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sábado, 16 de noviembre de 2013

El caldero de Gundestrup - Mitología Celta - Los druidas

El caldero de Gundestrup 

Está fechado en el siglo II a.C. Se encontró en el pantano de Gundestrup, Dinamarca, en 1891. Tiene unas dimensiones de 42 centímetros de altura, y 69 de diámetro. Se compone de 13 placas de plata, de las que 12 decoran el exterior, y 1 forma el fondo. Se encuentra expuesto en el Museo Nacional de Copenhague, en la capital danesa.

La ornamentación está basada en la mitología celta, encontrando en el caldero imágenes de Cernunnos y otros dioses, destacando uno desconocido que sumerge a guerreros muertos en un caldero, supuestamente para resucitarlo. En la mitología celta era habitual la representación de calderos mágicos, con poderes que irían desde el saber universal hasta la resurrección de muertos. 

Otras representaciones en el caldero son las de animales como leones o delfines. Esto demuestra que sus artesanos tenían contacto con el mundo mediterráneo.



Mitología Celta

Cernunnos, en la mitología celta, es la deificación del animal macho cornudo. Dios relacionado con la fertilidad y la regeneración ctónica y divinidad de la abundancia y amo de los animales salvajes. Su rasgo más particular son los cuernos de ciervo. En las representaciones que se conservan, se le ve anciano, con orejas y cuernos de un ciervo, portando un torque al cuello y en la mano. Está a menudo acompañado por una serpiente con cabeza de carnero o simplemente, con cuernos, esta simbiosis simboliza fertilidad y renacimiento (en la tradición gaélica virilidad y renovación), vinculado con el mundo inferior.


Imagen en piedra de Cernunnos en el "Pilar de los navegantes" del siglo I d.C.
Ctónica (En mitología y religión, y en particular en la griega, el término ctónico (del griego antiguo χθόνιος khthónios, ‘perteneciente a la tierra’, ‘de tierra’) designa o hace referencia a los dioses o espíritus del inframundo, por oposición a las deidades celestes. A veces también se los denomina telúricos (del latín tellus)).
Detalle de Cernunnos representado en la placa del caldero de Gundestrup
Cernunnos aparece comúnmente como amo de los animales salvajes, terrestres y acuáticos. Sin duda manifiesta la fuerza, el poder y la perennidad (simbolizada por el ramaje). Se le representa como el donador de un altar con un cesto de vituallas, pasteles y monedas.
Una de sus representaciones más conocidas es la del caldero de Gundestrup, en el que aparece en posición de meditación, junto a un oso, un lobo, una serpiente, un ciervo, un toro, un león y otros animales.

La imagen frecuente de la serpiente con cuernos de carnero que acompaña al dios celta, lo asocia con la fertilidad y la regeneración ctónica, así como con la virilidad, prosperidad y abundancia. Otros animales que le acompañan en su rol de «Señor de las bestias» también reafirman dicho simbolismo.

Taranis

Es un dios principal de la mitología celta, también llamado el atronador cuyo culto se desarrolló sobre todo en la Galia, el país de los astures y la Bretaña romana.

Era el dios estruendoso, del trueno, la luz y el cielo, la rueda cósmica que simboliza el ritmo de las noches y de los días, el universo en su globalidad, la noción de infinito. Representa el ruido, la destrucción, la fuerza sobrenatural de las tormentas. Su nombre refleja todo ese simbolismo, protector de la tribu y dios guerrero, representado como un hombre con barba a pie o montado caballo, portando en una mano un rayo o una rueda, o en ocasiones ambas cosas. Formaba parte de la triada llamada "dioses de la noche" junto a Esus, dios o señor de los árboles, y Teutates, dios guerrero. Al igual que su compañero Teutates, también simbolizaba la lucha; los druidas le dedicaban sacrificios para calmar su ira, en ocasiones prisioneros de guerra que eran inmolados en una pira como evidenció el poeta romano Marco Anneo Lucano en su obra inacabada Farsalia, ya que sus creencias atribuían a Taranis las tempestades y las tormentas, pudiendo "hacer caer el cielo sobre sus cabezas".

