martes, 3 de febrero de 2026

LXXIII- LA CAÍDA DE LA REPÚBLICA - Julio César - Primer triunvirato con Craso y Pompeyo - 75 a. C., Julio César capturado por piratas cilicios en el mar Egeo - Primeras Estancias en Hispania

LXXII- LA CAÍDA DE LA REPÚBLICA - Craso - Pompeyo - Mario - Sila - Eneas, Anquises y Ascanio (Árbol genealógico)El clan de César - Cornelia Cina -Árbol genealógico de Julio César - Pompeya  - El escándalo de la Bona Dea - Calpurnia  - Julia Cesaris - Ptolomeo XV César - Augusto, pincha aquí

 

Cuando Lucio Cornelio Sila, líder de los optimates, fue nombrado dictador en el 82 a. C., César consideró prudente salir de Roma. No regresó a la ciudad hasta el 78 a. C., tras la dimisión de Sila. Contaba veintidós años.

Sin conseguir un cargo, abandonó Roma nuevamente y viajó a Rodas, donde estudió retórica. Regresó a Roma en el 73 a. C., convertido en un orador muy persuasivo.

Primer triunvirato

En el 69 a. C., César fue elegido cuestor, en el 65 a. C. edil curul y en el 59 a. C., tras un año como gobernador de Hispania, se unió a Craso y Pompeyo para formar el primer triunvirato. Para fortalecer su relación, Pompeyo se casó con la hija de César, Julia.

Guerra de las Galias

César fue elegido cónsul en el 59 a. C. y en el 58 a. C. fue nombrado gobernador de la Galia. Durante los siguientes siete años dirigió las guerras de las Galias.

Crisis política

Aparecieron diferencias entre César y Pompeyo, cuyos lazos familiares se rompieron con la muerte de Julia en el 54 a. C. En el año 52 a. C., tras el fallecimiento de Craso, Pompeyo fue nombrado único cónsul. Decidido a eliminar el poder de César, el Senado le exigió que renunciara a su mando y disolviera su ejército, o sería declarado enemigo público. Los tribunos, afines a César, vetaron esta moción, pero fueron expulsados del Senado.

Las fuerzas de Pompeyo, muy superiores en número, estaban dispersas en varias provincias y las de la península Itálica no estaban preparadas para la guerra.

Julio César cruza el Rubicón. Pintura de Gustave Boulanger en la que el general romano aparece junto a un flautista divino enviado por los dioses. 1854, Museo de Picardia.

Wikimedia Commons

En el 49 a. C., César cruzó el Rubicón, un pequeño río que separaba su provincia gala cisalpina de Italia, y marchó hacia el sur. Pompeyo huyó a Brundisium y luego a Grecia.

En solo tres meses, César controló toda la península Itálica. Sus fuerzas tomaron Hispania y el puerto clave de Massilia en Francia.

César se convirtió en dictador hasta ser elegido cónsul en el 48 a. C. En Grecia derrotó a las fuerzas de Pompeyo en Farsalia. Pompeyo huyó a Egipto, donde fue asesinado.

Cleopatra

César visitó Egipto e instaló a Cleopatra, hija del fallecido rey Tolomeo XII, como reina.

Dictador vitalicio

En el 47 a. C. sometió a Asia Menor y regresó a Roma como dictador. Su poder residía en su nombramiento como dictador vitalicio. También fue designado cónsul por diez años en el 45 a. C. y recibió la inviolabilidad de los tribunos. Como sumo sacerdote, dirigía la religión del Estado, pero sobre todo tenía el mando de todos los ejércitos.

En las provincias eliminó la corrupción en el sistema de impuestos, promovió el establecimiento de colonias de veteranos y amplió la ciudadanía romana. En Roma reorganizó las asambleas e incrementó el número de senadores. Muchas familias senatoriales temían que César quisiera proclamarse rex (rey), un título aborrecido por los republicanos.

Muerte

En el año 44 a. C., un grupo de senadores, entre ellos Cayo Casio y Marco Junio Bruto, conspiraron para asesinarlo. En los idus de marzo (15 de marzo) del 44 a. C., cuando César entró en el Senado, fue apuñalado hasta la muerte.

