jueves, 8 de agosto de 2013

Pintura siglo XVI - XVII

George Gower


(1540 – Londres, 1596) fue un pintor de retratos inglés el cual llegó a ejercer el cargo de pintor oficial de la reina Isabel I de Inglaterra en 1581.

Poco se sabe sobre su vida anterior, excepto que era uno de los nietos de sir John Gower de Stettenham, en Yorkshire. Sus primeras obras documentadas son los dos retratos de 1573 compañero de sir Thomas Kytson y su esposa Lady Kytson, las cuales se encuentran en la Tate de Londres.

Gower pintó su propio auto retrato en 1579 donde puede apreciarse a su derecha su escudo de armas el cual usaba frecuentemente como marca para identificar sus obras. Este escudo de su familia marcaba una diferencia del resto de los pintores de la época los cuales eran generalmente considerados poco más que unos pobres artesanos.

Gower fue nombrado pintor oficial de la reina Isabel en 1581. Esto le permitió realizar la mayoría de retratos de la aristocracia de Inglaterra. El puesto también lo hizo responsable de la decoración y pintura de las residencias reales, de los cortinados y los muebles. Entre sus obras se hallan una fuente de agua (ya destruida) y el reloj astronómico, ambos en el palacio de la Corte de Hampton. También era inspector de los retratos de la Reina por otros artistas antes de su lanzamiento oficial.





La mejor obra de Gower y la más conocida es la versión del Retrato de la Armada de Isabel I que ahora se encuentra en Woburn Abbey, pintado para conmemorar en 1588 la derrota de la Armada española. Además se atribuye a Gower una versión reducida de esta pintura que se encuentra en la National Portrait Gallery de Londres. La versión de "Drake", esta realizada por una mano diferente.

Retrato de Isabel I de George Gower (1588), conocido como Retrato de la Armada

Armada Invencible


Es un término de origen inglés, para referirse a la Empresa de Inglaterra de 1588 proyectada por el monarca español Felipe II para destronar a Isabel I de Inglaterra durante la Guerra anglo-española de 1585-1604.

Felipe II dispuso la formación de una flota que llamó Grande y Felicísima Armada cuya misión era facilitar el traslado desde Flandes a los Tercios españoles, los cuales serían los encargados de invadir la isla. Esta invasión no pretendía la anexión de las islas británicas al Imperio español sino la expulsión de Isabel I del trono inglés, y respondía a la ejecución de María Estuardo, a su política anti-española de piratería y de la Guerra de Flandes. Debía mandarla el almirante de Castilla Don Álvaro de Bazán, marqués de Santa Cruz, pero murió poco antes de la partida de la flota, siendo sustituido a toda prisa por Alonso Pérez de Guzmán (VII duque de Medina-Sidonia), Grande de España. Estaba compuesta de 127 barcos que partieron de España, y de ellos, 122 barcos penetraron en el Canal de la Mancha.

La armada española fracasó en su misión fundamentalmente a causa del mal estado de la mar durante su travesía de retorno, los medios y la cartografía de la época. Sin embargo la tradición, fuertemente arraigada en el mundo anglosajón y popularizada por él, sostiene que fue directamente la flota inglesa quién derrotó la armada de España en combate, incluso aniquilándola, pero hoy se conoce que se trataron de naufragios en su mayoría ocasionados por la meteorología, y que tres cuartas partes de las naves (87 barcos) de la gran armada regresaron finalmente a salvo a puertos españoles, aunque efectivamente se frustró su misión de transportar desde Flandes los tercios españoles para la invasión de Inglaterra.

El regreso fue bordeando Escocia y después Irlanda. La falta de víveres y de agua, las tormentas y las enfermedades causaron muchos más daños que los combates anteriores. En la batalla con los ingleses fallecieron unos 1.500 hombres y unos 18.000 hombres en recorrido de vuelta a casa. Sólo llegaron unos 10.000 hombres del total de 30.000 que partieron de Lisboa.