 Taranis
Se le atribuye además el nacimiento del muérdago mediante un rayo que cae en la rama de un roble, pasando a representar la unión entre el cielo y la tierra.

Su nombre proviene de taran, trueno, y podría asemejarse con Thor, de la mitología nórdica, o Júpiter, de la romana.

Las historias representan a Dagda como una figura de inmenso poder, armado con una enorme porra mágica. El extremo del arma podía matar a nueve hombres de un golpe, haciendo crujir sus huesos como guijarros bajo los cascos de un caballo, mientras que el mango podía devolver la vida a los muertos. 

Dagda poseía además un arpa de roble llamada Uaithne con la que que podía controlar el orden de las estaciones, así como interpretar otros acordes de efectos igualmente mágicos. Dagda también está asociado a la abundancia, ya que se le atribuye la propiedad de un caldero mágico sin fondo con cuya comida podría saciar a todos los hombres de la Tierra.

Historia

Dagda fue uno de los jefes de los Tuatha Dé Danann. Fue, además, amante de la diosa de la guerra, Morrigan, durante el Samhain, a cambio de un plan de batalla para los Tuatha Dé en la segunda batalla de Magh Tuireadh contra los Fomoreos. En el transcurso de ésta, su arpa fue robado por sus enemigos, por lo que él, Ogma y Lugh fueron a buscarla a su campamento, recobrándola cuando interpretó en ella tres melodias mágicas que les permitieron salir indemnes de la cueva.

Gundestrup cauldron, created between 200 BC and 300 AD, is thought to have a depiction of Taranis on the inner wall of cauldron on tile C
Tiempo después, los Tuatha Dé Danann fueron derrotados por los hijos de Milesius, antepasados de los irlandeses, y se retiraron al mundo subterráneo, viviendo en palacios construidos por Dagda.

Dagda (proto-celta Dagodeiwos; irlandés antiguo dag dia; irlandés Daghdha; literalmente, "Dios Bueno") es el dios principal de la mitología celta irlandesa, integrante de los Tuatha Dé Danann.

Los druidas 

Los druidas fueron miembros de la clase sacerdotal en la Gran Bretaña, Irlanda, la Galia (Francia), y posiblemente otras partes de la Europa Céltica y la Galacia durante la Edad de Hierro, e incluso antes. No hay registros escritos por los propios druidas y la única evidencia de la que se dispone son descripciones breves realizadas por los griegos, romanos y varios autores y artistas dispersos, así como también algunas historias creadas posteriormente, en el Medievo, por escritores irlandeses. Se tiene evidencia arqueológica relativa a las prácticas religiosas en la Edad del Hierro, aunque “ningún artefacto o imagen desenterrado se ha podido asociar indudablemente con los antiguos druidas”. 


Imagen de dos druidas. Grabado del
siglo XIX basado en una ilustración
de 1719 de Bernard de Montfaucon.
Varios temas recurrentes sobre los druidas se presentan en un gran número de registros greco-romanos, incluyendo los sacrificios humanos, su creencia en la reencarnación y su alto estatus social en los pueblos galos. Nada se sabe aún sobre sus prácticas de culto, excepto por el ritual del roble y el muérdago según la descripción de Plinio el Viejo.

La referencia más antigua de la que se tiene conocimiento data del 200 a.C., aunque la descripción fehaciente más antigua proviene de Julio César en su escrito Comentarios sobre la guerra de las Galias (50 a.C.). Escritores grecorromanos posteriores también describieron a los druidas, incluyendo a Cicerón, Tácito y Plinio el Viejo. Tras la invasión de la Galia por el Imperio romano, el druidismo fue proscrito por el gobierno romano bajo el mandato de los emperadores Tiberio y Claudio en el siglo I d.C. y acabaría desapareciendo de los registros escritos alrededor del siglo II.

