jueves, 19 de febrero de 2015

Jesús Montes (Pintor guipuzcoano) - Su exposición en su casa-estudio Karakoetxea 2015, 2016 - Ziga (Valle del Baztan) Castillo Gorraiz (Recomendado)

Para ti, Cristina; espero que te guste.

Jesús Montes cumple 50 años de pintura con una monografía y una muestra

Mikel Muez - Pamplona 15 AGO 2004

En el año (Irún, 1940) ha cumplido 50 años de carrera pictórica con la edición de una monografía escrita por Ramón Balasch y la apertura, un año más, de la exposición anual de su obra más reciente en su casa-museo de Karakoetxea (en julio-agosto), en el barrio de Zigaurre de la localidad baztanesa de Ziga. El caserón indiano del siglo XVIII es uno de los edificios históricos mejor conservados del valle navarro.
EDICIÓN DEL LIBRO “JESÚS MONTES: MEMORIA, LUZ Y DESEO”
Varios cientos de personas se dieron cita al inicio del verano en Pamplona para asistir a la presentación de Memoria, Luz y Deseo, la voluminosa biografía (712 páginas) del artista guipuzcoano que incluye la reproducción de un total de 481 obras que abarcan toda su evolución creativa.

Jesús Montes 
La precocidad creativa de Jesús Montes sorprendió desde el principio a su entorno y a sus propios maestros. Hijo del pintor Gaspar Montes Iturrioz, maestro del Bidasoa, expuso por primera vez cuando apenas tenía catorce años y ya en 1964 sus obras fueron vistas en la galería Abril de Madrid. Desde entonces, este creador extasiado con el color no ha parado de pintar en una evolución personal compleja y llena de matices, como la atmósfera fronteriza de su Irún natal. Hasta 135 exposiciones individuales y colectivas jalonan su trayectoria en museos y salas españolas y de varios países.

 Eras de la Sierra de Ujué, 1989. Jesús Montes
No es de extrañar la depurada técnica de Montes, a quien desde la infancia rodearon Vázquez Díaz y sus consejos y los hermanos Zubiaurre, Pancho Cossío, Antonio Quirós, Álvaro Delgado o José Caballero, de quien aprendió la técnica del monotipo. Fue antes de zambullirse en Montparnasse, mucho antes de quedar deslumbrado por la luz de Andalucía, por los balcones de Ibiza, por el reto de vivir y pintar para contarlo (pastores, bailaoras, bodegones, playas, toreros, flamencos, gitanos).

El baile 81x72 cm. -Óleo sobre Tablex | Jesús Montes
Pintor que renueva la tradición, ha dicho de él Juan Manuel Bonet, director del Museo Centro de Arte Reina Sofía, de Madrid, en el prólogo de su biografía.

Un cartel de Jesús Montes Iribarren anunció la Feria del Toro 2014. Con una pintura al óleo Montes juega con los colores del ruedo y las barreras, las luces y las sombras de la Monumental
Pegado a la luz
Situada completamente al margen de las modas, la pintura de Jesús Montes se muestra siempre armoniosa, sensual, pegada a la luz, introspectiva en el retrato, derivando desde la figuración hacia un encendido fauvismo que abrillanta la mirada de sus últimos lienzos. Así lo atestiguan las más de 70 obras de reciente creación expuestas en los salones y dependencias baztanesas de Karakoetxea, donde caballos, damas, bodegones y paisajes han perdido el miedo a la vorágine y lucen en el vértigo de la pintura matérica aplicada directamente de los tubos, con una gestual fuerza irrefrenable.


Convertido en explorador de los más recónditos rincones de la magia baztanesa y de sus pueblos, Montes no ha renunciado nunca al viaje como experiencia plástica. Tiene estudio abierto en Carmona, frecuenta París, pinta en su estudio de Ziga, pero el artista irunés regresa siempre a sus orígenes, a Hondarribia, a San Sebastián, a Bilbao, a Baztán, donde siempre ha expuesto aunando la buena escuela clásica española con la modernidad en el marco del postimpresionismo y el fauve.


