domingo, 22 de marzo de 2026

NATURA FUGIT JESUS MARIA LAZKANO (Una reflexión en torno al cambio climático desde el arte) - MUSEO UNIVERSIDAD DE NAVARRA (desde el 17 de marzo hasta el 16 de agosto)

Pamplona: el arte estalla en el campus (I) (Recomendado) - Rafael Moneo, pincha aquí

Pamplona: el arte estalla en el campus (II) - Manu Muniategiandikoetxea - Marc Rothko - Luis Feito - Manuel Millares - Picasso - Chillida, pincha aquí

Pamplona: el arte estalla en el campus (III) - Antoni Tàpies - Jorge de Oteiza Enbil - Pablo Palazuelo - José Ortiz Echagüe - Museo Oteiza - Basílica de Nuestra Señora de Arantzazu, pincha aquí


Mañana de Pascua, Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid, c. 1828-1835

Cultiva una metafísica de la luz, propia del cristianismo neoplatónico. Aparece en sus paisajes la dualidad: el cuerpo y el alma, lo terrenal y lo espiritual, generalmente representados por el primer plano donde están las personas (lo humano) y los planos posteriores, en los que aparece el paisaje en toda su grandeza (lo divino).


Carus, vinculado a Caspar David Friedrich desde 1817, compartió con aquél su particular visión del mundo y de la naturaleza. Más que en sus tratados sobre el paisaje, en sus cuadros se refleja esta asimilación de conceptos: en ellos, al igual que en Friedrich, la naturaleza se impone sobre el hombre, los personajes, la anécdota. Ante ella, toda narración en sustituida por la meditación silenciosa, apoyada en un lenguaje alegórico. Este lenguaje, en su concepción pictórica, procede del Romanticismo; de ahí la preeminencia de los paisajes lunares en la obra de Carus, fuertemente influido por Goethe. Esta obra viene a contener el mismo significado que El mar helado, aunque expresado de diferente manera. Los elementos son típicamente friedrichianos: el árbol seco, símbolo de la muerte; el cuervo posado en sus ramas, como ave de mal agüero, en una actitud similar a la de Cazador en el bosque; los bloques de hielo que se imponen al bote, al que impiden la navegación... Asimismo, la construcción dual es propia de los pintores de la Escuela de Dresde, con una neta distinción entre el primer plano sombrío y un fondo de perspectiva interrumpida u oculta, generalmente en la niebla. A la izquierda, se alza una inalcanzable ciudad, representativa de la ciudad celestial.
Carl Gustav Carus es, como pintor y dibujante, una de las cimas del Romanticismo alemán. Además de estas facetas, que realizaba en sus ratos libres, triunfó como doctor, naturalista, fisiólogo y psicólogo. Nació en Leipzig en enero de 1789. En la escuela de su ciudad natal recibió lecciones de dibujo de Julius Díez. Más tarde pasó a estudiar con Johann Veit von Carolsfeld (1764-1841) en la Academia de dibujo de Oeser. A partir de 1813 se convirtió n profesor de pintura al óleo. Sus obras de esta época, en su mayoría paisajes, reflejan la influencia de los pintores de Dresde, en especial Johann Christian Klengel. En 1811 obtuvo el título de doctor en Medicina, así como el de doctor en Filosofía. Desde 1814 ejerció como profesor de obstetricia y director de la Maternidad de la facultad de Medicina y Cirugía de Dresde. Su primera exposición tuvo lugar en la Academia de la capital de Sajonia en 1816. Poco después trabó amistad con Caspar David Friedrich

En Diciembre de 1820 Friedrich, en la cima de su fama, recibió en su estudio la visita del futuro Zar de Rusia, el Gran Duque Nicolás. Era el comienzo de un patronazgo que había de verse reflejado en la compra de numerosos cuadros. La futura Zarina, Alexandra Feodorova, encargó al pintor un lienzo que exaltara la belleza nórdica en toda su aterradora belleza, el cual había de acompañar una obra realizada por Martin von Rodhen reflejando la exuberancia del Sur. El admirador de Friedrich e intermediario del pintor ante la corte rusa, Shukowsky, escribió al año siguiente: "Friedrich ha aceptado ejecutar la obra, pero todavía no sabe qué va a pintar; espera el momento de inspiración que a veces le viene en sueños". Ésta, sin embargo, vino a través de una serie de elementos diversos. En el invierno de 1820 a 1821, el frío fue tan intenso que el río Elba, a su paso por Dresde, se heló. En enero la capa se rompió, produciendo un espectacular amontonamiento de placas cuya descripción nos ha legado Carl Gustav Carus. Friedrich, fascinado, realizó varios estudiosdel natural al óleo, en contra de su costumbre.

Friedrich ejecutó El Mar Helado entre 1823 y 1824. El óleo fue expuesto en ese año en la Academia de Praga con el título "Escena imaginada en el Mar Ártico: Barco naufragado entre masas de hielo a la deriva"; dos años más tarde lo era en Berlín.

Friedrich, sin embargo, fue duramente criticado por esta obra, y no halló comprador. Sólo tras la muerte del artista, ya en 1843, J. C. Clausen Dahlla adquirió, permitiendo su supervivencia. La razón del rechazo es evidente. El pintor rompe en ella con toda la tradición paisajista clásica a través de la construcción espacial y la organización general, no exentas de influencias del género del panorama.

Fue en 1834, ante esta obra en el estudio del pintor, cuando David d'Angers, el escultor francés, opinó que Friedrich había "descubierto la tragedia del paisaje". Por ello, la intención simbólica del naufragio ha sido referida como alegoría política y ha sido comparado con La balsa de la Medusa, de Géricault, realizada en 1819.

