domingo, 9 de mayo de 2021

AMÉRICA LATINA ENTRE LO REAL Y LO FANTÁSTICO (II) Tras la huella del Indiano - Pintura novohispana en Navarra. Consideraciones sobre sus donantes - Iglesia de San Lorenzo (Pamplona) - El Enconchado (Técnica) - Escudos de monja

AMÉRICA LATINA ENTRE LO REAL Y LO FANTÁSTICO - El mayorazgo - La desamortización española - Antonio Ponz Piquer - Tras la huella del Indiano - José Pérez de Lanciego - Agustín de Echeverz y Subiza - Palacio de Ezpeleta, pincha aqui

Pintura novohispana en Navarra (Fuente: D. Ricardo Fernández Gracia)
Pese al número de obras localizadas o documentadas en distintas localidades –Estella, Viana, Morentin, Aberin, Muniain de la Solana, Pamplona, Arre, Lecumberri, Villafranca, Corella, Viana, Tudela, Puente la Reina, Zúñiga, Tafalla y varias localidades del Valle de Baztán- e incluso de firmas en los cuadros -Juan Salguero, Juan Correa, Juan Rodríguez Juárez, Antonio de Torres, Francisco Antonio Vallejo, José Alzíbar o José Páez-, la mayor parte de ellas se encuentra sin noticias del porqué llegaron a sus destinos y acerca de las personas que realizaron la donación.
Por su número destacan las representaciones de la Virgen de Guadalupe, bien sola o con las cuatro escenas de las apariciones, dándose la circunstancia que, en varias ocasiones, estas últimas se han recortado para incorporarlas a un banco de un retablo o a otro lugar. Quizás la pintura de la Virgen de Guadalupe, de cuantas llegaron a Navarra, que mayor culto tuvo fue la que presidió su retablo en la antigua iglesia del Colegio de los Jesuitas de Pamplona, todo ello costeado por don Agustín de Echeverz y su esposa, celebrando por primera vez su fiesta en 1690, el tercer domingo de septiembre. En aquel año hizo el retablo Rafael Díaz de Jáuregui y se le dotó de cortinas para presentar la escenificación de la pintura adecuadamente. Para la fiesta popular se echaron buscapiés, voladores y comportillas y se tocaron chirimías. En lo sucesivo, los sucesores de don Agustín, los marqueses de San Miguel de Aguayo, costearon en años sucesivos su novena y fiesta con la capilla de música de la catedral. Al ser expulsados los Jesuitas, la fiesta y la pintura pasaron a la parroquia de San Lorenzo en donde la familia tenía su enterramiento. Actualmente, el mosaico de la Virgen de Guadalupe del retablo mayor de la citada parroquia no hace sino recordar el culto que a lo largo del siglo XIX aún poseía la Virgen de Guadalupe en el templo. La pintura original de fines del siglo XVII la hemos podido localizar, si bien se encuentra muy repintada.

El Marquesado de San Miguel de Aguayo ​es un título nobiliario español otorgado el 30 de marzo de 1682 por el rey Carlos II a favor de Agustín de Echeverz y Subiza. (Palacio de Ezpeleta)

Iglesia de San Lorenzo (Pamplona)

Nave interior . Se puede ver la Virgen de Guadalupe

La Parroquia de San Lorenzo es una parroquia católica en el Casco Viejo de la ciudad de Pamplona, en Navarra. De su conjunto medieval del siglo XIV no hay apenas restos y el elemento arquitectónico más valioso en la actualidad es la capilla de San Fermín.

Es una de las cinco parroquias antiguas que llegó a tener Pamplona. Las otras cuatro son la iglesia de San Juan Bautista (Navarrería), la de San Nicolás, la de San Saturnino y la de San Agustín

Relicario en la Iglesia de San Lorenzo de Pamplona
San Fermín de Amiens (en latín, Firminus) (Pamplona, c. 272-Amiens, 25 de septiembre de 303) fue un misionero cristiano, primer obispo de Amiens, cuya iglesia mandó construir, y también es considerado, por tradición oral, como primer obispo de Pamplona aunque no hay constancia documental sobre ello e, incluso, se cuestiona si existió
Es patrón de Amiens y Lesaca, y patrón de la diócesis de Pamplona-Tudela, y por Breve Papal de 1657, copatrón de Navarra junto con san Francisco Javier (que, a su vez y mayor con precisión, es formalmente patrón de la Diputación del Reino de Navarra por acuerdo adoptado tras su canonización, 12 de marzo de 1622, y jurado solemnemente el 2 de agosto de ese año).
Es venerado el 7 de julio, cuyo culto se celebra, a nivel local, en Lesaca, con sus fiestas patronales, y en Pamplona, con el comienzo de las fiestas de San Fermín.

San Fermín en su Capilla con el manto, la mitra y el báculo «de diario».

La imagen del santo es una talla de medio cuerpo en madera probablemente de finales del siglo XV. El óvalo que porta en el pecho contiene las reliquias traídas de Amiens obtenidas en tres ocasiones por significados navarros a lo largo del siglo XVI, así como las correspondientes validaciones eclesiásticas que avalan su autenticidad y veracidad, documentos conocidos como “Las auténticas”. El óvalo fue realizado en 1572 por el orfebre Hernando de Oñate. En 1687, y a instancias del Ayuntamiento de Pamplona, la imagen fue revestida con un manto o capa pluvial de plata repujada, que habitualmente no puede ser contemplada al quedar cubierta por las capas bordadas.

En 1746 el Ayuntamiento de la ciudad encargó al platero local Antonio Ripando la peana barroca en la que descansa la imagen, labrada con una rica decoración y diferentes escenas de la vida de San Fermín, según diseño del platero y grabador zaragozano Carlos Casanova. Los ángeles y querubines de metal dorado de los ángulos fueron añadidos en 1787.

Los mecenas indianos

Felipe Iriarte, indiano residente en México natural de Alcoz, en el Valle de Ultzama, costeó el conjunto de mitra y báculo  utilizado por la imagen del santo mártir en las grandes festividades y que luce entre el 6 y el 14 de julio. Se trata de un valioso regalo que salió en 1764 de los talleres de Cantón, en la China meridional, y tras viajar a Filipinas y a México llegaría a Cádiz y finalmente a Pamplona en 1766. En el rico ornato del tocado episcopal de plata sobredorada se entremezclan una labor grabada o cincelada de flores entretejidas, piezas que forman un rosal ascendente cuyas flores sujetan vidrios de colores y piezas de filigrana sobredorada que imitan mariposas y alacranes asegurados por pequeñas espirales que hacen que se mantengan en movimiento, de acuerdo con la mentalidad estética del barroco. Los mismos motivos decoran las ínfulas o cintas que penden por detrás de la mitra y el remate del báculo, cuya vara es de chapa de plata y trabajo en relieve.