Rito del Muérdago

Plinio el Viejo describió detalladamente un ritual druida concerniente al roble y al muérdago:
"Tras haber preparado los sacrificios y los banquetes bajo los árboles traen dos toros blancos cuyos cuernos han sido vendados. En su túnica blanca, un druida sube el árbol para cortar el muérdago con su hoz de oro, otros vestidos de la misma manera lo reciben. Después matan a los animales de sacrificio y rezan para que el dios les recompense esta ofrenda con sus dotes"

Sacrificios

Los escritores grecorromanos hicieron con frecuencia referencia a los druidas como practicantes de sacrificios humanos, por lo que los consideraban bárbaros. Los reportes acerca de los sacrificios druídicos se encuentran en los trabajos de Marco Anneo Lucano, Julio César, Suetonio y Cicerón. César señaló que el sacrificio se hacía principalmente con criminales, pero algunas veces también se utilizaba a inocentes. Éstos eran quemados vivos dentro de un gran muñeco de madera, ahora conocido como el hombre de mimbre. Una descripción diferente, proveniente del manuscrito Commenta Bernensia, del siglo X, afirma que los sacrificios para las deidades Teutates, Esus y Taranis se realizaban, respectivamente, a través del ahogamiento, del ahorcamiento y del fuego.
Una ilustración de 1753 del “hombre de mimbre”,
 la forma de ejecución que usaban los druidas
 para el sacrificio humano, según Julio César.

Los tipos de enterramientos y los rituales funerarios

Rara es la tumba en la que no aparece algún tipo de ajuar funerario, pues pretendían que en el más allá el difunto pudiera satisfacer las necesidades que había tenido en vida. Por tanto, es la muestra de una creencia en otra vida después de la muerte.


Durante el Calcolítico (Edad del Cobre) es frecuente encontrar el cuerpo de los cadáveres totalmente recubiertos con una capa de ocre, siguiendo con un ritual funerario que ya se había iniciado en el Paleolítico. En ambos casos, se debía tratar de un ritual por el que se intentaba devolver la vida de la sangre y de la carne al cuerpo del difunto para asegurar su inmortalidad.


Enterramiento en tinaja



También durante el Calcolítico aparecen dos tipos de estructuras funerarias individuales que se mantendrán durante toda la Edad de los Metales: las tumbas en cista y en tinaja (o phitos). La tumba en cista consiste en depositar los restos del difunto en el interior de una caja realizada con lajas de piedra. La tumba en tinaja consiste en depositar el cuerpo del difunto en el interior de una pithos. Para el caso de los niños, el cuerpo era introducido en cuclillas; en el caso de los adultos, se mutilaban las extremidades.

En esta etapa de los metales es muy frecuente la existencia de necrópolis o cementerios, situados en las proximidades de los poblados.

Durante la Edad de los Metales se van a practicar dos rituales funerarios: la inhumación y la incineración.



En el primer caso, se trata de enterrar el cuerpo del cadáver. Con frecuencia en las inhumaciones se colocaba encima de la tumba un montículo de tierra y piedras llamado túmulo. Este tipo de ritual funerario dará nombre a una cultura de mediados de la Edad  del Bronce: la Cultura de los Túmulos. (Entre 1500 y 1250 a C.)

El otro rito distinto a la inhumación es la incineración o cremación. Consiste en quemar el cuerpo del difunto en una pira funeraria. El rito de la cremación va unido a la creencia según la cual con la incineración del cadáver se facilita que el alma abandone el cuerpo mortal y así se libere del mismo, garantizando su inmortalidad. Las cenizas eran recogidas y, generalmente, introducidas en una vasija o urna, que era depositada en el interior de un hoyo realizado en el suelo. Este ritual funerario da nombre a otra cultura del final de la Edad del Bronce y que se mantendrá durante la Edad del Hierro: la Cultura de los Campos de Urnas. (hacia el 1250 a.C.)