El mes de julio lleva su nombre

Poco antes de su asesinato, el mes de Quintilis pasó a llamarse Julio en su honor.

Fuente: Víctor Moreno, María E. Ramírez, Cristian de la Oliva, Estrella Moreno y otros

Restos arqueológicas de la guarida de piratas de Anemurium (Cilicia)

Imagina secuestrar a un hombre joven, arrogante y brillante… sin saber que ese cautivo terminaría siendo uno de los líderes más poderosos de la historia. Eso fue exactamente lo que ocurrió alrededor del año 75 a. C., cuando Julio César, antes de ser el célebre general y dictador de Roma, fue capturado por piratas cilicios en el mar Egeo. Lo que parecía una simple oportunidad de extorsión se convirtió en una de las anécdotas más fascinantes y reveladoras del carácter de César.

Un país en el sudeste de Asia Menor, limitado al norte y occidente por la cordillera del Tauro y al sur por el Mediterráneo. Tenía dos partes, la occidental llamada la Escarpada; y la oriental, la Cilicia Llana, la ciudad principal de la cual era Tarso, el lugar de nacimiento de Pablo (Hechos 15:41) «y pasó por Siria y Cilicia, confirmando a las iglesias». Y en su viaje a Roma.

Antes de que Cayo Julio César se convirtiese en ese Julio César, el que años más tarde sería el romano más poderoso y reconocido de su tiempo (y de los nuestros, huelga decirlo), último dictador de una agonizante República en el cénit de su propia “crónica de una muerte anunciada”, nos encontramos con un episodio que nos muestra el carácter y la confianza en sí mismo, así como su característica altanería, que ya poseía este afamado patricio durante su juventud.

Años antes de que Cneo Pompeyo Magno acabase de forma fulminante con el problema de la piratería, el mar Mediterráneo se encontraba completamente plagado de estos bandidos, cuyas actividades, como casi todas aquellas que se llevaban a cabo fuera de la órbita de control de la capital del Lacio, chocaban directamente con los intereses de Roma. Estas prácticas, a las que el Senado romano ya había intentado poner fin anteriormente, sin éxito, ponían en peligro el comercio entre los diferentes puntos del Mediterráneo, así como el propio suministro de trigo a la urbe.

Es en este contexto marítimo y de bandidaje donde situamos, en el 74 a.C., a nuestro joven César, quien contaba con 25 años por aquel entonces. El joven patricio se dirigía a la isla de Rodas con el objetivo de estudiar con el profesor de oratoria más reconocido de su tiempo, Apolodoro Molón, pues era habitual que jóvenes aristócratas fueran a formarse a escuelas de filosofía y retórica del oriente romano, cuna de estas prácticas cuyo dominio tanto podía influir en la futura vida política de un ciudadano.

Como dice Emilio del Río en su libro Calamares a la romana (Espasa):

“Cilicia era su cuartel general, pero campaban libremente por todo el Mediterráneo. Contaban con torres de vigilancia y bases fortificadas por toda la costa”

Sin embargo, en el trayecto a Rodas, su barco fue asaltado por unos piratas en las cercanías de la isla de Farmacusa, cerca de la costa de Asia Menor. Estos piratas no provenían de otro lugar que la escarpada y resguardada costa de Cilicia, zona ideal para sus objetivos, donde formaban todo un mosaico de bastiones piráticos desde los que lanzaban sus ataques.

Mapa de la costa de Anatolia con las Islas de Farmakonisi y Rodas (fuente: google maps)

Cuando estos piratas se encontraron ante nuestro joven patricio, descendiente de una de las familias de más rancio abolengo, la gens Iulia, establecieron el pago en 20 talentos de plata por su liberación (1 talento de plata equivalía a unos 34 kg de este material). Pero, lo que sin duda no esperaban estos captores, eran las carcajadas de César al oír esta irrisoria cifra, pues ¿con quién creían que se encontraban para pedir una cifra tan pequeña? Entonces, tras escuchar la oferta entre risas, César declaró que su precio era mucho mayor, y que no iba a aceptar por su persona un rescato menor a 50 talentos, ante lo cual, la cifra de su rescate subió hasta tal cantidad, mostrando así la alta estima y consideración que tenía de su persona.