La mitra está compuesta por dos chapas de plata sobredorada con ornamentación de flores incisas y caladas, sobre la que se superpone una rica y exuberante decoración en filigrana de plata en su color y vidrios de colores, que se articula en torno a los elementos vegetales y florales, que simula ser un rosal, sobre el que se disponen diferentes insectos, como mariposas y pequeños alacranes, éstos últimos sobredorados, todo ello dispuesto de forma abigarrada. Varios de estos elementos se unen a la mitra mediante hilos y muelles, a modo de tembladeras o tembleques, tal y como los denomina Felipe de Iriarte en la documentación, que siguen la moda de la joyería femenina del momento, en la que piezas como las tembladeras o airones se colocaban en el cabello o el escote femeninos, y con el movimiento de sus portadoras, estas piezas centellaban produciendo ricos juegos de luces, muy de acuerdo con el gusto por el lujo y la exuberancia del barroco. La mitra se acompaña de dos ínfulas, tiras formadas por cuatro placas unidas entre sí mediante un gozne, y que se aplican por la parte posterior para asegurar la sujeción de la mitra, y que presentan la misma decoración de elementos florales e insectos en filigrana de plata

Uno de los grandes mecenas indianos y promotores del arte barroco en Navarra, D. José de Armendáriz y Perurena, primer Marqués de Castelfuerte, Virrey del Perú entre 1723 y 1736, Caballero del Toisón de Oro y Teniente general de los reales Ejércitos en tiempos de Felipe V, demostró su devoción al santo enviando al Tesoro cuantiosos donativos e importantes piezas de orfebrería. Destacan las joyas del ajuar que luce San Fermín durante la Procesión y la misa solemne del 7 de julio, que llegaron desde Lima en 1730: una cadena de oro de eslabones abollonados y calados a la que se une una cruz pectoral que lleva engarzadas una veintena de esmeraldas, un cordón de hombros y un anillo.

Degüello de san Fermín, en una vidriera de la iglesia de Roncesvalles

La Real Colegiata de Santa María es un conjunto monumental situado en la localidad de Roncesvalles (Navarra, España), considerado como el mejor ejemplo navarro del gótico, al más puro estilo de la región parisina de la Isla de Francia. Su construcción fue impulsada por el rey de Navarra Sancho VII, el Fuerte quién deseaba, al mismo tiempo, le sirviera de lugar de enterramiento como finalmente fue. Se levantó a principios del siglo XIII y acogiendo entre sus paredes una preciosa imagen de la Virgen del siglo XIV. Ha sufrido varias reformas y reconstrucciones tras varios contratiempos siendo la reconstrucción del siglo XVII la que afectó a todo el conjunto especialmente a la iglesia y claustro.
Sancho VII de Navarra, conocido como «el Fuerte», fue rey de Navarra entre 1194 y 1234, año en que murió en el castillo de Tudela, Navarra. Era hijo y sucesor de Sancho VI «el Sabio», de la dinastía Jimena, y hermano de Berenguela de Navarra, casada con Ricardo Corazón de León.
Preside el templo una magnífica escultura de la Virgen de Roncesvalles. Es una talla de madera, forrada de plata, gótica, de mediados del siglo XIV y realizada en Toulouse. Transmite a la perfección el espíritu gótico en lo que tiene de cercanía, naturalismo y familiaridad.


Cadenas ubicadas en la colegiata de Roncesvalles que sirvieron de inspiración para formar el escudo de Navarra

Museo del Prado, pincha aqui (Los enconchados)

PINTURA DE ENCONCHADOS: MIGUEL Y JUAN GONZÁLEZ

Pintores activos en la Nueva España, especializados en la pintura de «enconchado» -cuadros «embutidos de madre perla, y ayudado de colores», como la definiera en el siglo XVIII Antonio Ponz-, Miguel y Juan González protagonizan uno de los capítulos más singulares de las artes novohispanas en la Época Moderna, en estricta contemporaneidad a la obra de Cristóbal de Villalpando, Juan Correa o los Arellano. 

Conquista de México por Hernan Cortés (1 y 2)1698. Enconchado, Óleo sobre lienzo sobre tabla, tabla, 97 x 53 cm. Depósito en otra institución. Tabla perteneciente a la serie de veinticuatro enconchados de tema histórico que representan los momentos más significativos de la conquista de México por Hernán Cortés realizadas para Carlos II. 

La técnica del enconchado, de origen oriental y conocida tempranamente en el virreinato de Nueva España, debido a la presencia de artesanos y objetos llegados de China y de Japón, maduró artísticamente en el ambiente novohispano durante las últimas décadas del siglo XVII y primeras del XVIII. La peculiar expresión artística de los fragmentos de nácar incrustados en las superficies de madera, cuyos brillos se matizan con tenues capas de pintura; el aprovechamiento pictórico de los resplandores nacarados para añadir relieve y profundidad a indumentarias, cuerpos o pormenores arquitectónicos, inmerso todo en una gama cromática muy amarilla; el ágil grafismo de sus composiciones, de trazo muy suelto, al servicio narrativo de una temática versátil, suministrada a veces por el grabado, en donde tienen cabida asuntos religiosos aislados o seriados en torno al Credo, la vida de la Virgen y de Cristo, y muy especialmente series históricas, como las guerras de Alejandro Farnesio, la defensa de Viena contra los turcos, o la conquista de México, fueron aspectos que contribuyeron a la boga de esta modalidad artística. Como ocurrió con las pinturas de plumas, las lacas mexicanas, las esculturas en cañas de maíz, o los mismos biombos, los «enconchados» adquirieron categoría de alhaja, objetos artísticos buscados y coleccionados por un amplio público y clientela, tanto de la Nueva España como de la Península Ibérica.

La Asunción de la Virgen - Siglo XVIII. Enconchado sobre tabla, 61 x 86 cm. Depósito en otra institución - Serie formada por seis escenas dedicadas a la Vida de la Virgen (P04781 a P04786). Los cuadros conservan los marcos de época y desde el primer momento se encuentran formando unidad. Como soporte llevan lienzo pegado a la tabla y los marcos están decorados con motivos de flores y de aves en los que también se utiliza el enconchado.

Los escudos de monja fueron un género de arte devocional muy popular en los siglos XVII y XVIII en España y en los territorios conocidos en aquella época como Nueva España (hoy México), consistentes en pequeñas piezas pictóricas al óleo o bordados dentro de las cuales se representaban escenas religiosas, que las monjas portaban en el pecho durante la toma de votos y con las que eran pintadas, a su vez, en celebraciones de carácter religioso o conventual. Era usado como accesorio dentro del vestuario de las religiosas que se colocaba al pecho sobre el escapulario o sobre la capa.

Los escudos de monja pertenecen a la tradición de las miniaturas europeas, llevada a América por los colonizadores españoles y adoptada en los círculos conventuales de la Nueva España.

Los escudos eran pintados al óleo, ordinariamente, sobre placas redondas u ovaladas de cobre, con un marco que bordeaba la imagen principal, en el cual se colocaban imágenes de flores u otros motivos de ornato.

Uno de los temas más frecuentes era la Virgen María, lo que identificaba a la monja que portaba el escudo con el ideal de esposa de Cristo,​ sin embargo, era también común pintar escenas bíblicas o vidas de santos.

Algunos de los mejores pintores novohispanos incursionaron en este estilo religioso, como José de Páez, Luis Juárez, Miguel Cabrera, Zurbarán, entre otros.