La denominación "Armada Invencible" es acuñada en Inglaterra, y fue aprovechada por la propaganda anti-española para emplearla en la Leyenda Negra (El diccionario de la Real Academia Española define leyenda negra como «opinión contra lo español difundida a partir del siglo XVI» y como «opinión desfavorable y generalizada sobre alguien o algo, generalmente infundada».



Caricatura del holandés Theodor de Bry (1528–1598) mostrando la supuesta quema de indios en América. La obra de Theodor de Bry es característica de la propaganda anti-española que surgió en países protestantes como Holanda y el Reino Unido a finales del siglo XVI a raíz de la fuerte rivalidad comercial y militar con el Imperio Español

viernes, 2 de agosto de 2013

Pintura siglo XVI - XVII - Mujeres Miniaturistas del Renacimiento - Sir Walter Raleigh - Nicholas Hilliard - Caterina van Hemessen - Levina Teerlinc

Mujeres Miniaturistas del Renacimiento

Levina Teerlinc

(Brujas, 1510–1520?- Londres 1576) Pintora flamenca de miniaturas. Como todas las mujeres que pudieron, en su época, acceder a la pintura era hija del ilustrador Simon Bening, quien enseñó a su hija a pintar manuscritos. Su fama de pintora, sobre todo como miniaturista, creció tanto que fue elegida para trabajar en la Corte inglesa a la muerte de Hans Holbein el Joven, que había sido contratado como pintor de la realeza por Enrique VIII. Levina desempeñaría esta labor hasta su muerte, desempeñando esta labor también en los reinados de Eduardo VI, María I, e Isabel I. Su principal innovación fue la introducción del formato ovalado, pues hasta entonces todas las miniaturas tenían forma cuadrada. Además, escribía palabras alrededor del borde de sus miniaturas, a lo que hay que añadir que no solo pintó retratos individuales, algunas de sus miniaturas muestran grupos de personas, lo que le da a sus miniaturas un carácter muy personal y único, a todas sus obras.

Levina Teerlinc

Parece ser que el retrato en miniatura estaba en uso en el siglo XVI y que de alguna manera supuso el paso lógico desde las ilustraciones minadas del Medievo al renacimiento del XVI, entre otras cosas porque la artesanía de los libros miniados estaba sufriendo la seria competencia, desde la década de 1460, de los libros impresos.

Influyó sobre Nicholas Hilliard, quien compartió oficio con Levina durante cuatro años, como miniaturista oficial de la corte. Algunas de las obras de Hilliard se cree que fueron copias de las obras de Levina o que se le han atribuido erróneamente.




Caterina van Hemessen 



(1528 – 1587) Pintora flamenca del Renacimiento.Es la primera mujer pintora flamenca de la que se tiene conocimiento de toda su extensa obra. Es famosa por su serie de miniaturas de retratos femeninos. Como todas las mujeres que querían dedicarse en su época a pintar Caterina tuvo que salvar numerosos obstáculos que gracias a la ayuda de su padre, el pintor Jan Sanders van Hemessen superó, pues fue él quien la enseñaba. Su pintura realista está llena de retratos de gente acomodada, todos ellos sobre fondos oscuros o neutros, lo que le confería un toque intimista, muy característico, a su pintura. Después de su boda en 1554 no se tiene noticia de ningún cuadro, lo que da a entender que abandonó la pintura al casarse. 

Nicholas Hilliard


(1547 – 1619) fue un orfebre y retratista inglés conocido sobre todo por sus retratos en miniatura de miembros de las cortes de los soberanos Isabel I y Jacobo I de Inglaterra. Principalmente pintó pequeñas miniaturas ovaladas, pero también algunas miniaturas de caballete un poco más grandes, hasta los 25 centímetros de alto, y al menos dos famosos retratos sobre tabla de Isabel I. Tuvo un éxito continuado como artista, pero también continuos problemas económicos, durante cuarenta y cinco años, y sus pinturas aún ejemplifican la imagen visual de la era isabelina, muy diferente de la de la mayor parte de Europa a finales del siglo XVI. Técnicamente era muy conservador, según los estándares europeos, pero sus pinturas están magníficamente ejecutadas y tienen una frescura y encanto que le han asegurado una reputación continuada como «la figura artística central de la época isabelina, el único pintor inglés cuya obra refleja, en su delicado microcosmos, el mundo de las primeras obras de Shakespeare»

En el estilo de Hilliard influyó, ante todo, la orfebrería y la iluminación de manuscritos. Se ha visto en su obra un precedente de los grandes retratistas ingleses del siglo XVIII. En los años 1570 su estilo fue haciéndose más refinado y elegante. En los años 1580 estableció definitivamente la forma ovalada para sus retratos, siempre captando el carácter del retratado.



