Mi semana en Florencia (V) - Ponte Vecchio - Puente Pulteney, Bath - Puente Rialto, Venecia, pincha aqui
![]() |
| Los Uffizi |
La Galería Uffizi es un palacio y museo en Florencia que contiene una de las más antiguas y famosas colecciones de arte del mundo. Se la considera como una de las atracciones turísticas más vistas de Florencia y en 2015 recibió casi dos millones de visitas, siendo por ello la pinacoteca más frecuentada de Italia.
![]() |
| Los Uffizi |
Ante la extinción de la dinastía Médici en el siglo XVIII, las obras de arte corrieron el riesgo de ser transferidas a Viena, ya que el ducado de Florencia pasó a ser dominio austríaco. Sin embargo, la última duquesa Ana María había decretado la permanencia de la colección en Florencia al donárselas en su testamento al pueblo de Florencia, siendo el embrión de unos de los primeros museos modernos del mundo. La galería era abierta a los visitantes que lo solicitaban durante el siglo XVI y en 1765 abrió oficialmente al público como museo.
Cosme III, ya resignado a la extinción de su casa, intentó prolongar el gobierno disponiendo que a su muerte el trono pasase a Ana María Luisa, pero la propuesta fue bloqueada por las potencias europeas que consideraban al Gran Ducado de Toscana como una preciosa pieza en el juego de mercadeo de tronos. Después de varias guerras y tratados, se decidió que el trono toscano pasase a Francisco Esteban de Lorena.A causa de la magnitud de la colección, algunas obras fueron trasladadas a otros museos florentinos, como las esculturas, al Museo Bargello. Debido a la limitada superficie de exposición en el edificio, éste fue ampliado en 2006 y actualmente hay una propuesta de ampliación.
En 1993, un coche-bomba explotó en Via dei Georgofili, matando a cinco personas y produciendo graves daños al palacio. La parte más afectada fue la Sala de Níobe de esculturas clásicas y cuya decoración neoclásica tuvo que ser restaurada. La causa del atentado no fue esclarecida.
Vestíbulo de entrada
Este espacio, compuesto de tres vestíbulos, fue realizado a finales del Settecento, cuando, por voluntad del Gran Duque Pietro Leopoldo, fue completada la escalera monumental que permitió un nuevo acceso a la Galería.
Está decorado con estatuas, sarcófagos y relieves antiguos.
Corredor del este
El largo corredor que se abre ante nuestros ojos es la parte más antigua de la galería, que Francisco I de Médici realizó en los años ochenta del Cinquecento, usando el edificio que coronaba la Galería.
Este espacio estaba destinado a ser, sobre todo, la galería de las estatuas, como la colección de estatuas antiguas de los Médici, representaba un elemento de gran prestigio social y de interés cultural. Fue iniciado por Lorenzo el Magnífico
La colección fue ampliada por Cosme I después de su primer viaje a Roma en 1560 cuando decidió encargar estatuas para adornar el Palacio Pitti, y retratos y bustos para el Palacio Vecchio.
En el corredor también hay retratos de Hombres Ilustres, colección Gioviana, y Retratos de los Médici, colección Aulica. Partiendo del fondo del pasillo a la derecha de la entrada, vemos el retrato del fundador Giovanni di Bicci, a la izquierda la rama principal de sus descendientes (Cosme el Viejo, Piero el Gotoso, Lorenzo el Magnífico, y los papas León X y Clemente VII), a la derecha los descendientes de la rama secundaria (Giovanni dalle Bande Nere y su hijo Cosme I, que dio a vida a la dinastía que duró hasta 1737).
![]() |
| Palazzo Vecchio |
La conjura de los Pazzi
La arrogancia familiar de los Pazzi tuvo mucho que ver en la aversión que profesaban a los Médicis estos nobles convertidos en banqueros a principios del siglo XV, y cuyo principal cliente era el papa Sixto IV. Instigado por sus sobrinos Riario y Della Rovere, el papa quería crear un nuevo Estado Pontifical. Para realizar este proyecto, cerró un acuerdo con Nápoles que puso a Florencia en una situación muy crítica. Para contrarrestar los efectos de esta decisión, Lorenzo de Médicis intentó aliarse con Venecia. Se hizo el promotor de una Liga abierta, pero sin éxito. Mientras tanto en Roma, los Riario y los exiliados florentinos rivales de los Médicis, de los que formaba parte Francesco Salviati, arzobispo de Pisa y la familia florentina de los Pazzi, organizaron una conjura contra Lorenzo y su hermano Juliano, que el papa, aparentemente hostil al proyecto, (la opinión de los historiadores no es unánime al respecto) no supo hacer abortar. Así, durante la celebración de la Misa pascual del 26 de abril de 1478 en la catedral de Florencia, fueron atacados Lorenzo y su hermano Juliano. Juliano fue asesinado y Lorenzo herido levemente en el cuello. El furor popular que ello desencadenó tuvo consecuencias terribles. Duró tres días fueron llevadas a cabo toda una serie de brutalidades inconcebibles.
