

Ya en 200 a. C. puede hablarse de una primera ciudad, con más de siete mil habitantes y unos 6 km2 de superficie, dedicada al comercio de esta roca volcánica. Diversos factores pudieron influir en su ubicación: la cercanía de las minas, la existencia de manantiales, la posición privilegiada del valle en la ruta de acceso a la costa y la proximidad de un sistema lacustre propicio para la agricultura.

Pirámide del sol Teotihuacán 

En poco tiempo Teotihuacán debió de convertirse en un importante centro religioso y de peregrinaciones, y se cree que conformaba la capital de un estado.

A caballo entre el antes y el después de nuestra era se perfilaron los cimientos de su conjunto ceremonial, formado en un primer momento por dos grandes pirámides –la del Sol y la de la Luna–, y se trazó el eje alrededor del cual iría creciendo la ciudad, la calzada de los Muertos.

La pirámide del Sol es la estructura más grande y más antigua. Este edificio, levantado hacia 200 a. C. y que llegó a superar los 75 metros de altura, fue el primero en ser excavado. Lo hizo el arqueólogo mexicano Carlos de Sigüenza y Góngora a finales del siglo XVII. Pero hubo que esperar a finales del XIX para que se descubriera la cueva que recorre parte de su subsuelo.

Poco antes, el arqueólogo Antonio García Cubas había desvelado un túnel en la otra gran pirámide, la de la Luna. Estos y otros hallazgos dieron pie a especular sobre la importancia que tuvieron los cultos sagrados en las cuevas teotihuacanas. Es probable que la red laberíntica de túneles y cuevas sobre la que se levantó la ciudad albergara un mundo en que se celebraban ritos funerarios y de propiciación de la fertilidad.

A partir del siglo II la ciudad se extendió hacia el sur con edificios públicos que flanqueban la calzada de los Muertos. El colosal templo de Tláloc-Quetzalcóatl fue uno de ellos. Está situado al otro lado del río San Juan, que cruza la ciudad, y en la parte central de la Ciudadela, recinto amurallado que cuenta con otros veintiún monumentos en perfecta simetría.

El templo tenía decoradas sus cuatro fachadas con las representaciones de los dioses que le dan nombre. No sería el único. También el palacio de Quetzalpapálotl, levantado entre las pirámides del Sol y de la Luna siglos más tarde, decoró sus paredes con símbolos relacionados con el agua, así como con figuras geométricas.

Un gobierno teocrático

Toda la ciudad se llena de pinturas y esculturas que representan las deidades, entre ellas Huehuetéotl, dios del fuego, el mencionado Tláloc, Chalchiuhlicue, diosa del agua, y Quetzalpapálotl, la mariposa divina, todos ellos términos náhuatl que conocemos a través de los aztecas. Al igual que otras antiguas culturas, como la egipcia, la griega o la mesopotámica, Teotihuacán creó un elenco de divinidades que bajo diferentes nombres serían veneradas posteriormente por otros pueblos. 

Máscara teotihuacana de caliza negra en el Walters Art Museum, Maryland, EE.UU.

Las construcciones se sacralizan y nos informan de que los líderes religiosos son a la vez los políticos que rigen el destino de la ciudad. Teotihuacán es concebido como espacio sagrado, centro cósmico y ombligo del mundo. Los expertos creen que muchos actos públicos de carácter civil y religioso se celebraban en la gran explanada de la Ciudadela. Este edificio era la sede del Estado teotihuacano.

Además, sostienen que las características de este Estado responden a las propias de las organizaciones corporativas, concepto con el que los arqueólogos califican a aquellas que realizan una planificación urbana, poseen un gobierno compartido y llevan a cabo una serie de ritos para la fertilidad de la tierra y la renovación del universo.

Linda Manzanilla, una de las más reconocidas arqueólogas mexicanas, y Leonardo López Luján creen que el gobierno teotihuacano estuvo en manos de sacerdotes y que la sociedad se encontraba muy jerarquizada. El arqueólogo estadounidense de origen francés René Millon ahondó en el tema y estudió dónde vivía cada una de las jeraquías y cómo eran sus viviendas.

En su opinión, las élites residían en conjuntos amurallados, situados en los alrededores del centro ceremonial, formados por estructuras desprovistas de ventanas y con un solo acceso, mientras que la población lo hacía a las afueras, en casas de adobe.

