sábado, 8 de abril de 2017

Étienne-Louis Boullée -La vida secreta de Isaac Newton

Étienne-Louis Boullée (París, 12 de febrero de 1728 - ibídem, 4 de febrero de 1799) fue un visionario arquitecto francés del neoclasicismo, cuya obra influyó mucho en los arquitectos contemporáneos y aún hoy en día es considerada importante.


Nacido en Francia, hijo de un arquitecto, estudió pintura pero luego se pasó a la arquitectura por petición paterna. Estudió con Jacques-François Blondel, Germain Boffrand y Jean-Laurent Le Geay, de quienes aprendió el estilo de arquitectura clásica francesa predominante en los siglos XVII y XVIII y el Neoclasicismo hacia el que evolucionó a mediados de siglo.
En 1762 entra a formar parte de la Academia real de arquitectura de París y se convirtió en el arquitecto en jefe de Federico II el Grande de Prusia.

Federico II de Prusia, también conocido como Federico II el Grande (en alemán: Friedrich II der Große; Berlín, 24 de enero de 1712 - Potsdam, 17 de agosto de 1786), fue el tercer rey de Prusia (1740-1786). Perteneciente a la Casa de Hohenzollern, hijo de Federico Guillermo I y Sofía Dorotea de Hannover, fue uno de los máximos representantes del despotismo ilustrado del siglo XVIII. Se le conoce por sus victorias militares y por su reorganización del ejército prusiano, sus tácticas y maniobras innovadoras, y por el éxito que obtiene en la Guerra de los Siete Años, pese a su situación casi desesperada, por lo que se le conoce ya en su época como Federico el Grande.
Diseñó una serie de casas particulares desde 1762 hasta 1778, aunque la mayor parte de ellas ya no existen; entre los ejemplos supervivientes destacan el Hôtel Alexandre y Hôtel de Brunoy, ambos en París. Junto a Claude Nicolas Ledoux fue una de las más influyentes figuras de la arquitectura neoclásica francesa.

Entre 1752 y 1775 realiza varios arreglos para interiores de casas de nobles, entre ellos una para el conocido actualmente como Palacio del Elíseo (residencia presidencial).

Su proyecto más célebre es el Cenotafio para Isaac Newton (1784).

Cenotafio de Newton: Boullée, Étienne-Louis, 1728-1799
«¡Espíritu sublime! ¡Genio amplio y profundo! ¡Ser divino! Acepta el homenaje de mi débil talento… ¡Ah, Newton!».Con las palabras del pie de esta imagen, el arquitecto y diseñador francés Étienne-Louis Boullée (1728–1799) dedicó su diseño de un cenotafio (tumba vacía) imaginario en honor al físico inglés Sir Isaac Newton (1642–1727). Como muchos intelectuales de su época, Boullée estaba fascinado con la física newtoniana. Su diseño ilustra a la perfección las características generales de su trabajo y el de la arquitectura de finales del siglo XVIII: grandes masas simples, libres de toda decoración superflua, y edificios cuyas formas expresan su propósito.
El cenotafio sería una esfera de 150 metros de alto hundida en una base circular y cubierta de cipreses. Aunque la estructura no se construyó nunca, su diseño fue grabado y circuló ampliamente en círculos profesionales.
Boullée, Segunde proyecto para la biblioteca del Rey (1785).
Salón para el Hôtel de Tourolles
El Hôtel en el distrito de Marais remodelado para Claude-Charles-Dominique Tourolle sobrevive (la calle de Orléans es ahora la calle Charlot) pero las boiseries del salón y sus repisas de chimeneas se quitaron a mediados del siglo XIX para trasladarlas a una casa en la calle de Faubourg Saint-Honoré, actualmente en posesión del Cercle Interallié.

Hôtel Alexandre
El Hôtel Alexandre u Hôtel Soult, en la calle de la Ville l'Évêque, París (1763-66), es el único superviviente de la obra residencial de Boullée en París. Se erigió para el financiero André-Claude-Nicolas Alexandre. En su cour d'honneur (patio cerrado por tres lados) cuatro columnas corintias apoyadas contra un hueco en las esquinas del patio tienen arquitrabes aislados insertos en el muro sobre sus sencillas aberturas, mientras que por encima hay ventanas ojo de buey ovales, rodeadas por una composición de cáscaras que se convirtieron en un rasgo común del estilo neoclásico. El frente del jardín tiene un orden de pilastras colosal que se alzan sobre el alto basamento ocupado por toda la altura de la planta baja del edificio.