![]() |
| Leonardo da Vinci, dibujo del cadáver del conjurado Bernardo Bandini Baroncelli (1479) |
Se colgaron a un centenar de conjurados y fueron masacrados algunos de los más célebres. Familias enteras, como la de los Pazzi, fueron exterminadas.
El cuerpo del arzobispo Salviati fue expuesto junto con otros cuerpos colgados de las ventanas del Palazzo Vecchio. Se asistió a una verdadera caza al hombre y peor todavía, caza a los cadáveres. Aquellos que creyeron que los florentinos preferirían el gobierno de los Pazzi se equivocaron. Al grito de adhesión de los partidarios de Jacopo dei Pazzi “Libertad, Libertad”, el pueblo había respondido con el de “Palle, Palle” (bolas) que era el de los partidarios de los Médicis (alusión a su escudo).
Entre los retratos, formados en gran parte con viejas cabezas montadas en bustos modernos, destaca el del emperador Adriano, todo original y de precisa elaboración, expresiva e intensa como en los bustos denominados Giulia y del emperador Vespasiano, donde sólo la cabeza es original. Un punto aparte merece el hermoso busto con cabeza de Antínoo, uno de los mejores ejemplos de los tantos retratos antiguos que representan al joven amado por el emperador Adriano.
EL AMANTE DE ADRIANO¿Venganza o accidente? La muerte en extrañas circunstancias de Antínoo, el probable amante del emperador Adriano, ha alimentado un buen número de teorías.
Adriano (76-138) realizó dos grandes viajes a lo largo de su reinado. En el segundo, del que se conocen menos detalles, sucedió un hecho que marcaría al emperador. Tras una breve gira por Italia, el norte de África, Grecia, Turquía, Siria y Arabia, descendió hacia Egipto. Allí tuvo lugar el episodio más recordado del viaje: la muerte de Antínoo, su probable amante.
Antínoo había nacido en Bitinia (en el norte de la actual Turquía), era extraordinariamente atractivo y se ahogó en el Nilo en octubre de 130. Aquí acaba todo cuanto se sabe de él. No aparece en las crónicas ni en las inscripciones hasta el mismo momento en que perdió la vida, pero el dolor inconsolable de Adriano lo elevaría a la categoría de un mito.
El anónimo joven fue adorado como un dios: hay rastros de su culto en todas las regiones orientales del Imperio, y en Egipto suplantó a Osiris. Se compusieron poemas en su honor, se le dio su nombre a una estrella y se esculpieron montones de estatuas (aún se conservan un centenar) que reproducen sus rizos y su lánguido erotismo. Además, el césar fundó junto al Nilo una ciudad con el nombre del difunto, Antinoópolis, y concedió a sus habitantes numerosos privilegios.
El anónimo joven fue adorado como un dios: hay rastros de su culto en todas las regiones orientales del Imperio, y en Egipto suplantó a Osiris.
Fuente: Historia y Vida - Ana Echeverría
Era frecuente que los miembros de la familia imperial fueran divinizados al morir, pero ¿divinizar a un efebo de oscuro nacimiento? No existía ningún precedente, e incluso resultaba escandaloso para la mentalidad romana, pero el Senado, prudente, guardó silencio. Todavía hoy se tejen conjeturas en torno a su muerte. ¿Fue un accidente? ¿Una venganza de la emperatriz Sabina?
Dos teorías más se barajan como probables. La primera tiene relación con la edad del muchacho. En el mundo clásico, las relaciones homoeróticas eran toleradas e incluso respetables, siempre que uno de los miembros de la pareja fuera adolescente. Se consideraba que el adulto ejercía una especie de tutela amorosa sobre el joven. Cuando a este le crecía la barba, llegaba el momento de poner fin a la relación. La edad de Antínoo debía de rozar ya la veintena. Separarse del césar, si su amor era sincero, sería doloroso, pero permanecer con él iba a convertirse pronto en una vergüenza. El suicidio era una alternativa honrosa.
Otra posibilidad, mucho más turbia, es que el muchacho se arrojara al Nilo creyendo que su sacrificio alargaría la vida de su maduro amante, ya por entonces delicado de salud. La poetisa Julia Balbila, que viajaba con el séquito real como amiga de la Emperatriz, descendía de un astrólogo que, en su día, había recomendado a Nerón un apaño similar para curarse una enfermedad. ¿Contó Balbila la anécdota en presencia de Antínoo? Nunca lo sabremos.
Cuando Adriano falleció, el Senado estuvo a punto de someterle a una damnatio memoriae, que consistía en borrar todo vestigio de la existencia.
El carácter de Adriano se fue agriando tras perder a Antínoo. El progresivo deterioro de su salud también contribuyó a ello. Rompió uno tras otro con sus amigos más antiguos. Cuando Adriano falleció, en 138, el Senado estuvo a punto de someterle a una damnatio memoriae, una condena formal que consistía en borrar todo vestigio de la existencia de un personaje infame. Su sucesor, Antonino Pío, lo impidió in extremis.






























