Sor Juana Inés de la Cruz, exponente literario y educativo del Siglo de Oro español

(Juana Inés de Asbaje y Ramírez; San Miguel de Nepantla, actual México, 1651 - Ciudad de México, id., 1695) Escritora mexicana, la mayor figura de las letras hispanoamericanas del siglo XVII. La influencia del barroco español, visible en su producción lírica y dramática, no llegó a oscurecer la profunda originalidad de su obra. Su espíritu inquieto y su afán de saber la llevaron a enfrentarse con los convencionalismos de su tiempo, que no veía con buenos ojos que una mujer manifestara curiosidad intelectual e independencia de pensamiento.

Retrato de Sor Juana Inés de la Cruz, por Miguel Cabrera, ca. 1750 (castillo de Chapultepec).
Miguel Mateo Maldonado y Cabrera (San Miguel Tlalixtac, Oaxaca, 27 de febrero de 1695-México, 16 de mayo de 1768) fue un pintor novohispano, caracterizado por ser uno de los máximos exponentes de la pintura barroca del virreinato.

Gracias a sor Juana Inés de la Cruz, cuya obra sigue vigente y siendo una referencia, la poesía del Barroco alcanzó con ella su momento culminante y al mismo tiempo introdujo elementos que  anticipaban a los poetas de la Ilustración del siglo XVIII.

Niña prodigio, aprendió a leer y escribir a los tres años, y a los ocho escribió su primera loa. En 1659 se trasladó con su familia a la capital mexicana. Admirada por su talento y precocidad, a los catorce fue dama de honor de Leonor Carreto, esposa del virrey Antonio Sebastián de Toledo. Apadrinada por los marqueses de Mancera, brilló en la corte virreinal de Nueva España por su erudición, su viva inteligencia y su habilidad versificadora.

Pese a la fama de que gozaba, en 1667 ingresó en un convento de las carmelitas descalzas de México y permaneció en él cuatro meses, al cabo de los cuales lo abandonó por problemas de salud. Dos años más tarde entró en un convento de la Orden de San Jerónimo, esta vez definitivamente. Dada su escasa vocación religiosa, parece que Sor Juana Inés de la Cruz prefirió el convento al matrimonio para seguir gozando de sus aficiones intelectuales: «Vivir sola... no tener ocupación alguna obligatoria que embarazase la libertad de mi estudio, ni rumor de comunidad que impidiese el sosegado silencio de mis libros», escribió.

Juana Inés a los quince años de edad, antes de tomar los hábitos

En la Respuesta a Sor Filotea de la Cruz (es decir, al obispo de Puebla), Sor Juana Inés de la Cruz da cuenta de su vida y reivindica el derecho de las mujeres al aprendizaje, pues el conocimiento «no sólo les es lícito, sino muy provechoso». La Respuesta es además una bella muestra de su prosa y contiene abundantes datos biográficos, a través de los cuales podemos concretar muchos rasgos psicológicos de la ilustre religiosa. Pero, a pesar de la contundencia de su réplica, la crítica del obispo de Puebla la afectó profundamente; tanto que, poco después, Sor Juana Inés de la Cruz vendió su biblioteca y todo cuanto poseía, destinó lo obtenido a beneficencia y se consagró por completo a la vida religiosa.

El Castillo de Chapultepec es un edificio ubicado en la primera sección del bosque de Chapultepec en la Ciudad de México, a 2325 metros sobre el nivel del mar. Tiene una superficie de 11.8 hectáreas​ y un diseño arquitectónico principalmente barroco y neoclásico
Su origen se remonta al Virreinato de Nueva España, cuando los virreyes solían frecuentar Chapultepec como zona de descanso y recreación. Bernardo de Gálvez ordenó el inicio de su construcción el 16 de agosto de 1785,
El también denominado «alcázar de Chapultepec» es visitado anualmente por más de un millón de personas en promedio,​ y es considerado como «un referente de la historia de México además de un espacio emblemático del paisaje de la capital del país», cuya finalidad es preservar «el sentido residencial que le otorgaron los gobernantes: sus recámaras y salones recrean ambientaciones de época que remiten a la vida cotidiana de quienes aquí vivieron».

Bernardo de Gálvez y Madrid, i conde de Gálvez y vizconde de Galvestón (Macharaviaya, provincia de Málaga; 23 de julio de 1746-Tacubaya; 30 de noviembre de 1786) fue un militar y político español, héroe de Pensacola, virrey de Nueva España y, a título póstumo, ciudadano honorífico norteamericano.El afrancesado y miembro de la francmasonería Bernardo de Gálvez llegó a ser Soberano Comendador del Supremo Consejo Unido del Hemisferio Occidental.
Pasó sus últimos años como virrey de Nueva España, donde tuvo que afrontar una terrible hambruna debida a las malas cosechas

La destrucción de la misión de San Sabá en la provincia de Texas y el martirio de los padres fray Alonso Giraldo de Terreros y fray José de Santiesteban. Museo Nacional de Arte
José de Páez (Ciudad de México, c. 1727 - c. 1780) fue un pintor novohispano de imágenes religiosas del siglo XVIII.

domingo, 2 de mayo de 2021

AMÉRICA LATINA ENTRE LO REAL Y LO FANTÁSTICO - El mayorazgo - La desamortización española - Antonio Ponz Piquer - Tras la huella del Indiano - José Pérez de Lanciego - Agustín de Echeverz y Subiza - Palacio de Ezpeleta

AMÉRICA LATINA ENTRE LO REAL Y LO FANTÁSTICO - (IV) La pintura de castas - (II) Juan Correa (mulato y nieto de una gaditana) - Sus obras en España, pincha aqui

El mayorazgo era una institución que forma parte del derecho civil y que permite mantener la propiedad de determinados derechos o bienes en el seno de una familia. Su alcance está dado por las condiciones dictadas en su establecimiento o por las prescripciones de la ley; en la actualidad su vigencia se limita a los títulos nobiliarios

Retrato de 1798 realizado por Goya
Gaspar Melchor de Jovellanos (Gijón, 5 de enero de 1744-Puerto de Vega, 27 de noviembre de 1811) fue un escritor, jurista y político ilustrado español. Especialmente comprometido con el desarrollo económico y cultural de su país, fueron relevantes su Informe sobre la Ley Agraria o su Memoria sobre la educación pública. Fue hermano mayor de la poetisa Josefa de Jovellanos..

El mayorazgo era un sistema de reparto de bienes que beneficiaba al mayor de los hijos, de forma que el grueso del patrimonio de una familia no se diseminaba, sino que solo podía aumentar. La etimología de la palabra proviene de «mayor» y «-azgo», sufijo latino que indica dignidad, cargo, título, estado, rango. La idea es que el hijo mayor heredaba la práctica totalidad de los bienes, que no podían dividirse con la herencia ni venderse. De este modo, el patrimonio que se transmitía al heredero siempre era el mismo o aumentaba.

Este sistema de vinculaciones económicas fue criticado en el Informe en el Expediente de la Ley Agraria escrito por Gaspar Melchor de Jovellanos a petición de la Sociedad Económica de Amigos del País madrileña, cuya consecuencia directa fue la desamortización de Manuel Godoy en 1798.

