viernes, 31 de julio de 2026

(4) MUSEO GUGGENHEIM BILBAO - Ruth Asawa -- Retrospectiva - Marzo 2026 - Setiembre 2026 - Josef Albers - Anni Albers

(3) MUSEO GUGGENHEIM BILBAO - Igshaan Adams. Levantando el polvo, pincha aquí

El museo Guggenheim de Bilbao acoge una retrospectiva de Ruth Asawa, pincha aquí

Ruth Asawa --  Retrospectiva - 19.03.2026 - 13.09.2026

“Un artista es una persona corriente capaz de convertir cosas corrientes en algo especial”. —Ruth Asawa 

Ruth Asawa, 1957 - Fotografía de Imogen Cunningham - Foto © 2026 Imogen Cunningham Trust / www.ImogenCunningham.com - Obra © 2026 Ruth Asawa Lanier, Inc., Cortesía David Zwirner

La exposición es la primera gran muestra póstuma que abarca la totalidad de la obra de la artista estadounidense de origen japonés, organizada por el San Francisco Museum of Modern Art (SFMOMA) y el Museum of Modern Art (MoMA) de Nueva York, en colaboración con el Museo Guggenheim Bilbao. La muestra incluye esculturas colgantes de alambre, bronces fundidos, dibujos, grabados, pinturas, objetos de diseño y materiales de archivo, ofreciendo una visión integral de su trayectoria

En 1960, June Wayne fundó en la avenida Tamarind de Los Ángeles el taller Tamarind Lithography Workshop, que permitió ampliar de manera decisiva las posibilidades de la litografía artística en EE. UU. Ruth Asawa fue invitada a realizar allí una residencia de dos meses en 1965, a sugerencia de su antiguo profesor Josef Albers, que había hecho sus propias estampaciones en el taller. Durante su breve estancia en Tamarind, colaboró estrechamente con siete impresores para producir cincuenta y cuatro grabados de carácter radicalmente experimental.

Las singulares obras gráficas de Asawa, algunas de las cuales pueden verse en esta sección, abordaban, entre otros temas, la representación de varios miembros de su familia, flores, plátanos de sombra y sillas, así como composiciones abstractas.

Naturaleza, alambre atado y escultura posterior, de las décadas de 1960 a 1990


Sin título (S.184, Forma colgante de alambre atado con un solo tallo y múltiples ramas, inspirada en la naturaleza) [Untitled (S.184, Hanging Tied-Wire, Single-Stem, Multi-Branched Form Based on Nature)], ca. 1962
Alambre de acero galvanizado, 76,2 × 101,6 × 101,6 cm
Colección de Diana Nelson y John Atwater
© 2026 Ruth Asawa Lanier, Inc., Cortesía David Zwirner; foto cortesía David Zwirner


“La naturaleza es mi maestra y, para estudiar sus patrones de crecimiento, he utilizado materiales que son producto de nuestro siglo XX”. —Ruth Asawa
En 1962, el regalo de una planta seca procedente del desierto del Valle de la Muerte impulsó a Asawa a emprender una nueva dirección en su trabajo escultórico. Al intentar dibujarla, descubrió que “su complejidad […] lo hacía imposible”. Fue entonces cuando recurrió al alambre, trabajando con haces y bobinas que manipulaba para crear ramas complejas y otras formas botánicas. A lo largo de esa década y en años posteriores, Asawa desarrolló sus esculturas de “alambre atado”. La artista explicó acerca de estas obras: “Parten de un material impersonal como el alambre, que es muy duro, y lo convierten en algo blando y de aspecto natural, de modo que se puede coger un trozo abstracto de alambre y transformarlo en una planta. Y me gusta esa transición de lo duro a lo blando”. 


La retrospectiva presenta aproximadamente 300 piezas, destacando sus esculturas biomórficas de alambre, inspiradas en formas orgánicas como flores, raíces y sistemas nerviosos, así como sus exploraciones en pintura y grabado. La exposición sigue un arco cronológico, mostrando cómo Asawa transformó materiales simples en obras de gran complejidad, desdibujando las fronteras entre abstracción y figuración, figura y fondo, y espacio positivo y negativo.