Caspar David Friedrich - El Romanticismo, pincha aquí

JESUS MARI LAZKANO (Bergara, 1960) es un artista vasco que vive y trabaja en Urdaibai. Licenciado en Bellas Artes por la Universidad del País Vasco (UPV-EHU), ha expuesto en numerosos países de Europa, Estados Unidos y Asia. Profesor Titular del Departamento de Pintura y Doctor en Bellas Artes por la Universidad del País Vasco, en 1994, lee su tesis doctoral “De la distancia entre lo formal en arquitectura y la arquitectura como imagen...”

Aunque desde hace años centrado en la Naturaleza, sus estancias en ciudades como Nueva York, Chicago, Dallas, o Roma han estructurado su trabajo en sucesivas series temáticas, estrechando su vínculo con la arquitectura. Interesado en la integración de la Pintura en la Arquitectura, ha llevado a cabo importantes obras de grandes dimensiones en espacios públicos, en el Parlamento Vasco, Palacio Euskalduna, Metro Bilbao, Intercambiador de San Mames, depósito de aguas en Gernika, Aula Magna de la Universidad del Paía Vasco-Euskal Herriko Unibertsitatea o el proyecto para el Puente Mataderos junto con el estudio del arquitecto Adrian Geuze, West 8 Urban Desing & Landscape architecture, así como en la Exposición Universal de Shanghai.

Es académico de número de Jakiunde, la Academia de Ciencias, Artes y Letras del País Vasco. Su obra se encuentra en diversas colecciones y museos en varios países, como por ejemplo en el Museo Guggenheim Bilbao.

En Junio de 2017, forma parte de una expedición científico-artística al Artico, organizada por la Fundación de Nueva York The Arctic Circle, a la búsqueda de paisajes extremos desde un punto de vista  sublime. 

En 2007 recibe el Premio Titanio, del Colegio Oficial de Arquitectos Vasconavarro, que distingue a aquellos artistas que aportan conocimiento arquitectónico y presenta una exposición individual en el Museo Guggenheim de Bilbao. 

 De Friedrich a Lazkano

El "Hombre frente al mar" de Friedrich es una obra maestra del Romanticismo que ha dejado una huella indeleble en la historia del arte. La pintura, que se expone actualmente en el Palacio de Charlottenburg de Berlín, presenta a un monje contemplativo frente al mar, simbolizando la conexión espiritual y la soledad del ser humano frente a la inmensidad de la naturaleza. Friedrich utiliza una técnica de pintura sobre tela y una paleta de colores fríos y contrastantes para crear una atmósfera evocadora y melancólica. La obra no solo es un reflejo de la naturaleza, sino que también invita a los espectadores a reflexionar sobre la insignificancia del ser humano y la grandeza del universo. 

Caminante sobre Mer de Glace. Acrílico sobre tela adherida a madera - 2025

“Natura fugit” del vasco Jesús Mari Lazkano. Se trata de la última exhibición derivada del programa de residencias artísticas Tender puentes y analizará la evolución del glaciar Mer de Glace en Chamonix, cuyo estudio ha dado lugar a una película y una serie de dibujos al pastel, piezas principales de esta muestra.

En su obra Lazkano recoge los cambios lumínicos, atmosféricos, meteorológicos y espaciales que vive el glaciar y los mezcla y funde con imágenes de época, como pinturas, postales, fotografía antigua y material iconográfico diverso, incorporando un muestrario de “miradas”. Comisarían Valentín Vallhonrat e Ignacio Miguéliz.


Una reflexión en torno al cambio climático desde el arte. Natura Fugit

Jesus Mari Lazkano regresa a la 'Mer de Glace'

La muestra desde el 17 de marzo hasta el 16 de agosto.

El pintor bergararra se inspira en el desaparecido cuadro de Caspar David Friedrich para realizar junto a Dibulitoon el corto 'Natura Fugit' con 3.000 dibujos

Jesus Mari Lazkano,  emplea el arte como un medio de concienciación y de reflexión para hacer al espectador sensible ante las realidades climáticas a las que nos enfrentamos.

De este objetivo o motor, surge su nueva obra NATURA FUGIT. Una mirada, desde la pintura, al cambio climático y a la responsabilidad que el ser humano tiene en este. Fruto de una residencia artística desarrollada en el MUN, la obra del artista vasco que se inaugura hoy (17 marzo) en el Museo Universidad de Navarra y estará expuesta en la sala “la Caixa” hasta el próximo 16 de agosto, presenta el proceso de acercamiento de Jesus Mari Lazkano a la transformación que, a causa del cambio climático, sufre y sufrirá el glaciar Mer de Glace en Chamonix, Alpes, desde el origen de los tiempos, hasta un futuro catastrófico y próximo durante los años venideros. 

S.Thompson - Europe. Mer de glace, switzerland a.1875 - Álbum treasure spots of the world woooburytipo 

Técnica: woodburytype (woodburytipia), un proceso fotomecánico muy usado en el siglo XIX.

Museo universidad de Navarra

  • Es un documento visual temprano del paisaje alpino, antes del fuerte retroceso glaciar moderno.
  • Representa la transición entre fotografía científica, turística y artística.
  • Conecta el siglo XIX con preocupaciones actuales como el cambio climático.

Stephen Thompson fue un fotógrafo británico activo en la segunda mitad del siglo XIX, considerado uno de los pioneros de la fotografía aplicada a la documentación artística y arqueológica. Sus imágenes, de gran precisión técnica, ayudaron a consolidar la fotografía como herramienta científica y patrimonial.

De manera personal, el artista tiene una gran relación con el entorno de Mer de Glace, lugar que ha visitado en diversas ocasiones. Por su interés ante el entorno, comienza un proceso de investigación sobre este lugar, descubriendo diferentes imágenes y pinturas de épocas anteriores, como son la pintura de Caspar David Friedrich, Región de alta montaña (1824) o la copia que se cree que realizó uno de sus discípulos, Carl Gustav Carus. Estas imágenes le presentan una realidad trágica: sus recuerdos del lugar, en comparación al estado que Mer de Glace presentaba anteriormente, es preocupante. 