La desamortización española fue un largo proceso histórico, económico y social iniciado a finales del siglo XVIII con la denominada «Desamortización de Godoy» (1798) —aunque hubo un antecedente en el reinado de Carlos III de España— y cerrado bien entrado el siglo XX (16 de diciembre de 1924). Consistió en poner en el mercado, previa expropiación forzosa y mediante una subasta pública, las tierras y bienes que hasta entonces no se podían enajenar (vender, hipotecar o ceder) y que se encontraban en poder de las llamadas «manos muertas», es decir, la Iglesia católica y las órdenes religiosas —que los habían acumulado como habituales beneficiarias de donaciones, testamentos y abintestatos— y los llamados baldíos y las tierras comunales de los municipios, que servían de complemento para la precaria economía de los campesinos

Francisco de Goya - Godoy como general - Google Art Project (recortado)
Manuel Godoy y Álvarez de Faria (Badajoz, 12 de mayo de 1767-París, 4 de octubre de 1851) fue un noble y político español, favorito y primer ministro de Carlos IV entre 1792 y 1798, y hombre fuerte en la sombra de 1800 a 1808. Fue duque de la Alcudia y de Sueca y príncipe de la Paz por su negociación de la Paz de Basilea en 1795, título que años después Fernando VII declaró ilegal y que Godoy reemplazó, ya en el exilio, por el italiano de príncipe de Bassano. La compra del feudo de Bassano di Sutri, cerca de Roma y Viterbo, le dio derecho a este título, tras concesión del papa Pío VIII.

Autorretrato, hacia 1774, óleo sobre lienzo, Madrid, Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.
Realizó por encargo de Campomanes un famoso viaje por España a fin de inspeccionar los bienes artísticos en Andalucía que habían pertenecido a la Compañía de Jesús, recién expulsada por Carlos III (1767). Tras realizarlo, Antonio Ponz publicó su Viaje de España, o Cartas en que se da noticia de las cosas más apreciables y dignas de saberse, que hay en ella en 17 volúmenes en forma epistolar que empezaron a imprimirse en 1772 en el taller de Joaquín Ibarra, aunque el autor, por precaución, publicó los dos primeros con nombre supuesto.
Ofrecía esta obra, no solo un inventario de monumentos y un informe documental sobre la conservación del patrimonio artístico epigráfico, pictórico, escultural y de arquitectura y otras obras de arte que contempló en el curso del mismo, sino una descripción de las mismas desde un punto de vista fuertemente influido por la Ilustración y el Neoclasicismo y una visión mucho más amplia que abarca los múltiples aspectos de la realidad social del país en esos momentos, si bien con amplitud inferior a Eugenio Larruga. De algunos de los tomos se publicaron hasta 13 ediciones; en su obra se echa de ver que no le gustaba la situación del campo, porque estaba despoblado y poco o mal explotado, y hacía notar que los mercados interiores estaban mal comunicados. Percibía, además, cierta crisis en la creación artística en relación con otras épocas más brillantes, como la segunda mitad del siglo XVI y la primera mitad del siglo XVII; le horrorizaban los excesos del barroco posterior. Para recompensar sus trabajos Carlos III le otorgó las rentas eclesiásticas de La Prestamera de Cuerva, arzobispado de Toledo, e influyó para que se le concediese la Secretaría de la Academia de San Fernando (1776).

Antonio Ponz Piquer (Bejís, Castellón, 28 de junio de 1725 - Madrid, 4 de diciembre de 1792), conocido en su época como "el abate Ponz", fue un historiador ilustrado, pintor y viajero español.​

En 1773 fue elegido académico de la Historia y en 1776 secretario de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y fue, además, miembro de la Real Sociedad Bascongada y de la Económica de Madrid, entre otras distinciones.

Antonio Ponz fue una figura esencial de la política cultural borbónica y trabajó en la recopilación de obras y reliquias de la Biblioteca de El Escorial, completando su galería de retratos y copiando algunos cuadros de maestros italianos. Por otra parte, aunque no abogó por la creación de museos en España, sí llegó a concienciar sobre la necesidad de «dar a conocer y proteger el patrimonio artístico nacional».

Muere Erik el belga, ladrón de 6 mil obras de arte (19 - junio -2020)

El amor por el arte llevó a Erik el belga a robar tantas piezas de arte que algunos lo consideran el ladrón de arte más importante del siglo XX. Van der Berghe fue uno de los falsificadores y ladrones de arte más importante de Europa y considerado como el ladrón de arte más destacado del siglo XX. Asentado desde hace unos años en Málaga como marchante de arte y pintor, Van der Berghe había renunciado desde tiempo atrás a su carrera como ladrón y emprendido una particular cruzada para tratar de recuperar parte del patrimonio que el mismo había sustraído, una gran parte de ermitas e iglesias aragonesas. Asentado desde hace unos años en Málaga como marchante de arte y pintor, Van der Berghe había renunciado desde tiempo atrás a su carrera como ladrón y emprendido una particular cruzada para tratar de recuperar parte del patrimonio que el mismo había sustraído, una gran parte de ermitas e iglesias aragonesas.

Con el paso de los años y tras su tiempo en prisión, Erik el belga abandonó la falsificación y el robo para dedicarse a crear su propio arte; la corriente gótica era la que más le apasionaba. En nombre de la beneficiencia, donó sus cuadros al municipio granadino de Cúllar y otra a las Hermanas del Buen Samaritano de Nerja, que se subastaron para recaudar fondos. Se hizo devoto de José María Escrivá de Balaguer y publicó su autobiografía "Por amor al arte" (Planeta), en 2012. En una entrevista a EFE, Erik el belga dijo no arrepentirse de nada: "Es difícil arrepentirse cuando robar arte es un placer", declaró. (Conocia la obra de Antonio Ponz Piquer)

Tras la huella del Indiano

Escudo del arzobispo de México José Pérez de Lanciego - s.XVII
Blasón arzobispal de fray José Pérez de Lanciego con castillo inferior, flanqueado por espada y palma, rica orla de follajes, niños tenantes y por timbre cruz entre ángeles y bajo capelo del que parten cordones a cada lado con cinco borlas.

José Pérez de Lanciego Eguilaz y Mirafuentes, O.S.B. (Viana, Navarra, 1655 - Ciudad de México, 25 de enero de 1728) fue un religioso benedictino español, arzobispo de México. Su ayuda fue definitiva para que el Rey lograra que en Nueva España el clero secular predominara sobre el regular.

La iglesia de Santa María de la Asunción situada en Viana (Navarra, España) es un edificio religioso construido entre 1250 y 1312. La buena situación económica de la villa se tradujo en las continuas reformas que se realizaron en el templo, así como en el encargo de numerosos objetos artísticos, aún atesorados en su interior.
Se trata de una iglesia gótica de tres naves de cuatro tramos, con capillas entre contrafuertes, triforio y cabecera poligonal, cubierta por bóvedas de crucería. A los pies se encuentra una portada del siglo XIV, de tres arquivoltas, presidida por la Virgen con el niño, que son adorados por dos ángeles.
La portada meridional, lugar de enterramiento de César Borgia, es todo un derroche de ornamentación característica del manierismo y concentra el máximo interés del templo en su apariencia externa.
César Borgia (Roma, 13 de septiembre de 1475-Viana, 12 de marzo de 1507), de nombre original español César de Borja, fue un noble, político y condotiero italiano de origen valenciano, que sirvió como capitán general de los ejércitos papales entre 1497 y 1503, al servicio de su padre y sumo pontífice de la Iglesia católica Alejandro VI.
César Borgia murió durante una emboscada a traición, en Viana, el 12 de marzo de 1507

Hijo del matrimonio formado por Miguel Pérez de Lanciego y María Sáenz de Eguilaz, fue bautizado en la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción de Viana el 23 de febrero de 1656. Estudió Filosofía en la Universidad de Alcalá de Henares pero, a pesar de la negativa paterna, abandonó la universidad en 1670 y tomó el hábito el 4 de agosto de 1671 en el Monasterio benedictino de Santa María la Real de Nájera, perteneciente a la Congregación Observante de San Benito de Valladolid.

