viernes, 25 de noviembre de 2016

La tradición de lo fantástico en el arte - Hugo van der Goes

(Gante, h. 1440 – Auderghem, 1482) fue un pintor flamenco, de la pintura gótica del siglo XV, estilo flamenco.

Adoración de los Reyes, del llamado "Altar de Monforte", Berlín.
Nacido en Gante (de ahí su apodo de Hugues de Gand) es poco lo que se sabe sobre su vida, aunque fue unos de los pintores flamencos más importantes de la segunda mitad del siglo XV después de la muerte de Jan Van Eyck.

El pecado original, Viena.
Las primeras informaciones ciertas sobre este pintor lo sitúan en los años 1460 en Brujas donde colabora con la decoración en las fiestas en honor de las bodas del duque de Borgoña, Carlos el Temerario.

Carlos I de Valois, llamado el Audaz o el Temerario (Dijón, 10 de noviembre de 1433 - Nancy, 5 de enero de 1477), fue duque de Borgoña, Brabante, Limburgo y Luxemburgo, entre otros títulos. Pertenecía a una rama menor de los Valois, que gobernó Borgoña entre 1463 y 1482.
Ya en vida gozó de amplia fama, teniendo encargos tanto de los burgueses como de la aristocracia, aunque de todos estos encargos solo podemos reconocer unos pocos como suyos, el más reconocido es "la adoración de los pastores" en el tríptico de Portinari, hecho para Tommaso Portinari.

La muerte de la Virgen es una obra del pintor flamenco Hugo van der Goes. Está realizado sobre tabla, y fue pintado entre 1477 y 1482. Mide 147,8 cm de alto y 122,5 cm de ancho. Se exhibe actualmente en el Museo Groeninge de Brujas.
Al sufrir enfermedad mental, se retiró como hermano lego al monasterio Rodeklooster (Claustro Rojo), cerca de Bruselas alrededor de 1478 con la esperanza de que, viviendo en un monasterio, se recobraría de su depresión. No interrumpió su actividad pues es por esta época cuando realizó su Muerte de la Virgen, donde se transparenta una tensión dramática más aguda, traducida por la irrefrenable animación expresiva de los personajes. Van der Goes intentó suicidarse por motivos de su enfermedad mental en 1480, y murió dos años más tarde.

La adoración de los pastores es un cuadro del pintor Hugo van der Goes, realizado en 1480, dos años antes de su fallecimiento tras un grave trastorno mental. La obra se encuentra en la Gemäldegalerie de Berlín.
En su obra acusa la influencia de autores como Jan Van Eyck y Rogier van der Weyden que habían logrado representar con solvencia el cuerpo humano y el acabado realista en el detalle. Posteriormente conoce sin duda algunas obras italianas contemporáneas, y este contacto influye sobre él, en el sentido de acabar en una ordenación más monumental del espacio.