Elizabeth I, la "Phoenix"

Retratos en miniatura







Sir Walter Raleigh

(Hayes Barton, Devonshire, Inglaterra, c.1552 - Londres, 29 de octubre de 1618) fue un marino, pirata, corsario, escritor y político inglés, que popularizó el tabaco en Europa. En la literatura clásica española era conocido como Guantarral.

Aliado desde el principio al bando de la reina Isabel I, luchó tenazmente contra los rebeldes irlandeses, concibió el proyecto de colonizar América del Norte, fundando en 1584 la colonia de Virginia (cuyo primer mapa fue trazado por el matemático Thomas Harriot, que le acompañaba), contribuyó a la derrota de la Armada Invencible española, y luchó por devolverle el trono al rey de Portugal (1589).


Tras la llegada al trono de Jacobo I en 1603, fue acusado de participar en una conspiración contra el rey y encarcelado durante 12 años.

Walter Raleigh obtuvo finalmente la libertad provisional e inició en 1617 la segunda expedición a la Guayana Española, entonces denominada Nueva Andalucía, (que este la pretendia como Guayana Británica), y tomó posesión de parte de esa región en nombre de Inglaterra; pero tras destruir algunos establecimientos españoles, fue detenido de nuevo, a solicitud de España. A su regreso; se recuperó la antigua acusación de traición de la que no había sido exonerado totalmente; fue condenado a muerte, sufrió suplicio y fue posteriormente decapitado en Whitehall en 1618.

Durante su largo arresto, sir Walter Raleigh redactó diversos escritos, entre otros una Historia del Mundo, muy valorado en el fondo y en la forma. Fue amigo de Edmund Spenser. Se le atribuye la introducción del tabaco de Virginia en Jersey, así como el de la patata en Inglaterra. También dejó una serie de Obras diversas, que se publicaron en Londres en 1751, y entre la que hay una Descripción de la Guayana, ilustrada por Hondius.

Pintura siglos XVI - XVII

Anton Van Dyck


(Amberes, 22 de marzo de 1599 – Londres, 9 de diciembre de 1641) fue un pintor flamenco especialmente dedicado a la elaboración de retratos. Dado que alcanzó gran fama internacional, su nombre se adaptó a diferentes idiomas: en inglés, Sir Anthony van Dyck; en español, Antonio o Antón van Dick. En su lengua materna, el neerlandés, su nombre es Anton Van Dijck (la palabra dijck significa 'roble' o 'encina'). Llegó a ser el primer pintor de corte en Inglaterra tras una larga estancia en Italia. Es universalmente conocido por sus retratos de la nobleza genovesa y de Carlos I, rey de Inglaterra, de los miembros de su familia y de su corte. Con su método de pintura de una elegancia relajada, influenció a los retratistas ingleses, como Peter Lely. 

Primer período inglés

En octubre de 1620, cuando tenía veintiún años, van Dyck se trasladó a Londres, a la corte del rey de Inglaterra, James I. Lo convenció la insistencia de George Villiers, primer duque de Buckingham y Thomas Howard, conde de Arundel. Este último era un gran apasionado del arte, amigo de Rubens y protector del arquitecto Iñigo Jones. Durante su estancia en Londres, Van Dyck obtuvo de James I una pensión anual de 100 libras esterlinas pero no logró ser presentado al rey; sin embargo, bien pronto el conde de Arundel le concedió un permiso de viaje al extranjero por ocho meses: no volvió en once años.

