LXXIV- LA CAÍDA DE LA REPÚBLICA - PRIMER TRIUNVIRATO: 60 a. C. - El mando provincial de Julio César (58 a.C.) - La Guerra de César en la Galia (58–51 a.C.) - Britania, 54 a. C., invasión de César - La Rebelión de Vercingétorix - pincha aquí
Mientras tenían lugar las operaciones en las Galias del 56 a.C., el pacto del llamado PRIMER TRIUNVIRATO se renovaría con el ACUERDO DE LUCA, por el que tanto Pompeyo como Craso se aseguraron el consulado para el año 55.
El acuerdo preveía que los dos, en calidad de cónsules, debían hacer votar la ley que permitiera a los tres miembros de pacto repartirse las tropas y el poder en la República, obteniendo mandatos de carácter proconsular por una duración de cinco años. Eso aseguraba la posición de Pompeyo y Craso, pero sobre todo de César, que debía volver pronto de las Galias. Las cosas sucedieron tal y como los triunviros habían previsto. Pompeyo recibió Hispania, donde tenía gigantescas clientelas desde la guerra sertoriana. Craso obtuvo el oriente, donde se apresuró a disponer una campaña contra los partos en la que obtener el prestigio militar que le faltaba. Y para César se preparó una prórroga de su mandato que le permitiría conservar sus poderes en las Galias hasta el 49 y presentar inmediatamente su candidatura al consulado del 48 a.C. Craso partió a oriente y César se quedó en las Galias. Sin embargo Pompeyo prefirió permanecer en Roma, dejando Hispania a sus legados, y controlando la política romana. A la postre, esa decisión se convirtió en un arma de doble filo, pues los OPTIMATES aprovecharon para tratar de renovar la vieja alianza con el dinasta, y atraerlo de nuevo para su causa.
Por Talessman - Trabajo propio, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=4171689
Partia, de color amarillo, junto al imperio seléucida (azul) y la república romana (púrpura) alrededor del año 200 a. C.
La batalla de Carras fue un enfrentamiento militar librado cerca de la ciudad homónima, actualmente Harrán (Turquía), en 53 a. C., entre la República romana y el Imperio parto. En ella el spahbod parto Surena derrotó a una fuerza de invasión romana numéricamente superior comandada por Marco Licinio Craso, procónsul de Siria.
La estatua de príncipe parto, hecha de bronce, actualmente en el Museo Nacional de Irán, Teherán. Usualmente usada como un ejemplo de como pudo verse Surena.
El general Surena (84 a. C.-52 a. C.), fue un célebre comandante armenio-parto de caballería que sirvió al rey del Imperio parto perteneciente a la dinastía arsácida, Orodes II de Partia (57 a. C.-38 a. C.).
Según Plutarco, Surena era un hombre muy distinguido gracias a su riqueza y su nacimiento en el seno de una noble familia armenia. Hombre de gran coraje y habilidades militares, no tenía igual dentro de las fronteras del Imperio parto, y en altura y belleza, no tenía comparación entre sus contemporáneos. Según Plutarco, Surena poseía una cantidad ingente de esclavos en su ejército, lo que nos da una idea de la gran riqueza del general parto.
Medio Oriente en el 62 a. C., pueden verse en rojo los territorios romanos y en amarillo sus aliados.
- Arqueros a caballo extremadamente móviles.
- Catafractos (caballería pesada blindada).
- La famosa “retirada parta” (disparar flechas mientras fingían huir).
- Se debilitó el equilibrio del Primer Triunvirato.
- Aumentó la rivalidad entre César y Pompeyo.
- Contribuyó indirectamente a la guerra civil romana.
- Roma y Partia permanecieron como potencias rivales durante siglos.
Craso en un principio esperaba resistir hasta que a los jinetes se les acabasen las flechas, pero los partos contaban con un millar de camellos cargados de munición, teniendo de estas más que suficientes. Ante esto, Craso envió a su caballería, liderada por su hijo, a cargar contra los jinetes arqueros, pero éstos terminaron siendo masacrados y el hijo de Craso, Publio, caído en batalla.
El ejército romano se retiró a la próxima ciudad de Carras, dejando 4.000 heridos y muertos tras ellos.
Al día siguiente, los partos enviaron un mensajero a los romanos, ofreciéndoles una tregua si se retiraban. Craso no quería reunirse con ellos, pero el miedo infundido en sus tropas amenazaba con un motín si no lo hacía, por lo que tuvo que aceptar.
Durante la negociación, ésta se volvió violenta, resultando Craso muerto en ella, obligándole los partos a beber oro fundido como símbolo de su avaricia.
Las tropas romanas intentaron huir de Carras, siendo víctimas de una nueva trampa en la que resultaron rodeados y asesinados o capturados.
De los 40.000 hombres con los que contaba el ejército romano, 20.000 fueron muertos y 10.000 capturados. Las bajas del ejército parto fueron mínimas.
La muerte de Craso pondría fin al primer triunvirato en Roma, situación que comenzaría a desestabilizar el poder político y considerándose este hecho como el comienzo de la futura guerra civil entre César y Pompeyo.
Esta batalla también empezaría a despertar el interés en Europa en la seda, producto con el cual los partos tejían sus estandartes, interés que terminaría por consolidar la Ruta de la Seda, una de las rutas comerciales más prósperas de la historia.
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