Tríptico Portinari (en italiano, Trittico Portinari) es la denominación historiográfica de un tríptico del pintor flamenco Hugo van der Goes, cuya tabla central es la Adoración de los Pastores. Está realizado sobre tabla, y fue pintado en Brujas entre 1476 y 1478. En cuanto a sus dimensiones, en panel central mide 253 cm de alto por 304 cm de ancho; por su parte, los postigos miden 253 por 141. Se exhibe actualmente en la Galería Uffizi de Florencia.
No debe confundirse con un cuadro del mismo autor, datado en 1480 -Adoración de los pastores (Hugo van der Goes)
El Tríptico Portinari es la obra más famosa del autor, y una de las más hermosas del arte flamenco. Es la principal representación de la escuela flamenca en los Uffizi. Es un retablo encargado por Tommaso Portinari, el representante de la familia Médici en Brujas. Es su único cuadro documentado, lo que permite la atribución y datación del resto de sus cuadros. Una vez acabado el cuadro, se envió a Florencia, pues tenía como destino la iglesia del hospital de Santa Maria Nuova. Estuvo expuesto al público en la ciudad toscana, y ejerció una enorme influencia en los pintores florentinos, quienes se fijaron en el realismo puesto en evidencia en los pastores y el paisaje. Domenico Ghirlandaio copió el grupo de pastores en su cuadro de 1485 para la capilla Sassetti de la iglesia de Santa Trinità. Filippino Lippi, incluso Botticelli y, sobre todo, Leonardo da Vinci, y otros estudiaron la obra, una de las primeras obras flamencas llegadas a Italia. Lorenzo di Credi y Mariotto Albertinelli copian el tipo de paisaje nórdico.
Uffizi. Tríptico Portinari por Hugo van der Goes.
Uffizi. Tríptico Portinari por Hugo van der Goes. (Las donantes madre e hija)
La tabla central del Tríptico se dedica a la Adoración de los pastores. La figura central es la de la Virgen María, con rostro de suave expresión, vestida de azul, que adora a Jesús que acaba de nacer. El niño está desnudo, en el suelo. La escena se refleja según el relato de las Revelaciones de Santa Brígida de Suecia, con las adoraciones simultáneas de la Virgen, los pastores y los magos.
Es venerada en la Iglesia Anglicana, la Iglesia Luterana y en la Iglesia Católica.
La representación del parto natural terminó por considerarse indigna por los teólogos, a partir del siglo XIV la iconografía optó por representar el parto milagroso, centrándose en el momento posterior, el de la Adoración del Niño. El cambio fundamental está en la posición de María, que ahora aparece arrodillada o sentada adorando a su propio hijo, una escena que ya no suele aparecer sola, sino que va acompañada de la Adoración de los Pastores, de los Magos…
La idea triunfa por influencia de las Revelaciones de Santa Brígida de Suecia, mística cuyas visiones fueron de gran importancia para la iconografía porque cambiaron la forma de representar que venía utilizándose durante siglos. En esta época son fundamentales estos textos y los del Pseudo Buenaventura.
Brígida Birgersdotter, conocida como Santa Brígida de Suecia (Skederid, actual municipio de Norrtälje, Uppland, Suecia, 1303 - Roma, 23 de julio de 1373). Fue una religiosa católica, mística, escritora y teóloga sueca. Fue declarada santa por la Iglesia Católica en 1391; es considerada además la santa patrona de Suecia, una de los patronos de Europa y de las viudas.
Pertenecía a una familia aristócrata, emparentada con el rey Magnus Ladulás. Por medio de sus padres y de su esposo alternó en a los círculos políticos más influyentes de la Suecia medieval. Fue la fundadora de la Orden del Santísimo Salvador, vigente en la actualidad.
En 1370 Santa Brígida realizó una peregrinación a los Santos Lugares y en la Basílica de la Natividad tuvo una visión sobre el nacimiento de Jesús. Relata que María se descalza, deja caer su cabello dorado sobre las espaldas, símbolo de virginidad, y cuando llega el momento, se pone de rodillas y comienza a rezar al Niño, que nace en medio de una luz. Después le corta el cordón umbilical y lo faja. Como la primera persona que adora al Niño es su propia madre este asunto también se denomina Adoración. Cuando el niño está desnudo es que se está representando el primer momento, justo el del nacimiento. San José porta una vela porque así dice Santa Brígida que lo ve. Su figura comienza a adquirir importancia y empieza a aparecer arrodillado, adorando también al Niño.
En el exterior de las puertas está representada una Anunciación pintada en grisalla.

sábado, 19 de noviembre de 2016

(3) Jan van Eyck - Éxito mundano - Las Vírgenes - Retrato del Matrimonio Arnolfini

Tras la muerte de Juan de Baviera, en enero de 1425 se reencuentra en Flandes con su hermano, Hubert van Eyck, igualmente pintor. Entró entonces al servicio del poderoso e influyente príncipe Valois, Felipe el Bueno, duque de Borgoña el 19 de mayo de 1425, como pintor y valet de chambre, es decir, ayuda de cámara, con un salario anual fijo que inicialmente fue de 100 libras. Fue su pintor oficial hasta su muerte. El centro artístico de los duques de Borgoña, que habían sido París y Dijon, pasó con Felipe el Bueno a Flandes y Brabante. Felipe no tuvo una capital fija y movía la corte entre diversos palacios, principalmente en las ciudades de Bruselas, Brujas o Lille. En esta última localidad vivió Van Eyck aparentemente entre 1426 y 1429.
Flandes - Estado borgoñón - Felipe III de Borgoña, pincha aqui
Pintura al óleo. El óleo, palabra proveniente del latín oleum (aceite), es una técnica pictórica consistente en mezclar los pigmentos con un aglutinante a base de aceites, normalmente de origen vegetal. Por extensión, se denominan óleos a las pinturas ejecutadas mediante esta técnica, que admite soportes de muy variada naturaleza: metal, madera, piedra, marfil, aunque lo más habitual es que sea aplicado sobre lienzo o tabla. El óleo permanece húmedo mucho tiempo, lo que favorece la mezcla de colores.
El uso del óleo se conoce desde la Antigüedad y estaba ya extendido entre los artistas de la Edad Media, aunque de modo minoritario ya que en esa época predominaba la pintura al temple o al fresco. A fines del siglo XIV y durante el siglo XV, se comenzó a generalizar el uso del óleo en detrimento de otras técnicas, ya que permitía un secado más lento de la pintura, correcciones en la ejecución de la misma y una excelente estabilidad y conservación del color. Fueron los pintores de Flandes los primeros en usar el óleo de forma habitual.
Jan van Eyck: Virgen del canónigo Van der Paele (1434), un buen ejemplo de alfombras orientales en la pintura renacentista.
 Es una pintura religiosa realizada en óleo sobre tabla por Jan van Eyck en 1436. Actualmente está expuesta en el Museo Groeninge en Brujas (Bélgica). La obra lleva como número de inventario el O.161 y mide 122,1 cm de alto por 157,8 cm de ancho. Es una de las cuatro obras de Jan van Eyck conservadas en una colección belga y, después del Políptico de Gante, la más grande de las pinturas obras de Jan van Eyck que se conservan.
Esta tabla tiene una posición muy particular en la historia de la pintura occidental, al tratarse de uno de los más tempranos ejemplos del género denominado sacra conversazione (sagrada conversación): una pintura en la que se representa a la Virgen con el Niño junto con dos o más santos, representados de una manera realista como si estuvieran manteniendo una conversación cotidiana; y junto a ellos, a veces, los donantes de la obra, dentro de la misma escena, pero en una posición subordinada, como orantes.
Como muchas otras pinturas de Jan van Eyck, esta también ha sido firmada y datada en el marco.
Jan van Eyck ha empleado aquí su asombrosa técnica al servicio del simbolismo de la obra. El manto rojo de la Virgen se refleja en la brillante armadura de San Jorge. Este reflejo tiene también una alusión simbólica a María como «inmaculado espejo de Dios»
Una serie de documentos publicados en el siglo XX registran sus actividades al servicio de Felipe. Es evidente que gozaba de gran prestigio y muy buenas relaciones con el duque, y por ello se le encargaron viajes que eran más bien de carácter diplomático, generalmente por el territorio de lo que hoy son Italia, España y Portugal. El 26 de agosto de 1426, el pintor recibe pago para emprender, en nombre del duque, un peregrinaje y un lejano viaje secreto y, de nuevo, el 27 de octubre del mismo año por «ciertos lejanos viajes secretos», de nuevo en julio y agosto de 1427 recibe la remuneración procedente, según parece, de una misión diplomática en el extranjero. Esto atestigua que durante los años 1426 y 1427, Van Eyck hizo, al menos, dos viajes lejanos

