RECORDANDO
Vespasiano comenzó su propia remodelación del lugar entre los años 70 y 72, posiblemente financiada con los tesoros conseguidos después de la victoria romana en la primera guerra judeo-romana, en el año 70. Se drenó el lago y el lugar fue designado para el emplazamiento del Coliseo. Reclamando la tierra de la que Nerón se apropió para su anfiteatro, Vespasiano consiguió dos objetivos: por un lado realizaba un gesto muy popular y por otro colocaba un símbolo de su poder en el corazón de la ciudad. Más tarde se construyeron una escuela de gladiadores y otros edificios auxiliares dentro de las antiguas tierras de la Domus Aurea, la mayor parte de la cual había sido derribada.
Vespasiano murió justo antes de que el Amphitheatrum Flavium fuera concluido. El edificio había alcanzado el tercer piso y Tito fue capaz de terminar la construcción tanto del Coliseo como de los baños públicos adyacentes (que son conocidos como las Termas de Tito) tan solo un año después de la muerte de Vespasiano.
En el momento en que el Coliseo había sido ya finalizado, el corto reinado de Tito ya había hecho frente a varios desastres en un breve espacio de tiempo: en el plazo de tan solo dos meses desde la muerte de Vespasiano, el monte Vesubio había entrado en erupción, destruyendo Pompeya, Herculano, Estabia y Oplontis; un incendio había asolado la ciudad de Roma durante tres días y tres noches, causando daños sustanciales y destruyendo el Templo de Júpiter, que había sido restaurado recientemente por Vespasiano; y había habido un brote de plaga que, se decía, era el peor que la ciudad había vivido. Para celebrar la finalización del Coliseo y las termas, y probablemente en una tentativa de calmar tanto al público romano como a los dioses, Tito llevó a cabo unos juegos que duraron más de cien días.
El historiador Suetonio nació aproximadamente en el año 70 y comenzó a escribir alrededor del año 100. Todavía era un niño en la época de los juegos, pero es posible que él naciera y creciera en Roma, por lo que pudo haber vivido los juegos en primera persona. Su De Vita Caesarum fue terminado probablemente alrededor de los años 117 a 127, e incluye algunos detalles de los días de apertura de los juegos.
Las venationes o peleas de animales fueron parte central de los juegos y normalmente se llevaban a cabo por la mañana. Dion Casio dice que en el curso de los juegos inaugurales «animales, tanto adiestrados como salvajes, perecieron hasta alcanzar la cifra de nueve mil; y las mujeres (de ninguna prominencia, no obstante) tomaron parte en estas muertes». Eutropio, escritor de la segunda mitad del siglo IV, afirma que 5.000 animales murieron durante los Juegos.
La jirafa Médici, 1486
Fue un regalo del sultán mameluco de Egipto para Lorenzo de' Medici. La llegada del animal causó una enorme sensación en Florence, ya que casi nadie en Europa había visto una jirafa en siglos. Se convirtió en una atracción extraordinaria y en un símbolo del prestigio diplomático y cultural de los Médici.
Florencia, pincha aquí
Dion y Marcial hacen referencia a algunos de los animales que se utilizaron. Dion habla de la caza de grullas y otra en la que aparecieron cuatro elefantes, y Marcial menciona elefantes, leones, leopardos, por lo menos un tigre, liebres, cerdos,[n. 1] toros, osos, jabalíes, un rinoceronte, un búfalo y un bisonte. Pudieron haber sido utilizados otros animales exóticos que no se mencionan en las fuentes. Por ejemplo, era habitual utilizar avestruces, dromedarios y cocodrilos en juegos cotidianos. Es poco probable que se utilizaran jirafas, ya que el único caso registrado en el que aparece ese animal es cuando Julio César llevó una jirafa a Roma en el año 46 a. C. No volvería a registrarse un nuevo caso en Europa hasta el de la jirafa Médici, en 1486.
Aunque una tradición errónea haya hecho considerar que ésta era la fórmula ritual con la que los gladiadores se dirigían al emperador antes del combate, tan sólo se tiene constancia de su empleo durante la celebración de esta naumaquia.
Las naumaquias eran espectáculos más sangrientos aún que las luchas de gladiadores, que implicaban menos efectivos, y en los que los combates no terminaban sistemáticamente con la muerte de los vencidos.
Durante el reinado de Nerón aparece una novedad: la naumaquia en anfiteatro. Suetonio (Nerón, XII, 2-6) y Dión Casio (Historia romana, LXI, 9, 5) dan fe de la presentación de un espectáculo de combate naval en 57 d. C., en el anfiteatro de madera inaugurado a tal fin por el último de los Julio-Claudios.
En el año 80 d.C., durante el reinado de Tito, se celebró la gran inauguración del anfiteatro que hoy conocemos como el Coliseo.