"La simplificación formal de Cézanne, el sintetismo de Gauguin, el movimiento quebrado de Van Gogh, el arabesco y sensual colorido de los fauves, el suave orientalismo de su literatura, la fantasía de los naïfs y el expresionismo en el latido de la materia", enumera Ramón Balasch al hablar del trabajo del artista. Todo tiene cabida en su obra, incluso la preservación de la técnica del monotipo (la estampación de imágenes a partir de láminas de metal o cristal) inventada en el siglo XVII por Benedeto Castiglione y con la que lograron estampaciones magníficas Degas, Marc Chagall, Picasso o Joan Miró.


Cerca de 2.000 personas, según Roberto Atencia, director del proyecto bibliográfico y responsable de la casa-museo, han pasado ya este verano por Karakoetxea para conocer las pinturas de Montes y disfrutar del privilegiado entorno en que se exhiben.


EXPOSICIÓN DE JESUS MONTES EN SU CASA ESTUDIO (ZIGA) NAVARRA 2012

Las mujeres de Montes, titulo que ha dado al texto para el catalogo el critico de arte y poeta Ramón Balasch y el cual os lo ofrezco a continuación para que podáis disfrutar con él:

Por Ramon Balasch, poeta y crítico de arte

Aclamado como uno de los más ilustres fauvistas, al mismo tiempo su trayectoria le sitúa entre los representantes de la más genuina tradición. Inclasificable, las mujeres de Montes son su Gauguin, su explosión salvaje, su atmósfera tropical, su Hawai, su Polinesia sentimental, el coto cerrado de su vuelta al mundo en ochenta días, su viaje al centro de la tierra. Allí se reúnen su Marlene Dietrich, la musa del pintor que siempre le acompañó, su joven Dominique Gaubert, su Ana Pombo, sus gitanas de Almería, sus mujeres de Mojácar, la otra luz de su Ibiza hippy, su luz de Navarra, el duende del nocturno en blues, la locura de los escenarios con Reyes Orozco, con Yolanda González, con María la del tablao… La velocidad de su pintura abre los mantones con el majestuoso vuelo de las alas encendidas.


Me llama por el móvil y me cuenta que cada día sale a pasear con su jack russel terrier, ese animal de compañía que antes se utilizaba para hacer salir a los zorros de sus madrigueras. Le veo en estos paseos cómo sigue pintando muchísimo: su instinto saca la luz del volcán de su entorno –fulgor de Carmona, hierbas, pájaros, jilgueros, vivos o vistos en un ensueño de selvas tropicales–, carga de color las venas de sus dedos y el indomable pintor que ama y que ama la vida entabla su sutil, permanente, iluminado diálogo con sus mujeres. Las Mujeres de Montes en mayúscula.


Según mi teoría, todas las pinturas de Montes surgen del fondo del mar que nunca pintó, a partir de una fuente de magma que en geología se denomina punto caliente. Esta teoría sostiene que la placa tectónica se desliza, pero la fuente del magma se mantiene estacionaria y crea poco a poco nuevos volcanes. Ahora, para ser exactos, en los mares del sur de la imaginación de Montes. Los demás mares e islas están allí, en su remota memoria, en apariencia inactivos.

Pero el artista no claudica: las Mujeres de Montes le permiten enfrentarse a la representación intangible del mundo interior del ser humano. Con sus pigmentos puros e intensos, iluminados desde el fondo de su propio magma con nuevos resplandores, la fuerza genésica del color invade el espacio con contrastes cromáticos revolucionados con la mano de los grandes maestros.


Las miradas no miradas, los rostros sin rostro, los mantones sobre hombros, brazos y pechos únicamente insinuados, los grupos informales, los corros en los que se habla sin hablar, se pasea o se baila en un encuentro de alegría contagiosa, nos dan la medida del arte sin límites de Montes. Colores y personajes, agrupados o no, establecen una jerarquía de virtuosismo, como se puede constatar en una serie de obras esenciales, de una –muy esenciales– o de dos mujeres en primer plano, con diferentes formas de rojos mezclados con fucsias, que ya son desde ahora un nuevo referente innovador del más alto nivel dentro de la obra montesiana.


Aquí de golpe Montes se ha vuelto a tragar la vida entera. Nada que ver y todo que ver con las gitanas de Montes, que no las hace nadie como él. Amapolas, pájaros tropicales, vestidos y formas suben al teatro de la celebración del color y dan a sus pinceles el calor humano de los grandes espíritus.


