martes, 20 de enero de 2026

LXIX- LA CAÍDA DE LA REPÚBLICA - Tercera Guerra Servil - La derrota de Espartaco - Pompeyo - Marco Licinio Craso - Marco Tulio Cicerón - Lucio Sergio Catilina - ¿Quién fue Verres? - Quinto Hortensio Hórtalo - El juicio contra Verres

LXVIII - LA CAÍDA DE LA REPÚBLICA - La esclavitud en la Antigua Roma - Columna Lactaria - El Templo de Pietas (Roma) - El ludus  - EL MUNUS/MUNERA - Espartaco: el esclavo que hizo temblar a Roma - Tercera Guerra Servil - Decimatio -  Los samnitas, pincha aquí

 
Tercera Guerra Servil

LOS SEGUIDORES DE ESPARTACO RECORRIERON LA PENÍNSULA ITÁLICA EN BUSCA DE SU LIBERTAD (73-71 A.C.)
Fue la última de las tres rebeliones de esclavos más grandes que suprimió Roma. 

LA REBELIÓN DE ESPARTACO COMENZÓ, MÁS O MENOS, ACCIDENTALMENTE; EL PLAN ORIGINAL DE LOS GLADIADORES, SEGÚN EL HISTORIADOR PLUTARCO, ERA SIMPLEMENTE ESCAPAR DE la ESCLAVITUD.

Con el tiempo, acabó habiendo más esclavos que personas libres en Roma. La tasa de desempleo subió bruscamente ya que cada vez se utilizaban más esclavos para trabajos que solían realizar los ciudadanos romanos y el campo que circundaba la ciudad de Roma se convirtió progresivamente en una red amplia de colonias de esclavos que residían en las grandes plantaciones de los que eran muy ricos. 

En el año 73 a.C., Espartaco y algunos otros conspiradores idearon un plan para escapar del recinto y dirigirse hacia el norte más allá de los Apeninos para encontrar su libertad. Este plan incluía alrededor de otros 200 esclavos.

A pesar de que los esclavos eligieron tres líderes, todas las fuentes antiguas afirman que Espartaco inmediatamente se convirtió en el comandante en jefe.
Al parecer, Glabro y el senado pensaron que vencerían fácilmente a un grupo de esclavos fugitivos, ya que no podían saber nada sobre la guerra ni las tácticas militares. Sin embargo, Espartaco los sorprendió. Glabro rodeó a los esclavos en su campamento de la montaña, manteniéndoles acorralados y se preparó para matarlos de hambre hasta que se rindieran. Sin embargo, la montaña estaba repleta de ramas de vid y Espartaco ordenó a sus hombres que las tejieran para hacer escaleras por las que pudieran escalar una zona que Glabro había descuidado, pensando que era inaccesible, y atacaron por la retaguardia de las líneas de Glabro, lo vencieron y saquearon el campamento en busca de armas.
Tras esta derrota, Glabro desaparece de las fuentes históricas.
Más tarde se envió un segundo batallón contra los esclavos dirigido por Publio Varino que decidió dividir sus fuerzas, quizá con la esperanza de atrapar a sus enemigos en un movimiento de pinza y aplastarlos. Se desconoce los planes que tenía, pero su fracaso fue espectacular; el ejército de Varino fue derrotado y dispersado. La victoria de Espartaco fue tan total que Varino incluso perdió el caballo que había montado en la batalla. Tras estas dos victorias, más esclavos abandonaron las casas de sus amos y se unieron a la rebelión.

Estas derrotas aumentaron enormemente el prestigio y la moral del ejército rebelde.

El senado de Roma se dio cuenta de que había subestimado seriamente a Espartaco, que ahora comandaba un ejército de unos 70.000 antiguos esclavos, y exhortó a los cónsules Publícola y Clodiano a dirigir sus fuerzas contra él. 

Espartaco no tenía intención de marchar contra Roma y dirigió a su ejército hacia el norte fuera de Italia para cruzar los Apeninos y permitir a sus seguidores regresar a sus casas. Pero su ejército era demasiado extenso para moverlo en una sola unidad, así que lo dividió en dos y puso a su segundo en mando, Crixo, a cargo de uno.

Los romanos bajo el mando de Publícola atacaron las fuerzas de Crixo mientras que Clodiano golpeó el contingente de Espartaco. Las fuerzas de Crixo fueron derrotadas con grandes pérdidas, pero Espartaco derrotó a Clodiano y luego expulsó a Publícola del campo de batalla. Crixo fue asesinado en la batalla y Espartaco le rindió honores sacrificando a 300 prisioneros romanos (según Apio). Luego llevó acabo sus propios espectáculos de gladiadores utilizando los cautivos romanos que quedaban para el espectáculo. 