Se calcula que a principios del siglo V, época de esplendor teotihuacana, la ciudad ocupaba una extensión de 30 a 32 km2 y tenía unos 100.000 habitantes, que dos siglos después llegarían a 250.000. Junto a agricultores y comerciantes convivían grupos dedicados a las labores religiosas, a la administración, a la producción artesanal (cerámica, textil...) y a la construcción y ornamentación de edificios.

El ocaso

Entre los años 650 y 750 la sociedad teotihuacana se desintegró. ¿Por qué una ciudad en pleno florecimiento y con un desarrollo económico tan alto pudo acabar pasto de las llamas? Las causas aún están por esclarecer. Los arqueólogos barajan varias hipótesis, desde la incursión de grupos bárbaros, entre ellos los chichimecas, posibles responsables del incendio de la ciudad, hasta problemas agrícolas y de deforestación.

René Millon aventura otros motivos: la mala administración de la economía y la política, la inflexibilidad hacia un cambio, la existencia de una burocracia ineficiente y el deterioro de las redes de intercambio comercial. Es probable que varias de estas causas coincidieran y que en el siglo VII las autoridades se vieran incapaces de hacer frente a la acumulación de conflictos internos y externos.

La Pirámide de la Luna –dedicada a la diosa del agua y la fertilidad– que ahora se observa es producto de varias fases constructivas, que abarcaron de 100 a 600/650 d.C.

Tras el incendio, un buen porcentaje de la población se dispersó por el oeste y el sudeste de México, y la ciudad fue saqueada. Las huellas de aquella destrucción son evidentes en muchos de los edificios que jalonan la calzada de los Muertos, como el palacio de Quetzalpapálotl, en el que se quemaron techos y se rompieron columnas esculpidas. En la pirámide de la Luna se destruyó la escalera monumental y se dispersaron todos sus escalones por la plaza del mismo nombre.

Durante los doscientos años siguientes, vencedores y vencidos convivieron en el área, pero nunca reconstruirían los templos. Teotihuacán fue cayendo en el olvido. Así la encontraron los aztecas y, tras su derrota a manos de Cortés, los españoles.

Descubrimiento

Hay que esperar a las décadas de los sesenta y setenta del siglo XX a que los arqueólogos tracen un mapa de la antigua ciudad. El más detallado lo realizó Millon. El arqueólogo señaló los principales elementos urbanos, las estructuras, las calles y las avenidas que debieron de existir en la época de mayor esplendor. Las excavaciones efectuadas por William T. Sanders e Ignacio Bernal contribuyeron a ello.

Máscara teotihuacana de mármol

Algunos de los proyectos más recientes tratan de averiguar qué funciones cumplieron las pirámides del Sol y de la Luna. En este sentido, Linda Manzanilla ha situado en la pirámide del Sol un detector de radiaciones cósmicas, similar al ubicado en la pirámide de Kefrén, para determinar si existen cavidades en su seno. Con ello pretende esclarecer si se trató de un templo estatal o funerario.

Y mientras los expertos se afanan por desvelar sus secretos, la ciudad revive cada día con turistas dispuestos a recorrer sus calles y acometer la subida de los tortuosos escalones de las pirámides.

Fuente: Revista Historia y Vida.

Reconstrucción del conjunto de departamentos de Zacuala, Teotihuacan, constituido por
cuartos, pórticos, corredores y patios abiertos con muros pintados

Para comprender la complejidad de la antigua ciudad es necesario abandonar el área de monumentos –delimitada por el circuito empedrado– y dirigirse a alguno de los mal llamados “palacios”. Casi todos los teotihuacanos vivían en grandes conjuntos de departamentos, como los que hoy día pueden visitarse en La Ventilla, Tetitla, Atetelco y Tepantitla. Se trata de residencias multifamiliares de cal y canto que alojaban entre 20 y 100 individuos. La calidad de sus materiales y el enorme esfuerzo que implicó su erección nos hablan del relativamente elevado bienestar de la población urbana.

En tiempos del máximo esplendor, Teotihuacan contaba con más de 2 000 conjuntos de departamentos, todos de planta rectangular y de un solo nivel y techos planos. 

