lunes, 3 de diciembre de 2012

Los Estados Cruzados en 1140 - Esteban II de Blois - Bohemundo I de Tarento - Bohemundo II de Antioquía - Raimundo de Poitiers - Bohemundo III

La I Cruzada (1095-1099) dirigida por Godofredo de Bouillon, Raimundo IV de Tolosa y Bohemundo I de Tarento culminó con la conquista de Jerusalén (1099), tras la toma de Nicea (1097) y Antioquia (1098), y la formación de los estados latinos en Tierra Santa: el reino de Jerusalén (1099), el principado de Antioquia (1098) y los condados de Edesa (1098) y Trípoli (1199).

Personajes de la I Cruzada:

Esteban II de Blois

II conde de Blois (c. 1048 - 19 de mayo de 1102), en francés Étienne Henri, fue conde de Blois y de Chartres, hijo de Teobaldo III de Blois, también conde de Blois. Se casó con Adela de Normandía, una de las hijas de Guillermo I de Inglaterra, alrededor del año 1080 en Chartres.
Tuvieron diez hijos.

Esteban II fue uno de los líderes de la Primera Cruzada, y es conocido por haber escrito cartas de carácter muy entusiasta a su esposa Adela, en las que hacía referencia al progreso de la cruzada. Retornó a casa en 1098, antes de que concluyera el largo asedio de Antioquía y sin haber cumplido su voto cruzado de llegar a Jerusalén. Fue presionado por Adela para realizar un segundo peregrinaje, por lo que se unió a la Cruzada de 1101, de menor entidad que la anterior, junto con otros que también habían regresado a casa antes de la finalización de la primera. En 1102, Esteban murió en combate, durante la batalla de Ramla, a la edad de cincuenta y siete años. 


Sello de Esteban II de Blois.


Bohemundo I de Tarento o Bohemundo I de Antioquía

(San Marco Argentaro, 1058 – Canosa, 3 de marzo de 1111), Príncipe de Tarento y después príncipe de Antioquía. Junto a su padre, Roberto Guiscardo, lucho férreamente contra el Imperio bizantino. Fue uno de los más importantes líderes de la Primera Cruzada, en donde consiguió ser príncipe de los territorios recientemente conquistados de Antioquía. Tras ser apresado por los musulmanes y escapar a Francia, logró casarse con la hija del Rey Felipe I de Francia. Tras ser derrotado en su último intento de atacar al emperador bizantino Alejo I Comneno, se vio obligado a firmar el Tratado de Diabolis, un humillante pacto que destruyó su carrera militar y política. Su nombre de pila era “Marcos” pero con el tiempo pasó a ser conocido por todos como Bohemundo, según el nombre de un gigante legendario.

Bohemundo reunió bajo su mando un gran ejército normando (posiblemente la mejor división del ejército cruzado), cruzó el Mar Adriático y llegó hasta Constantinopla por la misma ruta que había seguido en 1082-1084. Fue muy cuidadoso en su nueva relación con Alejo I, a quién rindió homenaje a su llegada a la ciudad en 1097.

Es posible que negociara con Alejo I sobre el principado de Antioquía; si lo hizo no debió encontrar gran apoyo por parte del Emperador. Desde Constantinopla hasta Antioquía, Bohemundo fue el auténtico jefe de la Primera Cruzada; y el éxito al atravesar Asia Menor muestra su gran capacidad de mando, ya que la Cruzada de 1101, la Segunda Cruzada en 1147 y la Tercera Cruzada en 1189 fueron incapaces de atravesar esta región.

