jueves, 5 de diciembre de 2013

Basílica de Santa Sofía (Estambul) - La Cisterna De Justiniano

Basílica de Santa Sofía (Estambul)


Es el ejemplo más grandioso y paradigmático de la arquitectura bizantina cuyo nombre significa «Santa Sabiduría». Fue mandada edificar por el emperador Justiniano y se construyó en un tiempo récord: entre el 532 y el 537. Hay que señalar que con este emperador el imperio bizantino vivió su primera edad de oro: recobró territorios que habían pertenecido al imperio romano (como Italia), recopiló las leyes (Código de Justiniano) y llevó a cabo un vasto programa constructivo. 

La celeridad con que se llevó a cabo la construcción de Santa Sofía se debió tanto a la disponibilidad de recursos económicos suficientes, como al sistema constructivo utilizado (ladrillo, entre los materiales) y al empeño personal del basileus (emperador). Al parecer, el propio emperador dormía allí para vigilar la marcha de las obras, y según una leyenda popular un ángel asesoraba al emperador en cuestiones técnicas de construcción. Según la tradición Justiniano dijo al ver terminada la obra: 
«Salomón, te he vencido», haciendo referencia a la construcción del Templo de Jerusalén por este rey hebreo.


Los arquitectos fueron Antemio de Tralles e Isidoro de Mileto, quieres eran a la vez geómetras, matemáticos y científicos. La planta se inscribe en un rectángulo en cuyo centro aparecen cuatro grandes pilares que sostienen a la alta cúpula central sobre cuatro pechinas. En dos lados opuestos de la cúpula central se sitúan una serie de semicúpulas y ábsides, que van descendiendo en altura y que actúan soportando y conduciendo el peso de la central, de forma que se puede prescindir del tambor y crear un espacio interior diáfano y que parece dilatarse. El peso también está aligerado por la utilización de materiales no muy pesados: ladrillo y tejas porosas de Paros. En los otros dos costados se ubican dos tribunas desde donde se puede observar el ceremonial litúrgico. Delante existe un atrio.



La altura de la cúpula central es de 55 metros, logro que supera a los 43,20 metros del Panteón romano y que solo será igualado con la revolución técnica que supuso la arquitectura gótica seis siglos más tarde.


Su trascendencia fue enorme y no solo en el oriente cristiano, sino que se extendió a occidente y también a las mezquitas del Oriente Próximo. Así pues la mayoría de las iglesias de la zona cristiana ortodoxa (Rusia, Grecia, Bulgaria, Rumanía...) presentan una clara influencia de Santa Sofía con su estructura de planta central y cúpulas entre las que sobresale la central. Otras iglesias con las mismas características y construidas en Constantinopla durante el periodo de Justiniano fueron las de los Santos Sergio y Baco, la de Santa Irene y la de los Santos Apóstoles.






 
 





La Cisterna De Justiniano


La  cisterna de Justiniano que fue construida en el siglo VI es el aljibe bizantino más imponente de Estambul se construyó con materiales recuperados de las estructuras antiguas. El aljibe consta con 336 columnas repartidas en 12 hileras de 28 y situadas a 4 metros unas a otras. Tenía una capacidad 80000 metros cúbicos de agua y con 9800 metros cuadrados. El agua llegaba de un rio situado a los 19 km de la ciudad al aljibe gracias a las canalizaciones y a numerosos acueductos. 

Esta cisterna abastecía de agua al Palacio de Constantinopla y a más edificios del Capitolio, que se encuentran inmediatamente sobre ella. La cisterna continuó en uso tras la conquista Otomana en 1453, abastecimiento ahora al actual Palacio Topkapi. La cisterna cayó en desuso en el siglo XIV con el gobierno Otomano que prefería el agua corriente. 

En el siglo XVI P. Gyllus descubrió la cisterna tras investigar ciertas leyendas populares, fue el primero en publicar un libro de viajes con el descubrimiento. En 1723 Mehmet Aga de Cesárea, arquitecto imperial de Ahmet III realiza la primera restauración de la cisterna. En el siglo XIX fue restaurada, por orden del sultán Abdülhamid II, pero su uso fue el de almacén de madera. Un siglo después es restaurada de nuevo entre 1985 y 1987, y su fin pasa a ser netamente turístico.

La estructura es sencilla, se compone de 366 columnas de unos 9m de alto en doce filas de 28 columnas, con un intercolumnio de 4,8m. Los capiteles de estas columnas son de todos los estilos, se pueden encontrar capiteles jónicos y corintios en gran medida y algunos dóricos, la razón para esta diversidad es que la columnas se trajeron de otros templos de la península de Anatolia, son de hecho, las columnas sobrantes de las que se utilizaron para construir Santa Sofía. La iglesia es accesible por una escalera de 52 peldaños. El muro portante de la cisterna, destinado a contener la presión del agua se realizó con ladrillo refractario, con un espesor medio de 4,8m revocado con mortero impermeable “de Horasan” al igual que en el suelo.

Las bases de algunas de las columnas se realizaron con piedra tallada, en las que se representaba a Medusa, el hecho de que las bases se encuentren talladas indica nuevamente que eran bloques pertenecientes a otros palacios o templos que se trasladaron allí. De hecho están colocados de forma invertida, aunque la tradición dice que esto era para anular los poderes de Medusa que petrificaba con la mirada.





    





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