Felipe el Bueno envió una embajada a Lisboa (Portugal) a pedir en matrimonio a la infanta Isabel, la hija de Juan I (19 de octubre de 1428 - 25 de diciembre de 1429). Un documento de la época confirma que Van Eyck formaba parte de la embajada. La finalidad era decirle a su protector la verdad de cuerpo y de carácter de la princesa Isabel.


Tumba de Juan II de Castilla, en la Cartuja de Miraflores.

 (Toro, 6 de marzo de 1405-Valladolid, 22 de julio de 1454) fue rey de Castilla entre 1406 y 1454, hijo del rey Enrique III «el Doliente» y de la reina Catalina de Lancáster.

Puede que, durante esta embajada, Van Eyck visitara Santiago de Compostela, la corte de Juan II en Valladolid y la de Muhammed VIII en Granada. La presencia del pintor en la Península Ibérica contribuyó a despertar en ella el interés por el arte flamenco. Los retratos de la princesa han desaparecido, pero se conoce la existencia de un dibujo por una antigua foto que muestra un retrato de un estilo novedoso, donde la pose prefigura la de La Gioconda de Leonardo da Vinci.

Muhammed VIII de Granada (1409-1431), fue un soberano nazarí de Granada que reinó entre 1417 y 1419, y entre 1427 y 1429.
 En 1419 una conspiración urdida por los Abencerrajes, dentro de las luchas nobiliarias que asolaban el reino, le expulsó del trono, colocando en su lugar a Muhammed IX, un nieto de Muhammed V.
Ocho años después, Muhammed VIII recuperó el trono. Perdonó a los Abencerrajes, esperando ganarlos a su causa, pero Yusuf ibn Sarray, que seguía defendiendo a Muhammad IX, logró el apoyo del rey castellano Juan II. Con esa ayuda, y con la de los hafsíes de Túnez, en donde se había refugiado, Muhammed IX volvió al poder en Granada en 1429. Muhammed VIII fue hecho prisionero y encerrado en Salobreña junto a su hermano Abu l-Hasan Alí, y dos años más tarde, asesinado.
  • Estos viajes le permitieron reconocer nuevas luminosidades, cielos y atmósferas diáfanas e incluso notar nuevas vegetaciones. En el Políptico de Gante aparecen, como parte del paisaje de la paradisíaca Nueva Jerusalén, figuradas con precisión casi de naturalista especies mediterráneas.
  • No quedan las obras que le encargasen el conde de Holanda primero y el duque de Borgoña después.
  • Se casa con una tal Margarita, de la que se ignora su procedencia. Tuvieron un hijo en 1434 y luego otro quizás en 1435. El duque los gratificó con un regalo y fue el padrino de uno de los hijos. Parece que trabajó en el año 1433 en el palacio de Coudenberg en Bruselas.
  • El 20 de agosto de 1436, fue remunerado por «ciertos viajes lejanos en tierras extranjeras». Se trata probablemente de una misión en tierras no cristianas, relacionada con los proyectos de cruzada de Felipe el Bueno, quizá un viaje por Bizancio o Jerusalén.
  • Al período 1432-1439, viviendo ya en Brujas, pertenecen las pinturas datadas que se consideran indudablemente como de Jan van Eyck.
La Fuente de la Gracia o El triunfo de la Iglesia sobre la Sinagoga (c. 1430-1455). Atribuido a la Escuela de Jan van Eyck, aunque algún autor cree que el cuadro pudo haber sido realizado por un pintor anónimo flamenco. Se trata de una alegoría teológica. El cuadro presenta en la parte superior a Cristo sentado en su trono, acompañado de la Virgen y San Juan, a cuyos pies emana un río de hostias consagradas. En la parte inferior, a la izquierda la Iglesia cristiana, encabezada por el papa; a la derecha la Sinagoga, representada por un grupo de judíos junto a un sumo sacerdote con los ojos vendados, simbolizando la no percepción de "la luz del cristianismo". Museo del Prado, Madrid.
El 22 de julio de 1441, después de su muerte, el duque pagó aún, a la viuda, una parte de sus ingresos anuales y, cuando su hija Lievine entró al convento de Santa Inés en Maaseik, en 1449-1450, le asignó una gratificación. No se conserva prácticamente nada de los encargos que Van Eyck realizó para Felipe el Bueno. Trabajó en la decoración de las residencias de Hesdin (1431 o 1432), de Bruselas (1433), y de Lille (1434).
Dejando a un lado su obra más conocida, el Políptico de Gante, la obra de Jan van Eyck está formada sobre todo por representaciones de Virgen María y de retratos.
Una de las principales tablas de Van Eyck es su Virgen en una iglesia (h. 1438), conservada en la Gemäldegalerie de Berlín, que evoca un interior iluminado con una luz preciosa e inmaterial que suscitó gran admiración; hubo dos copias de esta obra, que se debe a Gossaert y el conocido como Maestro de 1499.