Mosaico de un gladiador romano - Carole Raddato (CC BY-SA)

La derrota de Espartaco

No existen registros de por qué Espartaco abandonó su plan de dirigir a sus fuerzas hacia la libertad marchándose de Italia; pero por la razón que fuera, el ejército de antiguos esclavos que no dejaba de crecer, ahora se dirigía hacia el sur. Se enviaron otros dos ejércitos contra Espartaco y ambos fueron derrotados. Apio escribe, "La guerra entonces ya duraba tres años y causaba gran preocupación a los romanos, aunque al principio se habían reído de ella y la habían considerado trivial porque era contra gladiadores". El senado jubiló a Publícola y a Clodiano y nombró a un comandante en jefe nuevo, Marco Licinio Craso. Primero, castigó a las legiones por su fracaso por medio de ejecuciones donde los soldados lo echaban a suertes y uno de cada diez hombres fue ejecutado.

Cabeza de mármol del estadista romano y general Marco Licinio Craso, mediados del siglo I a.C. (Museo del Louvre)

Marco Licinio Craso fue el general romano que derrotó a Espartaco y puso fin a la Tercera Guerra Servil (71 a. C.).

Craso marchó contra Espartaco en Bruto en el extremo sur de Italia. El plan de Espartaco era colaborar con los piratas cilicios para tomar la isla de Sicilia, ocupada por los romanos, y convertirla en una nación libre para sus seguidores. Se suponía que los piratas se encontrarían con él en la costa de Bruto, pero nunca llegaron. Craso hizo que su ejército de unos 32.000 soldados se moviera rápidamente y construyera un muro que atrapó a Espartaco tras él. 

El hallazgo que revela el escenario de una brutal lucha entre Espartaco y los romanos

Unas prospecciones en el sur de la bota italiana identifican un muro defensivo levantado por el general Craso y restos metálicos de armas.

Marco Licinio Craso (ca. 115-53 a.C.)

OPTIMATE Y PARTIDARIO DE SILA. CON LOS CÓNSULES DERROTADOS, UN PRETOR RECIBIÓ EL MANDO DE 6 LEGIONES

CRASO INCREMENTÓ SUS ATAQUES PARA DERROTAR A ESPARTACO ANTES DE QUE POMPEYO LLEGARA A ROBARLE LA GLORIA.

Los crucificados en la Vía Apia tras la Tercera Guerra Servil.

Una sentencia ejemplificadora para quienes osaran levantarse contra el poderío de la “Ciudad Eterna”.

Aunque Craso había derrotado a Espartaco en el campo de batalla, la gloria de la victoria fue para Pompeyo. Pompeyo llegó cuando la batalla finalizaba y sus tropas combatieron con los esclavos fugitivos que escapaban del campo. Plutarco escribe que "Pompeyo en su mensaje al senado fue capaz de decir que, mientras Craso realmente había conquistado a los esclavos en plena batalla, él había arrancado la guerra de raíz" eliminando a cualquiera que pudiera haber continuado la lucha. Los 6.000 sobrevivientes del ejército de Espartaco fueron crucificados a lo largo de la vía Apia desde Roma hasta Capua, y sus cadáveres se dejaron pudrir allí durante años como aviso contra insurrecciones futuras.


CN. POMPEYO MAGNO (106-48 A.C.) 

DE REGRESO DESDE HISPANIA, POMPEYO ACABÓ CON LOS RESTOS DEL EJÉRCITO DE LOS ESCLAVOS REBELDES

Plutarco escribe que "Pompeyo en su mensaje al senado fue capaz de decir que, mientras Craso realmente había conquistado a los esclavos en plena batalla, él había arrancado la guerra de raíz"


Craso intentó celebrar un triunfo, pero sólo se le permitió una OVATIO

Andrew Carrick Gow (15 de junio de 1848 – 1 de febrero de 1920) fue un pintor británico especializado en historia británica y europea, así como en retratos y género.

 La ovación es una forma menor del triunfo romano, otorgada a un general tras una victoria menor. Se celebraba cuando no había declarado guerra entre estados enemigos y se caracterizaba por la entrada del general a Roma a pie o a caballo, vestido con la toga praetexta en lugar de la toga picta del triunfo. En la ovación, el general no entraba en la ciudad en un carro tirado por caballos, sino que lo hacía andando y llevando una corona de mirto en lugar de laurel.

POMPEYO Y CRASO RECIBIERON EL CONSULADO EL 70 A.C.

SURGE UN PERSONAJE INTERESANTÍSIMO, EL GRAN ORADOR
A Marco Tulio Cicerón bien se le podría considerar como un intelectual contemporáneo. No es que no haya grandes diferencias entre el mundo antiguo y el presente, pero Cicerón sigue siendo una figura que atrae en la medida en que ejemplifica el eterno conflicto entre la razón y el poder, la palabra y la fuerza.