El único edificio conservado, del arquitecto Étienne-Louis Boullée1 construido para André-Claude-Nicolas Alexandre en un estilo que recuerda al Petit Trianon
El Pequeño Trianón  se encuentra situado al sur-este del Gran Trianón en el recinto palaciego de Versalles. El Pequeño Trianón fue creado en el siglo XVIII: Luis XV hizo construir, en principio, un zoológico, un jardín, una escuela botánica y un invernadero. Luis XVI regaló el Pequeño Trianón finalizado a su esposa María Antonieta. El arquitecto encargado de los planos fue Ange-Jacques Gabriel. En el siglo XIX, la emperatriz Eugenia reunió en él un conjunto de objetos que habían pertenecido a María Antonieta.
Las ideas de Boullée tuvieron una gran influencia entre sus contemporáneos.
La querencia de Boullée por los diseños grandiosos ha hecho que se le caracterice como megalomaníaco y visionario. Su foco sobre la polaridad (contrarrestando elementos de diseño opuestos) y el uso de la luz y la sombra era muy innovador, y sigue influyendo a arquitectos de hoy en día. Fue «redescubierto» en el siglo XX y ha influido a arquitectos recientes como Aldo Rossi.

Museo del Mar de Galicia (Vigo).
Aldo Rossi (3 de mayo de 1931 - 4 de septiembre de 1997) fue un arquitecto italiano nacido en Milán.
En su libro "Arquitectura de la ciudad" Rossi promueve pensamientos diferentes de espacio y estructuras arquitectónicas. Pretende que la arquitectura sea una ciencia positiva, sea entendida como un mundo diverso al de los científicos. Establece teorías sobre el diseño urbanístico de las ciudades. En cuanto a su ideología, podemos ver que es muy similar a los tratados de la época clásica. Él expresa, sobre todo, puntos para los arquitectos de cómo se podría contemplar la ciudad.
La película de Peter Greenaway El vientre del arquitecto (1987) contiene numerosas referencias a la obra de Étienne-Louis Boullée.

Isaac Newton 
Es el científico por antonomasia y, sin embargo, era un devoto esotérico gran aficionado a la alquimia y seguidor del arrianismo. Esas aficiones ocultas explicarían su extraña tardanza en publicar sus geniales descubrimientos. Por Jose Segovia / Fotos: Album / AGE, Getty Images y Cordon Press - XLSemanal
Retrato de Isaac Newton (1642-1727)
Isaac Newton (Woolsthorpe, Lincolnshire; 25 de diciembre de 1642jul./ 4 de enero de 1643greg.-Kensington, Londres; 20 de marzojul./ 31 de marzo de 1727greg.) fue un físico, filósofo, teólogo, inventor, alquimista y matemático inglés.
El padre de Isaac Newton falleció  antes de que él naciera, el día de Navidad de 1642. Su madre se volvió a casar y lo envió a vivir con sus abuelos. Gracias a eso, Newton cambió su destino de granjero acomodado e iletrado (como su padre) por el de genio.
Se cumplen 330 años de la publicación de Principios matemáticos de la filosofía natural, donde Newton formuló la ley de la gravitación universal
El pequeño Isaac tenía tres años cuando su madre lo envió a vivir con sus poco cariñosos abuelos maternos, un cambio brutal que lo convertiría en el futuro en un individuo solitario. Pero aquel suceso de su infancia tuvo un lado positivo. Al contrario que su progenitor, sus abuelos maternos le proporcionaron una buena educación, lo mismo que habían hecho con su hijo William, al que animaron a estudiar en Cambridge.

Las manzanas de la ciencia: en el jardín de su casa, en Lincolnshire, se conserva un hijo del árbol del que se dice [no está claro]que cayó la manzana que le inspiró sobre la gravedad
Como él, Newton entró en esa universidad con 18 años y lo primero que hizo fue ignorar los programas de estudios. El introvertido estudiante se instruyó a sí mismo leyendo lo que le apetecía, como las obras de Descartes, Kepler o Galileo. Por primera vez en su vida, Newton estaba en su salsa.

Galileo se alineó con la concepción copernicana del universo, que otorgaba al astro rey el papel protagonista en el sistema solar y ponía en entredicho el geocentrismo, que defendía la Iglesia. En febrero de 1633, Galileo fue acusado de desobediencia y herejía, razón por la que abjuró de su teoría para salvar su vida. Newton conocía al dedillo los entresijos de esta historia y también sabía que algunos de sus propios secretos, los más ocultos, podían situarlo en el futuro en una situación igualmente comprometida.

Padre de la física
Fue durante sus años de universidad cuando el joven científico llevó a cabo la mayoría de los trabajos por los que hoy es famoso; como por ejemplo, el ‘cálculo infinitesimal’, sin el que las modernas ciencias físicas no existirían.

