jueves, 17 de julio de 2014

Mi viaje a Sicilia (IV) La Catedral de Monreale

La Catedral de Monreale
La primera inclinación al asombro en la contemplación de esta Catedral es precisamente esa combinación de influencias que se entrelazan en perfecta armonía, como si fuera un crisol donde fundirse las esencias de oriente y occidente.

La Catedral de Monreale se encuentra en el extrarradio de la ciudad de Palermo, en el llamado Mons Regalis, y fue levantada bajo los auspicios del rey Guillermo II de Normandía, lo que convierte este edificio en el más importante de toda la arquitectura normanda, que no es otra cosa que la arquitectura románica desarrollada por los normandos en todas aquellas zonas que dominaron durante los siglos XI-XII. Entre otras Sicilia, a la que llegan como mercenarios en ayuda de los príncipes lombardos, de los que obtuvieron feudos en los que progresivamente se fueron haciendo con una autoridad que terminó por desbancar a sus propios señores. En Sicilia fueron ellos los que derrotaron al emirato musulmán que gobernaba la isla y los que terminaron unificando los distintos feudos normandos en el reino normando de Sicilia en tiempos de Rogelio II, abuelo de Guillermo II, el constructor de esta Catedral.

Duomo di Monreale - l'abside


Musta’izz bi’llah “El que exalta a a Dios” como gustaba autodenominarse el rey normando, tenía minada su autoridad ante la ostentación de poder del arzobispo inglés de Walter of the Mill, que había recabado apoyos entre la nobleza local. Con objeto de combatir ese foco de poder, el rey Guillermo II financió las obras de la catedral de Monreale contentando al Papado de tal manera que el Papa concedió su bendición convirtiendo el templo en Catedral y al Abad en Arzobispo desafiando la autoridad de Walter.  La consecución de una obra fue sumamente veloz ya que en diez años las obras fueron acabadas, constituyendo un misterio su financiación. Sea como fuese la catedral de Monreale se convirtió en el edificio normando más importante de Europa, al tiempo que significó una simbiosis de la aplicación de las corrientes artísticas árabes y europeas conjuntando los mosaicos medievales más grandiosos de toda la Edad Media.


Estructuralmente presenta una planta de tres naves, con la central más ancha que las laterales, separadas por columnas de tradición clásica. Crucero destacado y cabecera triabsidial, con cubierta plana. En realidad es una simbiosis perfecta entre la concepción románica de la planta y un desarrollo arquitectónico de influencia bizantina, porque la techumbre plana, la separación entre las naves, y las capillas de la cabecera especialmente profundas, nos recuerdan ejemplos muy similares en suelo italiano de construcciones bizantinas, como las basílicas en Rávena de San Apolinar Nuevo o in Clase. La fachada sin embargo es típicamente románica, con un pórtico monumental y dos enormes torres cuadradas flanqueándolo.
San Apolinar in Classe Rávena. Se construyó durante la primera mitad del siglo VI, y fue financiada por Giuliano Argentario para el obispo Ursicino. Fue consagrada en 547 por el primer arzobispo Maximiano y se dedicó a San Apolinar, primer obispo de Rávena.
San Apolinar in Classe Rávena

San Apolinar in Classe Rávena

La decoración en cambio vuelve a ser un señuelo de clara tradición oriental. Primero al exterior, en el que se combinan mármoles policromados, nuevamente de tradición bizantina, con una decoración de tradición musulmana de arcos apuntados entrecruzados. Pero sobre todo al interior, con un revestimiento de mármoles que alcanzan el nivel de las ventanas inferiores, y en parte superior de las naves y cabecera una impresionante decoración de mosaicos dorados que ocupan más de 6000 m2 y requirieron más de 2000 Kg de pan de oro. En su elaboración participaron griegos, bizantinos y sicilianos, hasta completar el repertorio musivario conservado más importante del mundo junto al de San Marcos de Venecia


Iconográficamente se representa desde la Creación hasta la Pasión de Cristo, siguiendo una cronología lineal en sentido de derecha a izquierda y de arriba abajo. El ábside lo preside un Pantocrator que corona la jerarquía de Virgen, ángeles y santos.






Los claustros de Monreale, a los que accederemos desde fuera de la catedral son parte del monasterio benedictino adosado a la catedral. Los arcos porticados contienen 228 columnas ricamente decoradas capiteles románicos del siglo XII obra de albañiles borgoñeses y provenzales, y con iconografias que combinan lo religioso, con lo pagano,  los elementos clásicos y la mitología popular.
He aquí como Jean Houel describe el claustro de Monreale en “Viaje pintoresco en las islas de Sicilia, de Lipari y de Malta (1787)”: “Las columnas son todas estriadas, algunas son torcidas, otras rectas. Son todas incrustadas de mosaicos pintados y dorados, de granito, de pórfido, de cada tipo de mármol que forma pequeños dibujos de encantadora exactitud. Los capiteles son una mezcla de flores, fruta, de figuras de animales de cada especie…Este claustro es el monumento más completo, más rebuscado que haya sido posible construir en su género. Es en este lugar sublime que los más reclusos vuelven a admirar el mundo y a sus fastos”.






Curiosidades
Colección invierno 2014 de Dolce & Gabbana

Una propuesta inspirada en los mosaicos de una catedral italiana del siglo XII, se destaca por los motivos religiosos y una confección impecable, donde mandan el gris espigado, el negro y el rojo, además del metal dorado de las cruces y coronas. 




 Para esta colección, Domenico Dolce y Stefano Gabbana se inspiraron en los mosaicos de Monreale.

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