 Arte y encargos públicos, de las décadas de 1960 a 1990


El primer encargo en exteriores de Asawa fue la fuente de bronce Andrea (1968), situada en la Ghirardelli Square de San Francisco.

En 1973 el hotel Grand Hyatt encargó a Ruth Asawa el diseño de la Fuente de San Francisco, ubicada en Union Square. Para llevar a cabo el proyecto, la artista contó con la colaboración de más de 250 familiares, amigos y niños, quienes moldearon en masa de sal un panorama de diferentes vistas de la ciudad que posteriormente se fundieron en bronce. Basada en el uso de materiales cotidianos, la participación colectiva y la interacción con el público, la Fuente de San Francisco ejemplifica la visión de Asawa sobre la enseñanza y la creación artística.


En los extremos del monumento incluyó mon (emblemas familiares japoneses) recopilados de residentes locales, activistas y veteranos. Se reunieron 177 mon, entre ellos los de figuras históricas como Fred Korematsu, Gordon Hirabayashi y Norman Mineta. 


El 5 de marzo de 1994 Asawa presentó su colosal Monumento Conmemorativo del Internamiento de Japoneses Estadounidenses, un encargo del Ayuntamiento de San José. Creada en colaboración con los artistas Paul Lanier (su hijo) y Nancy Thompson, esta escultura aborda de forma más directa las historias personales y colectivas relacionadas con la ilícita reclusión de personas de ascendencia japonesa durante la Segunda Guerra Mundial. Al reflexionar sobre su propia experiencia y la de muchos otros, la artista señaló que con este trabajo buscaba “poner rostro humano a aquella experiencia.

Eran siete hermanos. Sus padres, inmigrantes de Japón, regentaban una granja hasta el internamiento de japoneses-estadounidenses durante la Segunda Guerra Mundial.

El padre de Ruth, Umakichi Asawa, fue arrestado por agentes del FBI en febrero de 1942 e internado en un campo de detención en Nuevo México. Durante los seis meses siguientes, la familia Asawa no supo si estaba vivo o muerto. Asawa no vio a su padre durante seis años. La hermana menor de Ruth, Nancy (Kimiko), estaba visitando a su familia en Japón cuando esta fue internada. No pudo regresar, ya que Estados Unidos impidió la entrada incluso a los ciudadanos estadounidenses procedentes de Japón. Nancy se vio obligada a permanecer en Japón durante toda la guerra.

Asawa se interesó por el arte desde muy temprana edad. 



Ruth Asawa con sus hijos Addie y Paul delante de Puertas (S.528, Puertas talladas en madera de secuoya para la casa de Ruth Asawa) [Doors (S.528, Carved Redwood Doors for Ruth Asawa’s Home)], ca. 1965

Fotografía de Joan Pearson Watkins;

Obra © 2026 Ruth Asawa Lanier, Inc., Cortesía David Zwirner

Su formación artística se consolidó en el Black Mountain College, donde estudió con Josef Albers y otros maestros que la impulsaron a experimentar con materiales cotidianos. Sus viajes a México también influyeron en su técnica de tejido en alambre, aprendida de artesanos locales.

En 1962, Asawa comenzó a experimentar con esculturas de alambre atado con formas ramificadas arraigadas en la naturaleza, que se volvieron cada vez más geométricas y abstractas a medida que continuaba trabajando en esa forma.[20] En estas piezas, a veces trataba el alambre galvanizándolo.

En la década de 1960, Asawa comenzó a recibir encargos para realizar esculturas a gran escala en espacios públicos y comerciales en San Francisco y otras ciudades. Asawa instaló su primera escultura pública, «Andrea» (1968), al anochecer en Ghirardelli Square, con la esperanza de crear la impresión de que siempre había estado allí.  La escultura representa a dos sirenas de bronce fundido en una fuente, una de ellas amamantando a un bebé sirena, chapoteando entre tortugas marinas y ranas. La obra generó mucha controversia sobre la estética, el feminismo y el arte público tras su instalación.