Desde la calle era prácticamente imposible enterarse de lo que acontecía dentro de los conjuntos de departamentos, pues estaban delimitados por altos paredones en talud, carentes de ventanas y con accesos estrechos. Cada departamento está compuesto por cuartos en torno a patios porticados que permitían la entrada de la luz, la captación de agua pluvial y la ventilación. Contaba con sus propias áreas de estancia y reposo, de preparación y consumo de alimentos, de almacenamiento de materias primas y víveres, de trabajo, de culto y enterramiento, y de desecho. Había, además, áreas compartidas por todos los departamentos del conjunto, asociadas generalmente al ritual. Estas áreas comunes constaban de amplios patios con altares centrales y templos piramidales. En algunos conjuntos había áreas específicas para la crianza de animales y otras que quizás eran destinadas a la servidumbre. Estudios recientes hacen suponer que los habitantes de un conjunto no sólo pertenecían a la misma etnia, sino que estaban emparentados entre sí, desempeñaban un oficio común y rendían culto a un mismo dios patrono. 


jueves, 21 de enero de 2021

AMÉRICA LATINA ENTRE LO REAL Y LO FANTÁSTICO - México - Teotihuacanos - Pirámide del Sol en Teotihuacán - Chichen Itzá

AMÉRICA LATINA ENTRE LO REAL Y LO FANTÁSTICO - (II) Bolivia - Tiwanaku - (Pinceladas de Historia) - Kalasasaya - Palacio de Putuni - Puerta de la Luna - Puerta del Sol - Monolito Ponce, pincha aqui 

La civilización Olmeca, pincha aqui

México, oficialmente los Estados Unidos Mexicanos,​ es un país soberano ubicado en la parte meridional de América del Norte; su capital y ciudad más poblada es la Ciudad de México.​ Políticamente es una república representativa, democrática, federal y laica, compuesta por 32 entidades federativas (31 estados y la capital federal).

México es el décimo país más poblado del mundo, con una población estimada en más de 129 millones de personas en 2020. La mayoría de ellas tiene como lengua materna el español, al que el estado reconoce como lengua nacional junto a 67 lenguas indígenas propias de la nación, si bien en el país se hablan alrededor de 287 idiomas.​ Estas cifras convierten a México en el país con mayor número de hispanohablantes, así como en el séptimo país con mayor diversidad lingüística en el mundo.​

El territorio mexicano tiene una superficie de 1 964 375 km²,​ por lo que es el decimotercer país más extenso del mundo y el tercero más grande de América Latina. Limita al norte con los Estados Unidos de América a lo largo de una frontera de 3155 km, mientras que al sur tiene una frontera de 958 km con Guatemala y 276 km con Belice. Las costas del país limitan al oeste con el océano Pacífico y al este con el golfo de México y el mar Caribe, sumando 9330 km, por lo que es el tercer país americano con mayor longitud de litoral.

Página del Códice Mendoza, donde se representa el glifo de México en el centro del Anáhuac
El Códice Mendoza (o Mendocino) es un códice de manufactura mexica, hecho en los años 1540 en papel europeo. Posterior a la Conquista de México, fue elaborado por tlacuilos (escribas pintores) mexicas, quienes usaron el sistema pictoglífico antiguo sobre un formato de tipo biombo. Después, un escriba español añadió glosas en escritura alfabética y en español interpretando lo plasmado por los tlacuilos con ayuda de intérpretes indígenas.
Debe su nombre al hecho de que fue encargado por el primer virrey de la Nueva España, don Antonio de Mendoza, que desempeñó su cargo de 1535 a 1550, para enviar a Carlos V informes sobre los mexicas. 

Teotihuacanos

Vista de la Pirámide del Sol en Teotihuacán
La Pirámide del Sol es la edificación más grande de Teotihuacan y una de las más grandes de Mesoamérica. Se encuentra entre la Pirámide de la Luna y la antigua ciudad de Teotihuacán.
Se inició su construcción en la etapa Tzacualli (1-150 d. C.), cuando Teotihuacan comenzó a desarrollarse como ciudad principal de Mesoamérica. Tiene 63,4 m de altura. En la cúspide había un templo y una estatua de un ídolo de grandes proporciones; ahora tan sólo queda una plataforma cuadrada de superficie un tanto irregular. Su núcleo es de adobe y antiguamente, estaba toda recubierta de pinturas sobre estuco. Por su ubicación, cierra la Calzada de los Muertos en uno de los ejes.

El periodo clásico abarca del año 200 al 900 d. C., en este periodo las civilizaciones mesoamericanas alcanzaron su máximo desarrollo cultural. Se construyeron los mayores basamentos piramidales de toda Mesoamérica, como la Pirámide del Sol en Teotihuacán en el actual Estado de México o el Templo de la Serpiente Bicéfala en Tikal.