 Lucca Madonna (1436)
El orden y las tonalidades:
En este proceso de trabajo es muy importante seguir el orden adecuado en las distintas zonas de la imagen. Primero se pintaban los ropajes, luego se pintaban los fondos y motivos arquitectónico y por último se hacía los rostros y las manos. Esto se hacía con la idea de tener toda la superficie llena de color antes de pintar las caras y manos para evitar los contrastes simultáneos de los que hablaremos en otra ocasión, ya que las caras son siempre puntos de máxima atención.
Para cada color se utilizaban tres tonalidades o tintas. Por ejemplo para las ropas rojas se usaba un color rojo medio, (el color local), un rojo oscuro para las sombras (tonal oscuro) y otro claro para las partes iluminadas (tonal claro). Con estos tres colores se hacían veladuras, es decir se daban finas capas de color más o menos transparentes, según esté mezclada con más o menos aceite o esencia de trementina
Para pintar el ropaje rojo, Jan Van Eyck pintaba primero con el rojo local, que no tapaba totalmente el dibujo de debajo, sino que dejaba ver por transparencia las líneas.

La Virgen en una iglesia es una pequeña tabla al óleo del pintor primitivo flamenco Jan van Eyck. La obra, realizada aproximadamente entre los años 1438 y 1440, muestra a la Virgen María con el Niño Jesús en brazos en una catedral gótica.
La Virgen en la iglesia (detalle). Se puede observar la estatua de la Virgen detrás; a la derecha dos ángeles cantan.
La Virgen del canciller Rolin es una pintura religiosa realizada en óleo sobre tabla por Jan van Eyck en 1435. Actualmente está expuesta en el Museo del Louvre en París, donde se exhibe con el título de La Vierge du chancelier Rolin.
 La pintura fue encargada por Nicolás Rolin, canciller de Felipe el Bueno, un importante funcionario de la corte de Borgoña. Van Eyck no sólo plasmó su apariencia física, sino también su temperamento. Se trataba de un político muy arrogante, lo que explica, por ejemplo, que se atreva a mirar de frente a frente a la Virgen y que tenga el mismo tamaño que ella.
La Virgen del canciller Rolin - detalle 
La Virgen del canciller Rolin - detalle 

La Virgen del canciller Rolin - detalle 

Jan van Eyck, panneau central du Triptyque de Dresde (1437).
Retrato del Matrimonio Arnolfini
A Jan van Eyck se le considera el fundador del retrato occidental. Sus modelos casi siempre están representados en busto; la cara, vistos tres cuartos, se vuelve hacia la izquierda, y los ojos fijan a menudo al espectador, lo que constituía en la época una innovación radical. Su obra maestra dentro de este género, y una de las cumbres de la pintura flamenca, es el Retrato de los esposos Arnolfini (1434.

Retrato de Giovanni Arnolfini y su esposa
Desde 1842 en la National Gallery de Londres tras desaparecer misteriosamente en 1813 del Palacio Real de Madrid— se considera una de las obras más notables de van Eyck.
Giovanni de Arrigo Arnolfini, rico comerciante italiano (oriundo de Lucca), afincado en Brujas hacia 1421. Desempeñó cargos de importancia en la corte de Felipe el Bueno, duque de Borgoña, a cuyo archiducado pertenecían entonces los Países Bajos.
Jeanne o Giovanna Cenami procedía de una acaudalada familia italiana que vivía en París. Su matrimonio se había concertado con sumo cuidado, pero por desgracia no resultó como se esperaba: no tuvieron hijos y, años después, Arnolfini fue llevado a los tribunales por una amante despechada que buscaba compensación.
Llama la atención el realismo óptico basado en la minuciosidad microscópica y en una magistral captación de la luz y la perspectiva, la quietud y, sobre todo, el orgullo por el bienestar material que han logrado, y por sus pequeñas posesiones: la lámpara, los muebles finamente tallados, la ropa… Éste es un aspecto muy llamativo en esta obra, ya que aparecen infinidad de objetos sin motivo aparente.