Frente a la política de bandos OPTIMATES Y POPULARES los grandes dinastas, Ciceron defendía una tercera vía BONI VIRÍ basada en el respeto a la legalidad republicana

La VICTORIA SOBRE CATILINA fue el momento de mayor gloria de Cicerón, pero la dureza con la que reprimió a los insurrectos lo convirtió en un hombre impopular

El orador se había convertido en el mismo tipo de político que él criticaba y su "tercera vía" cayó en el descrédito.

Marco Tulio Cicerón
(Arpino, actual Italia, 106 a.C. - Formies, id., 43 a.C.) Orador, político y filósofo latino. Perteneciente a una familia plebeya de rango ecuestre, desde muy joven se trasladó a Roma, donde asistió a lecciones de famosos oradores y jurisconsultos y, finalizada la guerra civil (82 a.C.), inició su carrera de abogado, para convertirse pronto en uno de los más famosos de Roma.

Posteriormente se embarcó rumbo a Grecia con el objetivo de continuar su formación filosófica y política. Abierto a todas las tendencias, fue discípulo del epicúreo Fedro y del estoico Diodoto, siguió lecciones en la Academia y fue a encontrar a Rodas al maestro de la oratoria, Molón de Rodas, y al estoico Posidonio.


De vuelta en Roma, prosiguió su carrera política, y en el lapso de trece años consiguió las más altas distinciones. Empezó como cuestor en Sicilia en el 76 a.C., y en el 70 a.C. aceptó defender a los sicilianos oprimidos por el antiguo magistrado Verres, para quien sus alegatos (Verrinaes) supusieron la condena, lo cual lo hizo muy popular entre la plebe y contribuyó a consolidar su fama de abogado.

Decidido partidario del republicanismo, admitía la necesidad de un hombre fuerte para dotar de estabilidad al Estado, figura que reconocía en Pompeyo; sus simpatías por él, sin embargo, no fueron siempre correspondidas. Su carrera política fue fulgurante: en un año fue elegido edil, en el 66 a.C. pretor, cargo desde el que propulsó un acercamiento entre caballeros y senadores (concordia ordinum), y dos años después obtuvo la elección de cónsul del Senado.

Desde esta posición, hizo fracasar la reforma agraria propuesta por Rullo, hizo frente a los populares, liderados por Craso y Julio César, y llevó a cabo una de las batallas más dramáticas y peligrosas de su carrera: su oposición a la conspiración de Catilina. Derrotado en las elecciones, Catilina se disponía a promover levantamientos para instaurar una dictadura. Los cuatro discursos (Catilinarias) pronunciados por Cicerón ante el Senado a fin de conseguir la ejecución de los conspiradores constituyen la muestra más célebre de su brillante oratoria, de gran poder emotivo.


Ciceron denuncia a Catilina, obra de Cesare Maccari (1840-1919) «ninguno de los senadores quiso tomar asiento con él, sino que se mudaron de aquel escaño»

Cesare Maccari (Siena, 9 de mayo de 1840 - Roma, 7 de agosto de 1919) fue un pintor neorrenacentista y escultor italiano.
Estudió decoración en Siena comenzando como escultor de la mano de Tito Sarrocchi. Amigo de Luigi Mussini, pintor que se estableció en Siena en 1852, y que fuera director de la Academia de Bellas Artes, y de Alessandro Franchi, un especialista en la ejecución de frescos, decidió dedicarse definitivamente a la pintura.
(Lucio Sergio Catilina; ?, h. 108 - cerca de Pistoia, 62 a. C.) Político romano de la época de las guerras civiles. Procedía de una familia patricia, aunque arruinada. Militó en el partido popular o democrático, enfrentado al grupo oligárquico que representaba Cicerón.

Tanto Cicerón como Salustio (de similar tendencia política) nos han hecho llegar la imagen de Catilina como personificación de una juventud inmoral, atribuyéndole los rasgos del político corrupto y ambicioso. Se sabe que fue agente de Lucio Cornelio Sila y propretor de África (67 a. C.), pero que fracasó en su intento de hacerse elegir cónsul.

Catilina pasó entonces a la lucha subversiva, sea por sinceras convicciones democráticas o -como dijeron sus enemigos- porque necesitaba del poder para cubrir sus deudas. La llamada «Conjuración de Catilina» (63-62 a. C.) comenzó con un intento fallido de asesinar a los dos cónsules electos, al tiempo que fracasaba una nueva candidatura de Catilina al Consulado. Cicerón denunció a Catilina en el Senado pronunciando un famoso discurso en el que le interpelaba diciendo:  
«¿Hasta cuándo abusarás de nuestra paciencia?»