Las obras realizadas por van Dyck durante esta primera estancia en Inglaterra son muy diferentes de las que había hecho hasta entonces en Flandes. En Amberes, reconvertida recientemente al catolicismo, Anton tenía la posibilidad de realizar solamente telas con carácter religioso o retratos. En cambio, en Londres gozaba de mayor libertad, sea en la ejecución de las pinturas, sea en la elección del tema por representar. En el cuadro Sir George Villiers (futuro duque de Buckingham) y su mujer Lady Katherine, como Venus y Adonis, por ejemplo, van Dyck representa a los novios como jamás lo había hecho: la tela tiene un carácter alegórico, con un gusto típicamente pastoral, inspirado en Tiziano, y los dos personajes son representados semidesnudos y a tamaño natural. Otras pinturas conocidas del período son La continencia de Escipión y un retrato del conde de Arundel (Los Ángeles, Museo J. Paul Getty).

Al volver a Amberes, se quedó allí alrededor de ocho meses; en este período, en el que Rubens se encontraba lejos, pintó algunos de sus retratos más brillantes e innovadores, como el Retrato de Isabel Brant, primera mujer de Rubens, y el Retrato de Frans Snyders y de su mujer Margarita de Vos. Aunque en cierta manera Rubens y Van Dyck rivalizaban por conseguir los mejores encargos, mantuvieron su amistad. Cuando Van Dyck comunicó su decisión de partir a Italia, Rubens le regaló un caballo para el viaje y le dejó numerosas cartas de presentación para pintores y mecenas.
Italia

Retrato del cardenal
Guido Bentivoglio, 1623
En 1621 Van Dyck decidió partir a Italia, tradicional viaje de los pintores flamencos, donde permaneció durante seis años, estudiando y analizando los trabajos de los grandes artistas del siglo XV y del XVI y se afirmó su fama de retratista.

Van Dyck supo conformar un nuevo tipo de retrato, de siluetas estilizadas y expresiones severas, que se apartaba del estilo de Rubens.

Desde Roma se trasladó a Florencia, donde conoció a Lorenzo de Médici, hijo del gran duque de Toscana, Fernando I de Médici, gran apasionado del arte y generoso mecenas. 




De Mantua a Palermo

Desde Venecia pasó a Mantua, donde fue introducido en la corte de los Gonzaga. Aquí conoció a Fernando Gonzaga y a Vincenzo II Gonzaga, que había sido protector de Rubens.
Con su permanencia en Mantua, Van Dyck tuvo ocasión de ver la colección de los duques antes de que se perdiera, vendida entre varios coleccionistas como Carlos I de Inglaterra. En 1623 estuvo de nuevo en Roma, ciudad en la que había rechazado mantener contacto con la asociación local de pintores flamencos, lejos del estilo académico, que conducían una vida simple y no de ostentación como la suya.

Desde Roma pasó a Génova, deteniéndose antes en Milán y en Turín, donde fue recibido por los Saboya. En abril de 1624, Emanuel Filiberto de Saboya, virrey de Sicilia, por encargo del rey de España Felipe IV, invitó a Van Dyck a Palermo para que le hiciese un retrato. Anton acogió la invitación y se trasladó a Sicilia, donde retrató al virrey; poco tiempo después la ciudad de Palermo fue atacada por una terrible epidemia de peste que mató al mismo Emanuel Filiberto. A pesar de la epidemia, Van Dyck permaneció en la ciudad hasta más o menos septiembre de 1624.

Virgen del Rosario, 1624
Retrato de Emanuel Filiberto,
príncipe de Saboya, 1624



Aquí conoció a la anciana pintora Sofonisba Anguissola, ya de 90 años, que murió al año siguiente y de quien Anton hizo un retrato.

El cuaderno de viaje, con este texto y un esbozo
de retrato en el que se ve a Sofonisba muy anciana,
se conserva en el Museo Británico (Londres)

En los años que siguieron hasta 1627, Van Dyck residió casi siempre en Génova, excepto un breve período en 1625 en que fue hospedado en Provenza por el humanista Nicolas-Claude Fabri de Peiresc.