Los pueblos protagonistas de la cultura de los Campos de Urna son los indoeuropeos. Sus actividades económicas principales eran la agricultura y la artesanía. La expansión de esta cultura iba acompañada con acciones guerreras, que provocarán el hundimiento de determinados imperios: hitita o Micenas, o la invasión de Egipto por los "Pueblos del Mar" o de Palestina por los filisteos.] En la Península Ibérica, algunas esculturas en piedra representativas de determinadas divinidades, como las célebres "Dama de Elche" (Alicante) y "Dama de Baza" (Granada), de la cultura de los iberos, pudieron ser utilizadas como urnas funerarias, ya que ambas esculturas presentan sendos orificios por donde introducir las cenizas del difunto.


Durante la Edad de los Metales es frecuente encontrar, junto con el ritual propiamente funerario, casos de sacrificios humanos de carácter ritual. Generalmente se trata de algún personaje importante que es honrado con el sacrificio de otras personas que son enterradas junto con él. Tal es el caso de la tumba de Leubingen (Alemania), correspondiente a la cultura centroeuropea de Unetice (Checoslovaquia) de los momentos iniciales de la Edad del Bronce. En esta tumba, bajo un túmulo de piedras, nos encontramos una estructura funeraria de madera a modo de casa con cubierta a dos aguas, semejante al tipo de casa que solían construir en el poblado. En el interior de la tumba, se encontraron dos esqueletos. Uno correspondía a un varón de edad avanzada, acompañado de un ajuar funerario extraordinariamente rico; el otro, era de una joven mujer, con escaso ajuar. En esta tumba se ha considerado que la joven mujer había sido sacrificada ritualmente para honrar al hombre, dado que se trataba de algún importante personaje.




El culto a las divinidades


Durante la Edad de los Metales se continúa con el culto a la "diosa madre", la Naturaleza, iniciado en el Neolítico. Así, se observan enterramientos de animales (bueyes, caballos, etc.), rodeados de vasijas de cerámica y estatuillas con formas de animales, todo ello a modo de ofrendas a la divinidad.




Enterramiento de bóvido

En las costas de Suecia, Noruega y Dinamarca aparece el culto a una divinidad masculina, simbolizada en el sol. El sol venía a ser el principio fertilizador que daba vida a todos los seres de la naturaleza. Asociados a estos cultos solares se encuentran los llamados "carros votivos" o carros ofrecidos a la divinidad. Es muy famoso el "carro solar" de Trundholm (Dinamarca). Se trata de un carro de bronce, de 60 cm de longitud, tirado por un caballo, que arrastra un disco, cuyas dos caras están recubiertas por finas láminas de oro. Estos cultos se realizaban en ríos y lagos, por ello el carro solar mencionado fue encontrado en el fondo de un lago, ya que se arroja allí como ofrenda a las divinidades que moraban en las aguas. En otros casos se arrojaban a las aguas vasos de oro, animales e, incluso, seres humanos sacrificados, como ofrendas a las ninfas de las aguas.

El carruaje solar de Trundholm (en danés Solvognen) es un objeto de la edad de bronce nórdica tardía descubierto en Dinamarca, que ha sido interpretado como el sol arrastrado por una yegua, pudiendo tener una relación con elementos de la mitología nórdica tardía encontrados en fuentes del siglo XIII. En la actualidad pertenece a la colección del Museo Nacional de Dinamarca en Copenague. Data concretamente del año 1300 a. C 



Edad del hierro

Cultura de Hallstatt (800-450 a.C)
Cultura de La Tène (450-II a.C)