El interior de Santa María es de carácter catedralicio. Tiene tres naves de anchura desigual, con cuatro tramos, capillas laterales y un coro alto a los pies. El estilo gótico se aprecia perfectamente en los muros y bóvedas de las naves y en la triple cabecera. El templo dispone también de un triforio o galería que le permitirá recorrer la iglesia a través de un pasillo formado por elegantes tracerías.
En la sacristía y anexos se guardan colecciones artísticas. Hay piezas de plata de los talleres logroñeses y americanos, sobresaliendo una cruz proyectada por Luis Paret y una custodia, ambas neoclásicas. Excepcional es la colección de ornamentos litúrgicos de los siglos XVI y XVII de autores riojanos y navarros, lo mismo que los seis crucifijos de marfil, dos de ellos hispano-filipinos, y los cerca de treinta cantorales de pergamino de los siglos XVI y siguientes.

En 1711 fue presentado por Felipe V como arzobispo de México. Llegó a Veracruz el 3 de diciembre de 1712 y a la Ciudad de México el 4 de enero del año siguiente.

El arzobispo Pérez de Lanciego y su sobrino - 1714  Denver Art Museum 

Durante su arzobispado se dedicó a hacer observar las decisiones de los concilios Tridentino y Mexicano por parte del clero. Realizó visitas a los pueblos más remotos del arzobispado de México pasando por Cuernavaca y llegando hasta Acapulco. Financió gran parte de las obras del Colegio de Belén, cuidó de las capellanías y del culto a la Virgen de Guadalupe. En 1727 obtuvo la primera Bula y real cédula para la erección de una iglesia colegiata. Fomentó la multiplicación de escuelas en los pueblos de indios y fomentó la enseñanza del castellano.

Retrato de fray José Pérez de Lanciego y Eguílaz, arzobispo de México
1720 - Juan Rodríguez Juárez - Viana (Navarra). Parroquia de Santa María

 n° 19 solar de los Pérez de Lanciego y Eguílaz, en la que campea el escudo de fray José, arzobispo de México y que pasó después al marqués de Armendáriz

Murió agotado por las visitas pastorales y víctima de la caridad por atender a los enfermos contagiosos, en la epidemia que asoló la ciudad de México en 1728. Fue sepultado en la Catedral, pero legó su corazón y sus ojos a su Monasterio de Nájera, donde fueron colocados con lápida propia, en la capilla de San Antón, que él había mandado construir siendo abad.

El monasterio de Santa María la Real de Nájera es un conjunto religioso situado en la ciudad de Nájera, en la Comunidad Autónoma de La Rioja (España). En él se encuentra el panteón de los reyes del reino de Nájera-Pamplona, antecesor del reino de Navarra. Al encontrarse Nájera en pleno Camino de Santiago y haber sido sede de monarcas navarros, la relevancia del monasterio de Santa María la Real fue elevada.
El exterior del Monasterio de Santa María la Real de Nájera es una mezcla de diferentes estilos, fruto de su dilatada historia. Las necesidades de defensa hicieron que los muros fueran altos y que los contrafuertes tuvieran función de bastiones. El siglo XVII dejó la decoración de los muros y puertas y la torre cuadrangular. El pórtico de la iglesia se realizó entre los años 1621 y 1625.

En 923 el rey de León Ordoño II, en alianza con el reino de Pamplona, conquista Nájera a los musulmanes. Unos años antes, en 918 Sancho Garcés I de Pamplona había nombrado a su hijo García Sánchez rey de Nájera después de conquistar, junto con los leoneses, buena parte de La Rioja.

Claustro inferior

En 1035 sube al trono del reino de Nájera-Pamplona García Sánchez III, conocido como García el de Nájera. Según la leyenda, en 1044 descubrió una imagen de la Virgen en una cueva, mientras estaba cazando; siguiendo a su halcón encuentra una pequeña capilla hecha en la cueva con la imagen de la Virgen, un ramo de azucenas (símbolo del monasterio) y una campana. La imagen recibe el nombre de Santa María en la Cueva y se decide construir un templo con un monasterio. El templo sería consagrado y acabado el 12 de diciembre de 1052.

Sepulcros de los reyes de Nájera-Pamplona
A los pies de la nave central, a ambos lados de la entrada a la Cueva, se hallan los sepulcros de los reyes del reino de Nájera-Pamplona, precursor del reino de Navarra. Aquí están enterrados los reyes de las dinastías Jimena, o de los Abarca, que se mantuvo en el trono desde 918 hasta 1076, y la que prosiguió a García Ramírez que reinó desde 1135 hasta 1234. Esta dinastía proviene de la de los Abarcas.

Al lado derecho de la nave central se halla el llamado Panteón de los infantes, aquí se recogen los restos de aquellos personajes reales que no llegaron a ser reyes. Entre todas las sepulturas destaca la de Blanca Garcés, conocida como Blanca de Navarra. El sepulcro de Blanca de Navarra, del que solo se conserva la tapa, es el único original del conjunto. Data del siglo XII y es una pieza de talla románica. Está adornado con bajorrelieves que representan escenas del Evangelio y de la vida de la difunta, que murió muy joven.

Palacio de Ezpeleta
El Consejo Escolar de Navarra tiene su sede en el Palacio de Ezpeleta o de los Marqueses de Aguayo. Se trata de un edificio del siglo XVIII situado en la calle Mayor del Casco Antiguo de la ciudad de Pamplona. En el año 2005 fue sede del Conservatorio Navarro de Música Pablo Sarasate. Actualmente también es la sede de la Escuela de educadores y de la Escuela Oficial de Idiomas a Distancia.


El palacio se comenzó a construir en 1709 por el cantero Pedro de Arriarán y el escultor Domingo de Gaztelu para la familia de Agustín de Echeverz (marqueses San Miguel de Aguayo), gobernador y capitán general del Nuevo Reino de León en el virreinato de Nueva España.

Está dentro del espíritu de la Ilustración en el que Pamplona renovó sus edificaciones, demoliendo buena parte del caserío de los siglos anteriores. En esta etapa de gran actividad constructiva, irrumpió con fuerza un urbanismo con interés por las panorámicas, las vistas, las grandes plazas y parques, y la disposición escenográfica de los conjuntos monumentales.