Ana Comnena, hija de Alejo I, dejó un maravilloso retrato de Bohemundo en su libro “La Alexiada”; lo conoció por primera vez cuando tenía 14 años y realmente quedó fascinada por su presencia. No dejó otro retrato similar de ningún otro príncipe Cruzado. Textualmente:
Bohemundo, era, francamente, un ser como no se ha visto anteriormente ninguno, tanto en nuestra tierra como tampoco en la de los Bárbaros, ya que era una maravilla el mirarlo y a la vez le precedía una reputación terrorífica. Permitid que describa pormenorizadamente el aspecto de este bárbaro. Era tan alto que superaba al más alto por cerca de un cubito, estrecho de cintura y caderas, los hombros anchos, pecho profundo y poderosos brazos. Su cuerpo en general no podría ser descrito como demasiado delgado ni como gordo, al contrario estaba perfectamente proporcionado, construido según los cánones de Policleto… Su piel era blanca inmaculada, y en su cara había pequeños tintes rojos. Su pelo, rubio, no caía hasta la cintura como en el caso de la mayor parte de los bárbaros; se notaba que tenía gran cuidado con su pelo, ya que lo llevaba cortado hasta las orejas. No se podía saber el color de su barba, ya que la llevaba perfectamente afeitada, dejando su piel tan suave como la tiza… Sus ojos azules eran indicadores de su alto espíritu y dignidad; su nariz respiraba con tranquilidad, en perfecta correspondencia con la respiración de su pecho. Su respiración era fiel indicadora del alto espíritu que bullía en su corazón. Este hombre emanaba un cierto encanto, encanto que quedaba, en parte empañado por cierto aire horrible… Estaba hecho de tal forma en mente y cuerpo que tanto el coraje como la pasión lo embargaban de tal modo que lo abocaban a la guerra. Su ingenio le ayudaba a salir airoso en casi todas las emergencias. Al conversar con él demostraba estar bien informado, con respuestas irrefutables. Este hombre, de semejante tamaño y carácter, era, no obstante, inferior al Emperador, no solo en fortuna y elocuencia, sino en otros regalos de la naturaleza.
Mausoleo de Bohemundo en Canosa di Puglia
Bohemundo II de Antioquía 

(Nació en 1108 y murió en 1130) 
Hijo de Bohemundo I de Tarento. Heredó Tarento y Antioquía de su padre. El principado de Tarento lo perdió en 1.128 a manos de Rogerio II de Sicilia, ya que dos años antes en 1.126 se había trasladado a Antioquia. Mantuvo conflictos por la posesión de Antioquia y Edesa con Joscelin I. Se casó con Alicia hermana de Constanza hijas del rey Felipe I de Francia. Tuvieron una hija con el nombre también de Constanza. Murió en una emboscada y Balduino II cedió el principado de Antioquia a Joscelin que era el capitán de su guardia personal..

Raimundo de Poitiers 

(1105? - 27 de junio de 1149) 
Fue príncipe de Antioquía de 1136 a 1149. Hijo menor de Guillermo IX, duque de Aquitania y su esposa Felipa, condesa de Tolosa. También conocido como Raimundo de Antioquía.

Después de las regencias del principado de Antioquía por parte de Balduino II de Jerusalén (1130-1131) y de Fulco de Jerusalén (1131-1136), Raimundo de Poitiers asumió dicha regencia al casarse en 1136 con la heredera de Bohemundo II de Antioquía, Constanza, una niña de 10 años. El matrimonio fue bendecido por el Patriarca de Antioquía, pero no gustó a Alicia de Antioquía, madre de la niña, ya que creía que Raimundo estaba destinado a ser su esposo.

Como motivo de la Segunda Cruzada en 1148, Luis VII de Francia y su esposa Leonor de Aquitania (sobrina de Raimundo) visitaron Antioquía. Raimundo intentó impedir que Luis VII se dirigiera a Jerusalén e inducirle a que se quedara en Antioquía con el fin de que le ayudara a conquistar Alepo y Cesarea. Existen muchos rumores de que Raimundo tuvo una relación incestuosa con su bella sobrina Leonor. Según Juan de Salisbury los recelos de Luis comenzaron al ver que Raimundo prestaba mucha atención a Leonor así como al observar las largas conversaciones entre los dos. 

Guillermo de Tiro dice que Raimundo sedujo a Leonor como venganza ya que Luis se negó a ayudarle en su lucha contra los Sarracenos, y que al contrario de lo que era esperable de su dignidad real, Leonor renegó de sus votos matrimoniales y fue infiel a su marido.

Fuera como fuese, Luis abandonó a toda prisa Antioquía quedando Raimundo sin apoyo en sus planes. En 1149, durante una expedición contra Nur al-Din, murió Raimundo en la batalla de Inab, Shirkuh, tío de Saladino, cortó su cabeza, que fue introducida en una caja de plata y enviada al califa de Bagdad.

Raimundo según la descripción de Guillermo de Tiro (la máxima autoridad tratándose de él) era:
"un señor de gran nobleza, de figura alta y elegante, el príncipe más guapo sobre la tierra, una persona con una amabilidad y conversación encantadoras, espléndido y magnífico más allá de lo conveniente”; notable en el uso de las armas y en su experiencia militar".
Con su esposa Constanza tuvo tres hijos, un hijo Bohemundo III de Antioquía y dos hijas María de Antioquía y Felipa de Antioquía.


Raimundo de Poitiers bienvenida Louis VII en Antioquía
La ciudad de Antioquía  se localiza en lo que hoy es Turquía. Cuenta con 145.000 habitantes. Situada en el margen oriental del río Orontes, fue fundada a finales del siglo IV a. C. por Seleuco I Nikátor como capital de su imperio en Siria. Seleuco I había servido como general con Alejandro Magno y el nombre de Antiochus era frecuente entre miembros de su familia. 