Las ciudades en este periodo crecieron mucho hasta alcanzar su máxima población, como Teotihuacán (Estado de México), Monte Albán en Oaxaca y Tikal, estas ciudades mantuvieron estrechas alianzas matrimoniales, comerciales y políticas entre los reyes-sacerdotes y se sabe, porque en la entrada de cada uno había monumentos de piedra que significaban que venían los embajadores teotihuacanos; asimismo en Teotihuacán se han encontrado productos mayas y zapotecos como la cerámica, cuentas de jade, conchas y caracoles marinos.

Chichen Itzá

Teotihuacán se convirtió en la ciudad principal de este periodo, estaba situada en la zona del altiplano central, lo que permitió a sus habitantes aprovechar los recursos naturales como la obsidiana para fabricar armas, herramientas y utensilios. Además tenían dioses de la lluvia y de la fertilidad como Quetzalcóatl (Que significa «serpiente emplumada») y Tláloc (que significa: «néctar de la tierra», aunque a este Dios también lo veneraban en la cultura maya y zapoteca).

Los artesanos obtenían de la zona distintos materiales como: jade, obsidiana gris, obsidiana verde, cristal volcánico negro, concha y hueso. Con ello elaboraron vasijas, ollas, platos, vasos, ornamentos, cuchillos, máscaras, collares y distintas figuras.

Tláloc descrito en el Códice Borgia, en atuendo de guerra. Portando un Atlátl, Chimalli y un Ichcahuipilli de cuerpo completo (armadura flexible).

Los teotihuacanos expresaban lo que veían por medio de la escultura, cerámica y la pintura. En fachadas representaban la deidad de Tláloc y la serpiente emplumada, relacionados con la lluvia y la fertilidad respectivamente, así como otros personajes importantes para ellos.

Se desconoce la decadencia de la cultura teotihuacana, algunos investigadores dicen que pudo ser por la sobre explotación de recursos naturales, invasiones de otros pueblos y algunos conflictos internos.

En su sociedad estaba dividida en: reyes-sacerdotes, guerreros, comerciantes, agricultores, pescadores, artesanos, esclavos de guerra y tributos de sacrificios.

Los artesanos obtenían de la zona distintos materiales como: jade, obsidiana gris, obsidiana verde, cristal volcánico negro, concha y hueso. Con ello elaboraron vasijas, ollas, platos, vasos, ornamentos, cuchillos, máscaras, collares y distintas figuras.

La ciudad de Teotihuacán mantuvo una estrecha relación con otras culturas, como la maya y zapoteca. Con los mayas tuvieron alianzas matrimoniales, a través de acuerdos comerciales con Teotihuacán-Palenque y Uxmal. Con los zapotecos mantuvieron una relación entre Teotihuacán y Monte Albán.

Teotihuacán se considera la ciudad principal de Mesoamérica clásica, además de la Pirámide del Sol y la Pirámide de la Luna, también destaca el templo de Quetzalcóatl.


México, oficialmente Estado Libre y Soberano de México (comúnmente, llamado estado de México, para diferenciarlo del país), es uno de los treinta y un estados que, junto con la Ciudad de México, forman México.​ Su capital es la ciudad de Toluca de Lerdo y su ciudad más poblada es Ecatepec de Morelos. Con sus más de quince millones de habitantes, es la entidad mexicana con mayor número de habitantes, de los cuales más de dos tercios se concentran en la Zona Metropolitana del Valle de México.​ En 125 municipios se divide la entidad.

Arquitectura de Ciudad de México. De izquierda a derecha y de arriba abajo: el Ángel de la Independencia, la Catedral Metropolitana, la zona financiera del Paseo de la Reforma, la Torre Latinoamericana, el Palacio Nacional, Parque La Mexicana, el Castillo de Chapultepec, el Monumento a la Revolución, el Palacio de Bellas Artes y una panorámica de la ciudad
Ciudad de México (coloquialmente la Ciudad de México), abreviado como CDMX y anteriormente denominada Distrito Federal o D. F.,​ es una de las 32 entidades federativas de México, así como la capital de los Estados Unidos Mexicanos.