Desenmascarado, Catilina huyó de Roma y se unió a sus partidarios sublevados en Etruria. Las Catilinarias de Cicerón, famosas piezas de oratoria política, fueron lanzadas en el Senado con motivo de los disturbios protagonizados en la ciudad por los partidarios de Catilina, que fueron detenidos. El propio Catilina fue derrotado y murió en el campo de batalla.
Sin embargo, su actuación acabó por significarle el exilio años más tarde, cuando Clodio, elegido tribuno de la plebe (58 a.C.) gracias a César, consiguió el reconocimiento de una ley que sancionaba con la pena de muerte a todo ciudadano romano que hubiera hecho ejecutar a otro sin el previo consentimiento del pueblo. Tras buscar, sin éxito, el apoyo de Pompeyo, Cicerón marchó al exilio.


Por Sailko - Trabajo propio, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=35701207

Regreso de Cicerón del exilio por Franciabigio (c. 1519-21)

Regresó a Roma apenas un año y medio más tarde, pero para entonces su carrera política estaba prácticamente acabada, situación que pareció hacerse definitiva con la dictadura de Julio César (48-44 a.C.). Sólo cuando Julio César fue asesinado, Cicerón volvió a la escena política para promover la restauración del régimen republicano. En un principio, mientras Marco Antonio aún no se había afianzado en el cargo, gozó de cierto poder y consiguió la amnistía para los asesinos de César, pero apenas aquél se sintió seguro, Cicerón se encontró con una fuerte resistencia, a la que hizo frente verbalmente con las catorce Filípicas.

En vano intentó entonces aliarse con Octavio Augusto, hijo de César, contra Marco Antonio: tras la batalla de Módena, Octavio se reconcilió con Marco Antonio y unió sus fuerzas con las de éste y con el ejército de Lépido para la formación del segundo triunvirato (43 a.C.). Ese mismo año, Cicerón fue apresado y ejecutado.


Fulvia y Marco Antonio con la cabeza cercenada de Cicerón por Francisco Maura y Montaner (1888)

Formado en las principales escuelas filosóficas de su tiempo, Cicerón mostró siempre una actitud antidogmática y recogió aspectos de las diversas corrientes. La originalidad de sus obras filosóficas es escasa, aunque con sus sincréticas exposiciones se convirtió en un elemento crucial para la transmisión del pensamiento griego. Al final de su De Republica contrasta su probabilismo con una exaltación religiosa de signo neoplatónico. Como literato, se convirtió en el modelo de la prosa latina clásica, con un estilo equilibrado y de largos y complejos períodos, aunque perfectamente enlazados (De divinatione).

Fuente: Tomás Fernández y Elena Tamaro. «Biografia de Marco Tulio Cicerón» [Internet]. Barcelona, España: Editorial Biografías y Vidas, 2004. Disponible en https://www.biografiasyvidas.com/biografia/c/ciceron.htm [página consultada el 17 de enero de 2026].

 Cayo Verres (Gaius Verres), gobernador romano de Sicilia entre 73 y 71 a. C. Sí, es famoso precisamente por ser uno de los gobernadores más corruptos de la Antigüedad


¿Quién fue Verres?
  • Verres fue un magistrado romano que, como propraetor de Sicilia, abusó sistemáticamente de su poder:
  • Extorsión masiva a las ciudades sicilianas
  • Robo de obras de arte, templos y estatuas griegas
  • Impuestos ilegales y confiscaciones arbitrarias
  • Condenas injustas, incluso contra ciudadanos romanos (algo gravísimo en Roma)
Sicilia era una provincia rica y estratégica (principal proveedor de grano), y Verres la explotó sin límites.

Verres volvió a Roma en 70 a. C., y a su regreso, a petición de los sicilianos, Marco Tulio Cicerón le procesó por todas las atrocidades cometidas en la isla. Verres no sólo contrató para su defensa a uno de los más eminentes abogados de la época, Quinto Hortensio Hórtalo, sino que contaba además con la simpatía de muchos de los líderes de las familias patricias más influyentes de la ciudad.

Quinto Hortensio Hórtalo (114 a. C.-50 a. C.) fue un político y cónsul romano, además de un célebre orador y letrado.

El jurado estaba formado exclusivamente por senadores, algunos de los cuales eran amigos de Verres. Sin embargo el presidente del tribunal, el praetor urbanus Manio Acilio Glabrión era un hombre de una honradez intachable, y sus asesores eran inmunes al soborno. 

El juicio contra Verres
  • Su fama histórica se debe sobre todo a que fue procesado por Marco Tulio Cicerón en el año 70 a. C.
  • Cicerón lo acusó en los famosos discursos In Verrem
  • La acusación estaba tan bien documentada que Verres ni siquiera esperó la sentencia
  • Huyó al exilio en Marsella, aceptando la derrota
Este juicio fue clave para la carrera de Cicerón y un ejemplo clásico de denuncia de corrupción en el mundo romano.

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