La Exposición de Jesus Montes en su casa-estudio Karakoetxea 2015









CARTEL EXPOSICIÓN JESÚS MONTES CASA KARAKOETXEA 2016

El caserón de Karakoetxea en Ziga alberga la exposición anual de Jesús Montes, la número 35 ya, en la que muestra su producción de los últimos meses y donde, cada vez más, aparecen escenas parisinas y de playas.

Jesús Montes en la escalera de Karakoetxea, ante el retrato que le hizo Menchu Gal cuando tenía 18 años y unos caballos etruscos.
Ziga

Población en 2005: 199 habitantes.


Destacamos de Ziga:

Dos casas que presentan unos elementos muy curiosos:
  • Casa Indartea (Barrio Zigaurre). Presenta un escudo muy original. Caro Baroja relaciona la forma externa de los blasones con la actividad financiera de los navarros en el siglo XVIII, tan admiradores del libre comercio del pueblo flamenco. Fija la fecha de este escudo a principios del siglo XVIII.
  • Casa Iturrigaraia. Su sencillo escudo presenta pequeños retales de tela negra clavados alrededor de él, siendo muestra de cómo antes se cubría el escudo con un paño cuando había fallecido un familiar de la casa.



Entre el propio Lugar de Ziga y su barrio Zigaurre se encuentra el Mirador de Baztan, desde el que obtendremos unas preciosas vistas de la zona norte del valle.


La iglesia parroquial está dedicada a San Lorenzo. Fue construida entre 1593 y 1603. Su grandiosa fachada supone ya una imposición de las formas herrerianas, siendo el mejor ejemplo de estilo herreriano en Navarra.


Casa-museo de Karakoetxea - Ziga
Castillo Gorraiz Hotel Golf

En Navarra, enmarcado en el Valle de Egües y a tan solo 6 km de Pamplona nos encontramos con el Hotel Castillo de Gorraiz Golf&Spa, un hotel con encanto único pensado para disfrutar de la naturaleza y de la tranquilidad y el golf, gracias al campo de golf anejo. Los hermanos Diez de Ulzurrun Goñi, la cuarta generación de esta familia siempre dedicada a la hostelería, abrieron en 2008 este elegante hotel que se integra a la perfección con el vecino palacio del s.XVI, restaurado en 1998 y que desde entonces acoge el restaurante que continúa la tradición hostelera familiar comenzada en la Venta de Ulzuma a principios del siglo pasado. En el interior del hotel, la fusión de piedra, madera y mobiliario de diseño componen una atmósfera pausada en la que los cuadros de autor, entre ellos originales de Jesús Montes, y los tejidos de terciopelo de las cortinas, adivinan un ambiente de reminiscencias teatrales. 
(Roberto Atencia, Irún, Guipúzcoa 1971) La intervención ha consistido en transformar la terraza del Hotel en una Veranda con tres espacios en uno: Gastro-Restaurante , zona Lounge y terraza al aire libre.
Proyecto de interiorismo del Gastro - bar La Veranda en el hotel Castillo de Gorraiz Golf & Spa.
En las habitaciones, todas con terraza, Roberto Atencia consigue esta misma fusión de estilos (vintage, art nouveau, boheme-chic…), con una acertada dosis de romanticismo sin renunciar a la modernidad. El confort, siempre presente, se materializa de manera clara en sus heavenly bed, en las que tumbados entre almohadas y fundas de plumón tenemos la sensación de dormir al abrigo de las nubes. En los baños del hotel Castillo de Gorraiz destacan sus impresionantes espejos venecianos hechos a mano, que tienen su símil en el extraordinario frontal que preside el Spa del hotel.En su Spa las lámparas de araña de cristal de bohemia y las vistas al jardín interior de madroños y naranjas, nos acompañan en nuestro paso por la zona de aguas, el tepidarium o la zona de relax, donde el té y la fruta recién cortada nos esperan. Despidan el día desde la terraza de este hotel con encanto adivinando cómo el atardecer torna en sutil trazo anaranjado la ciudad de Pamplona.

HOTEL CASTILLO DE GORRAIZ GOLF & SPA
Castillo de Gorraiz
El cuadro de Jesús Montes


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