El regreso a Flandes

Retrato de María de Médici, 1631
En septiembre de 1627, volvió a su Amberes natal, llamado por la muerte de su hermana Cornelia. Los primeros meses se caracterizaron por una gran producción religiosa

Sansón y Dalila, 1630
La fama de gran retratista con la que había vuelto de su permanencia en Italia, le permitió entrar al servicio de la archiduquesa Isabel Clara Eugenia de Habsburgo, hija de Felipe II y regente de los Países Bajos. Pintó un retrato de la archiduquesa por el cual recibió a cambio una cadena de oro.

En septiembre de 1631 van Dyck recibió en su taller a la reina de Francia María de Médici, junto a su hijo menor Gastón de Orleans, en el exilio, que se hicieron retratar.

Desde 1629 comenzaron las relaciones entre Van Dyck y el rey inglés Carlos I. A través de su intermediario Sir Endymion Porter, el rey adquirió la tela con carácter mitológico Rinaldo y Armida, que según los historiadores motivó el deseo del rey de contratar al pintor.



Carlos I de Inglaterra fue, entre los soberanos ingleses del pasado, el que más apreció el arte pictórica, y se mostró siempre como un fuerte mecenas y protector de los artistas, rivalizando con Felipe IV de España.

Carlos I a caballo, 1637


Para abril de 1632, Van Dyck llegó por segunda vez a Inglaterra. Acogido con todos los honores, fue presentado al rey, que había conocido años antes como Príncipe de Gales, y se alojó en Londres.
Carlos I le confirió el título nobiliario de baronet, nombrándolo miembro del Orden del Baño, y le garantizó una renta anual de 200 esterlinas, además de hacer oficial su nombramiento como primer pintor de la corte.

Ya en Londres, Van Dyck entró a formar parte del grupo de cortesanos católicos fieles a la reina Enriqueta María

A la reina,  más bien baja de estatura, Van Dyck le mejoró la forma de la nariz y de la mandíbula, enfatizando el candor de la tez. 

Enriqueta María de Francia,
esposa de Carlos I,
retratada por Anthony van Dyck
(1636-1638)

Princes Palatine Charles-Louis I
and his Brother Robert 1637

Sir Endimion Porter y Van Dyck (1641)
Localización: Museo del Prado. Madrid

Los tres hijos mayores de Carlos I
Además de pintar, Anton abría su casa a la mejor nobleza y se entretenía con músicos y bufones; ofrecía banquetes, poseía siervos, carrozas y caballos. Uno de los más asiduos frecuentadores de la casa de Van Dyck era el mismo rey, que incluso mandó hacer modificaciones al jardín de la casa de su pintor para que pudiera llegar allí más fácilmente a través del río. En la casa de Van Dyck vivió también su amante, Margarey Lemon, retratada varias veces en representaciones alegóricas o mitológicas. Se dice que la mujer era tan celosa de Anton que una vez intentó morderle un dedo de la mano para impedirle retratar señoras. En 1640 Anton decidió casarse y, ya con 40 años, se casó con una dama noble escocesa, Mary Ruthven, dama de compañía de la reina. Pero su única actividad en Londres era la de retratista, mientras él soñaba con un proyecto más grande, un ciclo pictórico de carácter histórico.Había iniciado la realización de una serie de tapices, dedicados a la exaltación de la antigua Orden de la Jarretera, que no concluyó.

Maria Ruthwen - Anton Van Dyck 
Cuando en mayo de 1640 murió Rubens, le ofrecieron volver a Amberes para dirigir el taller de su maestro. Mientras estaba por partir, le comentaron que el rey de Francia Luis XIII estaba buscando a un artista que decorase las salas principales del Palacio del Louvre. Era precisamente esto lo que Van Dyck estaba esperando desde hacía años; en enero de 1641 se trasladó a París, y volvió a Londres en mayo. En esta ocasión pintó el doble retrato Retrato de Guillermo II de Nassau-Orange y la princesa María, para celebrar el matrimonio entre los dos príncipes. En octubre se dirigió a Amberes y luego de nuevo a París, donde recibió la noticia de que la decoración del Louvre había sido confiada a Nicolas Poussin y a Simon Vouet y donde fue obligado a rechazar la realización del retrato de un cardenal (no se sabe si Richelieu o Mazarino).