Caspar David Friedrich, Región de alta montaña, óleo sobre lienzo c. 1824. Desparecido


Jesus Mari Lazkano. After Friedrich, After Carus. Acrílico sobre lienzo. 136 x 171 cm. 2021. Museo de San Telmo San Sebastián
¿Hasta qué punto transformamos lo que miramos? En este último siglo, nuestra memoria colectiva, nuestra experiencia vital, se sustenta o construye desde lo visual, no sobre el mundo, sino sobre la fotografía del mundo. La antigua mirada fotográfica analógica era indiscriminada, sin jerarquías, solo datos físicos: cantidad de luz, cierta longitud de onda, una traducción óptica, un esperar el momento, una elección de lentes, la química del revelado, en definitiva, una mecánica. La fotografía digital, la de nuestros smartphones, responde a la lógica de los algoritmos, el análisis matemático, los sesgos preestablecidos… En relación a esa forma de mirar el mundo, el privilegio del pintor consiste en decidir sobre aquello que quiere mirar, aplicar una mirada discriminada, selectiva, que escoge y rescata aquellos elementos y signos, sobre los que quiere trabajar. El pintor no mira el paisaje, sino que lo reconstruye desde su perspectiva; no pinta un paisaje, construye una imagen. Cualquier paisaje esconde aquel cuadro que queremos encontrar, la realidad es una excusa, lo que vemos ahí fuera, pura apariencia.


“Das Hochgebirge” (“Región de alta montaña”) es una pintura al óleo de 1824 del artista romántico alemán Caspar David Friedrich. Representa un paisaje alpino idealizado que combina la majestuosidad natural con un profundo simbolismo espiritual, característico del romanticismo alemán. Es una de las obras más reconocidas de la etapa tardía de Friedrich.

Ubicación actual: Galerie Neue Meister, Alemania

“Das Hochgebirge” resume la visión espiritual de Friedrich: la naturaleza como manifestación de lo divino. La monumentalidad de las montañas simboliza lo eterno frente a la fragilidad humana. La luz que irradia desde el fondo refuerza la idea de redención y elevación espiritual, rasgo común en su obra tardía. La precisión geológica se combina con una atmósfera idealizada más emocional que realista.


Jesús Mari Lazkano

Con esa idea en mente, apunta que es durante su residencia artística Tender Puentes en el MUN cuando descubre nuevas imágenes de Mer de Glace, concretamente un woodburytipo de S. Thompson, Mer de Glace, de 1875, que representa la vista hacia las Grandes Jorasses desde el refugio de Montenvers de Chamonix, además de una fotografía estereoscópica, Mer de Glace, de Adolphe Braun. Tras ese descubrimiento, se decide por dar la forma que actualmente tiene NATURA FUGIT. El artista realiza cerca de 3000 dibujos al pastel, de gran formato, la mayoría de 90 X 150 cm, si bien también hay algunas de 90 X casi 3 metros, donde dibuja tratando de reproducir los cambios que Mer de Glace ha tenido a lo largo de los años; desde la última glaciación cuaternaria, hasta su ideación de  un paisaje final, catastrófico, una vez el ser humano ha destruido por completo el medio natural. Estos dibujos, que realiza, borra y modifica uno sobre el otro, son fotografiados uno a uno. Estas fotografías le ofrecen la posibilidad de generar un stop motion que da a su vez origen a una película de 22 minutos, donde, en movimiento, se muestran los efectos que el cambio climático ha tenido y tiene sobre el glaciar Mer de Glace. 


By Kristoferb - Own work, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=16244328

El Mer de Glace  es un glaciar de valle situado en las laderas septentrionales del macizo del Mont Blanc, en los Alpes franceses. Tiene 7,5 km de longitud y 200 metros (660 pies) de profundidad, pero, teniendo en cuenta todos sus glaciares afluentes, puede considerarse el glaciar más largo y grande de Francia, y el segundo más largo de los Alpes después del glaciar Aletsch.


Serpenteando, crujiendo, brillando de un azul brillante en algunos lugares y cubierto por una escarcha mística en otros, el Mer de Glace muestra la naturaleza en todo su poderoso esplendor. El glaciar más largo de Francia se extiende a lo largo de 4,3 millas y supera los 650 pies de profundidad. Literalmente un mar de hielo, sigue moviéndose bajo su propio peso; sus superficies se desintegran, aparecen grietas y columnas puntiagudas de hielo conocidas como seracs brotan de la superficie. Aunque este glaciar sigue sorprendiendo, está siendo lentamente diezmado por el cambio climático: en 1988, solo había que bajar tres escalones para llegar a la gruta de hielo, que se excava cada primavera; Ahora, el hielo se ha retirado tanto que hay que afrontar 430 pasos.

Par SNappa2006 (https://www.flickr.com/people/snappa2006/) — https://www.flickr.com/photos/snappa2006/3845691543/, CC BY 2.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=75721714

Vue sur la Mer de Glace depuis le Montenvers en août 2009

Estas imágenes te ayudan a ver exactamente el lugar del que hablan Caspar David Friedrich y Carl Gustav Carus:
  • Un glaciar en forma de valle, rodeado de picos abruptos
  • El “río de hielo” que desciende entre montañas
  • Y también su estado actual: más oscuro, fragmentado y reducido

En el siglo XIX:

  • Todo este valle estaba mucho más cubierto de hielo

Hoy:

  • El glaciar ha retrocedido kilómetros 

Representación del Mer de Glace en 1876

Si se considera el Mer de Glace en su sentido más amplio (es decir, de origen a lengua), es un glaciar compuesto de valle, que acumula hielo de los campos de nieve que cubren las alturas directamente al norte del Mont Blanc a una altitud de unos 4.000 metros. Su curso recorre una distancia total de 12 kilómetros, cubriendo una superficie de 32 kilómetros cuadrados en el tercio central del macizo del Mont Blanc.
Desde la Aiguille du Tacul, el Mer de Glace fluye hacia el norte-noroeste entre la Aiguille du Moine al este y Trélaporte al oeste. Desciende por debajo de Montenvers, punto en el que tiene aproximadamente 0,5 km de ancho, y desciende hasta aproximadamente 1.500 metros (4.900 pies). El glaciar fue fácilmente visible desde Chamonix, pero se ha ido encogiendo hacia atrás y ahora apenas es visible desde abajo. La topografía superficial del Mer de Glace cambió muy poco durante el primer tercio del siglo XX, pero entre 1939 y 2001 la superficie del glaciar ha bajado una media de 30 cm cada año, lo que corresponde a una pérdida equivalente de 700 millones de metros cúbicos de agua.