Estos son los 18 volcanes activos de México: casi un millón de personas vive en zona de riesgo
El Instituto Smithsonian en su Programa Global de Vulcanismo (GVP) lleva un registro detallado de la actividad de todos los volcanes del mundo. Su base de datos recoge que en México existen 570 volcanes, de los que 18 están activos. Aunque el GVP define como volcán activo aquel que ha hecho erupción en los últimos 10,000 años, seis de estos erupcionaron recientemente (después del año 1950).
Los volcanes más activos y peligrosos de México son el Popocatépetl y el Colima. Ambos están registrando una intensa actividad en 2016 y 2017. Los reportes semanales publicados por el Instituto Smithsonian recogen múltiples explosiones, nubes de ceniza y hasta avalanchas de material volcánico en las dos montañas.

miércoles, 20 de enero de 2021

AMÉRICA LATINA ENTRE LO REAL Y LO FANTÁSTICO - (II) Bolivia - Tiwanaku - (Pinceladas de Historia) - Kalasasaya - Palacio de Putuni - Puerta de la Luna - Puerta del Sol - Monolito Ponce

AMÉRICA LATINA ENTRE LO REAL Y LO FANTÁSTICO - Bolivia -  El salar de Uyuni - El lago Titicaca - Cultura Tiwanaku - Camellón o waru waru - Potosí - Tiwanaku - (Pinceladas de Historia) - Palacio de Putuni, pincha aqui

La visita a las ruinas de la ciudad de Tiwanaku

Descubrir a fondo los misterios de Tiwanaku os llevará casi todo el día. Además del área cívico-ceremonial principal, podéis ver dos museos y el templo Pumapunku.

Museo cerámico de Tiwanaku

Aquí encontraremos cerca de 3.500 piezas correspondientes a diferentes épocas, halladas en las localidades por las que en su día se extendía la ciudad de Tiwanaku. Sin duda no es la parte más interesante de la visita. Las piezas principales del yacimiento se encuentran en el Museo Nacional de Arqueología (MUNARQ) de Bolivia en la Paz. Curiosamente la sede de este museo se llama Palacio Tiwanaku.

Hay piezas de cerámica tiahuanacota en muchos museos del mundo, como estas del Museo Etnográfico de Berlín

Museo Lítico de Tiwanaku

Este museo es mucho más interesante que el anterior, sobre todo por las piezas que contiene. 

Lo primero que veremos es la Puerta de la Estrella, que nos da la bienvenida. Luego pasamos al patio central, encontrándonos de frente la Sala de Piezas Líticas y a la derecha la Sala Bennett, dedicada exclusivamente a esta estela milenaria. Cabe destacar que algunas esculturas tienen alfileres de oro incrustados, supuestamente utilizados para sujetar trajes y vestirlas. En otras, aparecen restos de pigmentos, deduciéndose que la mayoría de piezas estaban policromadas. 

Chachapuma. Es la figura del decapitador, un Dios felino con cuerpo humano. Su concepción tiene que ver con el hábito carnicero del puma. En la escultura -realizada en basalto negro- vemos que sujeta una cabeza entre las manos. Varias de ellas flanqueaban el acceso a la Pirámide de Akapana.

El Observador. Esculpida en una sola pieza en piedra caliza, para algunos la figura representa un observador, para otros una persona en meditación.

La Puerta de la Estrella, realizada en una solo bloque con talles escalonados.

El Museo Lítico de Tiwanaku, además de albergar al monumental Monolito Pachamama (Bennett), exhibe valiosísimas piezas.

Monolito Bennett en la Plaza del Monolito en la ciudad de La Paz antes de ser enviado de vuelta a su lugar de origen Tiahuanaco.
La estrella de este museo es la «estela» o monolito Bennett, llamado así por su descubridor. Esta figura maciza de más de 7 metros y 20 toneladas de peso es la más grande que sobrevive de cualquiera de las culturas andinas antiguas. Según algunos autores, esta figura es una representación de la Pachamama, o Madre Tierra. En sus manos lleva un báculo y un tipo de vaso ceremonial llamado quero (o kero). La figura viste un tocado y un cinturón y está cubierta de 30 pequeñas representaciones de animales y criaturas míticas.

Cabeza Monumental. Hallada en la ladera este de la Pirámide de Akapana. Hasta la fecha no se ubicó su cuerpo. Realizado en la época clásica en andesita o traquita.