Los celtas según Polibio

«Infundía también terror la vista y movimiento de los que se hallaban desnudos en la vanguardia, ya que sobresalían en robustez y bella disposición. Todos los que ocupaban las primeras cohortes estaban adornados de collares de oro y manillas; a cuya vista los romanos, ya se sobrecogían, ya estimulados con la esperanza de rico botín, concebían doblado espíritu para el combate.
Después que los flecheros romanos avanzaron al frente, según costumbre, para disparar espesas y bien dirigidas saetas, a los galos de la segunda línea les sirvieron de mucho alivio sus sayos y calzones; pero a los desnudos de la vanguardia, como sucedía el lance al revés de lo que esperaban, este hecho los colocó en grande aprieto y quebranto. Porque como el escudo galo no puede cubrir a un hombre, cuanto mayores eran los cuerpos, y éstos desnudos, tanto más se aprovechaban los tiros.
Finalmente, imposibilitados de vengarse contra los que disparaban, por la distancia y número de flechas que sobre ellos caía, postrados y deshechos con el contratiempo, unos furiosos y desesperados se arrojaron temerariamente al enemigo y buscaron la muerte por su mano, otros se refugiaron a los suyos, hicieron público su temor y desordenaron a los que estaban a la espalda.
De esta forma fue derrotada la altivez de los "Gesatos" por los flecheros romanos. Lo mismo fue retirarse los flecheros y salir al frente las cohortes, que venir a las manos los insubrios, boios y tauriscos, y hacer una vigorosa resistencia. Cubiertos como estaban de heridas, mantenía a cada uno el espíritu en su puesto. Sólo había la diferencia que eran inferiores, tanto en general como en particular, en la estructura de las armas.» Polibio

Distribución de los pueblos celtas:

  • Territorio central Hallstatt, en el siglo sexto a.C. (amarillo)
  • Máxima expansión celta, en el siglo tercero a.C.
  • Área Lusitana de Iberia, donde la presencia Celta está demostrada.
  • Las seis "naciones celtas" que retuvieron las lenguas celtas en la edad moderna. 
  • Áreas donde las lenguas celtas tienen presencia generalizada actualmente.

Distribución de los pueblos celtas por Europa

El segundo nos muestra la geografía del Imperio Romano, también en su mejor momento, alrededor del año 200 de nuestra era

viernes, 15 de noviembre de 2013

Europa Central - El culto a la mujer en la Prehistoria


Europa Central es la región que, como su nombre indica, engloba a las naciones que se encuentran en la parte central de Europa. No existe un acuerdo unánime sobre qué territorios forman esta región. Esta situación se debe a las diferentes consideraciones de carácter histórico (más que geográfico). Cabe mencionar que la Europa Central ha vivido muchos cambios, siendo uno de los escenarios de importantes movimientos políticos como la Primera Guerra Mundial y la Segunda Guerra Mundial, los cuales trajeron como consecuencia cambios en la estructura política.

Entre los Alpes y los Balcanes

Las fronteras entre la Europa Central y sus vecinos están fuertemente delimitadas por barreras naturales de Norte a Sur: de esta forma se tiene desde Europa del Norte (o Escandinavia) hasta el mar Báltico y la península Itálica (o Italia) mediante los Alpes. Las fronteras desde la Europa occidental y la Europa oriental son más confusas y por esta razón existe tanta mezcla de culturas a lo largo de este eje, debido a la facilidad que suponía viajar por las rutas Este-Oeste frente a las más complejas Norte-Sur.

Algunas Enciclopedias, tales como la Encyclopædia Britannica o la Columbia Encyclopedia, así como el CIA World Factbook acuñan el término Europa Central como el conjunto de países:


Países alpinos 

Suiza
Alemania
Liechtenstein
Eslovenia
Austria

Grupo Visegrád 

Hungría
Polonia
República Checa
Eslovaquia


El culto a la mujer en la Prehistoria

Diosa de la abundancia

Casi todas las figurillas encontradas están desnudas y sus características físicas son muy parecidas. Tanto sus exageradas formas nutricias y sexuales como sus cabezas carentes de rasgos hacen dudar de que estemos ante representaciones realistas de la mujer paleolítica; más bien sugieren una interpretación simbólica (las formas generosas remiten a la abundancia de bienes terrenales).

Sin embargo, el significado de su desnudez evoluciona a lo largo de los siglos. En las representaciones posteriores, los rasgos femeninos se muestran tan esquematizados que quedan reducidos a simples trazos geométricos. Estas mujeres no parecen seres de este mundo, sino apariciones celestes (algunas, incluso, adquieren la apariencia de un pájaro).