Una vez pactado el pago del rescate, César mandó a la comitiva que lo acompañaba a recabar esta elevada suma de dinero, mientras que los piratas se lo llevaron, junto a dos de sus esclavos y su médico, a uno de sus bastiones, donde, según nos cuenta el historiador griego Plutarco en su obra más famosa, Vidas paralelas, César se comportaba como el jefe de aquella banda de piratas, incluso les escribía poemas, demostrando así su alto nivel intelectual, o les amenazaba (aparentemente bromeando, creerían los piratas) de que les ahorcaría:

Siempre que iba a acostarse les daba recado con la orden de que estuvieran callados. Escribía poemas y discursos y los utilizaba como auditorio, y a los que no lo elogiaban los llamaba ignorantes, y entre risas muchas veces los amenazó con ahorcarlos. Ellos estaban divertidos y atribuían esa franqueza a una especie de ingenuidad y broma.


Pero no había nada de broma en aquella actitud tan despreocupada y aparentemente cercana. Durante los 38 días que estuvo prisionero, debió de haber hecho planes concisos sobre cómo hacer cumplir las amenazas que, aunque con sentido irónico y burlesco, había hecho a los piratas. Por ello, cuando sus emisarios regresaron con el dinero y fue liberado, César, quien en aquellos momentos era un ciudadano particular pues no estaba ejerciendo ninguna magistratura, no perdió tiempo y rápidamente organizó una pequeña flota de barcos de guerra. La máscara de desafortunado romano secuestrado, simpático y gracioso, cayó así para dar lugar al más frío y rígido de los rictus.

¿Cuál fue el destino de esta pequeña flota dirigida por el ya liberado Julio César? La escarpada costa de Cilicia. Debió de resultar inesperado para los piratas ver lo que se avecinaba por el horizonte, una escuadra de guerra dirigida contra ellos, ante lo que no tardaron en comprender que las burlas de aquel joven romano que habían retenido durante un tiempo, como habrían hecho con muchos otros, no eran baladí. No se habían topado ante un romano cualquiera.


Los dos relatos más importantes nos los da Plutarco ((c. 46–120 d. C.) y Suetonio (c. 69–122 d. C.).

Los piratas, así como sus riquezas, fueron tomados. Aunque aún quedaba una promesa más por saldar, pues César, como les había dicho, planeaba crucificarlos. Con este fin se dirigió al gobernador romano de Asia, Marco Junio Junco, quien no se mostró muy interesado en matar a los piratas, conocedor como era de que podría adquirir un buen precio por ellos en el provechoso mercado de esclavos. Sin embargo, César, mostrando otra vez un sentido de alta consideración para con su propia palabra e interés, decidió ordenar que los piratas fueran crucificados. Si bien es cierto, parece que les cogió en cierta estima durante su estancia con ellos, pues en un ejercicio de magnanimidad, tuvo el detalle de ordenar que antes los estrangulasen, lo que les evitó una muerte mucho más larga y dolorosa. César, al fin, había cumplido su promesa.

Fuente: Javier Fabra Rodriguez


Recordad que en el año 29 a. C. Augusto vence definitivamente a los levantiscos pueblos norteños

Julio César tuvo un papel crucial en la historia de España, donde desarrolló su carrera militar y política, especialmente durante su tiempo como gobernador de Hispania Ulterior.

Primeras Estancias en Hispania

El viaje de Julio César por Hispania comienza en el año 69 a.C. en la provincia Ulterior (Lusitania y el sur de España).

Julio César mantenía buenas relaciones con los cónsules de Roma por aquel entonces, Pompeyo y Craso, quienes aspiraban a reintegrar el poder a los tribunos de la plebe.

De esta manera, César fue escogido cuestor (juez y recaudador de impuestos) en los comicios del año 70 a.C. A principios del verano del 69 a.C. partió hacia provincia de Hispania Ulterior, bajo las órdenes del gobernador Antistio Veto.

En aquel momento, había cuatro grandes ciudades en dicha provincia romana: Gades, Corduba, Hispalis y Astigi (la actual Écija) Como cuestor, y aparte de impartir justicia, Julio César tenía la obligación de llevar las cuentas de la provincia.

Desarrolló estos menesteres con eficacia, pero sus responsabilidades quedaron pequeñas para su ambición, y un año después abandonó la provincia a petición propia.

