LXXV- LA CAÍDA DE LA REPÚBLICA - Imperio parto - La batalla de Carras - La muerte de Craso pondría fin al primer triunvirato en Roma - Reparto del mundo romano según los acuerdos de Lucca, pincha aquí
Lentamente, los optimates fueron logrando su propósito. Mientras tanto, la muerte de Julia, la hija de César, que había contraído matrimonio con Pompeyo, y la de Craso, derrotado y muerto en su desastrosa campaña contra los partos, terminaron de romper el precario equilibrio entre los firmantes del PACTO DE LUCA y distanciar definitivamente a César de Pompeyo. Fruto de este distanciamiento fue el cambio de las condiciones de regreso de César a Roma, capitales para la supervivencia política de éste; ya no se le permitiría presentarse al consulado el 48 a.C. y debía adelantar su regreso a Roma el mismo año 50 a.C. César trató de impedirlo a toda costa usando a uno de sus más cercanos aliados MARCO ANTONIO, que ocupaba en ese momento al tribunado de la plebe. Pero sus esfuerzos fracasaron. Pompeyo había entregado a su antiguo aliado a los optimates, y a nadie se le escapaba lo que le esperaba a su regreso: SU FIN POLÍTICO (tal vez incluso su ejecución) a manos de Pompeyo y sus partidarios. César no estaba dispuesto a aceptarlo y fue entonces cuando tomó la decisión más trascendental de su vida: CRUZAR EL RUBICÓN acompañado de una legión y dirigirse directamente a la conquista de Roma

De aliados a enemios. Pompeyo (izquierda) y César en dos bustos conservados en Copenhague y Roma respectivamente. Al fondo La batalla de Farsalia, por Apolonio di Giovanni di Tommaso. Siglo XV
Muertos Craso y Julia, Pompeyo renovó su ALIANZA CON LOS OPTIMATES, y votó una ley que impedía a César presentarse IN ABSENTIA a cargos públicos, lo que le arrebataba la protección del ejercicio de las magistraturas
¿Por qué afectaba a César?
- César, que estaba como procónsul en la Galia, quería:
- Mantener su imperium (autoridad militar)
- Presentarse al consulado sin regresar a Roma
Si volvía a Roma como simple ciudadano, perdía su inmunidad y podía ser procesado por sus enemigos políticos.
lustración superior de Peter Dennis, inferior de Petter Conolly
El río Rubicón o Rubico en latín, es un río del nordeste de Italia que desemboca en el mar Adriático. Parece que el nombre deriva del color del agua, ya que discurre por una región arcillosa, que tiñe el agua de un color rubí.
Este río tiene una gran importancia en la historia de Roma, pues durante la República Romana, ningún cónsul podía cruzar el río Rubicón con sus legiones cuando se encontraba en una campaña militar. De esta forma, se evitaba que pudieran dar un golpe de estado en Roma, ya que las legiones no podían entrar en las provincias romanas, cuya frontera era el río. Cualquiera que cruzara el Rubicón con sus legiones, era declarado inmediatamente enemigo del Senado y del pueblo de Roma.
"Vayamos donde nos llaman los prodigios de los dioses y la injusticia de los adversarios "LANCEMOS EL DADO" Enero 49 a.C.
Esto fue así hasta que en la noche del 11 al 12 de enero del 49 a. C., alguien cruzó el Rubicón sin permiso, hablamos de Julio César. Fue con esta acción como comenzó la segunda guerra civil romana y mediante la cual, César se convirtió en dictador, dándose comienzo así al final de la República. De este suceso proviene la expresión "cruzar el Rubicón", que se refiere a tomar una decisión de la que, una vez tomada, ya no hay ni habrá vuelta atrás.
Suetonio nos dice en su obra Vidas de los doce césares, que cuando dió la orden a sus tropas de cruzar el río pronunció la famosa frase "alea iacta est" (la suerte está echada). Por otro lado, Plutarco en Vidas paralelas, nos dice que César citó en griego la frase del dramaturgo ateniense Menandro: "¡Que empiece el juego!".
Algunos autores antiguos, como Plutarco, sugieren que César pudo haber citado una frase en griego de Menandro:
“Ἀνερρίφθω κύβος”
(“¡Que se lance el dado!” o “¡Láncese el dado!”)
LA GUERRA CIVIL ENTRE CÉSAR Y POMPEYO
Cuando la noticia llegó a la ciudad, toda Roma quedó petrificada. Nadie hubiera esperado que César se atreviera a tanto, y ahora aquel al que querían cargar de cadenas cabalgaba hacia Roma, acompañado de hombres armados. Renunciando a la defensa de la ciudad, LOS SENADORES OPTIMATES Y EL PROPIO POMPEYO se refugiaron rápidamente en Grecia. Aunque su reacción podría parecer una aterrorizada retirada, en realidad respondía a un plan de Pompeyo, que contaba con reunir un gran contingente de tropas en oriente al tiempo que las siete legiones que tenía acantonadas en Hispania atacaban a César por la retaguardia. Éste, atrapado en Italia (pensaba Pompeyo) no tardaría en caer en esa pinza mortal.