Área cívico-ceremonial de Tiwanaku
Lo primero que os llamará la atención son los grandes espacios abiertos, pensados para las celebraciones ceremoniales. La ciudad sigue un eje este-oeste y todo el conjunto estuvo rodeado de un foso de carácter simbólico-ceremonial más que defensivo. Más allá de este área central construida en piedra, se extendería la zona residencial. Construida en adobe, este área esta hoy día oculta bajo los campos de cultivo. Se estima que en su apogeo, Tiwanaku pudo albergar 70.000 habitantes, aunque algunos autores reducen este número a la mitad. Os dejamos este mapa del área cívico-ceremonial para orientaros en vuestra visita.


En este lugar se estudiaban las estaciones. En los equinoccios, el Sol nace por la puerta principal de ingreso al recinto, a la que se llega por una escalera con columnas de piedra a cada lado. Si observamos a través de la puerta, podemos ver el Monolito de Ponce.mplo-Pirámide de Akapana

Es el punto central del recinto ceremonial de Tiwanaku y su monumento más imponente. Aunque se sigue trabajando en su restauración, actualmente sólo está excavada su base. La pirámide de Akapana medía 18 metros de alto, 800 de perímetro y estaba formada por 7 niveles escalonados. El conjunto estaba rodeado de canales de drenaje, bastante bien conservados. La técnica constructiva utilizada sugiere que las obras de la Pirámide se realizaron en varias fases a lo largo del tiempo.

Se desconoce si el nombre de Akapana proviene de “Aka‑ Kjahuana” (lugar desde donde se atisba) o de “Hake‑Apana” (lugar donde la gente muere)

Se cree que la Pirámide de Akapana era un lugar de culto, pues en la cima había un templo con planta con forma de cruz andina. Supuestamente, allí había una lámina de agua para poder estudiar el reflejo del cielo estrellado. Su entrada se encontraba por el oeste, y la pirámide se encuentra perfectamente alineada con los puntos cardinales.

Curiosamente, la pirámide de Akapana no fue cubierta por sedimentos, sino enterrada a propósito quizás con el fin de proteger este lugar sagrado. De poco sirvió, porque a principios del s. XX se usó como cantera para construir la línea férrea La Paz-Guaquil

Templo semisubterráneo o Templo de los rostros
Cercano a la pirámide, este templo tiene su acceso por una escalera que baja en el lado sur. Las paredes del templo están formadas por 48 pilares de arenisca roja, y el piso se encuentra a más de dos metros de profundidad. Un avanzado sistema de drenaje evita que pueda inundarse con las lluvias. Aquí fue donde se halló el Monolito Bennett, aunque no se tiene claro si era su ubicación original.



Este templete se llama también «de los rostros», pues en el sobresalen 175 semblantes esculpidos, cada uno distinto del anterior. Supuestamente, estas caras representan todas las étnias conocidas por los tiahuanacotas. Así, el templo daría la bienvenida a los mandatarios e invitados extranjeros antes de acceder al Kalasasaya. Otros autores afirman que en realidad las caras son un símbolo de la práctica de exponer las cabezas cercenadas de los enemigos derrotados. Finalmente hay quien afirma que el templo representa el mundo de los espíritus y los rostros las almas de los difuntos.

El monolito Barbado o Estela “Kontiki Viracocha”
Esculpido en arenisca, ocupa el centro del Templo semisubterráneo. En su rostro presenta una barba que le llega hasta el pecho. En la parte de arriba, representando el cielo está el cóndor. A ambos lados, desde los hombros hasta los pies, hay esculpidas dos serpientes, simbolizando el inframundo. Finalmente, en la parte inferior de los faldones hay dos pumas, que representan el mundo terrenal. Esta simbología se encontraría posteriormente a lo largo de todo el Imperio Inca.


Kalasasaya
Esta descomunal estructura sagrada mide 130 metros de largo por 120 metros de ancho. En sus muros, las rocas verticales que hacen la función de pilares nos permiten entender su nombre… Kalasasaya, el «templo de las piedras paradas». Estos muros tienen un excepcional nivel de sofisticación. Entre sus piedras no se puede introducir ni siquiera una hoja de papel, y su verticalidad y pulido hace palidecer la perfección de las construcciones del Imperio Inca.

Con la tecnología de hace mil años es increíble conseguir ese nivel de perfección en un muro que mide 130 metros

En este lugar se estudiaban las estaciones. En los equinoccios, el Sol nace por la puerta principal de ingreso al recinto, a la que se llega por una escalera con columnas de piedra a cada lado. Si observamos a través de la puerta, podemos ver el Monolito de Ponce.