By Kristoferb - Own work, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=16244225

Mer de Glace, 2011


John Tyndall exploró los afluentes glaciares que alimentan el Mer de Glace en 1857


Vista de la entrada a la cueva de hielo protegida por una lona


Par Brinkie — Travail personnel, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=7600736


Photographie colorisée représentant la traversée de la Mer de Glace au début du XXe siècle

La comparativa de imágenes muestran el claro retroceso que este glaciar está sufriendo. Queda patente un descenso de nivel que avanza de manera rápida y continua. Esta situación le lleva a tomar acción. “Descubro que el glaciar ha descendido de manera dramática y todo eso me remueve la conciencia y me plantea un acercamiento a ello desde el arte. Ciertamente, estamos muy alejados de la naturaleza. Pensamos que la naturaleza tiene poco que ver con nosotros, pero en realidad, nosotros somos naturaleza y estamos profundamente relacionados con ella. Esa relación que se establece con la naturaleza que deriva casi en utilitarista, es mucho más problemática de lo que creemos. Creo que el arte, y en este caso NATURA FUGIT, intenta recuperar esa relación intrínseca y cercana con la naturaleza. Hasta hace poco hemos pensado que la naturaleza está controlada, pero los últimos estudios sobre el cambio climático nos han demostrado que no es así”, indica Lazkano.  

 Lazkano dibujando en el Mer de glace, Montenvers, 21 febrero de 2023. Fotografía del autor

Sus obras:


JESUS MARI LAZKANO. RAUDFJORDEN IV (2022). Pastel y lápices de colores sobre papel. 52 x 67 cm.






La muestra, indica el artista, tiene un objetivo claro: "El uso de diferentes herramientas plásticas nos coloca en un contexto determinado, intenta enganchar al espectador de manera emocional y plantea un debate que  considero es necesario. El arte intenta involucrar al espectador y hacerle partícipe de un debate. Cree que los artistas, con el arte, deben plantear preguntas. El artista tiene un punto de vista de observación privilegiado y desde esa posición privilegiada creo que debe atender a las inquietudes, al debate contemporáneo y desde las herramientas artísticas, dar una respuesta. NATURA FUGIT busca plantear preguntas y que el propio visitante de la exposición pueda, o no, dar respuestas a esas preguntas. Por lo menos, busca que nos planteemos qué estamos haciendo ante este fenómeno, de qué forma somos partícipes de este y qué podemos hacer para que las cosas no vayan como van. Es una llamada a un cierto grado de responsabilidad personal, individual, para que las cosas deriven de otra manera. Creo que el arte puede servir de puente”.

                                                      Fuente: 


y Wikipedia

La historia de "Natura Fugit", el cortometraje que el pintor Jesús Mari Lazkano y la productora Dibulitoon, surge de manera casual.

jueves, 19 de marzo de 2026

86 - LA CAÍDA DE LA REPÚBLICA - La tumba de Cleopatra VII y Marco Antonio - El cuaternión de Augusto - CREANDO UN NUEVO IMPERIO ROMANO - El Ara Pacis Augustae

85 - LA CAÍDA DE LA REPÚBLICA - La batalla de Actium (31 a. C.) -LA MUERTE DE ANTONIO - La muerte de Cleopatra - El Templo de Kalabsha, pincha aquí

La tumba de Cleopatra VII y Marco Antonio sigue siendo uno de los grandes enigmas arqueológicos del mundo antiguo. Todas las versiones coinciden en algo esencial: no se ha encontrado, y las fuentes antiguas dejan margen para varias interpretaciones sobre dónde pudo estar.
  • Una tumba en Alejandría, cerca del palacio real ptolemaico.
  • Un mausoleo en las afueras, posiblemente en un santuario religioso.
La zona señalada en el mapa corresponde a Antirhodos, una pequeña isla artificial o semisumergida situada dentro del Puerto Real de Alejandría. Esa isla sí existió en tiempos de Cleopatra, y hoy está totalmente bajo el mar debido a terremotos, hundimientos y tsunamis ocurridos entre los siglos IV y VIII.
1) Alejandría (zona del palacio real)
Muchos historiadores creen que la tumba estuvo en el complejo palaciego de los Ptolomeos, hoy bajo el mar debido a terremotos y hundimientos ocurridos entre los siglos IV y VIII.
Esta hipótesis explicaría por qué no se ha encontrado: la zona está sumergida y fragmentada.

2) Taposiris Magna (45 km al oeste de Alejandría)
Esta es la teoría más mediática en los últimos años. Excavaciones recientes bajo el templo de Osiris e Isis han revelado:
  • Un túnel subterráneo de 1,3 km, a 13 metros de profundidad. 
  • Restos de momias de alto estatus y objetos rituales.
  • Evidencias de culto a Isis, con quien Cleopatra se identificaba simbólicamente.
La arqueóloga Kathleen Martínez sostiene que Cleopatra pudo elegir este lugar por su fuerte carga religiosa y por seguridad política. Aunque no hay pruebas concluyentes, algunos expertos creen que están “cerca de saber dónde excavar”





La hipótesis del palacio real de Alejandría
Esta es la teoría más antigua y más aceptada por muchos especialistas:
  • El palacio ptolemaico estaba en la zona del Brucheion, frente al puerto.
  • Cleopatra vivía allí, gobernaba desde allí y recibía a Marco Antonio allí.
Tenía sentido que su tumba estuviera muy cerca de su residencia y del centro del poder.