Retrato de Guillermo II de Nassau-Orange
y la princesa María, 1641
Por motivos de salud, tuvo que volver precipitadamente a Londres. El rey le envió a su médico personal, a quien ofreció 300 esterlinas si lograba salvarle la vida a su pintor. El 1 de diciembre de 1641, lady Van Dyck dio a luz a su primera hija, Justiniana. Algunos días después Anton hizo testamento a favor de la hija, de la esposa, de las hermanas y de una hija natural que había tenido en Amberes. El 9 de diciembre Anton van Dyck murió en su casa de Blackfriars y fue sepultado en la presencia de la corte en la Catedral de San Pablo. 


jueves, 1 de agosto de 2013

Pintura siglo XVI - XVII - Hans Holbein el Joven

Hans Holbein el Joven

(Der Jüngere) (Augsburgo, 1497?1 - Londres, entre el 7 de octubre y el 29 de noviembre de 1543) fue un artista e impresor alemán que se enmarca en el estilo llamado Renacimiento nórdico. Es conocido sobre todo como uno de los maestros del retrato del siglo XVI. También produjo arte religioso, sátira y propaganda reformista, e hizo una significativa contribución a la historia del diseño de libro. Diseñó xilografías, vidrieras y piezas de joyería. Se le llama "el Joven" para diferenciarlo de su padre, Hans Holbein el Viejo, un dotado pintor de la escuela gótica tardía.

Hans Holbein el Joven
Nacido en Augsburgo, Holbein trabajó principalmente en Basilea como artista joven. Al principio pintó murales y obras religiosas y diseños para vidrieras y libros impresos. También pinto retratos ocasionalmente, destacando internacionalmente con retratos del humanista Desiderio Erasmo de Róterdam. Cuando la Reforma alcanzó Basilea, Holbein trabajó para clientes reformistas mientras continuaba sirviendo a patrones religiosos tradicionales. Su estilo gótico tardío fue enriquecido por las tendencias artísticas en Italia, Francia y los Países Bajos, así como por el Humanismo renacentista. El resultado fue una combinación estética única en sí misma.


Enrique VIII por Hans Holbein el Joven, h. 1539–1540, Galería Nacional de Arte Antiguo, Roma
Enrique VIII h. 1537, por Hans Holbein el Joven. Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid.
Holbein viajó a Inglaterra en 1526 en busca de trabajo, con una recomendación de Erasmo. Fue bienvenido en el círculo humanista de Tomás Moro, donde rápidamente alcanzó alta reputación. Después de regresar a Basilea durante cuatro años, reemprendió su carrera en Inglaterra en 1532. Esta vez trabajó para las dos fuentes de mecenazgo, Ana Bolena y Thomas Cromwell. En el año 1535, Enrique VIII lo nombró Pintor del Rey. En este cargo, produjo no sólo retratos y decoraciones festivas, sino también diseños de joyería, platería y otros objetos preciosos. Sus retratos de la familia real y los nobles son un recuerdo vívido de una corte brillante en los años trascendentales en los que el rey Enrique estaba afirmando su supremacía sobre la iglesia inglesa.



 

Los embajadores

Autor: Hans Holbein, el Joven (1533)
Museo: National Gallery de Londres (208 x 209 cm.)



Comentario

Los personajes del cuadro son cortesanos franceses, embajadores del rey Francisco I ante la corte de Enrique VIII. La obra se pintó en Londres, donde ambos diplomáticos tenían la misión de proteger los intereses de su país y evitar la ruptura de Inglaterra con el papado.

La crisis que refleja el cuadro era tanto política como intelectual: los protestantes desafiaban la autoridad de la Iglesia católica, y los descubrimientos científicos socavaban antiguas creencias, Holbein coloca a sus embajadores como avanzada del pensamiento en uno y otro conflicto. En la Semana Santa de 1533 Inglaterra rompió definitivamente con el papado e instituyó la Iglesia anglicana, con el rey como máximo representante. La causa inmediata fue la negativa del pontífice a conceder a Enrique VIII el divorcio de Catalina de Aragón, su primera esposa, para casarse con Ana Bolena, a la que suponía embarazada del hijo y sucesor que él tanto anhelaba. La misión de los embajadores fracasó y el cisma de la Iglesia condujo a la fragmentación de Europa.