 Miniatura del asedio de Antioquía
Bohemundo III

(Nació en 1144. Murió en 1201)
Príncipe de Antioquia desde 1.163. Hijo de Constanza y de Raimundo de Poitiers en primera nupcias y por tanto nieto de Bohemundo II. Su madre se casó en segundas nupcias con Reinaldo de Chatillon. 


Cruzadas, Bohemundo III o IV, Denario Clase C 

domingo, 2 de diciembre de 2012

Francia siglo XI

En el siglo XI, se construyen en Francia importantes templos, destacando tres catedrales monumentales:

Catedral de San Benigno de Dijon

En 871 el obispo de Langres, Isaac, fundó el monasterio de una manera formal, imponiendo la regla benedictina a la comunidad, al tiempo que se empezaba la construcción de una nueva basílica. Esta nueva iglesia estaba ya terminada en 877.

Cuando Guillaume de Volpiano se hizo cargo de la abadía, ésta se encontraba en cierta decadencia y el nuevo abad se encargó de su recuperación. El 1001 se puso la primera piedra de una nueva iglesia, que finalmente resultaría un edificio muy complejo. De un modo general se puede decir que esta iglesia estaba terminada en 1026.


Dijon


Una ciudad de tamaño mediano, muy especial, sin grandes atractivos industriales, situada entre París y Lyón. Quizás, pero no hay que juzgar tan rápido. Para comenzar, estamos en Borgoña, una región de prestigiosa gastronomía. Además hay que considerar una bellísima arquitectura medieval (que dejó atónito a Francisco I), amplios espacios verdes, un puerto de donde parten 1000 km de canales a través de Borgoña, punto de encuentro de aficionados a la navegación.


Cathedrale St-Lazare


Se encuentra en la comuna francesa de Autun en el departamento de Saona y Loira. Se trata de un edificio construido en estilo románico entre 1120 y 1146 y al que se fueron incorporando elementos góticos en sucesivas reformas. Algunos de sus elementos más significativos, como el tímpano del Juicio Final o los capiteles que se conservan en la sala capitular, son obra del célebre escultor local Gislebertus de Autun.


  



Catedral de Nevers


Nevers es una ciudad de Francia, capital del departamento de Nièvre. Fue la capital del Nivernais.

Situada en la confluencia de los ríos Nièvre y Loira. Destacan sus industrias metalúrgicas, químicas, de maquinaria, textil, del caucho y de la porcelana, ésta de gran fama internacional. El circuito de Nevers Magny-Cours es uno de los principales circuitos de carreras del país. Forma parte del Camino de Santiago (Via Lemovicensis)






L’abbaye de Saint-Benoît-sur-Loire

Llamada igualmente Abadía de Fleury, es una abadía benedictina situada en la ciudad Saint-Benoît-sur-Loire,  en el valle de Loira.





La orden del Císter

En el siglo XI surge un movimiento de renovación monástica que muestra su disconformidad ante la riqueza y el cierto refinamiento que habían ido adquiriendo los monasterios, contrarios al espíritu de pobreza y vida apostólica de la Regla de San Benito, la cual rechaza todo aquello que es superfluo.

Para los renovadores, el monje había descuidado su labor y su lugar en la Iglesia. Según ellos, los abades no encarnaban la imagen propuesta por la Regla benedictina y se dedicaban a la vida mundana, pasando demasiado tiempo en las Cortes e interviniendo demasiado tiempo en política; acumulaban demasiadas tierras y riquezas, y hacían excesos en el comer y en el beber; todo ello muy lejano de la penitencia, pobreza y soledad que tenían que practicar para seguir fielmente la Regla. El monje debía de llevar una vida de oración, trabajo y acogida de peregrinos, y poseer una razonable medida de todo. La Orden del Cister forma parte de este movimiento renovador. La Orden del Císter, conocida como el Císter, es una orden religiosa fundada por Roberto de Molesmes en 1098. Debe su nombre a la Abadía de Císter, donde se originó (la antigua Cistercium romana, localidad próxima a Dijon, Francia). 