El problema es que esa parte de Alejandría ya no existe en tierra firme. Entre los siglos IV y VIII, terremotos y tsunamis hundieron gran parte del barrio real bajo el mar. Hoy está a varios metros de profundidad.

CESARIÓN (16 AÑOS) EN ESTE MOMENTO ESTABA LEJOS, OCTAVIANO LE DICE QUE VUELVA, LO HACE Y LO MATAN. 


Era hermana de Augusto y esposa de Marco Antonio, lo que la situó en el centro de las tensiones entre ambos líderes.
Octavia nació en Nola alrededor del 64 a. C., hija de Cayo Octavio y Acia, y fue criada en un entorno aristocrático que la preparó para desempeñar un papel destacado en la vida pública romana. Su reputación de virtud y moderación la convirtió en un modelo de matrona romana.
  • Fue primero esposa de Cayo Claudio Marcelo, con quien tuvo varios hijos.
  • Tras enviudar, se casó con Marco Antonio en el 40 a. C., en un intento de sellar la alianza entre Antonio y su hermano Octaviano.
Octavia fue madre y abuela de figuras clave de la dinastía Julio-Claudia, incluyendo a Antonia la Menor, madre de Germánico y abuela de Calígula, y también antepasada de Claudio y Nerón. Su influencia se extendió mucho más allá de su vida, falleciendo en 11 a. C. en Roma.
La relación con Antonio se deterioró cuando él se unió a Cleopatra en Egipto. Aun así, Octavia mantuvo su posición con dignidad, cuidó de los hijos de Antonio y Cleopatra tras la derrota de Egipto y contribuyó a consolidar la imagen moral del nuevo régimen de Augusto.

HIJOS DE ANTONIO Y CLEOPATRA:

  • Cleopatra Selene
  • Alejandro Helios
  • Ptolomeo
  • Filadelfo 

Cleopatra Selene
Fue la única hija superviviente y la que tuvo un destino más estable.
  • Octavio la llevó a Roma y la exhibió en su triunfo.
  • Luego fue criada por Octavia, la hermana de Augusto y exesposa de Marco Antonio.
  • Años después, Augusto la casó con Juba II, convirtiéndola en reina de Mauritania.
  • Tuvo descendencia y gobernó durante décadas.
Alejandro Helios 
Su destino es incierto.
  • Fue llevado a Roma junto a sus hermanos.
  • Después de su exhibición en el triunfo de Augusto, desaparece de las fuentes.
  • Se cree que pudo morir joven o vivir bajo tutela romana sin relevancia política.
Ptolomeo Filadelfo — Hijo menor de Cleopatra y Marco Antonio
También tuvo un final desconocido.
  • Como su hermano Alejandro, fue llevado a Roma.
  • No vuelve a mencionarse en los registros históricos.
  • Probablemente murió en la infancia o adolescencia.

El cuaternión de Augusto— es una pieza excepcional de la numismática romana, cargada de simbolismo político y propagandístico. Fue acuñada en Pérgamo (Asia Menor) alrededor del 27 a. C., justo después de la conquista de Egipto por Octavio (Augusto), tras la derrota de Cleopatra y Marco Antonio.

Marca el fin de la República romana y el inicio del Imperio bajo Augusto.
Refleja la habilidad de Augusto para usar la moneda como instrumento de propaganda.

Anverso (cara con el retrato):
Muestra el perfil de Augusto, con la inscripción IMP CAESAR DIVI F AVGVST COS VII, que lo presenta como "Imperator César, hijo del divino (Julio César), cónsul por séptima vez".
Esto refuerza su legitimidad como heredero de César y líder absoluto de Roma.

Reverso (cara con el animal):
Aparece un hipopótamo, con la leyenda ÆGYPTØ CAPTA (“Egipto conquistado”).
El hipopótamo simboliza Egipto, y su inclusión es una forma de celebrar la victoria sobre Cleopatra y Marco Antonio, y la anexión de Egipto como provincia romana.

Egipto bajo dominio imperial directo
Tras la derrota de Cleopatra y Marco Antonio en el 30 a. C., el emperador Octavio (Augusto) convirtió Egipto en una provincia especial, distinta de todas las demás. A diferencia de otras provincias romanas, que eran gobernadas por senadores o procónsules, Egipto:
  • Fue administrado por un prefecto ecuestre (no senador), llamado Praefectus Augustalis.
  • Estaba bajo control directo del emperador, como si fuera su propiedad privada.
  • Era considerado estratégico y vital, especialmente por su producción de trigo.

OCTAVIANO JAMÁS PERMITIÓ QUE SUS MEDIDAS SE CONSIDERARAN UN CAMBIO DE RÉGIMEN. LA PROPAGANDA OFICIAL INSISTÍA EN QUE SÓLO SE TRATABA DE REFORMAR LA REPÚBLICA.

CREANDO UN NUEVO IMPERIO ROMANO (NO ES UNA MONARQUÍA).
REFORMAR LA REPÚBLICA, QUIERE VOLVERLE ESPLENDOR, ESTO ES UNA REPÚBLICA PERO YO TENGO LOS PODERES.
27 A.C. COMIENZA EL IMPERIO ROMANO
ASEGURARLES QUE TRAE LA PAZ

LIII- EL DESCUBRIMIENTO DE ORIENTE - EL CAMPO DE MARTE (2) - Templo de Adriano - Teatro de Pompeyo - Cneo Pompeyo Magno - Teatro de Marcelo - El Ara Pacis Augustae - Mausoleo de Augusto, PINCHA  AQUÍ


Hoy el Ara Pacis se conserva dentro del Museo dell’Ara Pacis, un edificio moderno diseñado por Richard Meier. El altar original fue reconstruido a partir de fragmentos hallados desde el siglo XVI y especialmente durante excavaciones del siglo XX.