La inauguración principal tuvo lugar en el 80 d.C. bajo Tito.
Las celebraciones duraron alrededor de 100 días, con combates de gladiadores, cacerías de animales y otros espectáculos.
Tras la muerte de Tito en el 81 d.C., su hermano Domiciano completó partes del edificio que aún faltaban, especialmente las estructuras subterráneas (hypogeum).
Algunos autores consideran que las obras posteriores de Domiciano constituyeron una especie de reapertura o reinauguración funcional.
En el año 80 d.C. coincide con varios acontecimientos importantes:
- La inauguración del Coliseo.
- Un gran incendio en Roma.
- Una epidemia.
- Tensiones políticas y algunas conspiraciones menores contra Tito, aunque las fuentes lo presentan como un gobernante relativamente conciliador con el Senado.
El anverso aparece ocupado casi en su totalidad por el Antiteatro Flavio, en una perspectiva forzada que nos permite ver el edificio tanto por dentro como por fuera, con gran realismo y todo lujo de detalles. En su interior, observamos claramente las escaleras que recorrían la cávea y las cabezas de los espectadores. En la parte central comprobamos un pequeño semicírculo que se debe de corresponder con el parco, desde donde los emperadores seguían los espectáculos. En el exterior comprobamos las arcadas de los tres pisos inferiores, con representaciones en su luz (anchura del arco); y el último piso realizado con círculos y rectángulos. Una esbelta arquitectura a la derecha del edificio principal, y una fuente próxima al Coliseo a su izquierda llamada Meta Sudans construida por Domiciano, ya desaparecida (solo los cimientos se conservan de ella), completan la faz.
En el reverso, la leyenda que bordea la forma circular de la moneda que vemos en la imagen, encontramos las abreviaturas latinas: IMP T CAES VESP AVG PM TR PPP COS VIII, que podríamos traducir al español como EMPERADOR TITO CÉSAR VESPASIANO AUGUSTO PONTÍFECE MÁXIMO TRIBUNICIA POTESTAD* PADRE DE LA PATRIA OCTAVO AÑO DE CONSULADO. En el centro de la misma aparece el propio emperador con cabeza de perfil y cuerpo a tres cuartos, sentado en una silla curul utilizada habitualmente por magistrados. Los demás elementos que le acompañan tienen un carácter militar. Me llama la atención como la tela que cubre sus piernas, al pegarse a ellas, las podemos captar. Por último, las letras S C (Senatus Consultum) que aparecen delante y detrás de él, nos indican que la moneda se hizo por decreto o con la autorización del Senado. Solo aparecen en las piezas de bronce de época Imperial, ya que las de oro y plata fueron potestad de los emperadores.
Resumen:
La erupción devastó Pompeya, Herculano y Stabiae, pero Roma no interrumpió su vida pública. Tito, que estaba gestionando varias crisis a la vez (incendio de Roma en el 80, peste, y la erupción), utilizó los espectáculos como propaganda de estabilidad y generosidad imperial.
- En el 79 d. C., cuando explotó el Vesubio, el Coliseo aún no estaba inaugurado.
- Las obras estaban prácticamente terminadas, iniciadas por Vespasiano.
- Tito lo inauguró en el año 80 con unos juegos colosales.
- Duró 100 días.
- Incluyó cacerías, combates de gladiadores, ejecuciones públicas, e incluso naumaquias (batallas navales simuladas).
- Fue un acto político: mostrar que, pese a la tragedia del Vesubio, Roma seguía fuerte y generosa.
La erupción del Vesubio no paralizó la vida romana, y el Coliseo se convirtió precisamente en el símbolo de esa resiliencia imperial.
Tito se ganó fama de emperador benevolente en parte gracias a estos espectáculos.
Marcial está pintando con palabras la transformación urbanística de Roma bajo los Flavios, especialmente Vespasiano y Tito, después del incendio del 64 y del derroche arquitectónico de Nerón.
Es un contraste moral y político:
- Antes (con Nerón):
- Roma era “una sola casa”, la Domus Aurea ocupaba un área inmensa, había estanques privados, jardines y un palacio que devoraba barrios enteros.
Ese espacio se devuelve al pueblo:
- Donde estaban los estanques de Nerón → se levanta el Coliseo
- Donde estaban los jardines privados → se construyen termas públicas
- Donde se extendía el palacio imperial → se alza el pórtico de Claudio
Marcial celebra que Roma vuelve a ser de los romanos.
Las Termas de Tito, situadas en la colina suroeste del Esquilino (la colina Oppia), se conservan en tramos de considerable extensión y se exhibieron gracias a las excavaciones realizadas entre 1986 y 1991. Estos restos estructurales no nos permiten reconstruir la articulación del edificio, cuyo plano puede deducirse, sin embargo, gracias al diseño realizado por Palladio a finales del siglo XVI.
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