Se les llamó en la Edad Media los monjes blancos, por por el hábito blanco o gris que usaban bajo sus escapularios negros, en oposición a los monjes negros, que eran los benedictinos. También es frecuente la denominación monjes bernardos o simplemente bernardos por el impulso que dio a la orden Bernardo de Claraval, ya que no sería hasta su aparición en escena, cuando el Císter comienza su imparable desarrollo durante el siglo XII. Del Cister salieron en poco tiempo más de 60.000 monjes que se diseminarían por Italia, España y la Europa Central fundando nuevos monasterios. Los monasterios del Císter se situaban en zonas yermas o inhóspitas pero con abundancia de agua. Normalmente el sitio elegido era un lugar boscoso y aislado por montañas. Eran los propios monjes o laicos que trabajaban para ellos quienes roturaban y cultivaban estas tierras. La entrada del Cister en la península Ibérica suele situarse en la primera mitad del siglo XII. Algunas fuentes concretan el año 1140 como la fecha en que Alfonso VII dio las primeras tierras al abad cisterciense de la Escaladieu (Francia). Inicialmente, San Bernardo no estaba entusiasmado por la prolongación territorial de la Orden hacia el sur; al final, no puso objeción y pronto se implantaron numerosos monasterios cistercienses. La causa de este entusiasmo por los monjes blancos deberá buscarse en "la necesidad de una urgente colonización y repoblación de las tierras conquistadas a los moriscos", y parecía que los idóneos para esta tarea eran los monjes cistercienses, maestros consumados en las explotaciones agrarias y ganaderas. 

El Cister entró en Cataluña en el año 1150, pocos años después de la fundación del primer monasterio cisterciense peninsular, respondiendo a una situación similar al resto de la Península, es decir, tierras conquistadas a los moriscos, despobladas y yermas y, al mismo tiempo, con una necesidad recristianizadora.  A finales de la edad media, la orden contaba con más de 700 abadías, habiendo logrado una gran expansión por casi toda Europa. A medida que la orden se fue expandiendo y prosperando, le fueron surgiendo nuevas exigencias. Para poder cumplir con estas demandas, los cistercienses se apartaron de los ideales de ascetismo señalados en su constitución, en parte porque algunas de estas disposiciones no eran compatibles con el espectacular crecimiento que experimentaba la orden. 

Durante el siglo XII, considerada como su edad de oro, los cistercienses constituían la orden con más influencia dentro de la iglesia católica. Alcanzaron obispados y desempeñaron diversas funciones eclesiásticas, encomendadas a los benedictinos de Cluny durante el siglo XI, reemplazándolos en la curia romana, que gobierna la Iglesia. También tuvieron un fuerte protagonismo en la economía de la edad media, en especial en el desarrollo de técnicas para hacer utilizables terrenos baldíos, y en la creación de métodos de producción, distribución y venta de granos y de lana. Fueron en gran parte los responsables de la expansión de la arquitectura gótica por toda Europa, y dedicaron mucho tiempo y esfuerzos en la recogida y copia de manuscritos para sus bibliotecas. Durante el siglo XIII tuvieron un período de decadencia, etapa que fue seguida por un resurgimiento, al nacer grupos nuevos de cistercienses reformados. Dentro de éstos, el más destacable es el que surgió en La Trappe. Por lo general son llamados trapenses. Más tarde este grupo se desgajó del tronco original con el nombre de cistercienses de la Estrecha Observancia.

Monasterio cisterciense de Poblet (Tarragona)


La Primera Cruzada - Al-Hakim - Roberto II de Normandía - Godofredo de Bouillón

La Primera Cruzada inició el complejo fenómeno histórico de campañas militares, peregrinaciones armadas y expansión colonial en Oriente Próximo que convulsionó esta región entre los siglos XI y XIII y que es denominado por la historiografía como las Cruzadas.


Aprovechando la llamada de auxilio del Emperador bizantino Alejo I Comneno, enfrentado con los turcos selyúcidas, el papa Urbano II predicó en 1095 a los diferentes estados cristiano-romanos de Europa Occidental la conquista de la llamada Tierra Santa. Al intento de Pedro el Ermitaño, siguió la movilización de un ejército organizado, inspirado por el ideal de la guerra santa y liderado por nobles principalmente provenientes del reino de Francia y del Sacro Imperio Germánico, que fue nutriéndose en su avance de caballeros, soldados y numerosa población, hasta transformarse en un fenómeno de migración masiva. Los cruzados penetraron en el llamado Sultanato de Rüm y avanzando hacia el sur, fueron apoderándose de diversas ciudades y rechazando las fuerzas enviadas en su contra por los gobernadores divididos en sus disputas internas, hasta que adentrándose en los territorios de la dinastía Fatimí, conquistaron en el 1099, la ciudad de Jerusalén.