En el recinto interior o ceremonial todavía se adivina la existencia de siete pequeños habitáculos a cada lado del patio. En el acceso norte al recinto exterior veremos nuevamente dos «altavoces» tiahuanacotas.

Hay tres piezas interesantes en el Kalasasaya, el Monolito Ponce, el Monolito Fraile y la Puerta del Sol. En el centro del triángulo formado por estas tres esculturas está el altar del Kalasasaya, aunque debemos tener en cuenta que la Puerta del Sol no se encuentra en su ubicación original.

Esta estela antropomorfa de más de tres metros de alto se encuentra cubierto de relieves. Hombres alados, peces, pumas, cóndores y otros motivos geométricos decoran esta figura. Sus ojos son cuadrados, su nariz se une a sus cejas formando una «T», su boca es ovalada y sus orejas están talladas en alto relieve. La figura porta en sus manos un báculo y un quero.


En el brazo derecho de la figura aparecen los restos de un «exorcismo» , una cruz cristiana y una virgen. Normalmente se dice que los españoles mutilaron y destruyeron las figuras tiahuanacotas grabando cruces en ellas. Sin embargo, ¿por qué molestarse en grabar una cruz si vas a destruirlo?. A lo largo de la historia muchos monumentos, como el Coliseo de Roma, fueron declarados sagrados precisamente para evitar su expolio y destrucción… ¿ocurrió lo mismo con los monolitos de Tiwanaku? 

Monolito Fraile
Esta estela de tres metros es también llamada «Dios del Agua» por su cinturón con cangrejos en relieve. Destaca su mano derecha, con los dedos al revés. No está especialmente decorado ni tiene un gran nivel de detalle. Por eso se cree que fue de las primeras esculturas talladas en Tiwanaku. Además, la climatología ha degradado enormemente la escasa decoración de la figura.

El apodo de «fraile» le fue dado por los primeros misioneros españoles a la vista de su abultado vientre. Sobre este monolito se cometió la barbaridad de grabar la fecha exacta del descubrimiento en su mano, un 26 de diciembre.

Puerta del Sol
Esta estructura es la más famosa de Tiwanaku. Está esculpida en una sola pieza de roca andesita (un tipo de roca volcánica) y pesa unas 10 toneladas. Mide dos metros y medio de alto, cuatro de ancho y medio metro de grosor. Parte de la puerta está inconclusa, por motivos desconocidos.

Dibujo de la Puerta del Sol de 1877. Aunque la escala está exagerada, se puede apreciar la fisura en el dintel.

Esta puerta no es solo decorativa, aparentemente su friso de bajorrelieves es un calendario agrícola con las 4 grandes temporadas de cultivo de la zona. Así, en la puerta aparecen referencias al cultivo del haba, del maiz (o choclo), de la quinua y de la papa. En el centro del friso, rodeado por tres hileras de suplicantes, aparece el Señor de los báculos, o dios creador. De su cabeza salen rayos y sostiene un báculos con cabeza de cóndor en cada mano. Esta divinidad sería llamada Viracocha por los Incas, y aquí aparece con lágrimas en los ojos, en representación de la lluvia.


Palacio de Putuni
Su nombre significa en aymara «lugar dónde hay huecos», muy apropiado para esta necrópolis. En el Palacio de los Sarcófagos sólo podían ser enterrados tiahuanacotas de alto rango. Las cámaras funerarias están dispuestas rodeando el patio central, y se cerraban ¡¡con puertas correderas de piedra. 

Putuni forma parte del Complejo Arqueológico Monumental de Tiwanaku y se encuentra ubicado al oeste del Templo de Kalasasaya. El ingreso principal se encuentra próximo al sector de la pared balconera del templo. Su nombre deriva de la palabra aymara Putuputuni que significa “donde hay huecos”, debido a la serie de cámaras funerarias que circundan el patio central. Es conocido también como “Palacio de los Sarcófagos” por lo que se deduce que la construcción pudo ser empleada para el entierro de personalidades del Estado de Tiwanaku. Tiene una planta de forma rectangular con 69 metros en sus muros de este a oeste, 55.20 metros en sus muros de norte a sur y una plataforma de 1.20 metros de altura con ornamentos a modo de zócalos fabricados en piedra cortada y labrada externa e internamente conformando y encerrando un gran patio central. Asimismo se evidencia un excelente sistema de alcantarillado que contaba con canales y matrices ubicado en la parte oeste de la plataforma a 2 metros de profundidad por donde eran evacuadas las aguas servidas. En los muros interiores se encuentran cámaras funerarias con acceso al patio central con una puerta corrediza de piedra que se deslizaba al humedecer el piso.