Otras funciones de estas figuras están relacionadas con el ámbito doméstico. Algunas tribus cazadoras de Asia septentrional fabricaron unas estatuillas femeninas, llamadas dzuli, que representaban a la abuela mítica de la tribu, de la que se suponía que descendían todos sus miembros. Situadas en los hogares, las dzuli protegían tanto la vivienda como a quienes habitaban en ella; por eso, como muestra de agradecimiento, cuando los hombres regresaban de sus expediciones de caza les ofrecían ofrendas. Asimismo, en la región siberiana de Mal'ta se han descubierto unas casas antiquísimas cuya planta rectangular estaba claramente dividida en dos partes: una de ellas se reservaba a los hombres y la otra, a las mujeres. Las estatuillas halladas en su interior estaban situadas precisamente en este último sector, lo que hace pensar que fueron realizadas por mujeres. Quizá formaban parte de rituales domésticos: usadas como talismanes mágicos, garantizaban el cumplimiento de un bien deseado (fertilidad, salud para la familia, buena suerte, etc.).

El cambio de una sociedad nómada cazadora a otra sedentaria agricultora otorgó protagonismo a la figura femenina. Se estableció un vínculo entre la fertilidad de la tierra y la fecundidad de la mujer: las mujeres no sólo trabajaban los cultivos, sino que se convirtieron en responsables de la abundancia de las cosechas, pues sólo ellas poseían el misterio de la creación. La vida humana empezó a asimilarse al ciclo vegetal: tras ser engendrados (la tierra pasa a transformarse en una enorme matriz), tanto los hombres como las plantas crecen y terminan regresando a las entrañas terrestres cuando mueren. Asimismo, esta evolución hizo que la sacralidad femenina cobrase mayor importancia. En el Mediterráneo Oriental (Egipto, Fenicia, Frigia y Grecia) empezaron a venerarse las diosas Isis, Cibeles y Rea, consagradas a la fecundidad vegetal, animal y humana.

El arte prehistórico

La Venus de Willendorf 

Es una estatuilla antropomorfa femenina de entre 20 000 y 22 000 años a.C. Fue hallada en un yacimiento paleolítico cerca de Willendorf (Austria), a la orilla del Danubio, en 1908 por el arqueólogo austriaco Josef Szombathy.

Es la más conocida de las venus paleolíticas. Éstas son figuras de mujeres de rostro impreciso y con una fuerte exageración de las partes del cuerpo relacionadas con la maternidad (vientre abultado, enormes senos y piernas obesas).

La figura de esta mujer desnuda, de unos 11,1 centímetros de alto, 5,7 de ancho y 4,5 de espesor con 15 centímetros de circunferencia, fue tallada en piedra caliza oolítica, que no es propia de la región, y tintada con ocre rojo.
El conjunto respeta la ley de frontalidad aunque la cabeza parece «mirar» ligeramente hacia el seno mamario derecho.




Parece ser una representación convencional, no realista, ya que su abdomen, vulva, nalgas y mamas son extremadamente voluminosos (en las nalgas: esteatopigia), de donde muchos estudios han deducido una fuerte relación con el concepto de la fertilidad.

Los brazos, muy delgados y casi imperceptibles, se doblan sobre los senos. No tiene una cara visible, estando su cabeza cubierta de lo que pueden ser trenzas, un tipo de peinado o una capucha, e inclinada hacia adelante.

El abdomen posee un notorio hueco que representa el ombligo. El abultado pubis se expande sobre unos gruesos muslos.

Aunque las piernas son anatómicamente muy acertadas las rodillas están juntas y los pies que no han sido representados (o se han perdido) estarían separados, por lo que la escultura termina a la altura de los tobillos.

El yacimiento de Willendorf es en realidad un conjunto de siete ocupaciones del Paleolítico Superior, en un campo de loess del valle del Danubio. La estatuilla apareció en el Asentamiento II, cuya estratigrafía se extiende desde una base auriñaciense, hasta el Pavloviense (una denominación local de Magdaleniense), se considera que data entonces de la fase Gravetiense.