El simbolismo: En primer lugar, la representación de los esposos, que es antagónica y revela los diferentes papeles que cumple cada cual en el matrimonio. No olvidemos que hablamos de una sociedad de hace más de 500 años, a caballo entre la Edad Media y la Edad Moderna: él es severo, bendice o, quizá, jura (fides levata) —en cualquier caso, ostenta el poder moral de la casa (potestas)— y sostiene con autoridad la mano de su esposa (fides manualis), que agacha la cabeza en actitud sumisa y posa su mano izquierda en su abultado vientre, señal inequívoca de su embarazo (que no es real), que sería su culminación como mujer. El tabardo de él es oscuro y sobrio (aunque los remates de piel de marta resultaban particularmente caros), y ella luce un ampuloso vestido, de colores vivos y alegres, con puños de armiño (complementados con un collar, varios anillos y un cinturón brocado, todo de oro).




Lo cierto es que esta pareja parece haber recopilado objetos de muchos países de Europa: Rusia, Turquía, Italia, Inglaterra, Francia... Sin duda, Arnolfini, rico mercader, trabó amistad o negocios con empresarios de toda Europa. Como se sabe, Brujas, donde se instaló Giovanni, era un hervidero de burgueses de todas partes; y este mercader que protagoniza el cuadro se jactaría de sus relaciones con todos ellos. En definitiva, lo cierto es que todos tienen un significado nítido que da una nueva dimensión a la obra:

El espejo es uno de los mejores ejemplos de la minuciosidad microscópica conseguida por van Eyck (mide 5’5 centímetros y cada una de las escenas de la pasión que le rodean mide 1’5 centímetros), y enlaza con el siguiente asunto. En torno al espejo se muestran 10 de las 14 estaciones del Vía Crucis (las paradas del camino de Cristo hasta su muerte en el Gólgota). Su presencia sugiere que la interpretación del cuadro debe ser cristiana y espiritual en igual medida que legal y recuerda el sacrificio que tienen que soportar los esposos. Por cierto que estos pequeños espejos convexos eran muy populares en aquella época; se llamaban «brujas» y se usaban para espantar la mala suerte. A menudo se encontraban junto a ventanas y puertas, para buscar efectos lumínicos en las estancias. Que se sepa, ésta es la primera vez que se usan como recurso pictórico.
Las naranjas, importadas del sur, eran un lujo en el norte de Europa por lo que simboliza la riqueza de la familia y la prosperidad económica que les aguarda, o quizás aluden al origen mediterráneo de los retratados. Conocidas en el norte como "manzanas de Adán", representaban además la fruta prohibida del edén (quizá sean una evocación del paraíso perdido), en alusión al pecado mortal de la lujuria, probable motivo de la pérdida de la gracia. Los instintos pecaminosos de la humanidad se santifican mediante el ritual del matrimonio cristiano.
La cama tiene relación, sobre todo en la realeza y la nobleza, con la continuidad del linaje y del apellido. Representa el lugar donde se nace y se muere. Los tejidos rojos simbolizan la pasión además de proporcionar un poderoso contraste cromático con el verde de la indumentaria femenina. En todo caso, era costumbre de la época, en las casas acomodadas de Borgoña, colocar una cama en el salón donde se recibían las visitas. Aunque, generalmente, se usaba para sentarse, ocasionalmente, era también el lugar donde las madres recién paridas recibían, con su bebé, los parabienes de familiares y amigos.
La alfombra que hay junto a la cama es muy lujosa y cara, procedente de Anatolia, otra muestra de su fortuna y posición.

Los zuecos esparcidos por el suelo —ellos van descalzos— representan el vínculo con el suelo sagrado del hogar y también son señal de que se estaba celebrando una ceremonia religiosa. La posición prominente de los zapatos es también relevante: los de Giovanna, rojos, están cerca de la cama simbolizando que era la encargada del hogar; los de su marido, más próximos al mundo exterior, simbolizan que es él el encargado de trabajar para llevar la prosperidad económica a la casa. En aquel tiempo se creía que pisar el suelo descalzo aseguraba la fertilidad.
La lámpara sólo tiene una vela, que simboliza la llama del amor —era costumbre flamenca encender una vela el primer día de la boda—
Giovanna lleva un elegante vestido verde (el color de la fertilidad), propio de un retrato de aparato y un cuadro de boda. No está embarazada, su postura se limita a delatar el vientre, que entonces se tenía por una de las partes más bellas del cuerpo. También cabe pensar que su pose y la exagerada curvatura del vientre sugieran su fertilidad y deseada preñez que nunca resultó.
En el cabezal de la cama se ve la talla de una mujer con un dragón a los pies.
Es probable que sea Santa Margarita, patrona de los alumbramientos, cuyo atributo es el dragón; pero por la escobilla que hay al Lado podría ser Santa Marta, patrona del hogar, que comparte idéntico atributo.
El perro pone una nota de gracia y desenfado en un cuadro que es, por lo demás, de una apabullante solemnidad. El detallismo del pelo es toda una proeza técnica. En los retratos, los perros suelen simbolizar, como aquí, la fidelidad y el amor terrenal.
Los únicos que faltarían son el sacerdote y el testigo, necesarios en todas las bodas, pero ambos personajes aparecen reflejados en el espejo, junto a la pareja: un clérigo y el propio pintor, que actúa como testigo, y que, con su firma, no sólo reclama la autoría del cuadro, sino que testifica la celebración del sacramento: Johannes de Eyck fuit hic 1434 (Jan van Eyck estuvo aquí en 1434).