Relieve de Tellus en el Ara Pacis Augustae (Fuente: Historia National Geographic)

Ara Pacis Augustae, un altar monumental construido en Roma entre el 13 y el 9 a.C. para celebrar la paz traída por el emperador Augusto. El relieve central que estás viendo es uno de los más simbólicos del arte romano imperial.

La figura central: Tellus o la diosa Tierra
  • Representa a Tellus, la diosa romana de la Tierra y la fertilidad.
  • Está sentada con dos niños en brazos (Rómulo y Remo), símbolo de la fecundidad y la abundancia.
  • A sus pies hay animales domésticos (vaca, oveja) y vegetación exuberante, que refuerzan la idea de prosperidad bajo el gobierno de Augusto.
Este conjunto no es solo mitológico: es propaganda imperial. Augusto quería mostrar que bajo su mandato, Roma vivía en armonía con la naturaleza, con paz, fertilidad y prosperidad. El relieve une mitología, alegoría y política en una sola imagen.

El Ara Pacis es un altar monumental de mármol dedicado a la diosa Pax, símbolo de la paz y prosperidad que Augusto afirmaba haber traído tras sus campañas en Hispania y la Galia. Fue mandado construir por el Senado el 4 de julio del 13 a. C. y consagrado el 30 de enero del 9 a. C.

  • Planta rectangular y abierta al cielo.
  • Dos puertas: una orientada hacia el Campo de Marte y otra hacia el río Tíber.
  • Relieves en mármol de Carrara con escenas de procesiones, figuras alegóricas (Tellus, Roma, Eneas), y miembros de la familia imperial. 
  • Dimensiones aproximadas: 11,65 × 10,62 × 4,60 m. 

Los únicos títulos honoríficos que Octavio aceptó fueron el de AUGUSTO y el de PRINCEPS SENATUS, "el más importante del senado"

Estos dos poderes (IMPERIUM Y POTESTAD TRIBUNICIA), su autoridad personal y su inmensa fortuna le garantizaron el control absoluto de ROMA


85 - LA CAÍDA DE LA REPÚBLICA - La batalla de Actium (31 a. C.) -LA MUERTE DE ANTONIO - La muerte de Cleopatra - El Templo de Kalabsha

LXXXIV - LA CAÍDA DE LA REPÚBLICA - DONACIONES DE ALEJANDRÍA - El Ara Pacis -, PINCHA AQUÍ


La batalla de Actium recreada en un óleo obra de Lorenzo A. Castro. Siglo XVII. Museos Reales, Greenwich. Wikimedia Commons

32 a.C., el senado romano, controlado por Octaviano, privó a Antonio de sus poderes y declaró la guerra a Cleopatra VII.
Esta fue la última guerra civil de la República Romana

Tres años antes había tenido lugar en el gran gimnasio de Alejandría «una manifestación teatral y arrogante de hostilidad hacia Roma», como la definió Plutarco de acuerdo con otros historiadores. En esa fastuosa fiesta, Cleopatra se había proclamado «reina de reyes», soberana de Egipto, Chipre, Libia y Celesiria; además asoció al trono a su hijo Cesarión, habido con Julio César, y concedió a sus otros hijos, los que tenía con Marco Antonio, extensos dominios: a Alejandro Helio, los reinos de Armenia, Media y Partia; a Tolomeo Filadelfo, Fenicia, Siria y Cilicia; y a Cleopatra Selene, las provincias de Cirenaica y Libia.

Parecía anunciarse una época de esplendor para la dinastía de los Tolomeos, que, con sangre romana y bajo la protección de Antonio, regiría en el futuro todo el Oriente.
Estimulando una xenofobia tenaz y rencorosa, la propaganda orquestada por el astuto Octavio –en la que colaboraron poetas como Propercio y Virgilio– pintaba a la reina egipcia como una lasciva seductora que había hechizado al voluble Antonio, como ya antes lo intentara con Julio César. 



El combate naval librado en la costa de Grecia en 31 a.C. puso fin a los sueños de grandeza de Marco Antonio y Cleopatra y abrió el camino del poder absoluto a Octavio Augusto, el primer emperador.

Uno y otro se lanzaron a reclutar poderosos ejércitos. Antonio contó con veteranos romanos que habían conseguido notables éxitos contra Bruto y Casio, los asesinos de César, en Filipos (42 a.C.) y se habían batido con valentía contra los bárbaros partos; a ese núcleo sumó también fuerzas de Egipto y Asia Menor. Por su parte, Octavio se hizo con un poderoso ejército romano, acrecentado con milicias de las provincias occidentales. Se dibujaba, así, un enfrentamiento entre Occidente y Oriente, entre Roma y Alejandría. Si Antonio se decía protegido por Dioniso, Octavio esperaba el favor de Apolo. El campo de batalla no sería ni Italia ni África, sino una zona intermedia de la costa de Grecia. Recordemos que en las tierras griegas, los romanos habían librado dos batallas memorables: la de Farsalia (48 a.C.), en la que César venció a Pompeyo, y la ya mencionada batalla de Filipos. 

Las fuerzas de uno y otro bando eran formidables. En el verano del año 32 a.C., Antonio trasladó el grueso de su ejército al golfo de Corinto y a la costa sur del Épiro. Disponía de unos 100.000 legionarios y 12.000 soldados de caballería, además de unos 500 navíos y los combatientes egipcios que le aportaba Cleopatra. Eran 19 aguerridas legiones y una flota tan numerosa como no se había visto desde las guerras médicas, casi cinco siglos atrás. Por su parte, Octavio reunió en Brindisi –desde donde estaba dispuesto a cruzar a la costa del Adriático– unos 80.000 soldados de infantería y unos 12.000 jinetes, así como una armada de casi 400 naves, en general de menor tamaño que los enormes barcos que llevaba Antonio, pero más ágiles, bien equipadas y con tripulaciones perfectamente adiestradas. 