La Primera Cruzada supuso políticamente la constitución de los Estados Latinos de Oriente y la recuperación para el Imperio bizantino de algunos territorios, a la vez que significó un punto de inflexión en la historia de las relaciones entre las sociedades del área mediterránea, marcado por un periodo de expansión del poder del mundo occidental y por el uso del fanatismo religioso para la guerra. También permitieron aumentar el prestigio del papado, y el resurgir, tras la caída del Imperio romano, del comercio internacional y del incremento de los intercambios que favorecieron la revitalización económica y cultural del mundo medieval.

Alejo I Comneno
Entre los años 1086 y 1091, el emperador bizantino Alejo I (1081-1118) tuvo que repeler en Tracia las invasiones de los pechenegos y los cumanos, a los que se daba el calificativo artificial y clásico de escitas. Lo sucedido entonces, así como muchos otros de los hechos relevantes acaecidos durante el reinado de Alejo, fue narrado por la hija del soberano, Ana Comneno, en su obra "La Alexíada". Es éste un libro historiográfico de gran detallismo escrito con la intención de exaltar la labor política, militar, social y religiosa desarrollada por Alejo. El estilo empleado por Ana Comneno en su obra es bastante panegirista y retórico, pero a pesar de ello su contenido aporta una inestimable visión interna de los muchos problemas que afectaban al Imperio Bizantino y del modo en que Alejo trataba de atajarlos. En el caso de la llegada de los ejércitos pechenegos y cumanos a territorios interiores del Imperio la situación llegó a ser desesperada. Alejo tuvo que recurrir por entonces a la confiscación de muchos bienes eclesiásticos que le aportasen ingresos con los que financiar la guerra.


Con la situación consolidada en su retaguardia, Alejo aprovechó con gran habilidad la división entre los turcos de Rum para obtener las máximas ganancias territoriales de la Primera Cruzada.

El Imperio fatimí 
O califato fatimí, gobernó el Norte de África del año 909 al 1171El nombre "fatimí" deriva del nombre de la hija del profeta Mahoma, Fátima az-Zahra, y su esposo, Alí, primo del profeta.

Los fatimíes entraron en Egipto en 972, donde fundaron una nueva capital junto a la ciudad de Fustat a la que llamaron al-Qáhira (القاهرة) (El Cairo), que significa "La Triunfante". Siguieron conquistando las áreas circunvecinas hasta que gobernaron desde Túnez a Siria, y llegaron hasta Sicilia.

 Mezquita de al-Hakim
Acabada en 1103 (comenzó a construitrs en el año 990), la enorme mezquita de Al-Hakim es una de la más antiguas de la capital de Egipto, pero rara vez se usó como lugar de culto. Ha sido utilizada como prisión de los cruzados, establo, almacén, escuela para niños y, más apropiadamente, teniendo en cuenta el carácter de su famoso fundador, como un manicomio.
Las verdaderas obras maestras de esta mezquita son sus dos espléndidos minaretes de piedra, los más antiguos que se conservan en la capital de Egipto, gracias, en parte, a una restauración llevada a cabo por Beybars al-Gashanskir después de un terremoto en el año 1304.
El imperio siguió creciendo y floreciendo bajo el califa Al-Hakim, cuyo reinado empezó con la construcción de la gran mezquita entre Bab Al-Futuh y Bab An-Nasr en El Cairo (la Mezquita de al-Hakim). Rompiendo con la tradición, se mezcló con su pueblo para tomar el pulso de sus súbditos. Sin embargo, gradualmente, fue enloqueciendo hasta que ejecutaba a cualquiera que le desagradara y promulgó leyes arbitrarias, como la proscripción de los zapatos de mujer o la prohibición de trabajar de día y dormir de noche.

Con su locura también acabó con la tolerancia hacia cristianos y judíos, a quienes cargó con varias leyes, entre ellas la obligación de llevar ropas distintivas. En 1009, Al-Hakim hizo destruir la iglesia del Santo Sepulcro de Jerusalén. Este hecho fue la excusa bajo la que se convocó la Primera Cruzada en 1099, a pesar del tiempo transcurrido, desde que el emperador bizantino Constantino IX reconstruyó la iglesia en 1048 y de que la situación de los cristianos palestinos había vuelto a su cauce tras la muerte del califa.

Su muerte está velada por el misterio: simplemente desapareció cuando daba un paseo nocturno en burro, solo, por los alrededores del monte Muqattam, en las inmediaciones de la capital. La mayoría pensó que había sido asesinado para propiciar un cambio en el poder, pero algunos afirmaron que era divino y había ascendido a un ámbito espiritual. Los creyentes de esta tradición son conocidos como drusos y aún viven en el Líbano, Siria, Jordania e Israel.