La fachada es plenamente barroca y se compone de un gran cuerpo de piedra con almohadillado rústico, piso noble de ladrillo con balcones y remate con óculos en el ático. Destaca la gran portada de Domingo Gaztelu, de piedra blanca de Olza, que en 1843 Víctor Hugo calificó como «una égloga adornada con balas de cañón». Esto es debido a que lo componen motivos alusivos a la actividad militar —cañones, trofeos y guerreros— de sus primeros propietarios. La sirena también aparece con reiteración. A su descripción hay que añadir la escalera que parte del zaguán de porte noble y un gran patio posterior, que todo ello hace a este edificio uno de los ejemplares más notables de la arquitectura civil de la ciudad.

En 1800, el marqués de San Miguel de Aguayo, que residía en México, vendió el inmueble al conde de Ezpeleta, que le ha dado nombre hasta hoy, y que colocó sus armas sobre el dintel de la portada. Años más tarde pasó a ser propiedad del marqués del Amparo, y desde 1918 hasta 1999 fue colegio de la Compañía de Santa Teresa de Jesús.

En 2004 fue reformado por los arquitectos Manuel Enríquez Jiménez y Javier Barcos Berruezo, rescatando los elementos arquitectónicos de mayor interés.

El Marquesado de San Miguel de Aguayo es un título nobiliario español otorgado el 30 de marzo de 1682 por el rey Carlos II a favor de Agustín de Echeverz y Subiza.

El primer marqués era vizconde de Santa Olaya, señor de los Palacios de Esparza y Zariquiegui en Navarra, caballero de la Orden de Santiago, gobernador y Capitán general del Nuevo Reino de León, Alguacil Mayor perpetuo del Reino de Navarra.

La denominación del título hace referencia al señorío jurisdiccional de San Miguel de Aguayo, en Castilla la Vieja, Montañas de Burgos, actual municipio homónimo de Cantabria.

El Nuevo Reino de León fue un territorio administrativo del Imperio español, políticamente gobernado y dependiente de la Intendencia de San Luis Potosí y del Virreinato de la Nueva España. Su ubicación se encontraba en el área que corresponde generalmente al actual estado de Nuevo León.

sábado, 1 de mayo de 2021

AMÉRICA LATINA ENTRE LO REAL Y LO FANTÁSTICO - (IV) La pintura de castas - (II) Juan Correa (mulato y nieto de una gaditana) - Sus obras en España

AMÉRICA LATINA ENTRE LO REAL Y LO FANTÁSTICO - (III) los pintores novohispanos más representativos del siglo XVII - Cristóbal de Villalpando - María Josefa Crescencia y Ortiz Téllez-Girón - Colegio de las Vizcaínas - El santuario de Nuestra Señora de Aránzazu - Ambrosio de Meave - Juan de Correa, pincha aqui

La conversión de Santa María Magdalena - Juan Correa - (1689) MéxicoEn la presente obra se aprecian dos escenas distintas, en las que se interpretan dos momentos en la vida de la santa: del lado izquierdo aparece la penitente, con joyas tiradas en el suelo que representan el desprendimiento de lo material. Las perlas representan tanto la lujuria como las lágrimas de arrepentimiento. El espejo se interpreta como metáfora de la vida contemplativa. Del lado derecho se advierte la imagen de la santa recostada dentro de unas grutas, con una calavera y un crucifijo que aluden a la vida terrenal y efímera. Esta obra al óleo sobre lienzo forma parte de la colección del Museo Nacional de Arte de la Ciudad de México. Tiene unas dimensiones de 166 x 107 cm.

La Pascua de María, ca. 1698, oleo sobre lienzo, Colección particular.

Virgen del Pópulo y arcángeles

El niño Jesús con ángeles músicos - Esta composición del artista novohispano está basada en un grabado en aguafuerte del artista checo Wenceslaus Hollar, que se ubica en la Galería Nacional de Praga, titulado "Concierto de querubines en la tierra". En este ejemplar, aparecen representados siete querubines tocando diversos instrumentos musicales como timbales, laúd, flauta y cuerno. Correa copia esta misma composición, sin embargo toma el querubín central para representar al Niño Jesús, sin alas, con cabellos que irradian luz, y porta en sus manos una partitura que los historiadores mexicanos han explicado que se trata del "Canon tres in unum" de Manuel de Sumaya. Es muy probable que en esta obra el artista aluda a su raza, pues él era mulato, ya que se aprecian dos ángeles de piel morena, ubicados uno al extremo izquierdo y el segundo detrás del Niño. La obra representa la importancia de la música en la liturgia, ya que tanto la vista como el oído eran considerados en aquella época como "los sentidos superiores". La obra tiene unas dimensiones de 143 x 76 cm y forma parte de la colección del Museo Nacional de Arte de la Ciudad de México. 

Juan Correa, mulato y nieto de una gaditana, se hizo con un nombre pese a su condición étnica

(Fuente: Diario de Jerez - 2010)

El prestigioso pintor mexicano Juan Correa (1646-1716), a quien acaba de atribuírsele la autoría de los dos lienzos hallados en La Oliva, era nieto de una gaditana. No fue éste el cebo que atrajo su obra a la provincia, a Vejer, sino el enorme prestigio del que se hizo merecedor el cotizado artista y el empecinamiento de algún devoto que la importó para donarla a la Virgen.

Su historia no es sólo la de uno de los pintores que mejor representan el arte del pincel en el último cuarto del siglo XVII novohispano, sino la de un artista cuya condición étnica -era mulato- no le impidió en aquellos tiempos hacerse con un hueco de honor en el panorama artístico y cultural del momento.

Fue nieto de Juan Correa, de la Villa de Albacete y de Juana María, nacida en Cádiz, quienes emigraron a la Nueva España. Allí nació su padre, el conocido cirujano Juan Correa y su madre, Pascuala de Santoyo, una morena libre que, antes de casarse con el médico, tuvo cuatro hijos ilegítimos como esclava, de un caballero de Santiago llamado Alonso de Santoyo. Al morir éste le dejó una considerable fortuna que le sirvió para comprar la libertad de la familia.

Pero la etnia del pintor, que quedó registrada en varios documentos en que se le denomina "pardo", es decir, mulato, no le apartó de una brillante carrera.

Hace siglos que en el lateral izquierdo de la Ermita de Nuestra Señora de la Oliva se aprecian dos imponentes lienzos enmarcados en molduras nobles de gran empaque. Sendas imágenes pertenecientes a San José con el Niño y a San Juan Bautista han convivido históricamente con los vejeriegos y devotos, tan vinculados a la Virgen que da nombre a su parroquia. Pero ninguno podía imaginar que tras los bellos trazos de rasgos indianos de las figuras que copan sendas piezas se escondía la mano del prestigioso artista del barroco mexicano Juan Correa, el pintor guadalupano por excelencia, cuya obra sólo puede equipararse a lo que, en este lado de la orilla, representan Zurbarán o Velázquez en la imaginería religiosa española.

Como gran devoto de la Virgen de Guadalupe, se convirtió además en todo un promotor de su culto, convirtiéndose en el pintor guadalupano por excelencia. De hecho, fue el primer artista novohispano al que se le permitió realizar un calco en papel aceitado de la auténtica imagen de la Guadalupana, exportando numerosos cuadros del tema por el mundo.

También contamos en España con varias obras suyas, aparte de estas dos últimas incorporaciones a su amplio catálogo. Su firma aparece así en el Museo de Antequera, en la iglesia de San Nicolás de Bari en Sevilla, una en Navarra y en una colección privada en Cataluña.