Barcos de guerra romanos en un relieve del siglo I a.C. Colección de los duques de Cardona, Córdoba. Wikimedia Commons

Durante algunos meses, la situación se mantuvo en una tensa espera, con algunas escaramuzas de escaso efecto. Durante el otoño y el invierno, los huracanados vientos de la zona impidieron un combate naval en toda regla y en verano las calmas y la falta de vientos lo hacían muy difícil. La poca acción y la demora resultaron a la larga muy perjudiciales para las tropas de Antonio concentradas en la zona, obligadas a permanecer inactivas y con problemas de abastecimiento. 

Octavio, consciente de que era más hábil como político que como estratega, dejó la dirección última de la campaña en manos de Marco Vipsanio Agripa, su fiel lugarteniente y constructor del célebre Panteón de Roma. Agripa actuó con rapidez y gran pericia táctica. Apenas acabó el invierno zarpó hacia Grecia con una rauda escuadra de galeras pequeñas y ágiles, las llamadas liburnias. 


Marco Vipsanio Agripa, el vencedor de Actium. Copia de un busto del siglo I a.C. Museo del Ara Pacis, Roma. Wikimedia Commons

En cuanto cesaron las tormentas de fines de agosto, la flota de Antonio se hizo a la mar. Era el 3 de septiembre del año 31 a.C. Los navíos –después de que se hubieran quemado todos aquellos que no estaban en condiciones de navegar– avanzaron primero a fuerza de remos, luego impulsados por el viento del norte. En total, Antonio contaba con unos 400 barcos, en su mayoría de gran tamaño, pues no sólo llevaba trirremes y quinquerremes, sino incluso naves con ocho o diez filas de remeros. Todas ellas estaban provistas de las habituales máquinas de guerra y transportaban de 20.000 a 30.000 legionarios, además de los remeros. Llevaban a bordo todas las velas, dispuestas para una larga travesía. La escuadra de Octavio, que disponía de un número de barcos parecido o algo superior, aunque en su mayoría de menor tamaño, más ligeros y mejor provistos, retrocedió para que el combate se librara en mar abierto. 


Las quinquerremes, de hasta 60 m de largo, eran movidas por 270 remeros y llevaban hasta 130 soldados. En Actium formaron el grueso de la flota de Antonio. Wikimedia Commons

UNA BATALLA DESIGUAL 
Continúa Plutarco: «A la hora sexta, cuando empieza a soplar la brisa marina, los hombres de Antonio, incapaces de soportar la espera, y confiados en la altura y el tamaño de sus navíos, que creían inexpugnables, movieron el ala izquierda. César [Octavio] se alegró al percibirlo, e hizo retroceder de popa su ala derecha con la intención de arrastrar aún más a sus enemigos fuera del golfo y los estrechos, y, tras rodearlos con sus maniobreros barcos, lanzarse a entablar combate contra unas naves cuya pesada mole y escasa tripulación las hacía lentas y difíciles de gobernar». 

La batalla comenzó muy reñida. Antonio perdió en su embestida inicial diez o quince barcos, mientras que su buque insignia quedó apresado por un harpax, una especie de garfio para el abordaje inventado por Agripa, y tuvo que trasladarse a otra nave. Tanto Dión Casio como Plutarco destacan esa diferencia de tamaño y movilidad entre los navíos de una y otra flota, algo que dio al combate un aspecto singular. Los barcos romanos, más ágiles y más bajos, atacaban a las embarcaciones mayores, más torpes de movimientos, intentando quebrar sus filas de remos, a menudo sin concluir el abordaje, mientras los otros, desde sus altas bordas, los rechazaban lanzando fuego, proyectiles y piedras con sus máquinas de guerra. 


Antonio y Cleopatra en Alejandría. Óleo sobre tela de Andrea Casali, 1720. Museo de Arte Blanton, Austin.
La batalla estaba aún sin decidir, y se peleaba con terrible furia en todo el frente, cuando Antonio advirtió que algunas de sus naves retrocedían o se rendían, mientras que los 60 barcos de Cleopatra emprendían la fuga hacia el sur, con las velas desplegadas, aprovechando el viento que soplaba del norte y el espacio que había quedado libre al sur al desarrollarse el combate. Sus más negros presentimientos se estaban cumpliendo. Desconfiando de sus propias fuerzas, él mismo, con su navío, abandonó la línea de combate y marchó tras la flota egipcia hacia alta mar. Su decisión sembró la confusión entre el resto de sus barcos, algunos de los cuales lo siguieron. En su rápida huida, Antonio pronto logró alcanzar la galera de Cleopatra, la llamada Antonia. Tras subir a ella, se sentó en la proa del navío, solitario y silencioso, con la cabeza entre las manos y sin querer ver a nadie, rumiando su fracaso durante horas.  


Cleopatra VII y Marco Antonio

Sobre este sorprendente desenlace del combate se han avanzado diversas interpretaciones. Para algunos historiadores, ya desde un principio Antonio habría planeado, tal vez como una segunda alternativa, en caso de que resultara adverso el desarrollo de la batalla, la retirada de Cleopatra con sus barcos y su tesoro hacia Egipto; así que habría actuado de acuerdo con ella al darse cuenta de que algunos de los navíos de su frente desertaban y no podía confiar en la victoria en el ataque inicial. Para otros historiadores antiguos (como Plutarco y Dión Casio, que describen minuciosamente el transcurso de la batalla, pero que seguramente lo hacen influidos por la versión romana y la propaganda oficial), la huida fue iniciativa de la propia Cleopatra, que abandonó la batalla quizá por pánico y pensando sólo en salvarse con sus barcos y riquezas, mientras que el impulsivo Marco Antonio la habría seguido movido por su pasión amorosa, sin meditar el alcance de su acción. 

Texto extraído: Historia National Geographic

LA MUERTE DE ANTONIO FUE ANUNCIADA EN EL SENADO POR CICERÓN "EL JOVEN", EL HIJO DEL ORADOR. OCTAVIANO RATABA DE GANARSE A LOS DAMNIFICADOS POR EL SEGUNDO TRIUNVIRATO.