Godofredo de Bouillón 
Caballero de la primera Cruzada, creador del Reino de Jerusalén (Baisy, Brabante, h. 1061 - Jerusalén, 1100). Era duque de la Baja Lorena (Países Bajos) y fiel aliado del emperador Enrique IV, a quien había ayudado en sus luchas contra Rodolfo de Suabia y contra el papa Gregorio VII. Cuando el papa Urbano II hizo un llamamiento a la Cristiandad para una Cruzada que liberara los «Santos Lugares» de manos del Islam, Godofredo fue uno de los primeros en acudir (1095). Vendió la mayor parte de sus dominios para financiar un ejército propio, con el que llegó a Constantinopla en 1096. Prestó vasallaje al emperador bizantino a cambio de que le aportara víveres y tropas. Y, tras su destacada participación en varias batallas victoriosas contra los musulmanes (Nicea, Dorilea, Antioquía), se convirtió en jefe de los cruzados. Éstos le nombraron rey de Jerusalén una vez tomada la ciudad en 1099; pero Godofredo no admitió el título, alegando humildad cristiana, y lo cambió por el de «protector del Santo Sepulcro». Organizó como una teocracia el nuevo Estado, que se extendía por el territorio actual de Israel, sur del Líbano y partes de Siria y Jordania. Muerto al año siguiente, le sucedió su hermano Balduino, ya con el título de rey.


Libros recomendados:

  • La mujer en tiempos de las cruzadas "Regine Pernoud"
  • Leonor de Aquitania "Régine Pernoud"

En tiempos de Guillermo de Tiro en el siglo XII, Godofredo ya era una leyenda entre los descendientes de los Cruzados. Se cree que tenía una fuerza física proverbial, ya que se decía que había luchado con un oso y le había vencido, también se decía que había cortado la cabeza de un camello de un solo golpe con su espada.


En la "Divina Comedia", Dante ve el alma de Godofredo en el cielo de Marte junto a otros Guerreros de la fe. Godofredo es el personaje principal del poema épico "Jerusalén libertada" (Gerusalemme liberata, 1575), de Torquato Tasso (1544-1595).


Roberto II de Normandía, o Roberto de Curthose
(ca. 1051 – 10 de febrero de 1134), hijo de Guillermo I de Inglaterra, fue duque de Normandía desde 1087 hasta 1106 y pretendiente al trono de Inglaterra. Participó en la Primera Cruzada. Su gobierno como duque está marcado por su enfrentamiento con sus hermanos en Inglaterra. Este enfrentamiento finalizaría con la absorción de Normandía como una posesión del reino de Inglaterra.

Roberto fue el hijo mayor de Guillermo I de Inglaterra, apodado el Conquistador, el primer rey de Inglaterra de la dinastía Normanda. Su madre fue Matilda de Flandes. En 1087 su padre murió a causa de las heridas sufridas en un accidente montando a caballo durante el asedio de Ruan. A su muerte, supuestamente, quería desheredar a su hijo mayor, pero fue persuadido para dividir los dominios normandos entre sus dos hijos mayores. Roberto heredó el ducado de Normandía y Guillermo recibió el Reino de Inglaterra. El hijo menor, Enrique, recibió dinero para comprar tierras.




Roberto II de Normandía luchando en la Primera Cruzada,
durante el Sitio de Antioquía.
En 1096 Roberto partió hacia Tierra Santa en la Primera Cruzada. En el momento de su partida, supuestamente era tan pobre que a menudo debía permanecer en la cama por falta de vestimenta. Con el fin de conseguir suficiente dinero para la cruzada hipotecó su ducado a su hermano Guillermo a cambio de una suma de 10.000 marcos.

Cuando Guillermo II murió el 2 de agosto de 1100, y según el acuerdo hereditario previo, Roberto debería haber heredado también la corona de Inglaterra. Sin embargo, en ese momento se encontraba volviendo de la Cruzada, y casándose con una joven y rica esposa para poder recomprar su ducado. Mientras, su hermano Enrique fue capaz de consolidar su poder y conseguir convertirse en el nuevo rey de Inglaterra.

A su retorno, Roberto dirigió una invasión a Inglaterra para tomar la corona usurpada por su hermano. En 1101 Roberto llegó a Portsmouth con su ejército, pero la falta de apoyo popular entre los ingleses, así como la incapacidad de Roberto de gestionar las tácticas de invasión permitieron a Enrique resistir. Roberto se vio obligado a través de la diplomacia, a renunciar al trono en el tratado de Alton.