Detalle del reloj de sol con forma de poliedro.
El embajador de la izquierda es Jean de Dinteville, el cual encargó este retrato de él y de su amigo George de Selve, que visitó Inglaterra en 1533. Dinteville lleva al cuello el collar de la Orden de San Miguel, una de las más importantes de la caballería, fundada en Francia por Luis XI en 1469. Descansa su mano derecha sobre una daga en la que se lee: AET.SVAE 29, abreviatura latina con la que se señala que el retratado tenía 29 años.


El tablero superior (detalle del cuadro).
El globo terrestre se ha colocado de forma que muestre los países que interesaban a Dinteville. Holbein modifica la reproducción, tomada de un globo real, para incluir detalles como el nombre del castillo de Dinteville, Polisy, cerca de Troyes. El globo podría aludir a la revolucionaria teoría copernicana de que era el Sol, y no la tierra, el centro del sistema solar. El libro abierto junto a la escuadra es una publicación sobre matemática aplicada que proclama la amplitud y modernidad de los saberes de los embajadores.

Tras la cortina de brocado verde asoma un crucifijo que indica la presencia guiadora de Cristo en los destinos de los embajadores, sus anhelos intelectuales e intereses nacionales, al paso que les recuerda su condición de pecadores y mortales.



La forma extraña que se aprecia en el suelo carece de sentido vista de frente; pero si uno se aproxima al cuadro por un lado y lo mira desde unos 2 m. A la derecha, a ras de los ojos de los embajadores, aparece una calavera. El artista se ha valido de la anamórfosis, forma extrema de la perspectiva descrita por vez primera en los cuadernos de Leonardo. La calavera, que proyecta la sombra de la muerte en el suelo, era la insignia personal de Dinteville (que tiene una calavera de plata en la capa); aquí cobra especial relevancia porque la salud de Dinteville era extremadamente frágil. 

El personaje de la derecha es George Selve, que visitó Londres en abril de 1533; era el obispo electo de Lavau, en Francia. Su brazo derecho descansa sobre un libro en cuyo borde está escrito: AETATIS SUAE 25 ("tiene 25 años"). Junto a su mano izquierda, un reloj de sol señala el 11 de abril de 1533, fecha decisiva para los embajadores. El laúd, símbolo tradicional de la armonía, tiene una cuerda rota en alusión a la creciente discordia entre católicos y protestantes. Junto al laúd reposa un libro de himnos latinos -traducidos al alemán por Martín Lutero- abierto en la página del Ven, Espíritu Santo y Los diez Mandamientos. Se ha apuntado que la elección de los himnos, ambos con doctrinas asumibles por todos los cristianos, expresan el anhelo de Holbein de que la Iglesia se reformase en la línea propuesta por los protestantes pero sin romper con Roma.






Los mosaicos del suelo son una copia exacta del piso del santuario de la abadía de Westminster, que debieron impresionar al artista alemán durante su estancia en Inglaterra. El cuadro muestra el profundo conocimiento de Holbein de los principios estéticos del arte italiano y noreuropeo. Al arte italiano debe la perfección de la perspectiva y la corporeidad de las figuras; del arte septentrional vienen el interés por el detalle, la irreprochable técnica del óleo y el gusto por las pieles y los brocados. 

Está considerada la obra maestra de Hans Holbein y el mejor cuadro pintado en las islas británicas hasta aquella fecha. Holbein era todo un intelectual y en este cuadro dio rienda suelta a esta faceta. En la mesa entre los embajadores se encuentran emblemas de la exploración, el conocimiento y el comercio: un globo terráqueo en que aparece Brasil, instrumentos matemáticos y para medir el tiempo, música, una alfombra (empleada como mantel) procedente de Turquía. Holbein plasmó a los embajadores como hombres de su tiempo, cultivados, educados, de mente abierta,... y no se olvidó de la calavera (comentado en el cuadro).

 Este análisis ha sido realizado por Pablo Alonso.