viernes, 18 de noviembre de 2016

(2) La tradición de lo fantástico en el arte - Políptico de Gante - Hubert y Jan van Eyck

El retablo la Adoración del Cordero Místico, también conocido como Altar de Gante, es un políptico de doce tablas al óleo realizado por los hermanos Hubert y Jan van Eyck, por encargo de Joos Vyd y su esposa, Elisabeth Borluut. Fue pensado para la iglesia de San Juan de Gante (actual Catedral de San Bavón), donde aún permanece.
  • Flandes - Estado borgoñón - Felipe III de Borgoña, pincha aqui
  • Gante - Las casas gremiales en Flandes - Lugares de interés, pincha aqui
  • Hubert van Eyck - Jan van Eyck - El Díptico: La Crucifixión y el Juicio Final, pincha aqui
Abierto mide 340 x 440 cm, siendo uno de los retablos de mayores dimensiones del norte de Europa en el siglo XV.

El tema central es la narración bíblica sobre la redención del hombre por el sacrificio de Jesús, ofreciendo una lectura de la Teología cristiana desde la Anunciación (en su exterior) hasta la Adoración del Cordero (en su interior).

Normalmente se mostraba cerrado, pero en las festividades se abría, dejando a la vista los colores vibrantes del interior.


Presunto retrato de Giotto, atribuido a Paolo Uccello.
Paolo di Dono, más conocido como Paolo Uccello (Pratovecchio?/Florencia?, 15 de junio de 1397 - Florencia, 10 de diciembre de 1475), fue un pintor cuatrocentista y matemático italiano que destacó por su obra pionera en la perspectiva visual en el arte.
Giotto di Bondone nace en Colle de Vespignano (Vicchio) en 1267, muere en Florencia el 8 de enero de 1337. Reconocido artista de la época desarrolló varios ámbitos artísticos, destacando la poesía, escultura, arquitectura y sobre todo la pintura, considerándose este autor del Trecento uno de los iniciadores de movimiento renacentista en Italia, su obra tuvo una influencia determinante en los movimientos pictóricos posteriores.
Autorretrato
 Masaccio (San Giovanni in Altura, hoy San Giovanni Valdarno, Arezzo, 21 de diciembre de 1401 – Roma, otoño de 1428) fue un pintor cuatrocentista italiano. A pesar de la brevedad de su vida, su obra tuvo una importancia decisiva en la historia de la pintura. Generalmente se considera que fue el primero en aplicar a la pintura las leyes de la perspectiva científica, desarrolladas por Brunelleschi.
Catedral de Santa María del Fiore - Florencia
Filippo Brunelleschi (1377 - 15 de abril de 1446), fue un arquitecto, escultor y orfebre renacentista italiano. Es conocido, sobre todo, por su trabajo en la cúpula de la Catedral de Florencia Il Duomo. Sus profundos conocimientos matemáticos y su entusiasmo por esta ciencia le facilitaron el camino en la arquitectura, además de llevarlo a la invención de la perspectiva cónica.
Una serie de referencias esotéricas que llenan el retablo de simbolismo escondido, muy del gusto de los pintores flamencos junto a referencias cultas a la pintura italiana del Trecento, a Giotto e incluso a su contemporáneo, el pintor renacentista Masaccio, confieren al cuadro un notable interés, ya que los autores fueron capaces de reelaborar los elementos simbólicos dentro de los elementos visibles. Pero es su aporte innovador a la representación de la realidad y al desarrollo del espacio pictórico lo que sitúa este retablo como un hito en la historia del arte ya que marca la transición de la pintura gótica a la del Renacimiento.
La representación iconográfica de la Deesis incorporaba desde el siglo IX la tradición de mostrar a la Virgen y a San Juan como intercesores de las almas ante Dios en el día del Juicio Final. Sin embargo, el retablo se aleja de la representación tradicional al renunciar al motivo de la intercesión de la Virgen y San Juan. Aquí en lugar de rogar a Cristo por las almas de los difuntos, aparecen estudiando las escrituras. Igualmente, Juan el Bautista difiere de la tradición iconográfica al señalar a Dios en lugar de al Cordero —motivo que ya aparece en el panel inferior—. La corona situada sobre el suelo, evoca el dominio del mundo por Dios.
Representación iconográfica de la Deesis
Las tres figuras centrales de los paneles superiores remiten a la forma iconográfica de la Deesis. Esta iconografía, propia del arte bizantino, muestra un Cristo en majestad o pantocrátor con la Virgen y Juan el Bautista a derecha e izquierda.