Julio César prosiguió su carrera política en Roma en la que fue edil curul, pontífice máximo y pretor (año 62 a.C.) Pero echaba de menos Hispania, a la que regresó en el 61 a.C., pero esta vez revestido de la máxima autoridad, como gobernador o propretor.

Esta etapa de su vida, que se prolongaría casi dos años, resultó fructífera. En el plano militar inició una campaña contra los lusitanos, a quienes obligó a abandonar la zona de la Serra da Estela (Portugal), y realizó otra incursión en el territorio de los vetones, en la cuenca del río Duero.

DE REGRESO A ROMA DESEMPEÑÓ EL PUESTO DE EDIL, Y SE DISTINGUIÓ POR SU POLÍTICA MUNIFICENTE Y POR SU APOYO A POMPEYO


PRIMER TRIUNVIRATO: 60 a. C.

  • CONSULADO DE CÉSAR: 59 a.C.
  • DISTRIBUCIÓN DE TIERRAS A LOS VETERANOS DE POMPEYO
  • CONCESIÓN DE UNA CAMPAÑA MILITAR A CRASO
  • CONCESIÓN DE UNA CAMPAÑA MILITAR A CÉSAR
  • ENVIO AL EXILIO DE CICERÓN QUE SE HABÍA ATREVIDO A CALIFICAR EL TRIUNVIRATO DE "MONSTRUO DE TRES CABEZAS"
  • LA APROBACIÓN DE LAS MEDIDAS SE GARANTIZÓ INTRODUCIENDO A VETERANOS DE POMPEYO EN LAS REUNIONES DEL SENADO

LXXII- LA CAÍDA DE LA REPÚBLICA - Craso - Pompeyo - Mario - Sila - Eneas, Anquises y Ascanio (Árbol genealógico)El clan de César - Cornelia Cina -Árbol genealógico de Julio César - Pompeya - El escándalo de la Bona Dea - Calpurnia  - Julia Cesaris - Ptolomeo XV César - Augusto

LXXI- LA CAÍDA DE LA REPÚBLICA - Salomón  - El Primer Templo - El Segundo Templo - El sitio de Jerusalén (63 a. C.) (Ocurrió durante las campañas de Pompeyo el Grande en Oriente), pincha aquí


En este ambiente, dominado por la titánica figura de Pompeyo y las inmensas  riquezas de Craso, comenzó a ascender un tercer protagonista del juego político: C. JULIO CÉSAR. 


Por Gian Lorenzo Bernini - Trabajo propio, CC BY 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=76297401

Eneas, Anquises y Ascanio es un grupo escultórico en mármol realizado por Gian Lorenzo Bernini entre 1618 y 1619. Actualmente se expone en la Galería Borghese, en Roma.

Gian Lorenzo Bernini (Nápoles, 7 de diciembre de 1598-Roma, 28 de noviembre de 1680) fue un escultor, arquitecto y pintor italiano. Trabajó principalmente en Roma y es considerado el más destacado escultor de su generación, creador del estilo escultórico barroco.



Bernini devuelve al espectador a través de las miradas profundamente expresivas, elocuentes y verdaderas de Anquises, Eneas y Ascanio, la trágica toma de Troya quemada por las llamas.

Eneas lleva sobre sus hombros a su viejo padre Anquises, paralizado de piernas y con la espalda curvada, que lleva en la mano el jarrón con las cenizas de sus antepasados (los Lares Tutelares). El pequeño Ascanio, hijo de Eneas, se esconde tras su padre sosteniendo en su mano el fuego eterno guardado en el templo de Vesta que encendrá la nueva vida de Roma.

El clan de César, los gens Iulia, reclamó descendencia de Iulus, mejor conocido como Ascanio, el hijo de Eneas (el héroe de la Eneida y el legendario padrino de Roma). En la leyenda, Eneas era un príncipe troyano que escapó de la caída de Troya y dirigió un grupo de exiliados troyanos a Italia, convirtiéndose en la fundación de la nación romana. El padre de Eneas, Anchises. era mortal, pero su madre era Venus. Entonces, cualquier descendiente de Eneas es descendiente de Venus. Este aspecto de la historia se remonta a los himnos homéricos en griego, aproximadamente el siglo VIII a. C.