La capa número 9, la que contenía la figurita, deparó una industria lítica compuesta por hojas de borde abatido, piezas truncadas y puntas de muesca de un tipo anterior al que se da en los niveles de Kostienki, En 1990, después de un análisis revisado de la estratigrafía del yacimiento se estimó con datación relativa que tiene entre 22.000 y 24.000 años de antigüedad.

Los pies de la estatua no están esculpidos de forma que se mantenga en pie por sí misma. Por esa razón, se cree que fuera usada para ser llevada por alguien en vez de ser sólo observada, pudiendo ser sólo un amuleto. Hay quien defiende la hipótesis de que podría ser insertada en la vagina, en rituales de fertilidad.

La Venus de Lespugue 

Es una estatuilla de marfil y es considerada una de las denominadas Venus paleolíticas. Data de  entre 26 000 y 24 000 años de antigüedad.


La Venus de Savignano 

Es una estatuilla italiana de esteatita datada en el Paleolítico Superior.

La superficie esta bruñida, pero conserva restos del piqueteado de la talla. La parte superior no tiene forma de cabeza, sino que podría describirse como el capirote de un penitente de Semana Santa. En lugar de cara tiene una arista vertical, como si la cabeza fuese un prisma piramidal cuya base son los pechos de la mujer. Los brazos son esbozos y recuerdan a las de otras venus, ya que, aunque no se ve claramente, parecen reposar sobre los senos, muy voluminosos y redondeados. El abdomen es estrecho, visto de frente, pero muy prominente visto de perfil. Está muy erguida, con pliegues adiposos en los riñones y con nalgas abultadas. Carece de pies, ya que la parte inferior es muy afilada y puntiaguda, como si fuese simétrica de la parte superior. Hay pequeñas huellas en el vértice inferior que permiten suponer que fue clavada en el suelo para sostenerla en vertical. 




Dama del Cuerno de Laussel

Periodo Paleolítico

Análisis Sensorial: esta imagen es de una mujer fuerte y que se muestra con todo su cuerpo desnudo sosteniendo  un cuerno en su mano derecha, da una imagen de una matriarca que llama a la gente de su tribu a algún evento en especial.



Es una estatuilla tallada en un bloque de piedra caliza dura; representa a una mujer desnuda, que en su mano derecha sostiene un cuerno de bisonte. La figura mide 46 cm de altura. La cabeza, aunque en gran parte separada del fondo, no presenta indicios de rostro. A pesar de ello, se observa que fue tallada de perfil. El cuello es alargado y está claramente definido. Del pecho brotan elegantemente dos senos largos y colgantes, de forma oval. El vientre es algo pronunciado, pero bien proporcionado y ligeramente caído.  El brazo derecho cae con naturalidad junto al tronco, pero el antebrazo se alza hasta la altura del hombro, donde la mano sostiene un cuerno de bisonte. Todo el cuerpo está pulido, excepto la cabeza.


La Venus Dolní Věstonice

El sitio arqueológico de Dolní Věstonice se encuentra en las afueras de la aldea checa de Dolní Věstonice, en Moravia 

En 1924, el arqueólogo checo Karel Absolon inició una exploración sistemática en los alrededores de Dolní Vestonice, ya que desde el siglo XIX se tenía noticias de que había restos arqueológicos. El resultado fue la localización de uno de los yacimientos 



Las dataciones por radiocarbono indican que el yacimiento fue habitado hace 26 000 a 28 000 años del Paleolítico Superior.

En el mismo lugar de Dolní Věstonice han aparecido asombrosas esculturas de marfil, entre ellas varios rostros tan realistas que parecen retratos y un muñeco masculino articulado.

La venus de Brassempouy 

O dama de Brassempouy es un fragmento de estatuilla femenina de marfil. Se data en el Paleolítico Superior y es una de las más antiguas representaciones detalladas del rostro humano.

Brassempouy 
(en occitano Brassempoi) es una población y comuna francesa, situada en la región de Aquitania, departamento de Landas, en el distrito de Dax y cantón de Amou.


La « Dame à la capuche »