'La muerte de Marco Antonio', de Pompeo Batoni (1763). Luis Cobelo

Al amanecer del 1 de agosto Marco Antonio salió al encuentro de su rival en lo que fue el mayor fiasco de su vida: los barcos rindieron sus remos sin plantear lucha, la caballería desertó y los soldados de infantería huyeron. Antonio volvió al Palacio, y al creer el rumor de que Cleopatra se había suicidado se atravesó el vientre con su espada. La reina (que estaba escondida en su mausoleo) al enterarse de lo ocurrido ordenó que llevaran a Antonio junto a ella que tras horas de agonía murió entre sus brazos. 

No se sabe cuál fue la reacción de Octavio al recibir la noticia, aunque dudo que llorara al ver la espada ensangrentada como apuntan algunas crónicas pues nunca sintió el más mínimo afecto hacia una persona tan diametralmente opuesta a él que no sólo había humillado a su queridísima hermana, sino que había dado la espalda a lo que Octavio más amaba: Roma.

Tras conceder un indulto a los habitantes de Alejandría y permitir el entierro de Antonio con todos los honores, en los días sucesivos el vencedor entró triunfalmente en la ciudad (que le impresionó profundamente) con la intención de reunirse con Cleopatra. 


Cleopatra delante de Octavio Augusto. Guercino. 1640. Roma. Pinacoteca Capitolina

Si Octavio hubiera sentido algún interés por ella, Cleopatra hubiera cedido pues reina por encima de todo, habría hecho cualquier cosa por conservar Egipto para la dinastía Ptolemaica, independiente del amor que había sentido por Antonio.


La muerte de Cleopatra. Reginald Arthur. 1892. Londres. Roy Miles Gallery
Fuente: http://commons.wikimedia.org/wiki/File:The_Death_of_Cleopatra_arthur.jpg

Tras perder todas sus esperanzas y conocedora de la costumbre romana de humillar a los reyes vencidos obligándoles a desfilar en el Triunfo del general victorioso encadenados a su carro triunfal por las calles de Roma, Cleopatra se suicidó con gran dignidad. 
Tras fingir que se resignaba a su suerte consiguió que sus guardianes se relajaran, logrando darse muerte sin que Octavio pudiera hacer nada para evitarlo.

Tras ordenar que el cuerpo de Cleopatra fuera enterrado con todos los honores junto al de Antonio respetando la última petición de la soberana, Octavio mandó dar muerte a Antilo (hijo mayor de Antonio con Fulvia) y a Cesarión que habiendo cumplido legalmente la mayoría de edad podían plantearle problemas futuros. Los otros tres hijos de Marco Antonio y Cleopatra fueron perdonados y llevados con él a Roma donde tras desfilar en su Triunfo fueron entregados a su hermana Octavia que también cuidaba desde hacía años al hijo menor de Antonio y Fulvia, Julo Antonio. Los niños recibieron una esmerada educación de príncipes. Poco se sabe del destino de los pequeños Alejandro Helios y Ptolomeo Filadelfo que, seguramente murieron en su más tierna infancia. Cleopatra Selene en cambio contrajo matrimonio con Juba II de Mauritania país del que llego a ser reina.


Julo Antonio acaricia la cabeza de Julia Menor tras los pasos de su madrastra Octavia. Fragmento del
Ara Pacis Augustae. 13-9 a.C. París. Museo del Louvre
Fuente: http://www.slideshare.net/efeferna/3-museo-del-louvre-antigedades-romanas-edicin-revisada

Egipto perdió su independencia al convertirse en provincia romana; no obstante a partir de entonces el emperador ejercería un control especial a través de un prefecto perteneciente al orden ecuestre sobre el país del que dependía la mayor parte del abastecimiento de grano de la capital del Imperio, considerándolo su feudo privado. Tal era la obsesión de Augusto por controlar el granero del Imperio que ningún senador podía visitar Egipto sin su expreso consentimiento. Allí, Octavio fue reconocido como faraón, “Señor de las dos Tierras” y “Rey de Reyes” por parte de los alejandrinos que lo aceptaron sin ningún problema.


Augusto como faraón haciendo ofrendas a los dioses. Siglo I a.C. Relieve del Templo de Kalabsha 


Por Richard Mortel from Riyadh, Saudi Arabia - Kalabsha Gate, ca. 30 BCE, Scharf-Gerstenberg Museum, Berlin (2), CC BY 2.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=69729530

Puerta de Kalabsha, c. 30 a. C. en el Museo Egipcio de Berlín, donada como parte de la Campaña de salvamento de los monumentos de Nubia.

El Templo de Kalabsha (también conocido como "Templo de Mandulis") es un antiguo templo egipcio que se encontraba originalmente en Bab al-Kalabsha (Puerta de Kalabsha), a unos 50 kilómetros al sur de Asuán.[1]​ El templo estaba situado en la orilla oeste del río Nilo, en Nubia, y fue originalmente construido en torno al 30 a. C. durante la primera época de los gobernantes romanos. Aunque el templo fue construido durante el reinado de Augusto, nunca llegó a concluirse


Por David Mateos García - Trabajo propio, CC BY 2.5, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=1178079

Cuando el cristianismo fue introducido en Egipto, el templo fue utilizado como iglesia.

Con la ayuda de Alemania, el templo de Kalabsha fue reubicado después que la Presa de Asuán fuera construida, para protegerlo de la crecida de las aguas en el Lago Nasser. El templo fue trasladado a un sitio, ubicado al sur de la presa de Asuán.


Cleopatra muriendo con Cesarión detrás de ella— corresponde a un famoso fresco romano hallado en Pompeya, concretamente en la Casa de Giuseppe II, fechado a comienzos del siglo I d. C. Este mural es una de las representaciones antiguas más citadas cuando se habla de la muerte de Cleopatra, y muchos especialistas consideran que la figura femenina coronada es Cleopatra VII, mientras que el joven que aparece detrás sería su hijo Cesarión, ambos con diademas reales.