La conexión entre Iulus / Ascanius y los gens Iulia, aparece en la Eneida, pero está escrita una generación después del tiempo de César y está claramente influenciada por la forma en que los gens julianos querían que las cosas fueran retratadas. 

CESAR provenía de una familia patricia de rancio abolengo, que se decía, por un lado, descendiente de IULO, el hijo de ENEAS y por tanto de la diosa VENUS, y por otro del rey de ROMA ANCO MARCIO. Sin embargo, la familia, de pocos recursos económicos, había tenido un escaso protagonismo en la política del siglo I a.C  que César había tratado de compensar uniéndose a los populares, y casándose con la hija de CINNA, el mariano que se había hecho con el poder mientras Sila combatía a Mitrídates en oriente. Eso hizo que la carrera del joven César, frenada por los silanos, avanzara con lentitud. El joven político, tuvo que recurrir a constantes golpes de efecto que aumentaran su carisma ante la plebe, destinados a recordar la figura de MARIO sobre la de SILA, y que acompañaba con enormes dispendios económicos y regalos a la plebe. Sin embargo, sus evergesías le pusieron al borde la ruina y en manos de sus acreedores, y César sabía que si quería medrar realmente en política debía acercarse a alguno de los hombres verdaderamente poderosos del momento, así que eligió a los más importantes de todos: POMPEYO "EL GRANDE" y L.LICINIO CRASO


El carisma de este líder popular fue explotado en sus inicios políticos por Julio César para atraerse las simpatías del pueblo.


Julio César se negó a divorciarse de su esposa cuando el dictador se lo ordenó. Por esta temeridad, tuvo que alejarse de Roma un tiempo.


Por This file is a work by Takashi kurita.Please, credit this: Álvaro C.E.I would appreciate being notified (acantos30hotmail.com) if you use my work outside WikimediaMore of my work can be found in my personal gallery - Trabajo propio, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=27999338

Columnas de un templo romano con las estatuas de Hércules y Julio César. Alameda de Hércules. Sevilla (la antigua Híspalis). Julio César llamó a la ciudad Iulia (por su nombre) Rómula (por Roma) Híspalis y, en el año 45 a. C., le dio el estatuto de colonia. También se le ha considerado el constructor de sus murallas.

Uno de los personajes más destacados de la historia.

Padres: 

  • Aurelia Cotta y Cayo Julio César.

Cónyuges: 

  • Cornelia (m. 84 a. C.-69 a. C.), Pompeya (m. 67 a. C.-61 a. C.), Calpurnia (m. 59 a. C.-44 a. C.).

Cornelia Cina o Cinilla (96 a. C.-69 a. C.o 68 a. C.), hija de Lucio Cornelio Cina, uno de los principales líderes del partido de Cayo Mario. Casada en 83 a. C. con Julio César, cuando ella contaba con trece años de edad y él tenía diecisiete; tuvo con él una hija, Julia, a la que César casó con Pompeyo Magno en 59 a. C.

Cornelia murió dando a luz a los veintisiete o veintiocho años justo antes de la marcha de César para Hispania como cuestor.  


Pompeya (fl. siglo I a. C.), fue la segunda o tercera esposa de Julio César, era hija de Quinto Pompeyo Rufo, un antiguo cónsul, y de Cornelia, hija del dictador romano Lucio Cornelio Sila. Era una mujer hermosa y encantadora pero tal vez no muy inteligente.

César se casó con ella en 68 a. C., después de haber ejercido las funciones de cuestor en Hispania, y tras la muerte de su primera esposa, Cornelia, el año anterior. César era el sobrino de Cayo Mario mientras que Cornelia era la hija de Lucio Cornelio Cinna. Mario y Cinna, jefes de los populares, habían sido derrotados durante la guerra civil entre Mario y Sila (88-87 a. C.) y la guerra civil entre Cinna y Sila (82-81 a. C.). El matrimonio de César con una nieta de Sila, que le había sin embargo proscrito en su juventud, marca tal vez su voluntad de aceptar la nueva situación política romana.