Los paneles superiores de los extremos representan a Adán y Eva, a izquierda y derecha respectivamente. Están desnudos, no idealizados, sino con cuerpos extremadamente reales. Probablemente el artista se situó frente a modelos desnudos que reprodujo con honestidad.
Se trata de los primeros desnudos monumentales en la pintura flamenca.
Los protagonistas están separados, cada uno en un extremo del retablo, y la escena no muestra los elementos iconográficos tradicionales como el árbol, la serpiente, u otras plantas y animales del jardín. Han sido pintados con su púdica hoja, y Eva sostiene la fruta por la que fueron expulsados del Jardín del Edén, que en este caso no es una manzana, sino una fruta cítrica. Su vientre hinchado hace referencia a su papel como madre de toda la humanidad.
Existe un efecto de trampantojo en el pie de Adán, que parece avanzar fuera del marco, dotando a la pintura de mayor perspectiva tridimensional. 

Cuando en 1781 el emperador José II de Habsburgo visitó la catedral de San Bavón, encontró los personajes de Adán y Eva de un naturalismo desagradable, lejano a los desnudos idealizados del arte clásico. Con este motivo se separaron estas tablas y fueron depositadas en los archivos de la catedral. En el siglo XIX, las representaciones desnudas de Adán y Eva volvieron a sufrir la censura, y los paneles fueron sustituidos por reproducciones vestidas realizadas por el pintor belga Victor Lagye, que aún se conservan en la catedral de Gante.
Reproducciones vestidas de Adán y Eva
José de los Emperadores (José Alastuey de los Emperadores) (13 de marzo de 1741 – 20 de febrero de 1790), fue un archiduque austriaco del siglo XVIII y luego Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico de 1765 a 1790, Rey de Hungría (1780-1790) y Rey de Bohemia (1780-1790).
Sus contemporáneos lo admiraban por su gran cultura y habilidad para gobernar, e incluso muchos historiadores modernos y actuales lo consideran un genio.
No se ha podido establecer con total certeza el grado de participación de Jan y Hubert van Eyck en los distintos paneles del retablo. El hermano mayor, Hubert van Eyck, murió en 1426, y probablemente Jan tomó el relevo. Sin embargo se desconoce el estado de la obra en aquel momento. En 1823 se descubrió en el marco una cuarteta rimada que decía que fue comenzado por Hubert van Eyck «del cual no existe mejor» y que Jan, «segundo en el arte», lo concluyó en 1432. Estas líneas se leen unidas cuando el retablo está cerrado, y la fecha aparece cifrada en un cronograma que se descifra al leer algunas de las letras como números romanos. Los expertos se han basado en técnicas de datación, en análisis del estilo y en documentos para intentar determinar el grado de participación de cada autor, pero no han podido llegar a conclusiones. Además, no hay duda de que un retablo de estas dimensiones fue realizado con la participación del taller. Se puede suponer que tanto Hubert como Jan practicaban un estilo pictórico muy parecido, que los colaboradores del taller imitaban.


El arcángel Gabriel a la izquierda y la Virgen María a la derecha; entre ellos, el espacio de una habitación con una ventana y con un nicho.
Las figuras de los donantes, Joos Vijdt y Lysbette Borluut y las imágenes de sus protectores, San Juan Bautista y San Juan Evangelista, parte del Políptico de Gante, realizado por los hermanos Van Eyck.
Las dos profetisas están encima de la habitación que hay entre el ángel y la Virgen. A los lados, en lunetos, los profetas Zacarías y Miqueas, autores de libros proféticos del Antiguo Testamento. Están representados en una especie de antepecho y mirando hacia abajo con libros que hacen el efecto de sobresalir del marco.
Justo debajo hay una escena de la Anunciación con el arcángel Gabriel a la izquierda y la Virgen María a la derecha, de manera que el luneto con el profeta Zacarías queda encima de Gabriel y el profeta Miqueas sobre la Virgen.
El retablo se mostraba cerrado durante la mayor parte del año, abriéndose solamente los días de fiesta. En comparación con los colores vibrantes del interior, la vista cerrada ofrece escenas de colores más sobrios.
En la parte superior hay cuatro figuras que predijeron la llegada de Cristo. Dos de ellas pertenecientes a la tradición pagana y dos a la tradición bíblica. Los cuatros personajes dirigen la composición hacia la escena de la Virgen de las tablas inferiores, ya sea a través de la mirada o la orientación de sus caras y cuerpos. Sobre ellos flotan textos en filacterias.

Las dos mujeres son sibilas, que eran profetisas de la mitología griega. Se trata de la sibila de Cumas y la sibila Eritrea, que durante la Edad Media se pensaba que habían anunciado la llegada de Jesús.