En 2019, su obra «Sin título (S.387, Tres capas separadas de formas trilobuladas colgantes)», de alrededor de 1955, se vendió por 4,1 millones de dólares estadounidenses. «Sin título (S.401, forma entrelazada continua de siete lóbulos, con esferas dentro de dos lóbulos)», circa 1953-1954, se vendió por 5,4 millones de dólares estadounidenses en 2020.

La célebre afirmación de Ruth Asawa “mi casa era y sigue siendo mi estudio” condensa su filosofía de integrar de manera orgánica el día a día familiar y la creación artística. En este sentido, su hogar de San Francisco se convirtió en un espacio vivo donde se respiraba arte, siempre habitado por su familia, sus proyectos y sus icónicas esculturas colgantes de alambre. Inspirándose en este principio, esta sala reúne obras de distintos medios y momentos de la trayectoria de Asawa, junto con piezas realizadas por sus amigos de toda la vida, y da testimonio de su ilimitada práctica artística.

El rasgo más distintivo de la sala era el espectacular conjunto de esculturas de alambre de Asawa, suspendidas de las vigas vistas del techo.

Además de su obra artística, Asawa fue educadora y activista, promoviendo la educación artística y liderando proyectos de arte público en el área de la Bahía de San Francisco desde finales de los años 60. La retrospectiva no solo celebra su talento excepcional, sino también su compromiso con la comunidad y la integración del arte en la vida cotidiana 


Josef Albers - Americano, nacido en Alemania. 1888–1976

"Nuestra forma de aprender es hacerlo.
/ Nuestro punto de partida, el material.
/ Nuestra preocupación, nuestro yo.
/ Nuestro objetivo, la imaginación."

Josef Albers siempre volvía a lo básico. De niño, adquirió habilidades en carpintería y pintura comercial ayudando a su padre con el trabajo. Albers comenzó su carrera enseñando a niños pequeños cuando el concepto "aprender haciendo" aún era un concepto nuevo en la educación progresista. Esta apreciación de los materiales cotidianos y el aprendizaje experiencial fue fundamental para su propio arte y diseño y su enfoque pedagógico a lo largo de cuatro décadas de enseñanza.


Autorretrato 1917

A los 32 años, Albers encontró su hogar artístico en la Bauhaus, una nueva escuela de diseño, arte y arquitectura comprometida con la reconstrucción de la Alemania moderna tras la Primera Guerra Mundial. Se matriculó en el curso preliminar obligatorio de Johannes Itten, que buscaba liberar la imaginación de las convenciones artísticas. Itten creía que los estudios abiertos de forma, color, textura y contraste desarrollarían la creatividad innata y la expresión subjetiva de los estudiantes antes de avanzar hacia la formación especializada en talleres. Cuando Albers fue ascendido de alumno a profesor, su curso básico mantuvo el modelo de aprendizaje experiencial de Itten, pero también incorporó investigaciones de materiales y estructuraba el "juego libre". A lo largo de su carrera, Albers creó condiciones para que los estudiantes se enseñaran a sí mismos: "Nuestra enseñanza artística intenta primero enseñar al estudiante a ver en el sentido más amplio: a abrir sus ojos a los fenómenos que le rodean y, sobre todo, a abrirse a su propia vida, ser y acción.

Como jefe del taller de muebles, Albers diseñó prototipos para producción en masa pensando en la "economía de trabajo y forma".


Su innovador sillón (modelo Ti 244) encarnaba los ideales funcionalistas de la Bauhaus—diseños útiles que surgieron de la comprensión de las propiedades de los materiales, las limitaciones de producción y las necesidades reales. A finales de los años 20 se necesitaban muebles asequibles y fáciles de fabricar, por lo que Albers diseñó componentes estandarizados de madera curvada que podían enviarse y almacenarse en paquetes planos y adaptarse a los cambios de estilo de vida.

Pocos meses después de que la Bauhaus cerrara en 1933, el conservador de arquitectura del MoMA, Philip Johnson, ayudó a Albers y a su esposa diseñadora de la Bauhaus, Anni Albers, a escapar de la Alemania nazi consiguiendo una invitación para que la pareja enseñara en Black Mountain College en Carolina del Norte. 