Entre sus grandes aportaciones destaca la incorporación de angelitos novohispanos, es decir, morenos o "de color quebrado", como se decía, con lo que quiso manifestar plástica y públicamente la igualdad espiritual de la condición humana, erigiéndose como un sello característico de su obra.

Descubren dos obras cumbres del Barroco mexicano en Vejer

La ermita de la Oliva es un santuario de estilo neoclásico cuya obra finalizó en 1779. Anteriormente y en el mismo lugar se erigía una pequeña basílica cristiana bendecida por el obispo Teodoracio en el año 678 y dedicada a mártires como Germán, Esteban, Servando, Rufina y Justa. La ermita, asentada en la ciudad gaditana de Vejer, está consagrada a la Virgen de Nuestra Señora de la Oliva que es visitada por multitud de devotos durante todo el año provenientes de todos los rincones de nuestra geografía..

Se considera que una de sus mejores obras es la “Asunción de la Virgen” de la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México; varias de sus obras de tema guadalupano llegaron a España, en Antequera (Málaga) existe una colección interesante en el Museo de la Ciudad sobre este pintor con pinturas relacionadas con la Virgen María; también pintó temas guadalupanos en Roma (1669).Juan Correa, Cristóbal de Villalpando y Miguel Cabrera son los tres grandes de la pintura barroca mexicana del siglo XVIII. 

Antequera es una ciudad y un municipio español de la provincia de Málaga, en Andalucía. Situada en el norte de la provincia, es el centro de la comarca que lleva su nombre y la cabeza del partido judicial homónimo. En 2015 contaba con 41 141 habitantes

El museo de la ciudad de Antequera es uno de los más importantes museos a nivel municipal de toda España. En su interior cuenta con 20 salas donde se exponen distintas colecciones desde los símbolos propios de la ciudad, yacimientos y restos arqueológicos hasta pinturas modernas. Además de las exposiciones permanentes cuenta con actividades culturales y talleres que le hacen ser una referencia para todos los habitantes de Antequera y sus visitantes.
El Palacio de Nájera, en el que se encuentra el Museo de la Ciudad, se ubica en el centro de Antequera, en la Plaza del Coso Viejo.

La Inmaculada Museo Antequera 

Dormición de la Virgen Museo Antequera 

El Museo Nacional de Escultura, perteneciente al Ministerio de Cultura de España, es un museo español situado en la ciudad de Valladolid (comunidad autónoma de Castilla y León).

Fachada principal del Museo Nacional de Escultura de Valladolid
Alberga esculturas desde la Baja Edad Media hasta inicios del siglo XIX, así como cierto número de pinturas de gran calidad (Rubens, Zurbarán o Meléndez, entre otros). Es la colección escultórica española más importante de la Península y una de las más destacadas de Europa de este ámbito temático. El Museo Nacional de Escultura es uno de los museos españoles más antiguos: fue fundado en octubre de 1842 como Museo Provincial de Bellas Artes.


Narra el origen milagroso de la imagen de la virgen de Guadalupe en cinco escenas independientes explicadas por un texto que ocupa la parte baja del cuadro; la relación entre cada escena y el párrafo correspondiente se establece mediante números. La superficie pintada se organiza en 3 franjas. En la superior y la inferior se disponen las 4 escenas de las apariciones de la Virgen al indio Juan Diego, ovaladas y enmarcadas por cueros recortados, a los que se añaden en las inferiores dos cabecitas aladas de querubines; están ordenadas de izquierda a derecha y de arriba abajo. En el centro se situa la escena principal: la creación milagrosa de la imagen sobre la tilma india, ante la autoridad eclesiástica representada por el obispo Zumárraga, arrodillado, con sus acompañantes; destacada por su mayor tamaño y su forma rectangular, está también enmarcada por cueros recortados en cuyos laterales, más desarrollados para evitar vacíos en la composición, se apoyan sendos ángeles arrojando las flores que acompañaron el prodigio.
Museo Nacional Valladolid
Marco: Altura = 311 cm; Anchura = 270 cm; Profundidad = 7 cm
Soporte: Altura = 293 cm; Anchura = 251 cm

Una guadalupana inédita de Juan Correa en el convento de San José del Carmen de Sevilla
En el catálogo de González Moreno se encuentran inventariados en Sevilla seis lienzos firmados por Juan Correa
El hallazgo de la firma de Juan Correa en una pintura de enorme atractivo de la iglesia conventual de las carmelitas descalzas de Sevilla supone un aporte de relevancia a la extensa producción guadalupana del pintor mexicano. La tipología de este lienzo responde a la composición clásica, que proliferó de forma abundante en el comercio artístico transatlántico durante el primer tercio del siglo XVIII. Sin embargo, en esta obra, aparte de la magnífica interpretación de los modelos figurativos de las escenas, nada comunes en cuanto a la perfección de sus diseños, sorprenden las innovaciones iconográficas introducidas en unas tarjas de tamaño excepcional respecto al normalizado. De todas las obras documentadas del pintor, estas escenas pueden considerarse únicas en su género, no sólo por el elaborado dibujo de la composición tetraepisódica sino por la cantidad de singularidades que ofrecen en su contenido. 

El convento de las Teresas o de San José del Carmen es un convento católico de clausura de monjas carmelitas descalzas que se encuentra en la ciudad española de Sevilla. Está declarado Bien de Interés Cultural, con la tipología de Monumento.
El convento de Las Teresas se ubica en el barrio de Santa Cruz, que constituye uno los sectores del conjunto histórico de la ciudad de Sevilla de mayor densidad patrimonial. Su arquitectura se encuentra inmersa en un parcelario densamente ocupado desde época medieval en el que se conserva el trazado sinuoso de sus calles, las relaciones volumétricas que cohesionan el conjunto de sus inmuebles y un valor ambiental de gran homogeneidad que confiere al edificio las características armónicas de su ubicación.

La Catedral Basílica Menor de la Inmaculada Concepción, pertenece a la Arquidiócesis metropolitana de Durango. Se ubica en el centro histórico de la ciudad de Victoria de Durango, frente a la Plaza de Armas. Es la representación arquitectónica más importante del estado, y una de las edificaciones más bellas del norte del país. Ocupa el lugar de la antigua parroquia de la Asunción.
Durango es un municipio de Vizcaya, en la comunidad autónoma del País Vasco en España. Ubicado en la comarca del Duranguesado, cuenta con una superficie de 10,79 km² y una población de 30 118 habitantes (2020). Se considera, por actividad económica y número de habitantes, la población más importante de la provincia después de las varias que conforman el Gran Bilbao. Ostenta los títulos de «Muy Noble y Muy Leal a la Corona Real villa de Durango».

Juan Correa: Pintor de la Virgen de Guadalupe  en la Catedral Basílica Menor de Durango


Juan Correa nunca se casó y fue hombre religioso tal como puede leerse en su testamento, del que hay una copia en el archivo parroquial de Mascaraque. Dejó como única heredera de sus bienes a su alma, es decir, que estos serian empleados para la realización de obras de caridad, misas o para la fundación de una capellanía que perpetuó en la iglesia de Mascaraque y cuyo primer beneficiario fue su sobrino Rodrigo de Vivar.