El escándalo de la Bona Dea

En 63 a. C., César fue elegido pontífice máximo (es decir, sumo pontífice de la religión romana), lo que le daba derecho a residir en la domus publica, residencia oficial en la Vía Sacra. En esta casa, Pompeya acogió las fiestas de la Bona Dea (en español, la Buena Diosa), una antigua diosa romana, en cuya fiesta anual estaba prohibida toda presencia masculina. Sin embargo un joven patricio, Publio Clodio Pulcro, consiguió introducirse en la casa, disfrazado de mujer, aparentemente con el propósito de seducir a Pompeya. Fue desenmascarado y perseguido por profanación. César no aportó ninguna prueba contra Clodio durante el juicio, y este fue absuelto. Sin embargo César se divorció de Pompeya, aduciendo: «Mi esposa debe estar por encima de toda sospecha». Esta cita de César ha pasado a ser famosa con la siguiente forma: 

«La esposa de César no solo debe ser honesta, sino parecerlo».


Reproducción de un dibujo del siglo XVII en el que se imagina un busto de Calpurnia. Obra de Hubertus Quellinus
Calpurnia fue una noble romana del siglo I a. C., hija de Lucio Calpurnio Pisón Cesonino, y la tercera y última esposa de Julio César, aunque es posible que en realidad este matrimonio fuera el cuarto porque el número de las esposas de Julio César difiere dependiendo de las fuentes.

Calpurnia y César se casaron en el año 59 a. C. Ningún hijo resultó de la unión. Según las fuentes, Calpurnia tuvo una premonición del asesinato de su marido y trató de advertirle en vano. En la obra de teatro Julio César, escrita por William Shakespeare, Calpurnia tuvo un sueño en el que una estatua de César estaba sangrando mientras muchos romanos se lavaban las manos en la sangre. Ella incluso animó a Décimo Junio Bruto Albino a decir en el senado que César estaba enfermo el día de su muerte, pero César rehusó mentir. Después de la muerte de César en los idus de marzo, el 15 de marzo del año 44 a. C., Calpurnia entregó todos los escritos personales, incluyendo el testamento y las posesiones más deseadas de César, a Marco Antonio, uno de los nuevos líderes de Roma. Nunca volvió a casarse tras la muerte de César.

Hijos: 

  • Julia
  • Cesarión (ilegítimo)
  • Augusto (adoptivo)
Julia Cesaris (Iulia, f. 54 a. C.) fue una dama romana del siglo I a. C. perteneciente a la gens Julia. Hija de Julio César y de Cornelia, estuvo casada con Pompeyo el Grande como parte de la política matrimonial de su padre. Murió tras dar a luz.

Julia fue miembro de los Julios Césares, una rama familiar patricia de la gens Julia. Fue la única hija de Julio César y Cornelia, hija del consular Lucio Cornelio Cinna. Estuvo casada con Pompeyo el Grande, aunque previamente había estado prometida a Marco Junio Bruto, el tiranicida.

Ptolomeo XV Filópator Filómetor César  (23 de junio de 47 a. C.-23 de agosto de 30 a. C.) o simplemente Ptolomeo XV César, apodado por los alejandrinos Cesarión, fue un faraón de la dinastía ptolemaica. Su madre, Cleopatra, fue la última reina de la dinastía ptolemaica del Antiguo Egipto y él fue presentado como sucesor de los títulos y potestades de Julio César en Roma.

En general, hay más argumentos a favor de la paternidad de César que de lo contrario, pero, en todo caso, el niño era ilegítimo, y al no ser adoptado no podía ser ciudadano romano.

Por Joel Bellviure - Trabajo propio, CC BY-SA 4.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=129823838

Augusto de Prima Porta, estatua de César Augusto en el Museo Chiaramonti de la Ciudad del Vaticano.

Emperador del Imperio romano
16 de enero de 27 a. C.-19 de agosto de 14 d. C.
(40 años y 215 días)

Cayo Julio César Augusto, o simplemente Augusto (en latín, Augustus; Roma, 23 de septiembre de 63 a. C.-Nola, 19 de agosto de 14 d. C.), también conocido como Octaviano (Octavianus), fue el fundador del Imperio romano y primer emperador romano.
El joven Octavio se convirtió en heredero de Julio César tras el asesinato de éste en 44 a. C. Un año después, en 43 a. C., conformó junto con Marco Antonio y Lépido una dictadura militar conocida como el Segundo Triunvirato.