Resumen por fases:
- 49 a.C. → Rubicón: comienza la guerra civil.
- 48 a.C. → Farsalia: derrota de Pompeyo.
- 48–47 a.C. → Egipto: muerte de Pompeyo y alianza con Cleopatra.
- 46 a.C. → Tapso (África): derrota de los optimates.
- 45 a.C. → Munda (Hispania): derrota final de los hijos de Pompeyo.
Guerra Civil: César contra Pompeyo (49-48 a.C.)
Campaña de César en Italia 49 AC
La situación estratégica era la siguiente:
- Pompeyo y el Senado disponían de dominio absoluto en el mar, 2 legiones veteranas en Italia, 8 legiones en Hispania, una en Siria, Macedonia, África y Sicilia.
- César la legión XIII en el Rubicón, otra en Ravena y 8 legiones en las Galias entre el Saona y el Loira.
Distribución de las legiones al inicio de la Segunda Guerra Civil en el 49 AC
Llegaron a Roma las noticias de las sucesivas ocupaciones de las ciudades de la costa adriática y de Arretium, llegando a Roma oleadas de refugiados que, a su vez, provocaban que otras oleadas de refugiados abandonasen Roma. Un ambiente de terror se apoderó de Roma y su mundillo político.
César aguardó unos días la llegada de otras cuatro legiones y caballería de las Galias, e inició la persecución del Senado. El 1 de febrero marchó sobre Auximun (Osimo) donde derrotó a Accio Varo que reclutaba soldados para Pompeyo.
Pompeyo, con el resto de senadores y su ejército, tras abandonar Roma se dirigieron a Brindisium (Brindisi) con la intención de cruzar el mar Adriático y adentrarse en Grecia y oriente, donde Pompeyo contaba con innumerables recursos con los que hacer frente a César. César marchó rápidamente hacia Brindisi.
Asedio de Cesar a Brindisi o Brindisii en el 49 ACLa evacuación salió bien, a pesar de que la gente de Brundisi aparentemente se enfrentaba a César, pero en realidad le proporcionaba información.
La batalla de Farsalia
La batalla de Farsalia fue un enfrentamiento decisivo de la segunda guerra civil de la República romana. El 9 de agosto del 48 a. C. en Farsalia, en Grecia central, Cayo Julio César y sus aliados formaron frente al ejército republicano bajo el mando de Cneo Pompeyo Magno. Pompeyo tenía el respaldo de una mayoría de senadores, de los cuales muchos eran optimates, pero su ejército era de inferior calidad a las legiones de veteranos de César. La batalla suele ser considerada decisiva para el fin de la República y el inicio del Imperio romano.
Mapa de los Balcanes que muestra la ruta seguida por Julio César (en rojo) y Pompeyo Magno (en azul) en su camino hacia Farsalia (Fuente: Sheppard, 2009)
La maniobra decisiva de la batalla de Farsalia: la desbandada de la caballería de Pompeyo.
Consecuencias
Pompeyo Magno fue, sin duda, el gran perdedor de la batalla de Farsalia. Según nos cuenta el propio Julio César, 15.000 soldados enemigos perdieron la vida y unos 24.000 fueron apresados junto con las águilas de nueve legiones y otros 180 estandartes diversos. Sin embargo, es probable que el número de muertos esté deliberadamente exagerado y que la cifra real esté cerca de las 6000. En contraposición, los cesarianos habrían sufrido menos de 250 bajas, lo que representa una cantidad bajísima en comparación de las sufridas por Pompeyo.
En vez de tratar de volver a formar un ejército en Grecia, Pompeyo Magno huyó junto a algunos de sus oficiales al Egipto de la dinastía ptolemaica. Allí esperaba gozar de la hospitalidad de sus supuestos aliados para reconstruir su fortuna y reconducir la guerra civil, pero lo que encontró fue la muerte. Concretamente el 28 de septiembre del año 48 a.C., Pompeyo Magno fue apuñalado varias veces delante de su esposa y aliados cuando estaba desembarcando en Alejandría. De esta manera tan inesperada moría uno de los mejores generales de la historia de la República romana.
César rechaza ver la cabeza decapitada de Pompeyo Magno a su llegada a Alejandría (Fuente: Arrecaballo)
A continuación, sus asesinos lo decapitaron y guardaron su cabeza para ofrecérsela a Julio César con la esperanza de ser recompensados por su hazaña. Solo tres días después del magnicidio, Julio César llegó a Alejandría para comenzar un nuevo capítulo de la historia de la segunda guerra civil romana.
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