En 1105, sin embargo, debido en parte a los continuos intentos de Roberto de sembrar la discordia en Inglaterra, y aprovechando también el desorden civil en Normandía, Enrique aprovechó para invadirla. En 1106 Enrique logró una victoria decisiva sobre Roberto en la batalla de Tinchebray, tras lo cual reclamó Normandía como posesión del reino de Inglaterra, situación que duraría durante casi un siglo. Roberto fue capturado tras la batalla, y fue encerrado en una prisión en el castillo de Devizes durante 20 años, para luego ser trasladado a Cardiff.

Murió en 1134, estando todavía en prisión en el Castillo de Cardiff. Fue enterrado en la abadía de San Pedro, en Gloucester

sábado, 1 de diciembre de 2012

Arquitectura Normanda (III) Catedral de Durham (Es el mayor y el más perfecto monumento del estilo arquitectónico normando en Inglaterra) - La Catedral de Peterborough

Catedral de Durham

"La Catedral de Durham es el mayor y el más perfecto monumento del estilo arquitectónico normando en Inglaterra".


Durham es una ciudad histórica, capital del condado de Durham, situada en el noreste de Inglaterra. Fundaron la ciudad en 995 cuando un grupo de monjes de la isla de Lindisfarne llegó con el cadáver de san Cuthbert. Buscaban un sitio para construir el sepulcro de Cuthbert. Escogieron un lugar sobre una meseta alta rodeada por una curva del río Wear. Ahí construyeron una iglesia de madera. Con el tiempo la iglesia se hizo la Catedral de Durham y la reconstruyeron de piedra. La catedral existe hoy día y está considerada como uno de los más acabados ejemplos de arquitectura normanda de Europa. En 1986 fue designada Patrimonio de la Humanidad. En el siglo XI los normandos construyeron un castillo sobre la meseta próximo a la catedral. Ese castillo era uno de una serie de castillos que los normandos construyeron para controlar una región que consideraban salvaje y rebelde.
En el condado de Durham, al norte de Inglaterra, se levanta su majestuosa catedral  que hizo celebre y famosa a la ciudad, ya que el conjunto arquitectónico, está realzado por su propio emplazamiento sobre una colina rodeada por exuberantes bosques.


El templo tiene 143 metros de longitud
Fue Guillermo de Calais quien en el año 1100 comenzó con éste proyecto, logrando que la iglesia sea el mejor ejemplo del Románico en todas las Islas Británicas. Es además, una de las primeras iglesias del Occidente en las que aparece una bóveda que surge del arco apuntado, constituyendo una verdadera innovación estructural. Al recorrer el interior se puede apreciar tres magníficas naves y un gran transepto con cimborrio sobre el crucero.




La Catedral de Durham fue declarada en 1986 Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. A través de una de sus torres de 66 metros de altura y 325 escalones, podremos tener una espectacular vista panorámica de la ciudad y sus alrededores. Este templo Románico conserva reliquias de San Cutberto, un santo del siglo VII. Durante el siglo XIII se le realizaron modificaciones otorgándole caracteres góticos y otro transepto.




Aérea de la Catedral de Durham
Durham es reconocida por su belleza y originalidad de los pilares dispuestos alternadamente con decoraciones sobre sus fustes. La torre central dominante es de planta cuadrangular y asentada sobre el primer crucero, con rasgos típicos del Gótico Tardío.



Añadir leyenda

En el mismo promontorio rocoso donde se levanta la Catedral de Durham, se encuentra el Castillo de Durham, un campus universitario, mientras que el resto de esta encantadora ciudad se concentra en el espacio restante de esta elevación.


El castillo de Durham en las orillas del río Wear.
Claustro de la Catedral

Claustro -  Catedral de Durham: donde se filmo Harry Potter

La Catedral alberga el santuario y diversos tesoros relacionados con Cuthbert de Lindisfarne, un santo del siglo VII. También descansan en ella la cabeza de San Osvaldo de Northumbria y los restos de Beda el Venerable. Hoy en día se celebran servicios religiosos diarios, en los que, a excepción de los lunes, interviene el coro de la catedral.
San Beda O.S.B., también conocido como Beda el Venerable (ca. 672 – 27 de mayo de 735), fue un monje benedictino. Es conocido como escritor y erudito, siendo su obra más conocida la Historia ecclesiastica gentis Anglorum (Historia eclesiástica del pueblo de los Anglos), que le valió el título de "Padre de la Historia Inglesa". Beda escribió sobre muchos otros temas, desde música hasta religión.



La Catedral cuenta con una capilla, llamada la capilla galilea, que se inspiró en la mezquita de Córdoba, la que se construyó  en el 1170,  reformándose en el siglo XV, por el obispo Langley.  En  la capilla se destaca la ventana del "Pan de cada día".