El recinto presenta tres accesos: el principal formaba parte de una portada imponente de piedra labrada y adintelada orientado al este. Los otros accesos se hallan en el muro norte. Estos ascendían a la plataforma mediante pequeños peldaños pétreos, los ingresos estaban flanqueados por Kerikalas, “Piedras que Arden” o “Piedras de Fuégo” que eran fuéntes luminosas para señalar los accesos a los recintos habitacionales que se levantaban encima de la plataforma. De estas habitaciones no quedan vestigios debido a que en su construcción se emplearon adobes de barro.
Puerta de la Luna

La Puerta de la Luna es un monumento que forma parte del Complejo Arqueológico Monumental de Tiahuanaco (yacimiento catalogado como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco desde el año 2000), en el departamento de La Paz de Bolivia. La puerta se asienta sobre un terreno elevado en el enclave de Putuni, donde se halla el Palacio de los sarcófagos, y fue construida por los integrantes de la Cultura Tiahuanaco, civilización precolombina que durante su período de mayor expansión se distribuía en parte de lo que ahora son Bolivia, Chile y Perú. Comprendía casi todo el altiplano denominado meseta del Collao hasta la costa del océano Pacífico por el oeste y el chapare por el este. Su capital y principal centro religioso fue la ciudad de Tiwanaku, ubicado en las riberas del río Tiwanaku en el departamento de La Paz en Bolivia.

Entre otros elementos, tenemos un enorme bloque de arenisca de 131 toneladas, el más grande hallado hasta ahora en la ciudad. Otras piezas desconcertantes son el conjunto de bloque pétreos con forma de «H» y de función desconocida.


Con todo, el resto más extraordinario es un pequeño bloque de diorita. Está perfectamente pulido y presenta una fina canaleta con varias muescas cilíndricas milimétricas. Las herramientas del hombre andino eran de bronce, insuficientes para tallar un material tan resistente con tanta precisión, no digamos ya pulirlo. ¿utilizaron una especie de lápiz de diorita? ¿polvo de cuarzo para favorecer la abrasión como los egipcios? Sea cual sea la respuesta, esta simple pieza tuvo que requerir un enorme trabajo… ¿por qué tanto esfuerzo? ¡otro misterio más de Tiwanaku todavía sin descubrir!


Hay muchísimos documentales, artículos, videos, etc. hablando de la supuesta «tecnología imposible» de Tiwanaku y su relación con visitantes de otros planetas. 

Hoy día nos asombra la perfección de los milenarios muros del Kalasasaya

Tiwanaku y El Origen Perdido, de la escritora Matilde Asensi
Entre las novelas en las que se menciona Tiwanaku destaca la cuarta novela de la escritora española Matilde Asensi. En «El Origen Perdido» unos piratas informáticos viajan a Bolivia buscando la cura a una maldición sufrida por el hermano de uno de ellos, estudioso del idioma aymara. En esta novela, descubren una cámara secreta en Tiwanaku y luego se internan en el selvático Parque Nacional Madidi para localizar a los últimos aymaras, refugiados allí tras la llegada de los españoles.

Una apasionante aventura tras los pasos de una civilización
Una extraña enfermedad que ha dejado a su hermano en estado vegetativo lleva al hacker y empresario informático Arnau Queralt a emprender una investigación arqueológica para encontrar el remedio. De forma sorprendente, se verá inmerso en una aventura que le llevará a la historia del Imperio Inca, las ruinas de Tiwanacu y la selva amazónica, tras las huellas de una civilización perdida. El lector sigue con Arnau y sus amigos, Marc y Lola, este viaje a través del conocimiento, descubriendo algunos misterios sin resolver en la historia de la Humanidad, las paradojas de la Teoría de la Evolución y el verdadero papel de los españoles en la conquista de América. Una novela deslumbrante que reta al lector a un juego de inteligencia y le conduce hasta una meta cuya clave está en el poder de las palabras.

El libro fue muy polémico en Bolivia, con acusaciones de plagio que llevaron al repudio de la editorial y de la escritora por parte de la Cámara de Diputados de Bolivia. Se afirma que la escritora se basó en la Expedición Madidi, dirigida por historiador y periodista argentino Pablo Cingolani, que no es citado en todo el libro.

Fuentes: Mapa y Mochila - Wikipedia