Entró en Cambridge con 18 años. Lo primero que hizo fue ignorar los programas de estudios

Una vez que Newton obtuvo la licenciatura, la Universidad de Cambridge cerró sus puertas por un brote de peste, y el joven científico regresó a Lincolnshire, donde permaneció hasta 1666. En ese tiempo ocurrió la anécdota de la manzana. El propio Newton contó que la vio caer de un árbol y se preguntó si la gravedad que le influía era la misma que mantenía a la Luna en órbita alrededor de la Tierra. Eso suponía que ya tenía en la cabeza la ley de la gravitación universal.

La biblioteca del Trinity College de Cambridge custodia el ejemplar personal de Newton [anotado y corregido por él] de sus Principios matemáticos de la filosofía natural
Pero ¿por qué esperó casi veinte años para publicar ese hallazgo? El famoso economista John Maynard Keynes, que escribió una apasionante biografía del científico, da una posible respuesta. Aseguraba que Newton era profundamente neurótico. «Sus instintos más profundos eran ocultos, esotéricos, semánticos; con profundas evasiones del mundo, un temor paralizante a exponer sus pensamientos, sus creencias, sus descubrimientos -en toda su desnudez- a la inspección y la crítica del mundo […]».

También resalta Keynes el carácter poco sociable del científico, que protagonizó sonados choques con algunos de sus colegas. Keynes sostiene que «los demasiado conocidos conflictos y disputas con Hooke, Flamsteed, Leibniz, son, por sí solos, un testimonio clarísimo de esto. Como todos los de su tipo, se mantenía totalmente alejado de las mujeres. Se enajenaba y no publicaba nada, excepto bajo la presión extrema de sus amigos», afirmaba Keynes.

En 1692 se le quemaron las notas de dos años de estudio de la luz y la óptica. En otra ocasión, casi se queda ciego por escrutar el sol con un espejo
Otra explicación posible a su tardanza en publicar sus teorías podría ser la fascinación que sentía Newton por la alquimia y la religión, unos intereses que ocultó con habilidad cuando adivinó que podian perjudicarle.

Un ejemplo. En 1667 fue elegido miembro del consejo de gobierno del Trinity College de la Universidad de Cambridge, lo que suponía un honor, pero también un grave peligro si se descubría su secreto: Newton era arriano y no creía en la Santísima Trinidad.
Newton era arriano y, por lo tanto, negaba la Santísima Trinidad. Lo ocultó para poder ingresar en el Consejo de Gobierno del Trinity College de Cambridge.
En aquella época, los nuevos miembros del consejo tenían que jurar su compromiso con la ortodoxia religiosa, que como no podía ser de otra forma en una institución que se llamaba Trinity incluía una especial reverencia por la Santísima Trinidad. El científico, que no quería mentir, se las ingenió para que el rey Carlos III, que era un entusiasta de la ciencia, le dispensara de dicho juramento. Su secreto quedó así a salvo.
Según Keynes, Newton era un neurótico que huía de las mujeres y tenía miedo a exponer sus teorías.
Una vez que concluyó su gran etapa de descubrimientos, Newton se embarcó de lleno en el estudio de esas materias (religión, alquimia, esoterismo…) tan alejadas del método científico. De hecho, tras su muerte, en 1727, sus parientes heredaron documentos extraños. Había artículos sobre matemáticas y física, pero también escritos intrigantes sobre teología y alquimia.

Un tesoro oculto
En 1872, uno de los descendientes de Newton donó ese tesoro documental a Cambridge. El comité que revisó los documentos seleccionó solamente los escritos científicos y devolvió a la familia los teológicos y de alquimia. Los prohombres de la docta institución debieron de pensar que lo fundamental era evitar a toda costa que el mundo supiera que el fundador del método científico había sido un oscuro alquimista. Había que ocultar los extravagantes escritos de Newton, el científico por excelencia, en cuyo mausoleo en la abadía de Westminster se puede leer un epitafio en el que se lo renombra como un genio de la ciencia dotado de «una fuerza mental casi divina».

Sus manuscritos más íntimos
En julio de 1936, los escritos del científico que permanecían en poder de sus descendientes salieron a la venta en la casa de subastas londinense Sotheby’s. El famoso economista británico John Maynard Keynes adquirió gran parte de los escritos de alquimia, que legó a la Universidad de Cambridge diez años más tarde. Newton firmó muchos de sus textos sobre alquimia con el seudónimo de Jeova Sanctus Unus, que se interpreta como un lema antitrinitario. El orientalista Abraham Shalom Yahuda se hizo con otros escritos de temas religiosos. Poco antes de morir, los donó a la Biblioteca Nacional de Israel. Hay otros documentos de Newton desperdigados en distintas bibliotecas e instituciones.

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