La Catedral de Peterborough 

Peterborough es una ciudad y autoridad unitaria en el condado de Cambridgeshire, Inglaterra (Reino Unido), situada a 118 kilómetros al norte de Londres. Cuenta con una población estimada de 184 500 habitantes (2011). En la catedral de Peterborough está enterrada Catalina de Aragón.
Sede de la Diócesis de Peterborough, está dedicada a San Pedro, San Pablo y San Andrés, cuyas efigies se encuentran en cada una de las tres gabletes que componen su famosa fachada oeste. Fundada en el periodo sajón, pertenece fundamentalmente a la arquitectura normanda, tras su remodelación en el siglo XII. Junto con la Catedral de Durham y la Catedral de Ely, es uno de los edificios más importantes de Inglaterra del siglo XII, conservados prácticamente intactos aunque con algunas extensiones y restauraciones.

La Catedral de Peterborough es conocida sobre todo por su fachada oeste, de estilo gótico perpendicular, con sus tres enormes arcos, a la cual no se le conocen precedentes ni sucesores directos. La apariencia del edificio es ligeramente asimétrica, dado que una de las torres nunca fue terminada de edificar; esto, sin embargo, sólo puede apreciarse desde cierta distancia, de manera que el efecto de la fachada oeste visto desde Cathedral Close es armonioso.

En este lugar descansan los restos de Catalina de Aragón.


Jardines exteriores
La iglesia original, conocida como Medeshamstede, fue fundada durante el rey anglosajón Peada de Mercia alrededor del año 655, y fue uno de los primeros centros del Cristianismo en el centro de Inglaterra.1 Este enclave monástico temprano, con el que se asociaba la iglesia, duró al menos hasta el año 870, en que se cree que fue destruido por los vikingos.

Catedral de San Pedro, San Pablo y San Andrés de Peterborough
La gran fachada oeste es la imagen más representativa de la Catedral de Peterborough, gracias sobre todo a sus tres largos arcos, sin parangón en la arquitectura medieval.


El techo de madera pintado a mano de la nave es el punto de atención en muchos sentidos, ya que es el único de este tipo en el Reino Unido.



Aunque la catedral fue dañada durante las luchas entre los invasores normandos y los habitantes de la zona, capitaneados por Hereward the Wake, fue reparada y continuó siendo utilizada hasta que fue destruida por el fuego en 1116.

Hacia 1193, se había terminad el ala oeste del edificio, incluyendo esa parte de la nave, la torre central y el techo decorado de madera, que, completado entre 1230 y 1250, todavía sobrevive. Es un techo único en Gran Bretaña, y sólo existen otros tres parecidos en toda Europa (en Zillis (Suiza), Hildesheim (Alemania) y Dädesjö (Suecia)). Ha sido repintado en dos ocasiones, en 1745 y 1834, pero todavía conserva el carácter y estilo del original.

Féretro de esmalte francés construido hacia 1180 para transportar algunas reliquias de Thomas Becket a la abadía de Peterborough desde Canterbury, donde había sido asesinado diez años antes (El féretro se encuentra ahora en el Victoria and Albert Museum, Londres)
Nave central
Capilla de la Virgen
El altar
Tumba de Catalina de Aragón en el interior de la catedral, con la leyenda "Catalina Reina de Inglaterra".
Gótico perpendicular

El período del gótico perpendicular es la tercera etapa histórica de la arquitectura gótica inglesa, y debe su nombre a su característico énfasis en la línea recta; también se lo conoce como estilo Rectilíneo.
Bóvedas de abanico en la abadía de Bath(restauración)
El estilo perpendicular apareció hacia 1350. Era una evolución del estilo curvilíneo (Decorated Style) de finales del siglo XIII y principios del XIV, y perduró hasta mediados del siglo XVI (los términos "perpendicular" y "curvilíneo" no se empleaban en esta época; fueron creados por el historiador Thomas Rickman en su Attempt to Discriminate the Style of Architecture in England (Intento de Clasificar los Estilos Arquitectónicos en Inglaterra; 1812–1815) y todavía se emplean.


Westminster Hall con su magnífico artesonado, según una imagen de principios del s. XVIII.
En estos estilos arquitectónicos tempranos hay una superposición gradual: según cambiaban las modas, se introducían elementos innovadores entre otros más conservadores, sobre todo en grandes construcciones, como las iglesias y las catedrales, que se construían (y reformaban) a lo largo de períodos extensos de tiempo. En las muestras más tardías del período curvilíneo la supresión de los círculos en las tracerías de las ventanas había conducido al empleo de curvas dobles que evolucionaron hacia la tracería flamígera; la intoducción de las líneas perpendiculares fue una reacción en sentido contrario.