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La asociación artística de Urbano VIII con su artista predilecto, culminará en la Basílica de San Pedro: la basílica surgida sobre el lugar del martirio del apóstol San Pedro, que representaría el renacimiento de la Iglesia y su reivindicación moral y espiritual tras la crisis del siglo anterior.
Está construido en bronce, un material costoso y simbólicamente asociado al poder, parte del cual fue reutilizado del Panteón de Agripa, lo que añade una carga histórica y polémica.
Asumió la dirección de la basílica de San Pedro cuando aún era joven, tras la muerte de Maderno en 1629. Desde aquel momento, se convirtió en el artista de referencia de la familia Barberini, una de las más influyentes de la ciudad, que en aquel momento, era casi como una corte real.
Urbano VIII (Maffeo Barberini)
Quod non fecerunt barbari, fecerunt Barberini es una expresión latina que, traducida literalmente, significa: Aquello que no han hecho los bárbaros, lo han hecho los Barberini.
Esta frase hace referencia a una denuncia pública muy famosa hecha por el pueblo de Roma y que fue fijada sobre la estatua del Pasquino, la más famosa de las estatuas parlantes de Roma, contra el papa Urbano VIII (Maffeo Barberini) y su familia. Se criticaban sus excesos y su política de destrucción de la antigua Roma Imperial, en pos de la construcción de la nueva y majestuosa Roma Barroca de Bernini. Uno de los episodios recordados, es aquel en el que el papa hizo retirar los casetones de bronce de la cúpula del Panteón para ser utilizada en la construcción del Baldaquino de San Pedro y en los cañones de Castel San'Angelo.
Richelieu en el año 1640 encargó a Bernini, la estatua de cuerpo entero de su retrato. Las negociaciones fueron encomendadas a Julio Mazarino, cardenal de confianza y su sucesor, y a Marshal d’Estrée, embajador de Francia en Roma. No sólo tenía que obtener el consentimiento del artista, sino también a su "protector": el papa Urbano VIII. Habida cuenta de la disidencia del papa a un proyecto de un retrato de cuerpo entero, la escultura se convirtió en un busto. Bernini empezó en noviembre de 1640 la famosa obra y la terminó en enero del siguiente año. En agosto, el busto fue llevado a París, donde obtuvo un gran éxito. Sin embargo Mazarino repuso al papa, ya que de hecho el busto no complacía a los clientes, que a pesar de su buen cuidado detalle, no reflejaba las verdaderas características del cardenal Richelieu. Esto se puede deducir por la posterior solicitud del cardenal de que se realizase otro busto por el escultor Jean Warin.
Esta es otra de las muchas obras que realizó Gianlorenzo Bernini en la Basílica de San Pedro del Vaticano. En este caso la tumba de un Papa, Urbano VIII, para el que trabajó en numerosas ocasiones y para el que por supuesto hizo el diseño de su monumental tumba, un trabajo en el que invirtió varios años, casi 20, porque trabajó en ella de 1628 hasta 1647.
La tumba de bronce de Pablo III, obra de Guglielmo della Porta, se encuentra en la Basílica de San Pedro
Para inspirarse en estas formas, tan dinámicas como es habitual en la escultura del Barroco, es más que posible que se inspirara en la Tumba de Pablo III, proyectada por Guiglielmo della Porta, y donde se crea un juego de policromía muy interesante.
Toda la porción central del conjunto es oscura, usando para ello el bronce que incluso se ha dorado parcialmente. Esa zona central es el propio sarcófago, la figura a tamaño natural que representa a la Muerte y la estatua homenaje a Sumo Pontífice. Es decir, en el centro y en tono oscuro están todos los elementos más vinculados con el monumento de carácter funerario propiamente dicho.
Mientras que en el blanco del mármol aparecen otro tipo de representaciones, todas ellas en los laterales y enmarcando la parte central. Se trata de figuras alegóricas que vienen a representar la Caridad y la Justicia. Y que sean claras no es solo por una cuestión estética, también tiene su significado, ya que se supone que son virtudes que hacen iluminan la vida en este mundo.
El Éxtasis de Santa Teresa también conocido como la Transverberación de Santa Teresa es un grupo escultórico en mármol obra del escultor y pintor Gian Lorenzo Bernini, de estilo barroco. Fue realizada entre 1647 y 1651, por encargo del cardenal Cornaro, para ser colocada donde iría su tumba, en la Iglesia de Santa María de la Victoria (Santa Maria della Vittoria), en Roma, donde actualmente se encuentra, en la llamada Capilla Cornaro. Santa Maria della Vittoria es una basílica del siglo XVII erigida para conmemorar la victoria del emperador Fernando II en la Batalla del Monte Blanco.
El grupo escultórico principal, el Éxtasis de Santa Teresa, está situado en la hornacina central (un edículo o templete con un dinámico frontón sostenido por columnas pareadas, cubierto en el interior por una pequeña cúpula elíptica con una claraboya cenital). La elección del tema se debió a la reciente canonización de Teresa de Jesús, la santa reformadora de esa orden (1622). En los laterales se abren unos palcos con arquitecturas simuladas donde se representa a la familia Cornaro: el donante, su padre (el dux de Venecia Giovanni I Corner, muerto en 1629) y seis cardenales Cornaro del pasado; lo que da al conjunto una apariencia de teatralidad, siendo su interpretación teológica una intermediación entre el plano terrenal y el celestial.
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