Josef Albers - Vaso de té con platillo y agitador - 1925 - Vidrio resistente al calor, acero cromado, ébano y porcelana

Los avances en la propia obra de Albers surgieron de encuentros con el arte y la arquitectura mesoamericanos durante numerosas visitas a México, "una tierra prometida del arte abstracto", como escribió Albers a su amigo de la Bauhaus, Vassily Kandinsky.

Josef Albers - Bauhaus Stencil Lettering System (Kombinations-Schrift)1926–1928 - Milk glass and painted wood

En To Monte Albán, antiguos templos escalonados sirvieron como trampolín para estudiar lo que podía hacer la línea. Las líneas paralelas simples de Albers crean efectos visuales complejos. A medida que los espectadores perciben fluctuaciones desde patrones planos hasta formas tridimensionales, participan activamente en el tipo de percepción que Albers buscaba cultivar. 

 Josef Albers - Homenaje a la plaza: dos blancos entre dos amarillos 1958 - Aceite en tabla

Su serie Homenaje a la Plaza, en la que trabajó desde 1950 hasta su muerte en 1976, representó una investigación sistemática del color. Cada obra presentaba de tres a cuatro colores en cuadrados anidados que aplicaba directamente sobre un cartón laminado desde el tubo de pintura con una espátula. Con esta serie, Albers creó otra forma de permitir a los espectadores descubrir cómo los colores parecen cambiar y transformarse según tonos o contextos adyacentes. Para Albers, "el arte no es un objeto, sino una experiencia," arraigados en la afinidad del artista por los objetos cotidianos.


Anni Albers - Diseño para un colgante de pared (1927) - Gouache y lápiz sobre papel

Esta lengua coincidía con los objetivos de la Bauhaus, donde Albers pasó una década estudiando y enseñando. La escuela fomentaba la experimentación con elementos fundamentales y sus cualidades estructurales inherentes, liberando tanto la imaginación artística como los materiales para desarrollar el diseño de la vida moderna. Su obra Diseño para un colgante de pared (1927) sirve como guía visual de este enfoque. El diagrama anotado indica cuál de los hilos amarillo, negro o blanco el tejedor tira hacia adelante o empuja simultáneamente a través de tres capas separadas del telar para construir una estructura tridimensional con un patrón superficial multicolor. Estos primeros tapices reflejan diversas influencias creativas —incluyendo las teorías del color de su profesor Paul Klee y los antiguos textiles andinos de tejido múltiple que encontró en el museo etnográfico de Berlín— que continuaron influyendo en Albers a lo largo de su carrera.

Anni Albers
Americana, nacida en Alemania. 1899–1994

Reflexionando sobre su carrera, Anni Albers recordó cómo "los hilos... me pilló... Contra mi voluntad.... Pero las circunstancias me mantuvieron firme y me conquistaron."

Cuando comenzó sus estudios en la Bauhaus, una escuela alemana de arte, diseño y arquitectura, Albers aspiraba a convertirse en pintora. Al llegar, se sintió decepcionada al encontrarse, como la mayoría de las alumnas, orientada hacia el tejido. Pero el Taller de Tejido resultó ser uno de los departamentos más innovadores y comercialmente exitosos de la escuela, y los textiles de Albers ayudaron a revolucionar el diseño y el arte moderno del siglo XX. "Aprendí a escuchar [hilos] y a hablar su idioma." 

Albers se dedicó al grabado en 1963. Se convirtió en su principal enfoque artístico en 1970, cuando el desgaste físico del tejido en telar resultó demasiado engorroso. Ella señaló con ironía que "cuando la obra se hace con hilos, se considera un oficio; cuando está en papel, se considera arte."

Al igual que el propio Taller de Tejido, los textiles de Albers desafiaban las distinciones de género entre arte y artesanía.

Sin las jerarquías o convenciones artísticas tradicionales, la investigación sostenida de Anni Albers sobre las fibras combinó artesanías antiguas con principios de la Bauhaus, remodelando el diseño industrial moderno, la arquitectura y el arte.

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