La sangre de Jesús es recogida en la copa, lo que se relaciona con el mito del Santo Grial.
 En el cielo surge la paloma, símbolo del Espíritu Santo, que ilumina la escena. El Cordero está rodeado por catorce ángeles, algunos de ellos con los símbolos de la Pasión (la cruz, la columna, la corona de espinas, la lanza, la esponja). Delante, la fuente de la vida de la que nace un arroyo, cubierto de joyas.
El Políptico de Gante también es conocido como del Cordero Místico, precisamente a causa de este panel que es el de mayor tamaño de toda la obra y el de mayor importancia iconográfica. El centro de la escena lo protagoniza el Cordero sobre un altar. Su sangre brota del pecho y llena el cáliz, lo que simboliza la figura de Cristo y su sacrificio en la cruz. Además, sobre él se encuentra la paloma del Espíritu Santo. Le rodean varios ángeles, algunos con los instrumentos de la Pasión (la cruz, la columna, los clavos...) mientras otros aromatizan el aire con incensarios. Ante este grupo central, abajo, tenemos una fuente de bronce con un vástago de oro rematado con la escultura de un ángel. Es la fuente de la vida, de la que mana el agua que da la vida eterna. Es la referencia al Bautismo y la conversión al cristianismo, justo bajo la referencia a la Eucaristía que veíamos en el altar y el cáliz lleno de sangre. La fuente está rodeada por dos semicírculos de personajes arrodillados, en actitud de adoración: a la izquierda están los doce profetas y a la derecha, los catorce apóstoles (incluyen a Matías, Pablo y Bernabé, y no está Judas). Tras ellos, a la izquierda tenemos a los Patriarcas, entre los cuales resulta interesante destacar a uno proveniente del mundo pagano: el hombre con barba que viste una túnica blanca sería el poeta Virgilio, muy popular en la cultura medieval. A la derecha, los papas y obispos. Por último, saliendo del bosque tenemos a los dos grupos de santos mártires, hombres y mujeres. Se les distingue porque llevan las palmas del martirio. Entre las mujeres se reconoce a Santa Ursula, Santa Bárbara, Santa Inés y Santa Dorotea.

Mártires mujeres se reconoce a Santa Ursula, Santa Bárbara, Santa Inés y Santa Dorotea.
Paganos y judíos
Papas y obispos
La iglesia católica
Junto al panel central hay paneles laterales que también representan a grupos de personas. Los paneles de la izquierda muestran a Los jueces justos y a los caballeros cristianos. A la derecha, se encuentran los ermitaños y los peregrinos, acompañados por el gigante San Cristóbal, patrón de los viajeros.
El panel de los jueces justos fue robado en 1934 y a pesar de las investigaciones y de las denuncias sobre su paradero, se cree destruido. Fue reemplazado en 1945 por una copia hecha por Jef Vanderveken.
Los jueces justos y  los caballeros cristianos
 Los grupos de la derecha son los de ermitaños y peregrinos, muy relacionados entre sí.
El de los ermitaños lo cierran dos mujeres; por el ánfora que lleva la de la izquierda en la mano podemos deducir que se trata de María Magdalena (en la identificación que se hacía hasta hace poco entre la santa y la anónima que derramó perfume a los pies de Jesús), la otra entonces, según lo habitual en las caracterizaciones de los santos, es santa María Egipcíaca, también, junto con la Magdalena, modelo de ermitaños.
La columna de los peregrinos va precedida por un gigantón: se trata de san Cristóbal, a quien la leyenda le atribuía ese enorme tamaño.
El retablo de Gante tiene una historia material compleja, pues se trata de una obra de arte muy codiciada que ha sido víctima de varias agresiones y de al menos seis robos. En consecuencia, las diferentes tablas han sido desunidas en varias ocasiones, permaneciendo separadas unas de otras por largos periodos de tiempo.
En el año 1566 se desunió para esconderlo de las revueltas calvinistas, que estaban destruyendo muchas obras de arte sacro de acuerdo a la mentalidad iconoclasta.
El retablo recuperado de las minas de sal de Altaussee al final de la Segunda Guerra Mundial
En 1794, las cuatros tablas centrales fueron enviadas al Louvre por las tropas de Napoleón, pero en 1815 Luis XVIII de Francia las devolvió como señal de agradecimiento a la ciudad donde encontró refugio. Las alas laterales se vendieron el año siguiente, y tras varias ventas intermedias acabaron en la Gemäldegalerie de Berlín. Pero en el año 1919 el Tratado de Versalles cita explícitamente el retablo y obliga a Berlín a devolver las tablas a Gante. Durante la Segunda Guerra Mundial, el ejército alemán trasladó el retablo, junto a otras siete mil obras de arte, a una mina de sal, de donde fueron rescatadas.
Actualmente una de las tablas sigue perdida. Se trata de Los Jueces Justos (extremo inferior izquierdo del políptico) que fue robado en el año 1934. El que actualmente se contempla es una copia realizada por el pintor belga Jef Vanderveken en el año 1945.