A Baltazar de Echave Orio se debe la primera copia de la Tilma de la Virgen de Guadalupe, firmada en 1606, que la reproduce de tamaño original (170x 111 cts.), donde se puede ver la unión de los dos ayates, estando sostenida de la parte superior, dejando ver los dobleces del lienzo a los lados, tal y como la había dejado Fray Juan de Zumárraga. Baltasar de Echave Orio llegó a la Nueva España en 1580 y casó en 1582 con Isabel Zumaya Ibía, hija del famoso pintor español Francisco de Zumaya. En el siglo XVII destacaron como pintores su hijo y su nieto, Baltasar de Echave Ibía y Baltasar de Echave y Rioja, quienes siguieron su escuela. Es una de las primeras representaciones de la Virgen del Tepeyac, realizada con extraordinaria precisión, pues reproduce fielmente el número de rayos, las estrellas y los arabescos de la túnica, dando cuenta a la vez de la devoción a la Virgen por parte de la élite de la sociedad española. La obra, que se encuentra en Madrid, de poseedor desconocido, pudo ser vista en México durante la exposición “Imágenes Guadalupanas” en 1987, destacando su marco de madera, bellamente grabado y pintado al estilo indígena.

En el salón de la Sacristía, junto al paño de “La Adoración de los Pastores al Niño Jesús”,  se encuentran tres cuadros más del pintor: el primero en el costado norte, junto al lienzo firmado por Correa, el lienzo “La Adoración de los Reyes Magos al Niño Dios”. El recinto alberga otros dos lienzos del mismo maestro, en el costado oeste: “La Resurrección de Jesús” y “La Ascensión de Nuestro señor Jesucristo”, formando con ello una imponente tetralogía.  - (Por Alberto Espinosa Orozco)

El convento de las Dominicas e iglesia de la Virgen del Rosario de Tudela (Navarra, España) es un templo construido en el siglo XVII, que se sitúa en la calle del mismo nombre del Casco Antiguo de Tudela.
El convento presenta una planta de cruz latina, con tres naves, separadas por columnas cruciformes, de cinco tramos y unos 30 m de longitud, cubierta por una bóveda de medio cañón con unos tramos de crucería estrellada gótica y cúpula en el crucero. Es de estilo manierista con decoraciones barrocas. La torre es octogonal y construida en ladrillo, coronado con un chapitel esférico con aguja y una veleta. La iglesia tiene una impresionante fachada manierista en piedra, típica del siglo XVII español, siguiendo el modelo de la madrileña Iglesia de las Mercedarias. Su retablo mayor es barroco del siglo XVII y se le atribuye al tudelano Francisco Gurrea, incorporando elementos churriguerescos, así como pinturas de Berdusán fechadas en 1689.

Panorámica de Tudela, con la Catedral en primer término dentro del Casco Antiguo de la ciudad y el Ensanche moderno al fondo
Tudela es un municipio y ciudad española de la Comunidad Foral de Navarra, situada a 94 km de la capital de la comunidad, Pamplona. Es la cabeza del partido judicial homónimo, cabeza de la merindad homónima y el centro económico y comercial de la Ribera de Navarra. También es el segundo municipio más poblado de Navarra con una población de 37 042 habitantes (INE, 2020).
Se ha rechazado la tesis de que Tudela fuera Tubela, supuesta población ibérica fundada en el año 142 después del Diluvio Universal (2163 a.C.) por Túbal, nieto de Noé e hijo de Jafet, desterrando el juego de palabras Túbal, Tubela, Tudela. Según el canónigo José Conchillos, fue el monje galo Fr. Juan Leyder en 1307 el primero en promulgar la idea, siendo posteriormente transmitida y propagada por multitud de autores de los siglos XVI y XVII (incluido el archivero Juan Antonio Fernández). Según esta leyenda, Túbal fundó dos poblaciones en Navarra, Tubala y Tubela, que con el tiempo se convertirían en Tafalla y Tudela.

Tudela. Dominicas. Inmaculada con don Pedro Ramírez de Arellano. Juan Correa. 1701

Al pincel de Juan Correa se deben dos lienzos, prácticamente iguales colección particular de Aberin y San Pedro de la Rúa de Estella-, con la imagen de la Virgen de los Remedios en su delicado altar decorado con dosel, frontal, candelabros y sus jarrones, unos verdaderos trampantojos. Según la tradición, la Virgen de los Remedios habría ayudado a los conquistadores en su empresa, quienes a partir de la derrota de Noche Triste, comenzaron a obtener distintas victorias sobre los indígenas. Por tal motivo, la Virgen de los Remedios siempre representó el bando opuesto a la Virgen de Guadalupe, que obviamente amparaba a la nación mexicana, a los indios y a los criollos.

Nuestra Señora de los Remedios. Juan Correa. Hacia 1700. Parroquia de San Pedro de la Rúa (Estella)

Nuestra Señora de Guadalupe. Juan Correa. Regalado a la Comunidad de MM. Recoletas de Pamplona por Miguel de Ostíbar, capellán entre 1677 y 1731
Los donantes se pueden clasificar por su status social, encontrando obispos, militares de distinta graduación, comerciantes y frailes, generalmente franciscanos.
También llama la atención el conjunto de tres lienzos con el tema de la Trinidad antropomorfa que remitió desde la capital novohispana el puentesino don Miguel Francisco Gambarte con destino a las parroquias de Puente la Reina y el convento de Santa Clara de Estella, en donde tenía una sobrina religiosa a la que dotó y envió otros presentes como un copón de plata sobredorada que se conserva y una custodia, desaparecida, con la imagen de anta Clara en el astil.
Quizás la pintura de la Virgen de Guadalupe, de cuantas llegaron a Navarra, que mayor culto tuvo fue la que presidió su retablo en la antigua iglesia del Colegio de los Jesuitas de Pamplona, todo ello costeado por don Agustín de Echeverz y su esposa, celebrando por primera vez su fiesta en 1690, el tercer domingo de septiembre
Al ser expulsados los Jesuitas, la fiesta y la pintura pasaron a la parroquia de San Lorenzo en donde la familia tenía su enterramiento. Actualmente, el mosaico de la Virgen de Guadalupe del retablo mayor de la citada parroquia no hace sino recordar el culto que a lo largo del siglo XIX aún poseía la Virgen de Guadalupe en el templo. La pintura original de fines del siglo XVII la hemos podido localizar, si bien se encuentra muy repintada.

El Convento de Agustinas Recoletas se encuentra en la plaza de las Recoletas (o plaza de los Ajos), en la ciudad de Pamplona, Navarra (España).
Fue construida en 1624 por el arquitecto y Trazador de Obras Reales y Maestro Mayor de la Villa de Madrid Juan Gómez de Mora, bajo el patronato de Juan de Ciriza, secretario de Felipe II y Catalina de Alvarado.
Sigue el modelo conventual del siglo XVII. Es similar al Convento de la Encarnación de Madrid.
En el interior hay un conjunto de retablos barrocos realizados en 1700 por Francisco Gurrea y García.
El templo estaba decorado por una colección de tapices basada en los cartones de Rubens.
El convento es de clausura, por lo que lo único que se puede visitar es su iglesia.